¿Un renacimiento industrial? Europa se enfrenta a sus miedos

Ibon Linacisoro18/11/2014

Los pasados 4 y 5 de noviembre tuvo lugar en Bruselas, 'PolyTalk 2014 - Industry Summit and Innovation Hub', el evento bienal más relevante de la industria europea de plásticos organizado por PlasticsEurope. Los aproximadamente 300 participantes tuvieron la oportunidad de debatir sobre un esperado renacimiento de la industria europea, cómo hacer que esa “revolución” ocurra en Europa y cómo puede nuestra industria contribuir a ello. La cumbre reunió durante dos días a responsables de alto nivel para abordar cómo puede la industria plástica apoyar y contribuir a incrementar la cuota industrial del PIB en Europa del actual 15,3% hasta el 20% para 2020.

foto
PolyTalk 2014 tuvo lugar en Bruselas con cerca de 300 inscritos.

No era el tema central de PolyTalk, el foro que PlasticsEurope ha creado para mantener vivo el debate en torno a los plásticos, pero sus organizadores aprovecharon en su pasada edición la afluencia de público y prensa para presentar el Manifiesto por la Competitividad de la Industria Europea del Plástico. Se trata de una iniciativa conjunta de PlasticsEurope y la Asociación de Transformadores Europeos de Plásticos (EuPC) en la que se pide a los políticos europeos que apoyen a la industria en sus esfuerzos por mantener un sector plástico fuerte en Europa. La industria plástica contribuye en la Unión Europea con un balance comercial positivo de 18.000 millones de euros. Además, forma parte de los cinco sectores más innovadores en la Unión Europea representando una de cada 25 patentes registradas por la industria entre 2003 y 2012. Un reciente estudio realizado por la Casa Europea Ambrosetti en Italia muestra el efecto multiplicador de la industria de los plásticos, de casi 2,4 puntos. Así, 100 euros del PIB en la cadena de valor italiana de los plásticos generan 238 euros del PIB en la economía nacional, y por cada puesto de trabajo creado en el sector plástico, se crean casi 3 puestos adicionales para la economía en general.

foto
Manuel Fernández, director general de PlasticsEurope en la región ibérica, también acudió a la cita.

En definitiva, la asociación que agrupa a los productores de plástico aprovechó el marco y el público de PolyTalk para hacer llegar la idea de que la industria de los plásticos necesita una política y un marco regulador adecuados para su progreso.

PolyTalk provoca el debate y transmite su ideario

Tras la presentación del manifiesto dio comienzo PolyTalk, el verdadero motivo por el cual casi 300 personas (autoridades europeas y nacionales, ONGs, medios de comunicación, científicos, asesores económicos, representantes de la sociedad, de la industria petroquímica y de mercados afines) se inscribieron y desplazaron hasta Bruselas. Durante dos días se expusieron las fuerzas de la industria de los plásticos y su relevancia en la economía europea, la importancia de la fabricación en general para una Europa que está perdiendo posiciones en el marco económico mundial y las reivindicaciones ante los políticos que toman las decisiones en una Europa preocupada por el futuro de su industria.

Tomó la palabra en primer lugar Patrick Thomas, presidente de Plastics Europe y CEO de Bayer MaterialScience, quien afirmó: “La industria plástica europea es un pilar estratégico del sector manufacturero en Europa, con gran capacidad para la innovación y repercusión en otras áreas clave de la economía. Estamos decididos a invertir en el futuro de Europa y a trabajar con los que toman las decisiones políticas y otros actores clave para definir una hoja de ruta de crecimiento sostenible para esta industria europea”. Mencionó la competitividad, la reindustrialización de Europa y la contribución de la industria de los plásticos a ella como los temas clave para el renacimiento de la industria y habló de la importancia de ser innovadores para poder llevar a cabo esta industrialización.

foto
Hubo lugar para presentaciones y para debates interesantes.

A continuación tuvo lugar el primer panel de debate sobre 'La competitividad de la industria europea en el marco de la economía global', con la participación de Jeremy Rifkin, economista mundialmente reconocido y autor del libro 'La tercera revolución industrial'. Con su particular visión de la economía, dijo que el capitalismo registrará un cambio profundo y habló de la importancia de la eficiencia energética, pero también puso de manifiesto el límite de la mejora basada en ese parámetro. Dedicó, asimismo, una parte de su intervención a la relevancia del tema de moda cuando se habla de la industria del futuro: el internet de las cosas, “que también afectará a los plásticos”.

