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Las infecciones transmitidas por las aguas recreativas son prevenibles con medidas sencillas por parte del público, los centros acuáticos y las autoridades de salud pública

Enfermedades más comunes relacionadas con las piscinas

Maria Montserrat Olmo Plaza, Licenciada en Medicina y Cirugía por la UB. Especialista en Medicina Interna. Nº de colegiada: 3313916/09/2011

16 de septiembre de 2011

Casi todas las cosas agradables de la vida tienen un lado negativo…Una pena, pero es así. ¿A quién no le apetece un buen chapuzón en el agua clara de una piscina cuando el calor se instaura entre nosotros? Pocos y pocas renunciarían a ese placer, especialmente en los lugares del país que no disfrutan del privilegio del mar cercano. A pesar de ello, debemos tener en consideración algunos puntos para prevenir posibles enfermedades derivadas del uso de esa agua y lugar de ocio y descanso que es una piscina.
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Nadar es una fantástica forma de realizar ejercicio aeróbico, con 2,5 horas por semana de esta actividad se puede disminuir el riesgo de enfermedades crónicas. Los nadadores habituales tienen la mitad de riesgo de muerte que las personas inactivas y además es un tipo de ejercicio preferido al realizado sobre tierra y que se puede realizar durante más tiempo sin provocar mayor esfuerzo de los músculos ni articulaciones. Como colofón también tiene efectos mentales beneficiosos y es una gran fuente de actividad para la gente mayor y mejorar el sistema óseo de mujeres posmenopáusicas. Hasta aquí todo ventajas. Veamos algunos de los inconvenientes y, lo más importante, como solventarlos.

Las infecciones transmitidas por las aguas recreativas son prevenibles con medidas sencillas por parte del público, el personal de los centros acuáticos y las autoridades de salud pública para evitar la presencia de gérmenes en el agua. La temperatura ideal del agua es de unos 25 °C, el nivel del cloro en el agua debe ser de 1–3 partes por millón y el del pH de 7.2–7.8. Los encargados del mantenimiento de la piscina deberían revisar los niveles de desinfectante y de pH al menos dos veces al día para disminuir las probabilidades de transmitir gérmenes. Cumplir estas características es la primera línea de defensa contra los gérmenes que causan infecciones transmitidas por las aguas recreativas.

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Nadar es un fantástico ejercicio aeróbico y las infecciones transmitidas por las aguas recreativas son prevenibles con medidas sencillas Foto: Paulo Meira.

Diarrea

Es la infección más frecuente adquirida por el uso de agua de piscinas. Los gérmenes que pueden contaminar el agua de la piscina son sobre todo Criptosporidium, —tolerante al cloro, puede vivir en las piscinas durante días y es la causa principal de diarrea en brotes en piscinas, ha aumentado su prevalencia un 200% en los últimos 4 años—, Norovirus, Giardia lamblia, Escherichia coli 0157:H7 y Shigella, causantes de una cuarta parte de los brotes diarreicos adquiridos en piscinas. Los niños, las mujeres embarazadas y las personas con sistema inmunitarios débiles corren mayor riesgo de contraer este tipo de infecciones.

Las infecciones se transmiten tragando accidentalmente agua de la piscina que ha sido contaminada con materia fecal de una persona que tenga restos de heces en el cuerpo al meterse en el agua. El cloro destruye éstos gérmenes pero al no actuar de forma inmediata puede haber un periodo ‘ventana’ en el que alguna de estas bacterias aún siga viva en el momento de bañarnos. Incluso las piscinas mejor mantenidas pueden propagar enfermedades.

Se necesitan comportamientos saludables en las piscinas para que todos y todas estemos protegidos. Tres consejos que le ayudarán a nadar de forma segura:

  1. No nade cuando tenga diarrea, especialmente importante para los niños que usan pañales.
  2. No trague el agua de la piscina y evite que entre en su boca (no está esterilizada, a pesar del cloro no es apta para el consumo humano).
  3. Lávese las manos con jabón y agua después de ir al baño o de cambiar pañales. Dúchese antes de nadar (¡los niños también!). Ver más consejos sobre los niños al final del artículo.

Otitis externa

Es una infección de la parte externa del oído, muy común y relacionada con el uso de aguas recreativas, que puede aparecer a cualquier edad. Los síntomas suelen aparecer pocos días después de haber nadado y pueden consistir en: picor dentro del oído, enrojecimiento e inflamación en el oído, dolor cuando se ejerce presión en la oreja (‘signo del trago positivo’, esto la diferencia de la otitis media tan típica también de los niños), y salida de pus.

Suele aparecer cuando queda agua en el canal del oído durante largos periodos, creándose un ambiente propicio para el crecimiento de gérmenes, y aquellos presentes en las piscinas son una de las causas más frecuentes del ‘oído de nadador’. No se transmite de persona a persona.

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La otitis externa es una infección de la parte externa del oído, muy común y relacionada con el uso de aguas recreativas. Foto: Klaus D. Peter.

