Doing business in Spain? Interempresas Media is the key
Para Greenpeace es un veneno ambiental

¿PVC? no, gracias

01/09/1996
Posición de Greenpeace respecto al controvertido tema del PVC


Tanto a nivel nacional como internacional, la asociación Greenpeace mantiene una postura abiertamente contraria al consumo del PVC y concentra en este material parte de sus acciones. Plásticos Universales, en su afán de ecuanimidad, publica este artículo de la asociación en el que expone las razones de su actitud. Para Greenpeace, está claro que el PVC es un veneno medioambiental y los productos de PVC son cócteles tóxicos. Su posición es igualmente diáfana: debemos rechazar los materiales de construcción fabricados con PVC.

El PVC produce graves daños humanos y materiales durante los incendios. Los productos de PVC crean atmósferas enfermizas en las viviendas. Los residuos de PVC son una herencia tóxica para el futuro y la baja calidad del PVC hace que lo barato resulte en realidad bien caro.

EL PVC es un veneno medioambiental y produce graves impactos sobre el medio ambiente y la salud pública a lo largo de todo su ciclo de vida, durante su producción, utilización e incluso cuando es un residuo.

El PVC se fabrica a partir de un residuo de la industria química como es el cloro, un gas altamente tóxico que al combinarse con sustancias orgánicas forma compuestos organoclorados.

Los productos organoclorados se caracterizan por ser muy estables en el medio ambiente y por provocar una amplia gama de efectos tóxicos en los seres vivos, incluyendo daños a los sistemas inmunitario, reproductor, endocrino y nervioso y una gran variedad de cánceres. Estos efectos se producen también en el ser humano.

Durante la producción de PVC se generan miles de toneladas de sustancias organocloradas tóxicas (cloruro de vinilo y dioxinas entre ellas) que son vertidas a través de las emisiones atmosféricas, vertidos a los ríos y mares y en forma de residuos tóxicos, afectando gravemente la salud de los trabajadores y de las poblaciones cercanas y envenenando el medio ambiente.

Durante la fabricación de PVC se utilizan y transportan sustancias muy peligrosas, como el cloruro de vinilo, un producto intermedio cancerigeno y muy explosivo, que en caso de accidente, de los trenes que los transportan o de los contenedores donde se almacenan, pueden provocar verdaderas catástrofes.

Su dependencia es tóxica

EL PVC es un plástico único no sólo por contener cloro sino también por la cantidad y toxicidad de los aditivos que le son imprescindibles para convertirse en productos de consumo. El PVC necesita estabilizantes, plastificadores, biocidas, pirorretardantes, rellenantes y otros que contienen metales pesados (bario, estaño, plomo, cadmio, zinc) ftalatos o compuestos orgánicos extremadamente tóxicos.

Figura 1 Una de las principales aplicaciones del PVC es el sector de la contrucción. En la fotografía, carpas fabricadas con PVC. (Redacción).




Estos aditivos se liberan de los productos de PVC durante su uso, contaminando los productos que contienen o el medio en el que están, y una vez convertidos en residuos, al depositarse en vertederos o al quemarse en incineradoras.

Así, el DEHP, un plastificante tóxico presente en los suelos o tapicerías de PVC, se liberan a la atmósfera de las habitaciones, pudiendo afectar gravemente la salud de los inquilinos.

El PVC y los incendios

Uno de los mayores riesgos ligados a la utilización de PVC, como material de construcción, es su comportamiento durante los incendios. Antes incluso de que aparezcan llamas, los productos de PVC (suelos, papeles pintados, marcos de ventanas, cables, persianas, manteles, etc.) emiten humos de ácido clorhídrico y sustancias organocloradas muy peligrosas, como las dioxinas.

El ácido clorhídrico es un gas muy corrosivo que provoca graves daños en el sistema respiratorio de las personas que entran en contacto con estos humos y que produce enormes daños materiales al corroer los sistemas y aparatos eléctricos, e incluso las armaduras de pilares o vigas de hormigón.

La emisión de metales pesados, stalatos, benceno y compuestos organoclorados tóxicos cuando se quema el PVC, es un riesgo añadido que ha llevado a que en países como Alemania sea obligatorio llevar a cabo medidas especiales de limpieza de las zonas afectadas.

Los graves daños materiales y humanos producidos por las emisiones de PVC durante incendios han llevado a su restricción como material de construcción en hospitales, colegios, torres de comunicación, bancos e instalaciones militares en otros países europeos.

Edificios enfermos y PVC

La presencia de una gran cantidad de productos sintéticos en las construcciones, que desprenden al medio un auténtico cóctel de sustancias químicas, muchas de ellas tóxicas, ha dado lugar a lo que se conocen como edificios enfermos. Aunque algunas personas son más sensibles a la exposición continuada a estas sustancias, pero todos nos vemos afectados.

Los productos de PVC, cuyo uso se ha generalizado en las viviendas y oficinas modernas, también emiten al entorno compuestos químicos tóxicos, que colaboran a mantener un entorno enfermo.

Figura 2 La emisión de dioxinas cuando se incinera el PVC es el actual caballo de batalla de la organización. (Redacción)




Los productos de PVC "blandos", como suelos, tapicerías, cortinas o papeles pintados, liberan importantes cantidades del plastificante DEHP, un probable cancerígeno para los seres humanos.