Buena parte de su presentación se basó en el coste marginal cero. Según Rifkin, “las empresas siempre han querido aumentar la productividad y reducir el coste marginal de la producción y distribución de productos, pero nunca habían anticipado una revolución tecnológica que buscara la productividad extrema, acercando el coste marginal a cero, haciendo que la información, la energía y los bienes físicos sean casi gratis y no más sujetos a los intercambios del mercado. Esto ya está empezando a suceder. El coste marginal cero puso de rodillas a la industria de la música y del cine, y ha obligado a periódicos y revistas a buscar otras fórmulas o a cerrar”.

Fue precisamente esta visión y la de otros expertos en diferentes materias las que aportaron valor a PolyTalk 2014, cuya audiencia probablemente busca debates y puntos de vista diferentes a los habituales. Rifkin, desde luego, aportó un punto de vista polémico y diferente con el que no se mostró de acuerdo James Woudhuysen (www.woudhuysen.com), quien, entre otras cosas, criticó el exceso de tendencia a prohibir y sus consecuencias en la innovación. Pero sobre todo, indicó la obligación de innovar, la necesidad de lo que llamó 'Kulturkampf for innovation', el combate cultural para la innovación. Discrepó con Rifkin en lo relativo a la importancia de las tecnologías de la información: “Son importantes pero no lo son todo”. Y aportó además el modo de ver las cosas que frena ese futuro del que habló Rifkin ya que, dijo, “alguna de las innovaciones actuales parece que van a ser una revolución, pero se van a encontrar con barreras legales”. Puso como ejemplos a los drones y los coches sin piloto.

También puso en duda la cultura de la sociedad del compartir y de la ausencia de propiedad y la autogestión, todo ello defendido previamente por Rifkin: “Dudo que la fabricación en casa de cada uno (impresión 3D) o la generación individual de energía sean el futuro, porque no creo que puedan ser más eficientes que otros sistemas”. Woudhuysen se mostró convencido de que estamos afrontando una revolución en materiales y puso ejemplos como los asientos autolimpiantes (tecnologías nano), materiales para impresión en 3D, composites de fibra de carbono en coches, nanotubos de carbono y su potencial, grafeno y nanotubos de carbono... Sin embargo, “los materiales también tienen barreras: la mayoría de las aplicaciones están en los laboratorios y la inversión de los estados es demasiado baja. La buena noticia es que los científicos están implicando a los diseñadores para que propongan aplicaciones comerciales”.

Europa pierde terreno frente a EE UU

A continuación se abrió un nuevo turno de presentaciones en las que se mostró la desventaja de Europa con respecto a otras zonas por las diferencias de los costes. Las tendencias que están condicionando Europa son la recuperación económica, el acceso limitado a los recursos, el envejecimiento de la población, el desarrollo tecnológico y la mayor urbanización de Asia. Puso como ejemplo el comportamiento del polietileno desde 2002 hasta 2012, con un claro retroceso en Europa del suministro y la demanda. Piensa que la demanda europea en 2020 será como la de la actualidad e incluso podría bajar en el peor de los escenarios. Es por ello que tenemos que tener claro en qué centrarnos para sobrevivir. Sin embargo, demostró con cifras cómo Europa, que siempre ha sido líder en innovación en términos de patentes y de graduados en ciencias, está perdiendo terreno en beneficio de Estados Unidos y de China.

Las tres áreas en las que tiene que producirse un cambio necesario son: eficiencia de los costes y recursos, tecnología e innovación y soluciones para la sociedad.

foto
La preocupación por el futuro de la fabricación en Europa fue uno de los puntos centrales de PolyTalk.

John Verity, vicepresidente global business ExxonMobil Chemical, habló del renacimiento petroquímico en EE UU y del impacto sobre ese país del gas pizarra (o gas de esquisto, el conocido en inglés como ‘shale gas’). Mostró cifras de la evolución del crecimiento del gas natural en el mix energético y lo más llamativo, el aumento del gas de esquisto, especialmente desde 2006 y previsiblemente hasta 2040. También tiene un impacto en los costes de las materias primas, lo cual demostró con un gráfico de costes en la producción de etileno.

