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Estados Unidos compra ya la mitad del aceite de oliva mundial y, el año pasado, España fue el origen del 41,37% de todos los aceites adquiridos por Norteamérica

Los estudios científicos que demuestran los beneficios del aceite de oliva para la salud impulsan sus ventas

María José Álvarez22/09/2017
El 85% de los consumidores norteamericanos piensa que los aceites de oliva son más saludables que otros aceites vegetales. Lo afirma un estudio realizado por la Asociación Norteamericana del Aceite de Oliva (NAOOA). Los americanos compran nuestro aceite no sólo por su sabor y sus posibilidades en la cocina. Sino principalmente porque es una grasa sana. El grado de relación directa entre esta percepción del aceite de oliva como un alimento saludable y el incremento de las ventas entre la población que así lo considera no está cuantificado aún en cifras, pero lo cierto es que en Estados Unidos se consumen ya 300 millones de litros aceite, lo que supone “un litro por habitante y año”.

El despegue del consumo de aceite de oliva en Estados Unidos y su relación con la apreciación de que éste es un producto saludable (en el etiquetado se indican sus beneficios para el corazón) es sólo un ejemplo de lo que está ocurriendo a nivel mundial. Mercados emergentes y viejos mercados valoran cada vez más ese plus que otorgan las numerosas investigaciones científicas en las que se demuestra que el de oliva es un aceite cardiosaludable, que protege contra el cáncer, la diabetes o enfermedades de los huesos, entre muchas otras propiedades.

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España fue en 2016 el origen del 41,37% de todos los aceites adquiridos por Norteamérica.

Expertos en comercio exterior e interior de aceite de oliva también perciben esta relación. “Todo producto saludable tiene un hueco en el mercado y el aceite de oliva, como sustituto de otras grasas que no lo son, se abre cada vez más hueco”, apunta Isabel López, jefa de Sector de ICEX (España Exportaciones e Inversiones) de Andalucía. López explica que países como Japón basan su consumo del aceite de oliva en esta característica. En Europa, alemanes y franceses son los que más valoran la salud y el aceite en la gastronomía. En el mercado nacional, mientras la tendencia en los últimos años ha sido la de una disminución del consumo, provocado principalmente por los cambios en las costumbres de los ciudadanos (se cocina menos y se abusa de comida rápida) la tendencia que empieza a repuntar es la de usar el aceite de oliva por encima de otras grasas valorando sobre todo los beneficios para la salud. “Continuamente hacemos estudios de mercado sobre los hábitos y las valoraciones sobre el aceite de cada país y cada mercado tiene su percepción, pero sí es cierto que la salud vende, y el aceite es salud”, matiza López. Según un estudio del propio ICEX, el aceite de oliva es muy conocido y apreciado en Vietnam, donde se emplea fundamentalmente por sus cualidades para la salud. Casi todos los medios dedicados a la salud, belleza o estilo de vida recomiendan el empleo de aceite de oliva, explícitamente virgen y de España, tanto como ingrediente en las comidas como en usos tópicos.

Rafael Pico, director de Asoliva, (Asociación Española de la Industria y Comercio Exportador de Aceite de Oliva) recuerda que los estudios que demuestran una y otra vez las posibilidades para la salud del aceite de oliva no son algo novedoso, sino el fruto del trabajo de muchos años, el mismo periodo en el que el consumo de aceite de oliva se ha incrementado por todo el mundo. “La salud es la mejor tarjeta de visita del aceite de oliva, por lo que cada uno de los estudios científicos que se publican continuamente sobre éste son una ayuda más para la comercialización”, apunta tras señalar que el sabor, el olor y las múltiples posibilidades para cocinar son también fundamentales a la hora de elegir el aceite como la grasa preferida en un hogar.

Pico insiste en que esta asociación del aceite a la salud, abalada por estudios e investigaciones científicas, podría “llegar de forma mucho más directa al consumidor”. “Todo si la Agencia de Seguridad Alimentaria Europea no fuese tan restrictiva a la hora de poder poner dichas cualidades en una etiqueta”, añade. Para Rafael Pico, no es de recibo que en ninguna etiqueta de aceite en la Comunidad Europea pueda reseñar que el aceite de oliva es una grasa saludable, cuando en países como Estados Unidos sí está sucediendo. Hace referencia al hecho de que la Asociación Norteamericana del Aceite de Oliva cuenta con la certificación oficial del American Heart Association’s Heart-Check Food Certification Program, que desde 1995 ha ayudado a los consumidores a identificar los alimentos que son saludables para el corazón.

