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PVC. El segundo plástico de mayor consumo en el mundo con una cifra anual de 23 Mt

01/05/2000

El segundo plástico de mayor consumo en el mundo con una cifra anual de 23 MT

El PVC favorece más el medio ambiente que la mayoría de los materiales alternativos


Las fábricas de PVC se encuentran entre las más seguras de la industria química. Sus procesos e instalaciones se someten a una continua mejora y modernización, estando dotadas de las mejores tecnologías disponibles para la minimización y el control de las emisiones. Así se ha ratificado durante la jornada de reciclado llevada a cabo por Aimplas (Instituto Tecnológico del Plástico) en referencia a un material, de carácter versátil, con numerosas aplicaciones.

Tal y como declara Anaip, los estudios e investigaciones de algunos organismos y grandes empresas han demostrado que gran parte de las acusaciones de grupos ecologistas no siempre tenían fundamento. Sin embargo, los medios de comunicación han venido desprestigiando al PVC, en muchas ocasiones sin una tarea contrastada, rigor científico ni justificación experimental.

En este sentido, los trabajos de Aimplas vienen ocupándose de la investigación y desarrollo en materiales, procesos, medio ambiente y sistemas de información.

En realidad, el del PVC, es -según Anaip- un sector industrial puntero en cuanto a política y gestión ambiental y no existe ningún material alternativo en sus aplicaciones en la construcción que tenga un menor impacto medioambiental. Además, debido a su larga duración, un 55% del total de su producción es utilizada en la industria de la construcción.

Es más, diversos análisis del Ciclo de Vida realizados hasta el momento sitúan al PVC como un material favorable al medio ambiente y, en la mayoría de los casos, mejor que los materiales alternativos. Bajo el punto de vista del concepto de desarrollo sostenible, resalta que el 57% de la composición del PVC proviene de recursos prácticamente ilimitados, como es la sal común, si bien un 43% de sus materias primas tienen su origen en el petróleo.

Otro dato a tener en cuenta es que el PVC es un material inocuo, que presenta un ecobalance positivo y no conlleva riesgos para la salud, ni en su producción ni en su utilización. Así, se considera como un material idóneo para envases no existiendo razones para dar al PVC un tratamiento discriminatorio.

La industria del PVC

Las múltiples cualidades del policloruro de vinilo, junto con su interesante precio y gran versatilidad, hacen que ocupe un lugar privilegiado dentro de los plásticos. Un material que se caracteriza por ser ligero, inerte y completamente inocuo; resistente al fuego y a la intemperie; impermeable y aislante; de elevada transparencia, protector de alimentos y otros productos envasados; económico y reciclable.

Todo ello demuestra que no se conoce un material que tenga unas propiedades tan competitivas, por lo que el PVC es el segundo plástico de mayor consumo en el mundo, con una cifra anual en torno a los 23 millones de toneladas, de los que cerca de 6 millones se consumen en Europa Occidental. Alemania, con 1.500.000 T de PVC, es el país de Europa con mayor consumo, mientras que el mercado del PVC en España es de 446.000 T al año.

Hoy en día, el consumo específico de PVC se sitúa entorno a los 11kg por español, un promedio que pese a no alcanzar los 21, 16 y 15 kg./habitante/año de Estados Unidos, Japón y Europa respectivamente, es considerablemente alto si se compara con los 4 kg. de media en el resto del mundo.

La fabricación del PVC emplea en Europa aproximadamente a 28.000 personas, cifra que aumenta a 47.000 personas si se integran las producciones de cloro y etileno, fundamentales para su fabricación. Este mismo sector genera en España cerca de 1.000 empleos directos, sin incluir su industria transformadora, compuesta básicamente por fabricantes de tubos, cables eléctricos, perfiles de ventanas, persianas, botellas, laminas y films, entre otros.

La industria española transformadora de PVC está constituida por unas 1.200 empresas que facturan del orden de los 360.000 Mpts anuales y proporcionan aproximadamente unos 20.000 puestos de trabajo. Por otro lado, el empleo total generado, de forma directa e indirecta, por el sector de PVC asciende a más de 550.000 puestos de trabajo en toda Europa Occidental, y se aproxima a 80.000 en España.

La gran versatilidad de este material posibilita su utilización en numerosos y diversos sectores, en algunos de los cuales este material es imprescindible (ver gráfico). Son conocidas sus múltiples aplicaciones para la construcción, envase y embalaje, medicina, automóvil, electricidad y electrónica, agricultura, juguetes, mobiliario, marroquinería, artículos de papelería….

