José María Cavanillas - Director ANAIP - ANAIP ¿por qué una confederación?

01/01/1995
José María Cavanillas
Director General de la Confederación Española de Empresarios de Plásticos - ANAIP



José María Cavanillas, director general de ANAIP desde hace 25 años, ha vivido la evolución tanto del sector como del asociacionismo en los plásticos desde una privilegiada atalaya. Diversidad de estructuras funcionales y de presidentes, así como de problemas y soluciones han pasado por su dedicación exclusiva. Tiene 55 años, es licenciado en ciencias químicas y técnico superior en relaciones públicas.

Va a hacer cuatro años que ANAIP adoptó su nueva forma de confederación y no estoy muy seguro de que, incluso por sus miembros, se alcance a conocer, al completo, el significado exacto de la evolución que, si bien sobre el papel parece un simple reajuste de organigrama, muy sencillo de proyectar y sin demasiadas consecuencias, se trata en realidad de todo un cambio sustancial, con un nuevo enfoque, llevado a cabo tras un largo estudio por parte del staff y unos amplios debates entre los empresarios más caracterizados, que duró, al menos, tres años, antes de proceder al establecimiento de la nueva línea representativa. En total: tres años de preparación y cuatro de experimentación, dan un total de siete, que no es, precisamente, lo que se tarda en plasmar un diseño curioso a ver qué tal sale.
La gentileza de Plásticos Universales, al invitarme a tomar posesión de una de sus páginas, me ofrece una plataforma para explayarme en el tema, especialmente cuando en el primer número de esta nueva etapa de la revista, el editorial venía dedicado al asociacionismo en los plásticos, argumento realmente valiente para un país tan poco enamorado de tal asunto, pero que consiguió, a pesar de la falta de atractivo de la temática, dar un enfoque realmente interesante.
Cuando ANAIP se creó, en 1957, su nombre era Agrupación Nacional Autónoma de Industriales de Plásticos y su colectivo englobaba a todos los industriales del sector, productores y transformadores, juntos, mezclados e introducidos en un saco común, que, durante unos años, pudo avanzar e irse consolidando. Al tiempo, los materiales y sus productos iban evolucionando.
Poco a poco, los plásticos fueron tomando posiciones en los distintos campos de aplicación, y la especialización, tanto de primeras materias como de transformados, se materializó, marcando límites y acotando espacios.
Los productores de polímeros seguían teniendo multitud de puntos de contacto, de intereses comunes y de problemas compartidos. Pero no ocurría lo mismo con los transformadores, que se alejaban más y más unos de otros, al irse diversificando la utilización de los fabricados, de forma que los industriales de tubos, por poner un ejemplo, con su campo natural de trabajo, las obras públicas, no tenían mucho de qué hablar con los de film para acolchado, con su lógica proyección hacia la agricultura.
La ANAIP de entonces, que disponía de una única junta directiva compuesta por cinco productores y diez transformadores, trató de acompasarse a los tiempos y dividió su órgano de gobierno en dos subjuntas: una de producción y otra de transformación, que actuaban por separado, independizadas, y que sólo se reunían para tratar los temas comunes, que, eso sí, los había, los hay y los seguirá habiendo.
Pero el fenómeno continuaba y empezaron a aparecer asociaciones aisladas de transformadores, que pretendían seguir su propio camino, suficientemente lleno de problemas específicos. Y estoy hablando tanto de enfoque puramente sectorial como de planteamiento claramente territorial, porque está claro que si entre tubos y acolchado, como decía, hay sensibles diferencias, también existen muchos matices de diversidad entre, en otro ejemplo, Madrid y Barcelona.
Con ello, la aproximación profesional de ANAIP al axioma popular de juntos pero no revueltos tenía que dar más pasos adelante y, tras diversos estudios de modelos a aplicar, se llegó al actual, que es una actualización total de la sistemática de representación real de las diferentes actividades y circunstancias.
En estos momentos, hay dieciocho asociaciones vigentes en nuestro contenido anaipense: una de productores de plásticos, seis de colectivos transformadores territoriales (Alicante, Cataluña, Guipúzcoa, Madrid, Valencia y Zaragoza) y once de colectivos transformadores sectoriales (poliestireno, poliuretanos, tuberías, cascos, laminados decorativos, artículos monouso, materiales compuestos, agricultura, reciclados, textiles de poliolefinas y los demás). La asociación de productores, AEPP, va por libre, en su propia problemática. Pero las demás, sin perder su libertad e independencia, se han entroncado en dos federaciones, la sectorial Fetep y la territorial Fetraplast, que, a su vez, contemplan, cada una, sus actividades y circunstancias peculiares.
Mas como, a pesar de todo, subsisten los temas comunes a todo el sector, hacía falta un paraguas que cubriera el conjunto y eso es, en estos momentos, ANAIP: una confederación que se apoya en las tres organizaciones: la asociación de productores y las dos federaciones de transformadores. No hay empresas directamente en ANAIP, a pesar de que coordine a 1.200 firmas diferentes. Sólo organizaciones de empresas, que totalizan las indicadas.
Y el resultado está siendo francamente positivo.

Empresas o entidades relacionadas

Asociación Española de productores y comercializadores de plásticos
Federación empresarial de transformadores españoles de Plásticos
Federación Española de Transformadores de Materias Plásticas
Plastics Europe Ibérica

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