Presidente del Centro Español de Plásticos (CEP)

Josep Lloria

Ibon Linacisoro01/11/2001

"Su éxito es rotundo si tenemos en cuenta que los plásticos surgieron sin un mercado propio"

En 1955 ya se hablaba de plásticos. Incluso en los centros de formación había personas que dedicaron sus esfuerzos del trabajo de fin de carrera a estos materiales que todavía no eran muy conocidos. Tal fue el caso de un joven estudiante que se presentó ante los profesores con una memoria que incluía un dibujo curioso: un coche diseccionado en el cual se señalaban las piezas de plástico que incorporaba. Hoy, aquel joven entusiasta agota sus últimos meses como presidente del Centro Español de Plásticos, tras 22 años en el cargo. Sí, Josep Lloria ha decidido no presentarse de nuevo a la elección en la próxima junta del Centro.
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Josep Lloria

Son 22 años como presidente del CEP, pero bastantes más en el sector de los plásticos...

Sí, ya en 1945 entré a trabajar como ayudante en una empresa que construía moldes y matrices, inyectaba plásticos en unas inyectoras manuales y prensaba bakelita.

Y en 1955 yo ya concebía la creación de una empresa de transformación de plásticos, tal y como lo reflejé en mi memoria de fin de carrera en ese mismo año. Para ilustrar las capacidades de los plásticos incluí en la misma un dibujo hecho por mí, en el cual reflejaba un coche y todas las partes de plástico que incorporaba. Ese dibujo sería hoy completamente diferente y muy representativo de los cambios que ha registrado el sector. Las piezas en aquel entonces no tenían ninguna importancia desde el punto de vista técnico o de prestaciones. Eran embellecedores o pequeños accesorios, pero su uso era muy escaso dentro el motor. Hoy, un automóvil puede tener entre 100 y 150 Kg de plásticos.

Al principio sería un sector pequeño...

Sí, y por lo tanto lleno de casualidades. En la memoria en cuestión yo ya me refería a las primeras jornadas de plásticos que se habían realizado en España, así como a una fábrica que existía en España para la producción de unas 1.000 t anuales de PVC. Curiosamente, cuando en 1963 yo entré a formar parte de una multinacional, ésta compró al citado productor de PVC. Digo esto como curiosidad, porque finalmente acabé participando en las negociaciones de compra de una empresa que yo ya había mencionado unos 10 años antes en mi memoria. Otra casualidad. La persona que dirigía otra fábrica de PVC había sido profesor mío a lo largo de mis estudios y, más tarde, era uno de los directivos de la empresa que hacía la competencia a aquella en la que yo trabajaba.

Otra coincidencia: en el 80 me eligen presidente del CEP, una entidad de la que ya había hablado yo en el 55, a pesar de no conocerla prácticamente.

Eran, además, unos años difíciles...

Al respecto puedo decir que, en el 81, ya como presidente, constituí la Junta Consultiva, formada por los ex -presidentes del CEP y por ex - miembros directivos de la Comisión Permanente. Las anécdotas que en este entorno surgen son interesantes. Por ejemplo, la primera cena se celebró en 1954 y el precio fue de 125 pts. Pero es más, en sus orígenes todo esto tuvo incluso algo de clandestino por los tiempos en los que ocurrió. Había que pedir un permiso especial para las juntas, y para las reuniones previas nos encontrábamos con dificultades a pesar de que ninguna de nuestras motivaciones era de tipo político. Hubo tiempos en los que se aprovechaba el tumulto de la salida de un cine para mezclarse con la gente y que no se apreciara la celebración de una reunión

¿Qué tipo de piezas se hacían en aquellos años con plásticos?

Eran típicos los elementos para oficinas, peines, plumas estilográficas, botones, etc. que llamaban la atención precisamente por ser de un nuevo material. Recuerdo que nosotros, en la primera empresa en la que trabajé, hablábamos de unos materiales semi -duros o duros y que se estaban utilizando en Europa en aquellos tiempos. Naturalmente sabíamos que eran plásticos, pero a menudo desconocíamos exactamente qué tipo de plásticos era el que teníamos, al menos en las empresas pequeñas que importábamos el material de Europa.

Ya entonces veíamos que eran unos materiales de gran futuro y vivimos una evolución rápida, no sólo desde el punto de vista de los materiales, sino también de las máquinas, moldes y matrices. Los orígenes fueron seguramente curiosos para muchos jóvenes del sector, si se comparan con los actuales medios. Por ejemplo, para saber si el molde estaba caliente, prácticamente se escupía dentro con el fin de saber si la temperatura era la idónea.