El 64% de las aplicaciones tiene una vida útil entre 115 y 100 años, y es esencialmente utilizado para la fabricación de tubos, ventanas, puertas, persianas, suelos, muebles, etc. Un 24% tiene una vida útil entre 2 y 15 años (utilizado para electrodomésticos, piezas de automóvil, mangueras, juguetes, etc.)

El resto (un 12%) es usado en aplicaciones de corta duración, como por ejemplo botellas, tarrinas, film de embalaje, etc., y tiene una vida útil entre 0 y 2 años. La mitad de este porcentaje (un 6%) es utilizado para envases y embalajes, razón por la que el PVC se encuentra en cantidades muy pequeñas en los Residuos Sólidos Urbanos (RSU): tan sólo el 0,7%.

En este sentido cabe destacar que los aditivos utilizados en aplicaciones alimentarias cumplen la vigente legislación, tanto nacional como europea. Como envase, es equiparable al de vidrio y no presenta ninguna contraindicación. Destacan, por otro lado, sus propiedades de permeabilidad al vapor de agua e impermeabilidad a gases y aromas, que constituyen las conocidas "propiedades barrera". En consecuencia, las autoridades sanitarias de todo el mundo han autorizado su uso en aplicaciones médicas y los ensayos realizados por diversos laboratorios demuestran que no presenta riesgo alguno para la salud humana.

La incorporación de los aditivos (estabilizantes, lubricantes, plastificantes, modificadores de impacto, cargas y pigmentos) permite transformar la resina en un producto acabado. La razón por la que el PVC utiliza, proporcionalmente más aditivos que otras materias plásticas, radica en su gran polivalencia que, como hemos dicho, permite utilizarlo en multitud de aplicaciones: rígidas o flexibles, transparentes u opacas, compactas o espumadas, dependiendo de las necesidades del producto.

Así mismo, su composición cualitativa, carente de toda presencia de metales pesados, permite convenientemente la recuperación por valorización energética (incineración), además de la recuperación por reciclaje mecánico.

Reciclado

El PVC reciclado se reelabora por los mismos métodos que una resina de PVC virgen, por lo que no es un proceso complejo. Gracias a su facilidad de transformación y a su termoplasticidad, el reciclaje puede ser químico (actualmente en fase de desarrollo) o mecánico (tanto de los residuos industriales como de los residuos post-consumo), siendo este último el sistema más practicado y promocionado por los organismos estatales y autonómicos.

El PVC reciclado, al igual que el resto de los materiales plásticos, está legalmente prohibido en España para fabricar envases y objetos que hayan de estar en contacto con productos alimenticios y alimentarios.

Incineración

El ciclo de vida del PVC se consuma con el tratamiento de sus residuos. La incineración de los desechos es una solución eficaz y complementaria que no necesita aporte e combustible o energía, ya que permite recuperar la contenida en los residuos y puede ser utilizada en la calefacción o en la producción de electricidad.

En Europa hay más de 500 plantas incineradoras con capacidades que van desde algunos millares hasta cerca de un millón de toneladas al año y cuya sofisticación y eficacia permite que funcionen sin impacto para la salud ni el medio ambiente. La falta de información ha creado gran confusión entorno a la influencia del PVC en fenómenos como la "lluvia ácida" o la producción de dioxinas. Sin embargo, según los expertos, el ácido clorhídrico representa sólo un 2% de la lluvia ácida y sólo el 0,25% sería atribuible a la incineración del PVC, "en caso de que ninguna planta incineradora llevase el sistema de neutralización de humos".

Dichas instalaciones alcanzan tasas de destrucción de dioxinas y furanos de hasta un 99% mediante la tecnología de incineración y tratamiento de efluentes gaseosos. Del mismo modo, otros estudios demuestran que la misma cantidad de dioxinas es emitida por las incineradoras tanto si hay PVC como si no lo hay, o incluso si se incrementa hasta cinco veces la cantidad de este material.

En conclusión, la supresión total de los residuos de envases de PVC, en el flujo de los RSU que son tratados por incineración, no afectaría al nivel de dioxinas y furanos emitidos. Mediante la tecnología actual, a través del control analítico de las emisiones y de las condiciones de operación, es posible garantizar el total respeto al medio ambiente y a la seguridad. De modo que tales residuos no presentan ninguna problemática cuando son tratados por incineración.