Prevención: usar gorro de nadar, tapones o moldes adaptados para los oídos para evitar que entre el agua. Séquese bien con una toalla los oídos después de nadar o ducharse, incline la cabeza hacia los lados para que los oídos queden en posición que permita que el agua salga del canal auditivo, tire suavemente los lóbulos de las orejas en distintas direcciones mientras mantiene la cabeza inclinada a los lados para ayudar a sacar el agua. Si todavía tiene agua en los oídos, puede usar un secador de cabello para que pase aire por el canal auditivo (modo frío del secador) colocándolo lo más lejos posible del oído. NO introduzca objetos en los canales auditivos (como hisopos de algodón, lápices, o sus dedos), NO intente sacarse la cera de los oídos por su cuenta, en geneal, la cera de los oídos ayuda a proteger al canal auditivo de las infecciones. Sí puede usar gotas para los oídos a base de alcohol en su presentación comercial o una mezcla 1:1 de alcohol y vinagre blanco después de nadar. Las gotas no pueden ser usadas por personas que tienen tubos insertados en los oídos, daños en los tímpanos, o infección del oído.

‘Pie de atleta’ (tinea pedis)

Infección de la piel de los pies causada por una variedad de diferentes hongos. El lugar más frecuente es entre el primer y segundo dedo pero puede afectar a cualquier parte del pie. Suele dar fisuras en la piel o lesiones rojizas y picantes

Se contagia por el contacto con piel infectada o con hongos en determinadas áreas como duchas, vestidores, piscinas. Puede ser una infección crónica con recidivas frecuentes. Normalmente se cura con tratamiento con cremas sobre la piel pero otras veces precisa de tratamiento oral. La higiene es muy importante para la prevención:

  • Uñas cortas y limpias
  • No caminar descalzo en duchas y cambiadores
  • Los ya afectos, deben mantener los pies limpios, secos y frescos. Usar sandalias y evitar zapatos cerrados y calcetines que no sean de algodón para ayudar a la transpiración.
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El pie de atleta suele provocar fisuras en la piel o lesiones rojizas y picantes. Foto: www.dermatologiapediatrica.net

Dermatitis

La dematitis puede ser causada por Pseudomonas aeruginosas, que es un germen con predilección por medios húmedos. El ‘rash’ (manchas rosadas que suelen picar) se produce tras contacto directo de la piel con agua contaminada unos días después del baño.

Los síntomas son: picor que puede acabar en piel enrojecida y edematosa. Se caracteriza también por ampollas de pus en los folículos pilosos. Importante no llevar mucho tiempo el bañador húmedo y lavarlo diariamente. Un buen manejo de desinfectante y pH del agua puede prevenir esta dermatitis.

Prurito ocular, irritación nasal y/o dificultad para respirar

Sobre todo ocurre en piscinas cubiertas y está provocado por el uso de irritantes como cloraminas en el agua y aire. Con una buena ventilación de la zona esto se evitaría.

Molluscum contagiosum (pox-virus)

Múltiples lesiones cutáneas pequeñas sobreelevadas, de color blanquecino y que cuando son más grandes pueden ser umbilicadas (tener como un pequeño hueco en el centro). Son muy contagiosas pero no graves y mucho más frecuentes en los niños y en la parte superior del tronco y extremidades. Tiene varios tratamientos desde tópicos (Imiquimod crema) hasta curetaje (extirpar una a una las lesiones con una especie de cucharilla) y crioterapia (‘quemarlas’ con nitrógeno líquido).

Verrugas vulgares (papiloma virus)

Hasta el 10% de los bañistas se contagian, sobre todo en los pies. Es muy importante la prevención usando siempre zapatillas cuando se está fuera del agua. Es clásico, aunque no siempre esté presente, la aparición de un punteado negro en la zona de la verruga. El tratamiento es similar a molluscum y además con la aplicación de cremas de ácido salicílico.

Consejos especiales para niños

  • Lleve a sus hijos al cuarto de baño con frecuencia, sin necesidad de que tengan que pedirlo (aproximadamente cada hora).
  • Cambie los pañales en el cuarto de baño y no junto a la piscina. Los gérmenes pueden propagarse a superficies y objetos en la piscina y alrededor de ésta y propagar enfermedades.
  • Lave a su hijo minuciosamente (en especial, cerca de las nalgas) con jabón y agua antes de nadar. Todos tenemos cantidades invisibles de materia fecal en nuestras nalgas que terminan en la piscina. No parece más seguro usar pañales especiales para el agua en cuanto a la prevención de infecciones.
  • No pierda de vista a sus hijos en ningún momento. Recuerde, los niños pueden ahogarse en segundos y en silencio.
  • Proteja a su hijo de las quemaduras solares utilizando una crema bronceadora con capacidad de bloqueo de los rayos solares de al menos 15 SPF y protección contra los rayos UVA y UVB, y asegúrese de volver a aplicar la crema bronceadora después de nadar. Unas cuantas quemaduras graves pueden aumentar el riesgo de contraer cáncer de piel.
  • No utilice flotadores inflables, sino chalecos salvavidas autorizados para los niños.
  • Incluso en las piscinas inflables de plástico para niños pueden crecer gérmenes. No se aconseja añadir clorina o lejía porque es difícil calcular la proporción a añadir.
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Foto: S. Braswell.

Otros cuidados por parte de los responsables de las piscinas

  • Limpiar las superficies que rodean las piscinas con agua clorinada, tanto las más cercanas como los parques de juegos alejados del agua por ejemplo. Los gérmenes se pueden diseminar con mucha facilidad en éstos lugares
  • Habilitar zonas específicas para cambio de pañales (que a veces se hace en mesas y sillas en las que luego se va a comer).
  • Y para finalizar, se invita a las agencias de salud pública y al personal de los centros acuáticos a que difundan las recomendaciones para la Prevención de las Enfermedades Transmitidas por el Agua en Lugares Recreativos.

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