En definitiva, el gas pizarra está transformando el panorama energético en EE UU; la industria petroquímica de EE UU se ha visto revitalizada ya que se ha convertido en un país donde los costes de producción son ya de país low cost; el cambio incluye creación de empleo.

Economía circular

También fue interesante la participación de Karl Falkenberg, director general de la Dirección General Medio Ambiente de la Comisión Europea, quien dijo que “tenemos que hacer de nuestra debilidad (poco recursos y caros) una fuerza. La única manera de mantener una industria competitiva en Europa es ser capaces de producir bienes y servicios haciendo una gestión de la energía y de los recursos más eficiente y pensar en términos de economía circular”. Además, explicó que el desarrollo de productos y patronos de consumo más concienciados con aspectos medioambientales tiene que ser nuestro camino. Los sectores que se han centrado en ser eficientes desde punto de vista de los recursos y de la energía son los que han sobrevivido mejor a la crisis. El coste medioambiental de un crecimiento como el de China es inaceptable, pero incluso allí se están dando cuenta de que ese no es el camino y vienen a Europa a ver cómo lo estamos haciendo.

Sobre la economía circular manifestó: “Estamos empezando a comprender que los residuos son parte de la solución, que si no aprendemos cómo manejar el tsunami de residuos que nos viene, vamos a tener un problema. En este sentido, creo que los plásticos tienen una reputación buena y mala. Creo que seremos capaces de desarrollar legislaciones que sitúen al plástico donde tiene que estar. Hay que reciclar y no verter, hay que separar residuos… Somos líderes en organizar la sociedad para separar los residuos urbanos para que esas sustancias vuelvan a la cadena de producción. Pero tenemos que hacer productos menos tóxicos cuando sean reciclados y estoy convencido de que si vamos en esa dirección tendremos una industria competitiva que ayudará a la reindustrialización, basada en una economía circular. Seamos líderes en eficiencia de recursos y seremos en los próximos 30 años una referencia para el resto del mundo”.

El papel de la industria en el crecimiento europeo

El encargado de iniciar esta sesión sobre el papel de la industria en el crecimiento europeo fue Jim Ratcliffe, presidente de Ineos. Se centró en la importancia de la fabricación. “Por un lado, genera muchos empleos y, por otro, si lo pensamos, nuestro dinero lo gastamos en productos fabricados. Por eso, pienso que no podemos ser una economía de servicios. Hay que producir. Hoy, más del 70% de nuestro beneficio viene de EE UU y el resto de Europa, cuando hace unos años era justo al revés. Y esto es preocupante”.

foto
La capacidad de convocatoria de PlasticsEurope volvió a ponerse de manifiesto en este evento bienal.

Ratcliffe fue especialmente pesimista y planteó un panorama europeo muy oscuro. Si, como dijo, lo más importante para tener una empresa química competitiva son unas materias primas y una energía competitivas, la situación en Europa no es la mejor: la electricidad en Europa cuesta el doble que en EE UU, el empleo en Europa es más caro, se trabajan menos horas, se tienen más vacaciones, se es menos flexible y una hipotética reestructuración sería muy difícil. Si en EE UU existen unas 20 extracciones de gas de pizarra, con producciones enormes, solo en Reino Unido, en los últimos 5 años, se han cerrado 22 plantas. “Mi perspectiva para la industria química en Europa es negativa. A las ventajas de EE UU hay que añadir que China comprará cada vez menos de Europa, mientras Oriente Medio sigue invirtiendo. Por eso preveo problemas para las empresas químicas europeas: hemos dicho no al gas pizarra, no a la energía nuclear, si a más impuestos ecológicos… Europa ha invertido tres veces más en renovables que EE UU en gas pizarra, cuando sus beneficios son mucho mayores. ¿Quién es más inteligente?”