A pesar de esto, el director de Asoliva considera que entre el consumidor se extiende cada vez más esta correlación entre aceite de oliva y salud y, de hecho, “algunas otras grasas empiezan a copiar los formatos copiando las calidades de virgen, extra, como algunos aceites de girasol, algo que confunde al comprador al asociarlo al aceite de oliva”, explica. Según su criterio, “es imposible” determinar el porcentaje entre el conocimiento de las propiedades saludables del aceite y su nivel de ventas, pero sí tiene claro que “aunque se debe dejar claro que no es una medicina, conforme se investiga más y se conoce lo que el aceite puede hacer por la salud del que lo consume a largo plazo, más de moda está el aceite, tanto en mercados extranjeros como en el nacional”. El director de Asoliva resalta que, aun así, el de oliva supone el 3% del consumo de las grasas en todo el mundo, por lo que, acompañadas a las labores de comercialización y promoción, la investigación es fundamental. “No hay mayor promoción que una buena investigación científica”, insiste.

En cuanto al aceite de oliva español, destaca que el liderazgo no sólo llega a la producción y comercialización, sino también a la asociación con calidad. “Es hora de desmontar ya los mitos con respecto al aceite italiano, porque el de España es líder en todo”, indica.

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Imagen del aceite de oliva en Times Square, Nueva York.

¿Por qué el aceite beneficia a la salud?

El 80% del aceite de oliva se compone de ácido oleico. El 15% es ácido linoleico y el 1,5% ácido linolénico. El resto, aproximadamente el 2% de los componentes nutricionales del aceite de oliva son polifenoles, que tienen propiedades antiinflamatorias y antioxidantes. Entre los polifenoles más característicos se incluyen derivados del ácido cinámico, como el ácido cafeico; el secoiridoide glucosilado: oleuropeína; y los derivados resultantes de su hidrólisis, los fenoles: tirosol e hidroxitirosol, tal y como ha afirmado recientemente Lluis Serra Majem, presidente de la Fundación Internacional de la Dieta Mediterránea.

Según Majem, el tipo de grasa que encontramos en la aceituna es lo que le confiere algunas de sus propiedades beneficiosas. El ácido oleico es un tipo de grasa cardiosaludable y es el 80% de nuestro aceite. Así, el consumo habitual de aceite de oliva actúa en la prevención de dichas enfermedades reduciendo el riesgo de sufrir hipertensión, diabetes, trastornos de los niveles de colesterol y obesidad. También reduce las complicaciones producidas por las enfermedades cardiovasculares y se ha demostrado que el aceite de oliva tiene efectos beneficiosos sobre la salud digestiva, efecto protector frente a algunos tipos de cáncer, y reduce el riesgo de padecer demencia y Alzheimer. Y algunos estudios también demuestran una protección frente a la osteoporosis.

Efectos cardiosaludables

Una investigación de científicos de la Universidad de Córdoba (UCO) en el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC) y el Hospital Universitario Reina Sofía cordobés ha permitido conocer nuevos efectos del aceite de oliva virgen en el organismo. Con un desayuno que incorporaba este alimento, las células que revisten las arterias estaban más protegidas frente a inflamaciones, orígenes de problemas cardiovasculares, respecto a otros tipos de aceite de oliva que no aportaban la misma cantidad de estos compuestos.

Por otro lado, investigadores de la Unidad de Nutrición Humana de la Universitat Rovira i Virgili-Hospital Universitari Sant Joan de Reus y el Instituto de Investigación Sanitaria Pere Virgili (IISPV), han demostrado en un estudio que tener los niveles elevados en sangre de un metabolito, conocido como acilcarnitina, está asociado a un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, incluyendo infartos, ictus o muerte por causas cardiovasculares. Esta asociación podría verse atenuada en las personas que siguen una Dieta Mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra y frutos secos. Son sólo dos de las muchas investigaciones que relacionan el consumo de aceite de oliva con la protección del corazón y el sistema arterial, uno de los primeros descubrimientos sobre las bondades del zumo de aceituna.

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Promoción del aceite de oliva en Japón.

Contra el cáncer de mama

La investigación relacionada con el cáncer centra otra de las líneas más importantes de los estudios científicos del aceite de oliva. Uno de los últimos que asocia el consumo continuado a la prevención del cáncer de mama se ha hecho en la Universidad de Jaén, dirigido por el doctor Juan José Gaforio. Demuestra la actividad antitumoral de un fitoestrógeno (pinoresinol) que se encuentra presente en los aceites de oliva virgen extra, válido para prevenir muchos tipos de cáncer, pero principalmente el de mama.

El de la Universidad de Jaén es uno de los más recientes estudios que se han publicado en este sentido y que conforman una importante base científica en la que, paso a paso, investigación tras investigación, siguen llegando buenas noticias sobre el aceite. El mayor estudio hasta entonces conocido en este sentido es el Predimed. Durante 10 años, miles de españoles estuvieron recibiendo un litro de aceite de oliva virgen extra cada semana. Tras años de seguimiento, esta investigación ha permitido comprobar que nuestro oro líquido es un potente protector contra el cáncer de mama. El estudio Predimed se inició en 2003 con 7.447 participantes de siete comunidades para comprobar los beneficios cardiovasculares de la dieta mediterránea. Quince años después, el trabajo sigue arrojando datos, por ejemplo los relacionados con el tumor más frecuente en las mujeres. Según el Predimed, cuatro cucharadas al día son suficientes para proteger. El riesgo de sufrir un cáncer de mama se reduce un 68%.

