“Me gusta ver cómo el edificio de Gas Natural se ha integrado en la ciudad”

Entrevista a Benedetta Tagliabue, directora del estudio de arquitectura EMBT

Esther Güell04/11/2010

4 de noviembre de 2010

El edificio de la sede central de Gas Natural en Barcelona, situado en el barrio de la Barceloneta, destaca por su llamativa fachada de vidrio con marcas de mordiscos, provocados por un imaginario tiburón salido del Mediterráneo. Un espectacular efecto creado mediante 100 paneles de vidrio trapezoidal para un edificio que, desde su mismo origen, tenía una clara voluntad de integrarse en su entorno. El estudio de arquitectura EMBT — formado en aquel momento por el fallecido Enric Miralles y Benedetta Tagliabue— ganó el concurso de ideas con su propuesta caracterizada por la espectacular torre de vidrio. Y precisamente con ella hemos querido saber un poco más del planteamiento inicial del proyecto y las ideas que lo impulsaron.

¿Cómo surge la idea para este edificio? ¿Había alguna exigencia por parte del cliente?

En realidad, cuando en 1999 Gas Natural planteó el concurso, pedía un edificio que fuera emblemático, representativo pero que, además, tuviera volumetría. Y pensamos en un diseño que se integrara en la ciudad. El resultado fue un edificio integrado en el barrio, que ejerciera de puerta de entrada a él. Además, la fachada acristalada refleja toda la actividad que se produce alrededor: el tráfico, personas, empleados... todo.

Es un edificio vertical que, sin embargo, no se ve como un rascacielos más sino que se relaciona con la zona donde se ubica, la Barceloneta, un barrio marinero con mucha vida y muy ligado a la ciudad. Y es que cuando te planteas un diseño para una sede, como es el caso, buscas relación con el entorno y con la empresa, aunque el gas es un concepto muy etéreo.

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Benedetta Tagliabue, artífice, junto a su equipo, de la sede actual de Gas Natural en Barcelona.

¿Influyó de algún modo la ubicación de la antigua fábrica de gas en esos terrenos, unos 160 años antes?

Sí, yo creo que sí. De hecho, la idea de la empresa era demostrar que, siendo una multinacional y con su envergadura, sigue involucrada en la ciudad y que mantiene el peso que en su momento tenía. Querían demostrar su potencial pero también sus raíces.

¿Qué retos supone realizar un edificio corporativo para una empresa de la talla de Gas Natural?

Básicamente respetar la intención de la empresa haciendo un edificio que les diferenciara y, además, cumplir con la intención de crear en su interior un espacio ideal para trabajar. Destacaría la fachada, un elemento muy importante en este edificio. La verdad es que los empleados que trabajan en él están encantados porque disponen de mucha luz natural y con vistas espectaculares. Y esto teniendo en cuenta que ello suponía una mayor inversión por parte de Gas Natural, que al final optó por este diseño. Podríamos decir que fue una decisión muy generosa por su parte.

¿De qué se siente más orgullosa de este edificio?

De la relación que ha establecido con la ciudad. La verdad es que me gusta, cuando paso por delante del edificio, ver cómo la gente pasea por debajo, utiliza los bancos... ver cómo se ha integrado en el barrio.

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Es precisamente en este voladizo donde se refleja la actividad de la ciudad.

Para finalizar, ¿su estudio tiene en proyecto algún otro edificio de oficinas?

Sí, estamos haciendo edificios mucho más altos en China pero en los que, a diferencia del de Gas Natural, no se da la generosidad en cuanto al diseño y los interiores por parte de sus promotores respecto a los futuros usuarios. Ahí se preocupan más por los ‘budgets’, quizá porque serán edificios para alquiler, no para uso propio. Y eso se nota.

Integrado en el entorno urbano

La sede de Gas Natural en Barcelona es un edificio que mantiene una clara voluntad de ser compatible tanto con su entorno urbano inmediato como con los presentes y futuros edificios altos de la ciudad. Su construcción destaca, por una parte, por la verticalidad propia de una torre de oficinas y, por otra, la fragmentación de una serie de construcciones de distintas escalas que forman un volumen unitario que, sin embargo, responden a distintas escalas y con relación a los edificios de viviendas.

Uno de los elementos más espectaculares del proyecto es el voladizo diseñado por el estudio EMBT, gracias al cual este edificio se relaciona con el bloque de viviendas adyacentes, de modo que se construye de forma virtual una puerta que se abre al barrio. Es precisamente en este voladizo donde se refleja la actividad de la ciudad que explica Benedetta Tagliabue en la entrevista. Este voladizo crea un espacio público singular, formando un paisaje urbano de diferentes dimensiones.

Cabe recordar que el edificio consta de 20 plantas para oficinas, además de tres plantas de aparcamiento, un auditorio y un espacio para exposiciones.

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Este edificio destaca por la verticalidad de la torre de oficinas pero también por la fragmentación de construcciones a distintas escalas.

Reconocido también en el ámbito internacional

Como muestra de la singularidad del proyecto cabe recordar que el Moma de Nueva York adquirió la maqueta de la sede de Gas Natural para la colección permanente de arquitectura del museo, convirtiendo al edificio en un referente de la arquitectura actual.

De hecho, también formó parte de la muestra On-site: New architecture in Spain que acogió este mismo museo y, posteriormente, el Pabellón Villanueva del Jardín Botánico de Madrid.

Asimismo, en verano de 2005, el proyecto del estudio EMBT también estuvo expuesto en la galería Aedes de Berlín, una de las más importantes en Europa dentro del ámbito de arquitectura.