Se hacían pequeñas series con muchas irregularidades. La mano de obra que se necesitaba para que una pieza quedara en condiciones era muy numerosa. Las primeras piezas no tenían mucha calidad y tampoco ofrecían unas grandes prestaciones. Pero su uso fue aumentando, a menudo incluso entre las empresas dedicadas a la metalurgia, que fueron sustituyendo los metales por plásticos.

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¿Y cómo admitía la sociedad la penetración en sus vidas de los plásticos?

La sociedad admitía los productos lanzados al mercado hechos en plástico como algo moderno, como lo último que existía en cada uno de los sectores respectivos. Por ejemplo, en el sector del menaje, el tener objetos de plásticos en casa era muy frecuente. Los accesorios que se utilizaban para muchas aplicaciones eran de plástico. Claro que los volúmenes no son comparables. En 1955 la producción de plásticos en España era de 6.500 t, a lo que había que sumar otras 2.500 t de importación. En total, por tanto, se consumían 9.000 t anuales de plásticos y el consumo per cápita era de 310 g por persona y año, cuando ahora estamos en 105 kg que representan un total de más de 4 millones de toneladas de consumo. Creo que pocos sectores han tenido un crecimiento semejante, teniendo en cuenta que los plásticos son unos materiales relativamente nuevos y que nacieron en unos tiempos en los que se utilizaba metal, madera, cemento... Su éxito es rotundo si tenemos en cuenta que los plásticos no tenían un mercado propio, sino que salieron y se introdujeron sustituyendo a los entonces materiales tradicionales.

Sin embargo, ante sus orígenes tan valorados, parece que finalmente se acaban valorando negativamente en la sociedad actual...

Yo creo que no, que incluso la terminología ha mejorado y que los llamados ‘plastiqueros’ han pasado a ser transformadores de plásticos que utilizan nuevas tecnologías y participan en los proyectos. Incluso los plásticos han pasado a ser un material tradicional, con sus propios mercados. Creo que ese desprecio del que me habla de los plásticos se ha superado y pienso que cuando alguien ve una pieza de plástico en un automóvil, por ejemplo, sabe que es un producto de calidad que está aportando mucho a ese sector. De la misma forma, muchos conocen en sus propios cuerpos los beneficios de los plásticos para la sociedad, con su utilización como injertos y otras muchas aplicaciones.

Ya parece que lo deja...

Efectivamente, ya en la última cena del CEP anuncié que en el mes de marzo de 2002, cuando se celebre la Asamblea General Ordinaria del CEP en la que se realizará una renovación de la Junta Directiva, no me presentaría a la reelección. Esto significa mi despedida como presidente y quise anunciarlo en la cena para que se supiese con antelación.

¿Pena o liberación?

Por una parte efectivamente da pena dejar un cargo al que he dedicado tantos esfuerzos, pero por otro lado respiro al dejar mi responsabilidad como presidente del CEP. Ya desde el principio entendí que estaba al frente de un reto importante y creo que el trabajo que se ha realizado, no sólo por mí, sino por todo el personal y equipo humano, así como los miembros de las diversas Juntas Directivas, ha sido satisfactorio. Ejercer esta presidencia no ha sido tanto un sacrificio para mí como para mi familia, que ha tenido que soportar mis ausencias causadas por mis numerosos viajes, y por las innumerables reuniones en todas las entidades de las que he formado parte como presidente del Centro.

¿Cuál ha sido el principal logro en los 23 años?

Tal vez el haber conseguido una imagen del CEP dentro y fuera de nuestro país de calidad, siempre dispuesto a organizar las actividades que el sector necesita para mejorar su competitividad y presencia en el exterior. Creo que hemos ayudado a muchas empresas a salir fuera de nuestro país y de nuestro continente. En general, el principal logro del CEP es que nuestra imagen haya sido bien percibida por el sector y que el CEP se haya considerado como un referente en las asociaciones. Desde luego, no es un logro personal mío sino de todo el Centro Español de Plásticos.

También me parece importante que hayamos conseguido representar en un mismo organismo a todos los que actúan en el sector de los plásticos, desde los productores de materia prima y auxiliares, transformadores y recicladores, pasando por los fabricantes de maquinaria hasta los constructores de moldes, para unir esfuerzos. Nuestra representatividad, por lo tanto, es bien patente.

¿Abandona por completo su actividad profesional?

No, seguiré activo en el mundo de los plásticos desde mi actividad de consultor que ya llevo algunos años realizando. Pero sí quiero aprovechar esta oportunidad para agradecer a todo el sector la confianza que siempre ha depositado en mi. También quiero agradecer a los medios el trato que me han dispensado, dándome la oportunidad de difundir la voz del CEP, así como informar a las empresas y al sector en general y fomentar el desarrollo de los materiales plásticos.

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