Actualmente se trabaja en el Predimed Plus, que se encuentra en proceso de investigación de campo y que promete arrojar nuevas buenas noticias sobre lo que el consumo continuado de aceite de oliva puede hacer por nuestra salud.

En el Predimed también trabaja la Interprofesional del Aceite de Oliva, que con el equipo dirigido el profesor Eduard Escrich en la Universidad Autónoma de Barcelona, descubridor de que el consumo de aceite de oliva virgen extra reduce la malignidad del cáncer de mama y ralentiza el crecimiento de los tumores.

Otros tipos de cáncer

Además de proteger del cáncer de mama, el aceite de oliva actúa contra todo tipo de células cancerígenas. Decenas de investigaciones así lo abalan. Como la de la Universidad de Quebec en Montreal (UQÀM), que ha demostrado que los polifenoles del aceite de oliva virgen extra tienen la capacidad de retardar la progresión de un tumor canceroso. Se ha descubierto también cómo un compuesto del aceite de oliva podría ayudar a prevenir el desarrollo de cáncer cerebral, según un estudio llevado a cabo por científicos de la Universidad de Edimburgo y publicado en la revista Journal of Molecular Biology.

La Universidad de Rutgers en Nueva Jersey (EE UU) y del Hunter College de Nueva york (EE UU) demostraron cómo un componente del aceite de oliva virgen extra es capaz de matar las células del cáncer sin dañar las células sanas del ser humano. Fue la conclusión del último estudio llevado a cabo por un equipo de científicos de que recoge la revista Molecular and Cellular Oncology. El ingrediente en cuestión es el ‘oleocantal’, un compuesto orgánico natural aislado del aceite de oliva virgen extra y responsable de su particular sabor ligeramente picante.

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Investigadores estudian el efecto del aceite de oliva contra el cáncer en la Universidad de Jaén. Foto: Gaforio.

Para los huesos, la diabetes y enfermedades neurodegenerativas

La Unidad de Nutrición Humana de la Universidad Rovira i Virgili (URV-IISPV) comprobó que el consumo habitual de aceite de oliva virgen, especialmente de aceite de oliva virgen extra, disminuye en un 51% el riesgo de tener una fractura osteoporótica. Estos resultados evidenciaron, por primera vez, el papel beneficioso del consumo regular de aceite de oliva para la protección de los huesos. Por otro lado, investigadores del Área de Nutrición y Bromatología de la Universidad Pablo de Olavide, del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (Cabimer) y del Centro de Investigación Biomédica en Red de Diabetes y Enfermedades Metabólicas Asociadas (Ciberdem) acaban de publicar un estudio en la revista Molecular Nutrition and Food Research que demuestra el papel protector que tiene el consumo de aceite de oliva virgen extra en la enfermedad de hígado graso no alcohólica (Ehgna) en ratones.

En la ‘Investigación traslacional en Enfermedad Cardiovascular’ de la Universidad de Málaga –integrados en el Instituto de Investigación Biomédica de Málaga (Ibima)–, en colaboración con el grupo de investigación ‘Biotecnología de alimentos: Pared Celular’ del Instituto de la Grasa (CSIC), se ha demostrado que el consumo diario de hidroxitirosol, un polifenol presente en el aceite de oliva virgen extra, minimiza o incluso podría evitar los problemas vasculares vinculados a la diabetes mellitus. Por otro lado, el Grupo de Investigación de Riesgo Cardiometabólico del Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico de Valencia (Incliva) y el Servicio de Endocrinología y Nutrición de este centro han demostrado en un estudio que la ingesta de los ácidos grasos insaturados, como los que se encuentran en el aceite de oliva provocan cambios beneficiosos postprandiales (estado del metabolismo tras la absorción de los alimentos), durante y tras la digestión.

Del mismo modo, contrariamente a lo que esperaban los investigadores, producen una reducción progresiva de los niveles plasmáticos de glucosa e insulina, con una reducción del estado de resistencia a la insulina y de los niveles de estrés oxidativo.

También un estudio de la Universidad de Nápoles Federico II (Italia) ha demostrado que al introducir aceite de oliva virgen extra en los alimentos se reduce el pico de glucemia de las personas con diabetes tipo 1 tras las comidas, un efecto que no se observó cuando se utilizó mantequilla en lugar de este producto.

Investigadores de la Escuela Lewis Katz de Medicina de la Universidad de Temple en Filadelfia (Estados Unidos) han identificado un ingrediente específico que protege contra el deterioro cognitivo: el aceite de oliva virgen extra. Por otro lado, científicos del Instituto Madrileño de Estudios Avanzados (IMDEA) Alimentación están realizando un estudio sobre el efecto del hidroxitirosol presente en el aceite de oliva virgen extra en el Alzheimer y sus resultados preliminares sugieren que este polifenol podría tanto prevenir como retrasar la aparición de esta enfermedad.

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