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El baile de las fusiones y alianzas

01/11/1996


El sector se encuentra en pleno proceso de fusiones y alianzas estratégicas. Las absorciones, creaciones de empresas conjuntas y alianzas estratégicas entre grandes compañías productoras de plásticos se suceden mes a mes. Cada una de estas operaciones tiene envergadura suficiente para conmover el mercado, con lo que su conjunto provoca una redefinición total del sector. El pasado 10 de octubre, sin ir más lejos, se anunciaron dos operaciones de fuerte calado: Basf y Hoechst decidieron unirse en el negocio del polipropileno y Basf y Shell ampliaron su colaboración en el sector del polietileno. Es una fiebre que tiene su lógica de mercado, pero con unas consecuencias muy difíciles de predecir y no siempre favorables para cada uno de los protagonistas principales y para el conjunto de la industria de fabricantes de materias primas plásticas.

El sector de los fabricantes de materias primas plásticas se encuentra en pleno proceso de reestructuración. El mercado global es prácticamente un hecho, aunque existan nichos y situaciones particulares. La convulsión de los precios en los últimos trimestres y la incertidumbre a todos los niveles no había sido nunca tan enorme. A la mutación del mercado hay que sumarle los retos ecológicos, con una población muy crítica con los plásticos, y los retos tecnológicos, con el desarrollo de nuevos catalizadores y procesos de polimerización que cambiarán sustancialmente las aplicaciones actuales de los materiales plásticos.

La emergencia del mercado asiático y del chino en particular ya hace tiempo que altera las antaño tranquilas actitudes de las grandes compañías petroquímicas. La decisión de las compañías estadounidenses de invertir fuertemente en Asia y reforzar su posición en Europa ha llevado a las compañías europeas, a su vez, a defenderse con uñas y dientes. El panorama, para unas compañías químicas acostumbradas a planificar sus inversiones en términos de lustros, es inquietante y recuerda algo al que se ha producido en los últimos quince años en el sector de las telecomunicaciones, que también estaba fuertemente regulado y compartimentado y ahora no se encuentra a sí mismo.

Anuncios de dos en dos

El pasado 10 de octubre, Basf y Hoechst anunciaron su decisión de ir juntos en el negocio del polipropileno en lo que se refiere a la investigación, producción y comercialización de esta actividad. La noticia no ha sorprendido mucho porque Hoechst ya había avisado hace meses que planeaba para antes de final de año una fusión de envergadura. En la misma actividad de polipropileno, el pasado junio Dow Chemical también anunció su compromiso con Montell, una compañía que ya dió la campanada en 1995 al crearse con la fusión de Montedison y Shell.

El mismo día 10 de octubre, Basf también lo aprovechó para dar a conocer su acuerdo de colaboración con Shell en materia de polietileno. El cruce de alianzas entre los principales productores de polímeros es tan compleja que ya no se puede hablar de compañías rivales sensu estrictu, sino de socios y colaboradores en determinados campos y áreas de influencia y competidores en otros.

Cuestiones sin resolver

La combinación de negocios y de plantas de suministro está a la orden del día, así como la firma de contratos de suministro a largo plazo. Pero por debajo de estas inumerables conversaciones y forja de alianzas, a los especialistas les surjen varias dudas: realmente estos intercambios garantizan una mayor competitividad de las firmas a nivel individual? si la sobrecapacidad de la oferta ya es ahora notable en ciertas áreas, qué pasará cuando se vayan completando todas las inversiones en curso, teniendo en cuenta que las proyecciones del crecimiento de mercado para los próximos años no son nada halagüeñas?

En España, sin ir más lejos, los restos que se plantean las petroquímicas instaladas en nuestro país son considerables. El polígono petroquímico de Tarragona goza de una enviadiable posición para ser el centro logístico y productivo de polímeros de gran consumo de toda la cuenca mediterránea. Pero como señala Fernando Castells, director para Europa del negocio de polietileno de Hoechst, "el complejo de Tarragona no absorberá nuevas inversiones sin un tercer cracker".

Necesidad de un tercer cracker en Tarragona

El responsable de Hoechst considera que las dos plantas de refino de Repsol y Dow Chemical de Tarragona tienen toda su producción comprometida con las empresas instaladas en el complejo petroquímico y las nuevas inversiones, si se producen, estarán desabastecidas. Se dan, pues, condiciones objetivas para la captación de futuras inversiones en Tarragona y su área de influencia, pero la falta de materia prima puede dar al traste con todas ellas.

