El EPS en el envasado de productos cárnicos

15/09/2003
Una de las características más importantes del EPS a la hora de hablar del envasado de productos cárnicos es que la propia normativa vigente en materia de sanidad lo considera un material perfectamente adecuado para estar en contacto directo con los alimentos. Es un material inerte que no genera mohos ni bacterias de putrefacción y proporciona al alimento envasado una protección absoluta en todos los sentidos.

Los productos cárnicos encuentran, pues, en el EPS un envase de altas prestaciones y gran versatilidad que no solamente proporciona protección durante el transporte y almacenamiento, sino que realza la presencia en el punto de venta de forma mucho más notable que otros materiales.

En estos momentos, podríamos decir que el sector de productos cárnicos y derivados está apostando fuerte por el poliestireno expandido. Ya no se circunscribe su utilización al uso puramente industrial (cajas tradicionales de gran formato); el consumo doméstico es un área que experimenta un enorme crecimiento en lo que al uso de este material se refiere. Por supuesto, no hay que olvidar que los productos cárnicos constituyen uno de los pilares de la dieta occidental.

Tipos de envases:

1. Envases para uso industrial:

Es el tipo de envases que cubre la primera etapa del viaje de los productos cárnicos: desde los mataderos y grandes factorías a la hostelería, grandes superficies, los supermercados o las pequeñas tiendas. Estos envases más, llamémosles, tradicionales son de gran espesor y volumen, adecuados para el transporte de piezas grandes o de grandes cantidades de carne troceada. En este tipo de envases tiene cabida la volatilería (pollos y codornices), las salchichas y hamburguesas, la carne despiezada y los despojos y vísceras

2. Envases para consumo doméstico:

Las bandejas de productos cárnicos para consumo individual o familiar son el paso definitivo para la conquista del más amplio y competitivo de los mercados: los productos de gran consumo. La facilidad, la comodidad y la seguridad se unen aquí para proporcionar al público un envase que conserva los productos en condiciones óptimas para su consumo y que son, sin duda, los más versátiles del mercado: una bandeja de EPS puede ir del congelador al microondas (descongelación) sin que ello afecte para nada la calidad final del producto envasado.

La industria de los productos cárnicos es amplísima y su magnitud económica justifica los esfuerzos de investigación que constantemente se están llevando a cabo para mejorar las prestaciones de los envases de EPS (poliestireno expandido). Este esfuerzo pasa por plantear al mercado una muy amplia gama de envases estandarizados que abaratan los costes y ofrecen la fiabilidad que se necesita.

Además, y quienes trabajan en el sector alimentario lo saben, las normativas y reglamentaciones internacionales en materia alimentaria se endurecen cada vez más, por suerte para todos nosotros, porque todos somos consumidores. La legislación busca el envase seguro, cómodo, absolutamente homologado y, a ser posible, cien por cien reciclable. Hace ya mucho tiempo que el EPS se encuentra dentro de ese reducido grupo de materiales que cumplen todas las normativas vigentes.

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Datos de producción de envases y embalajes para el sector cárnico 2002

Según los datos del sector para el 2002 de toda la producción española de envases y embalajes un 34 por ciento se destina a envases alimentarios, aproximadamente unas 9.500 t. De todas ellas algo más de un 10 por ciento (aprox. 1.000 t) se dedica al envasado cárnico y casi un 4 por ciento (aprox. 374 t) se dedica al envasado de productos avícolas. Esto supone, especialmente en el caso de los productos cárnicos un aumento considerable respecto al año anterior 2001 augurando un magnífico futuro para el sector.

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