En muchos momentos la jornada estuvo impregnada por una defensa de una sociedad basada en la fabricación frente a otros modelos. Así Francisco Caballero, jefe de unidad de la Dirección General Empresa de la Comisión Europea, aportó datos interesantes: dos tercios de las exportaciones de Europa provienen de productos fabricados. La fabricación, además, tiene un importante efecto en el empleo. De todas formas, la desindustrialización es un hecho. En términos de valor, no ha bajado en Europa, pero en términos de participación en el valor añadido si ha caído, así como el impacto en el empleo.

Para potenciar la innovación como tabla de salvamento, Paolo Savona, ex ministro de Industria de Italia, pidió que la inversión en I+D no esté sometida a impuestos. “Tenemos que hacer algo, no podemos aceptar ser prisioneros de una situación internacional de la que no podemos salir”.

La industria de los plásticos

Como no podía ser de otra manera, la jornada fue tomando un cariz más relacionado con los plásticos. Se aportaron datos de largo plazo para interpretar bien su relevancia. Así, desde 1970 hasta 2013 los plásticos han crecido al ritmo de 5,5% anual, mientras el aluminio lo hizo al 3,8% y el acero al 2,3%. La expectativa de crecimiento de plásticos es muy alta sobre todo en Oriente Medio y África. Por otro lado, en 2010 China pasó a Europa en producción.

El sector de los plásticos es el sexto de 36 en innovación y ostenta el 4,2% de las patentes enviadas a la Oficina Europea de Patentes (2003 – 2012). Los participantes señalaron que un aumento del 10% del valor añadido del sector plástico incrementaría un 4,4% el de la industria.

Yves Verschueren, director general de Essenscia, enumeró algunas oportunidades de futuro para la industria de los plásticos como los 1.200 millones de coches que habrá en 2020 o los incrementos de la población mundial que se esperan para el futuro. “Las soluciones vienen por innovaciones para ahorrar energía, diversificación materias primas, las necesidades de comida, la mejor calidad del agua… Pero además, el sector de los plásticos ofrece productos para que otras industrias puedan reducir las emisiones de CO2”.

Bhavesh (Bob) Patel, de Lyondell Basell pidió a los que hacen las leyes que establezcan el marco legal adecuado para que las inversiones permanezcan en Europa. El marco regulatorio europeo es muy incierto y hasta que no se aclare es muy difícil que se produzcan inversiones en Europa. “Los próximos 5 a 10 años serán los que definan lo que la fabricación será en Europa. Espero que los reguladores comprendan su papel en la creación de una industria europea competitiva”.

Tras diversas presentaciones reclamando una solución a los excesivos costes energéticos en Europa e incluso una defensa muy argumentada de la energía eólica, se pasó a tratar la industria de los plásticos y su relación con el medio ambiente. Alastair Martin (Universidad de Lancaster), por ejemplo, defendió el reciclado frente a la reutilización, “porque esta es difícil de lograr y acaba en vertedero”.

¿Cómo pueden los plásticos ser los impulsores de esta mayor eficiencia en el uso de los recursos? Por ejemplo, optimizando las construcciones ligeras, impulsando la durabilidad, la eficiencia en la producción con menos energía, minimizando el uso único, optimizando servicios, reduciendo el uso de materiales tóxicos o difíciles de reciclar, fomentando el ecodiseño… Si los plásticos hacen esto sí pueden ayudar en esa reindustrialización. “Pero no serán los mercados por si solos los que no llevarán a ello, ni la legislación, ni una directiva de economía circular. Todo ello es necesario pero no suficiente. Lo que necesitamos es, entre otras cosas, una I+D, y nosotros queremos contribuir. Una innovación no solo tecnológica sino en el modelo de negocio”.

Empresas o entidades relacionadas

Plastics Europe Ibérica

Comentarios al artículo/noticia

Nuevo comentario

Atención

Los comentarios son la opinión de los usuarios y no la del portal. No se admiten comentarios insultantes, racistas o contrarios a las leyes vigentes. No se publicarán comentarios que no tengan relación con la noticia/artículo, o que no cumplan con las condiciones de uso.

VÍDEOS DESTACADOS

TOP PRODUCTS

ENLACES DESTACADOS

ExposólidosAndaltec

ÚLTIMAS NOTICIAS

OPINIÓN

OTRAS SECCIONES

SERVICIOS