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La crisis de Nueva Rumasa atrapa a 5.000 inversores que adquirieron pagarés sin avalar

18/02/2011

21 de febrero de 2011

La noticia de la solicitud de proceso concursal de 10 empresas del grupo Nueva Rumasa, bajo el mando del empresario José María Ruiz Mateos, ha estallado como una bomba entre los 5.000 inversores que en su día compraron pagarés de estas sociedades. Y es que la mayoría de estas solicitudes, al amparo del artículo 5.3 de la Ley Concursal, concluyen en Concurso de Acreedores. De llegar a este término, y en el caso que las 10 compañías no llegaran a algún consenso con sus acreedores o contaran con un socio que aportara liquidez, la situación se agravaría para todos aquellos que, en su momento, confiaron en el grupo empresarial. Los pagarés de Nueva Rumasa no están avalados por ninguna entidad financiera ni por el fondo de garantía. De esta manera, y en caso de que el Grupo fuera a la bancarrota, los inversores que se dejaron sus ahorros en estos pagarés, no solo no cobrarían los intereses, sino que además dejarían de recuperar el capital que invirtieron en ellos.  De no llegar a este extremo, la situación tampoco es mucho mejor. El pagaré constituye una deuda ordinaria, por lo que el inversor es un acreedor más, aunque no sería de los primeros en cobrar. Por delante, le pasarían otros acreedores (bancos, organismos públicos, etc.).