Se puede afirmar, que el porcentaje de PVC en los vertederos es mínimo, ya que aún en el caso de que los RSU se depositaran íntegramente en éstos, su participación se limitaría a un 0,7% del total. Además su inercia química garantiza la no contaminación de las capas freáticas del suelo. El PVC rígido, utilizado en la producción de envases, no contiene plastificante, y el calcio, zinc y estaño de los estabilizantes se encuentran inmovilizados en la matriz polimérica, por lo que no migran.

En el caso de España, producimos unos desechos de 74.000 T de PVC rígido, y de 8.000 T de PVC flexible al año. Este PVC flexible, utilizado en la producción de filmes, si puede presentar migraciones de sus plastificantes DEHP y DEHA a tasas del 1% anual. El consumo anual de estos plastificantes en España para la aplicación de envases es de 1.210 y 250 T al año respectivamente.

A priori, la solución de los envases retornables, siempre que se alcancen tasas de retorno adecuadas, se presenta como prioritaria sobre otras alternativas. Por lo que se refiere a los envases de un solo uso, no se ve un a clara prioridad de ninguno de los materiales desde el punto de vista medioambiental, estando el PVC bien situado entre todos ellos.

Así, pues, los residuos de envases de PVC, que representan algo menos de 0,6 de los RSU y sean destinados a un vertedero proyectado y gestionado correctamente, no tienen porqué sufrir un tratamiento discriminado con respecto al resto de los componentes de los RSU. No obstante, en el marco de la gestión integrada de los RSU, el depósito de los residuos de envases en vertedero deberían ser la última opción entre las alternativas de gestión de residuos.

Seguridad frente al fuego

El buen comportamiento general del PVC ante el fuego se debe al alto porcentaje de cloro, un 57%, elemento ignífugo que dificulta la acción de la llama, arde con dificultad y no la propaga. El policlururo de vinilo resiste sin modificación hasta los 100º C y la verdadera combustión no se produce, salvo excepciones, antes de los 250-300º C.

Podemos asegurar así que las deficiencias técnicas de la edificación son la causa primordial de la propagación del fuego durante los siniestros, y el humo el principal responsable de la pérdida de vidas humanas.

La mayoría de las formulaciones de PVC sólo queman mientras se les aplica la llama, apagándose inmediatamente cuando ésta se retira. Cuando el este material arde o combustiona, desprende monóxido de carbono, dióxido de carbono y cloruro de hidrógeno (gas), pero no se ha detectado nunca ni cloro libre, ni trazas de fosgeno.

Por otro lado, se ha demostrado que el PVC no puede, por sí mismo, producir dioxinas y furanos. Del mismo modo, los numerosos estudios de investigadores de empresas privadas, del gobierno y de las universidades, no han encontrado evidencias de que el PVC sea extremadamente o inusualmente tóxico respecto a otros materiales ensayados.

Por otro lado, el cloruro de hidrógeno que desprende el PVC se huele y se ve, pudiéndose detectar fácilmente, y su toxicidad es más baja que la del CO. La investigación en incendios, donde existía gran cantidad de PVC, ha demostrado que los residuos tóxicos producidos no contienen cantidades a normales de dioxinas o furanos. Además, el nivel de humos generados y de los efectos destructivos materiales ha sido parecido al de incendios en que sólo se encontraban materiales tradicionales.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cancer (IARC), la cual es parte de la Organización Mundial de la Salud (WHO), ha reclasificado el plastificante DEHP (Ftalatos) como no cancerígeno para los humanos.

Había sido reconocido como no-cancerigeno para los humanos por la mayoría de las autoridades internacionales incluyendo la Comisión Europea durante muchos años. La IARC, sin embargo, lo había clasificado previamente como "posiblemente cancerígeno para los humanos" basándose en algunos estudios llevados a cabo con roedores.

En Lyon (Francia), sede de la IARC, se ha reunido un grupo de 28 expertos perteneciente a 12 países los cuales han concluido el encuentro con las siguientes afirmaciones: "Los más recientes y más amplios estudios han mostrado que los efectos observados en ratas y ratones no son relevantes para los humanos".

El DEHP es un plastificante (ftalato) que se usa ampliamente para ablandar productos de PVC y para productos derivados del caucho, pinturas, tintas de imprenta, adhesivos, lubricantes y algunos cosméticos.

Empresas o entidades relacionadas

Instituto Tecnológico del Plástico
Plastics Europe Ibérica

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