Otras sustancias, detectadas en las atmósferas afectadas por emisiones procedentes de los productos de PVC, son hidrocarburos aromáticos (benceno, tolueno, xileno) y sustancias organocloradas, muchas de ellas tóxicas. Además, la presencia de PVC en los materiales de las habitaciones reduce la circulación de la humedad atmosférica, creando un ambiente seco y desagradable.

Una vez finalizada su vida útil, los productos de PVC se depositan en vertederos o se queman en incineradoras de residuos sólidos urbanos ya que en España, aunque no en otros países, estos residuos se consideran asimilables a urbanos, a pesar de que su contenido en cloro y aditivos tóxicos los convierten en auténticos residuos tóxicos.

Cuando los residuos de PVC se queman en incineradoras, se genera y emite a la atmósfera ácido clorhídrico y una amplia variedad de sustancias organicloradas tóxicas, entre ellas dioxinas. De hecho, varios estudios científicos han relacionado la formación de elevadas incineradoras con la presencia de PVC en los residuos.

Los aditivos que contienen los productos de PVC también se liberan durante la incineración. Los materiales de construcción rígidos, como tuberías o perfiles de ventanas y persianas presentan elevadas concentraciones de bario y cadmio. Las emisiones de cadmio de las incineradoras son especialmente preocupantes ya que este metal, además de ser muy tóxico, tiene una gran movilidad en el medio ambiente y se acumula fácilmente en los alimentos.

Cuando los residuos de materiales de construcción de PVC se depositan en vertederos también presentan numerosos problemas. Si el vertedero está ardiendo, lo que es una práctica habitual en los municipios españoles, se emitirán al entorno las mismas sustancias tóxicas que se forman durante la incineración. Cuando se entierran con otros residuos urbanos, las sustancias plastificantes y los metales pesados se liberan, debido a que las fermentaciones que tienen lugar disuelven poco a poco estas sustancias que acaban contaminando el subsuelo y las aguas subterráneas.

Los residuos de PVC no se reciclan. En primer lugar, porque no es rentable hacerlo para los fabricantes de PVC, al ser las resinas y los productos reciclables más caros que el plástico virgen. En segundo lugar, en realidad no se reciclan, los restos de perfiles de ventanas de PVC no se vuelven a convertir en perfiles de ventanas, sino que se transforman en otros productos de calidad aún inferior (postes, macetas, etc.) y sin valor en el mercado. La presencia de esa gran variedad de aditivos tóxicos restringe los productos que pueden ser fabricados con el material reciclado. No se trata por tanto de un reciclaje, sino de un BAJOciclaje que, en realidad, sirve para retrasar el vertido inevitable de estos productos en vertederos o incineradoras.

El reciclaje del PVC no es, por tanto, más que un argumento de venta de la industria del cloro para lavar la imagen de un producto ecológicamente inaceptable.

Los arquitectos de la ciudad de Berlín que han decidido eliminar el PVC de sus construcciones aseguran que "no queremos enfrentarnos en el futuro al mismo problema que hemos tenido con el amianto. No queremos llenar nuestros edificios de residuos tóxicos".

Lo barato resulta caro

La enorme utilización actual del PVC como material de construcción se debe en gran medida a su bajo coste. Estos precios no incluyen los costes de la degradación ambiental generada por el PVC, que pagamos todos los ciudadanos en lugar de los responsables de contaminar, y colocan a los productores de materiales alternativos más naturales en una situación competitiva desfavorable.

Aunque el PVC puede resultar, en el momento de su adquisición, más barato que las alternativas más ecológicas, en realidad, debido a las peores prestaciones de muchos de estos productos, lo barato nos puede resultar muy caro.

Este es el caso de las tuberías de PVC para conducir aguas residuales, cuyo precio es un 20 por ciento o 30 por ciento inferior al de otros materiales alternativos, como hierro galvanizado, cerámica o polietileno. Sin embargo, en trabajos subterráneos, el coste del material de la tubería tiene poca importancia en comparación con el coste total de los trabajos de instalación (excavación, extensión de conductos, relleno, fortificación) y una sola avería, en caso de utilizarse PVC, supone costes totales muchísimo más elevados. El PVC es mucho más susceptible a sufrir roturas que el resto de materiales alternativos y de hecho, su vida media real es de 10 a 15 años frente a los más de 100 años de duración, comprobada, que tienen materiales alternativos tradicionales.

Esto ocurre también con los perfiles de persianas y ventanas, que a pesar de que sus fabricantes aseguran una vida media de 50 años, al no ser reparables y estar sometidos a unas condiciones climáticas desfavorables en España, se acaban rompiendo mucho antes de lo esperado.

Alternativas en la construcción

Las alternativas que se exponen a continuación son una visión muy limitada de todas las posibilidades existentes. En general nos referimos a productos sustitutivos de otros productos fabricados con PVC, que son más respetuosos con el medio ambiente y la salud pública que estos. En cualquier caso, creemos que la imaginación y el diseño pueden sustituir la necesidad de muchos de los productos aquí expuestos.

Greenpeace no recomienda un material alternativo frente a otro. Como norma, consideramos que deben seleccionarse aquellos materiales más naturales, obtenidos localmente.

Cuando mencionamos la madera como alternativa, nos referimos a la madera de especies arbóreas obtenidas localmente mediante sistemas de gestión forestal respetuosos con el medio ambiente (pino, encina, castaño, roble, nogal...) y siempre que se hayan utilizado para tratar y conservar la madera, ceras, pinturas o barnices no contaminantes.

Greenpeace