Y es que la dinámica tan vertiginosa del mercado de polímeros se da de bruces con los largos períodos de maduración que necesariamente requiere toda nueva inversión y con todos los requisitos que deben cumplirse a rajatabla. Hace poco más de un año, el problema era de exceso de demanda; ahora parece que la oferta y la demanda están más niveladas pero no hay a la vista signos de crecimiento de la demanda, por lo que se puede entrar a muy corto plazo con un exceso de oferta cuando las nuevas instalaciones a punto de inaugurarse se pongan a pleno régimen.

Dientes de sierra afilados

El propio Castells, en una entrevista a una diario económico, reconoce que los dientes de sierra son difíciles de reducir en la industria química. Pero todos están de acuerdo en que los ciclos son cada vez más cortos y, además, las grandes compañías deciden, en el mismo momento, aumentar mucho más sus capacidades respectivas, con lo que el efecto no puede ser más que uno: dientes de sierra más pronunciadas.

La clave del futuro está, pues, en que las productoras de plásticos consigan ser más ágiles y responder a las demandas reales del mercado. Muchas alianzas actuales tienen este enfoque y aspiran a cubrir de manera eficiente la demanda. Aunque, en opinión de muchos expertos, la consecución de mayores capacidades de producción es aún el principal objetivo, con lo que el nudo se estrecha cada vez más.

Ser especialista

Por encima de todo, el actual proceso de fusiones y alianzas tiene un efecto claramente beneficioso para el futuro de la industria química: establecer áreas de competencia definidas. Con el intercambio de plantas y productos, las compañías se desprenden de los negocios en los que no pueden ser importantes e incorporan otros en los que aspiran a ser relevantes a nivel mundial. De esta manera, en vez de ser complejos conglomerados en que se hace de todo se pasa a estar centrado en unos pocos productos pero competitivo a nivel mundial.

Con ello, la industria química busca crear unidades de negocio más pequeñas y flexibles, capaces de responder a las demandas de sus clientes. Sin embargo, este proceso es más fácil de enunciar que de llevar a la práctica, al menos en Europa, porque las compañías están aún demasiado integradas. No es nada fácil para una compañía química acostumbrada a ser vista desde dentro y desde fuera como un suministrador global a transformarse en un conjunto de compañías especializadas en determinados productos y dispuestas a ir en busca del cliente.


El polipropileno une a Basf y Hoechst

Basf y Hoechst han acordado crear una empresa conjunta a partes iguales que agrupe las actividades de investigación y desarrollo, producción, márketing y distribución de las dos compañías en el sector de polipropileno. El propósito de esta joint venture, que aún precisa de la aprobación de las autoridades de control de la competencia, es reforzar y ampliar la posición de Basf y Hoechst en polipropileno.
Basf aporta sus centros de producción de Gran Bretaña, Holanda y Tarragona y las licencias que Basf y Shell operan en Wesseling (Alemania). Hoechst aporta sus plantas europeas de polipropileno en Alemania, Francia y Tarragona y las cantidades que produce en la planta conjunta con Repsol en Tarragona.
La facturación de Hoechst y Basf en polipropileno fue en 1995, respectivamente, de 68.000 Mptas y 76.500 Mptas. La futura alianza prevé una capacidad total de polipropileno de 1,4 MT. Las marcas comerciales de polipropileno de Hoechst son Hostalen PP y Hostacom. Las de Basf son Novolen y Procom.

Alianza en polietileno

Basf, paralelamente a este acuerdo con Hoechst, ha acordado intensificar su colaboración con Shell en el sector del polietileno. Este acuerdo con Shell supone crear otra empresa conjunta, también a partes iguales. La nueva empresa de Basf y Shell incorporará la compañía conjunta Row, en la que Basf y Shell tienen una particpación igualitaria. Basf integrará además sus actividades de marketing y ventas y sus conocimientos de productos y procesos de polietileno.
La compañía conjunta de Basf y Shell adquirirá el negocio de polietileno fuera de Estados Unidos de Montell. Montell es una compañía conjunta de Shell y Montedison y dispone de tres emplazamientos en Francia y uno en Gran Bretaña, con capacidad de producción de polietileno de 540.000 T. El cracker de Montell en Berre (Francia) participará en un 50%. Las licencias de Montell no serán objeto de las negociaciones, indica el comunicado.
La nueva joint venture tendrá una capacidad de producción total de 1,4 MT. El nombre y lugar de la sede aún no se ha decidido. Basf tiene previsto con este joint venture ser el principal productor europeo de polietileno. En 1995, Basf facturó 100.000 Mptas con polietileno. Su marca comercial es Lupolen.

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