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Bell Equipment Spain, S.A. - Presentación

Datos de contacto


Iplacea, 10 - Nave 2.2 - Pol. Ind. Alcalá Park
28803 Alcalá de Henares (Madrid) España

Fabricante

Zona en la que se ubica Bell Equipment Spain, S.A. (Sólo APROXIMADA)

Presentación



La historia de Bell Equipment comenzó cuando Irvine Bell y su flamante esposa y co-fundadora de la empresa, Eunice, fueron a vivir a Zululanda, unos años antes de la Segunda Guerra Mundial.

Tras haber completado el aprendizaje de su oficio como tornero mecánico en una escuela al norte de Natal, donde había crecido, y haber servido cinco años en el Cuerpo de Ingenieros del Ejército durante la guerra, Irvine Bell aplicó su capacitación a construir una máquina casera para perforar pozos de agua, alimentada con el motor de un jeep Willys.

La excavación de pozos de agua constituyó su medio de vida durante dos años, después de lo cual aceptó el ofrecimiento de iniciar un servicio de reparación de máquinas agrícolas en una finca azucarera cercana a Empangeni, en la costa norte de Natal, Sudáfrica. La habilitad de su empresa para reparar incluso la maquinaria más deteriorara o desgastada, pronto atrajo la atención y trabajos llegados de muy lejos.

La expansión de la empresa llevó a Irvine Bell a construir un nuevo taller en su parcela, en 1958. Con su hermano Robert, su cuñado Malcolm Campbell y Eunice, que llevaba la contabilidad, formaron la empresa I. A. Bell and Company, que prestaba servicios de ingeniería general, además de fabricar de forma limitada las diversas invenciones de Irvine.

Se contaron entre sus más destacados inventos un remolque autocargable de caña azucarera y una grúa con puente móvil para agricultores locales.

Como la casa familiar se hallaba al lado de los talleres, los hijos Peter, Gary y Paul crecieron entre chispas de soldadura y metal del taller de máquinas, en un intenso entorno de piezas mecánicas llenas de grasa.

A principios de la década de 1960, Irvine Bell vio la oportunidad de mejorar el proceso de cosecha de la caña de azúcar. Si bien unas pocas máquinas rudimentarias de carga de caña ya habían aparecido en escena, la mayoría eran tractores de granja adaptados y, como tales, carentes de maniobrabilidad para recoger rápidamente una carga de caña.

El enfoque de Irvine Bell fue desarrollar toda una nueva clase de máquinas. Aplicando la tecnología hidrostática emergente y tomando prestados los motores hidráulicos de una antigua motoniveladora, su máquina de carga prototipo de tres ruedas obtuvo una patente y fue reconocida como la máquina autotransportada más maniobrable.

Apta para controlar independientemente cada una de las grandes ruedas de impulsión, la máquina de tres ruedas de Bell podía girar al instante sobre su propio eje. Además, su concepto de control simple, era fácilmente asimilado por los operadores sin previa experiencia en maquinaria.

Irvine Bell centró su atención en el aspecto de ingeniería general de su empresa, y otorgó la licencia de fabricación de su máquina cargadora de caña a una firma de transporte ferroviario con base en Johannesburgo, que en ese momento estaba especialmente dedicada al transporte de caña.

La pasión por diseñar maquinaria móvil de producción continuó en sus hijos. El primer carro de paseo (go-kart) de Peter y Gary, hecho por ambos con piezas desechadas durante las vacaciones escolares, podía tirar de una pequeña carretilla remolque. Y con una pala mecánica equipada en el frente del carro que dispersaba la grava, ¡el aparato funcionó para despejar los caminos sucios de la parcela!

A principios de la década de 1970, la empresa se había expandido a nuevas instalaciones en la zona industrial de Empangeni.

Con la construcción del puerto de productos agrarios en las cercanías de Richards Bay, la empresa proveyó muchas soluciones innovadoras de ingeniería al consorcio de contratistas del puerto. Entre ellas, los remolques y dúmperes para movimiento de tierra, livianos y con neumáticos de gran tamaño, que podían enfrentar las condiciones de arena blanda.

Ahora con la siguiente generación a bordo de la firma, Irvine Bell, junto con sus hijos Peter y Gary, desarrollaron y patentaron un accesorio de corte de caña que permitió a la cargadora de tres ruedas mecanizar más aún la cosecha de caña de azúcar.

Irvine Bell, sin embargo, era cauto ante la ambición de sus hijos por aventurarse en la producción masiva, advirtiéndoles que en un año podrían aburrirse de producir siempre la misma pieza de maquinaria.

En cambio, tras un año de producción unitaria que dejó grandes ganancias y generó cincuenta máquinas, la empresa ya estaba en el camino de la fabricación exitosa. La práctica adquirida en sistemas hidrostáticos en su trabajo sabático con el distribuidor Vickers, le permitió a Peter Bell lograr significativas mejoras en el diseño de la cargadora de tres ruedas y, en 1975, al vencer la licencia de fabricación otorgada previamente, en la que su producción estaba subcontratada, el propio Bell empezó a producir máquinas completas.

Creció la cantidad de aplicaciones en las que podía usarse el concepto de tres ruedas. Equipada con un mástil, la versión de la carretilla elevadora para terreno desigual fue recibida con los brazos abiertos por la industria de ladrillos del país. Para la industria maderera en expansión, se configuró una versión para el transporte de troncos. Equipada con una grúa de almeja, la máquina de Bell demostró ser la herramienta ideal para juntar los troncos y cargar los transportadores.

Observando las deficiencias de los tractores de granja adaptados, que se empleaban como transportadores en las industrias azucarera y maderera, Peter Bell conceptualizó una máquina más robusta. Construido al servicio del transporte con un tren de tracción tipo camión, un chasis de acero y una fuerte motoniveladora de construcción, el tractor rígido de Bell, junto con una gama de remolques adaptados a cada tarea, halló un mercado dispuesto en el transporte de caña de azúcar y madera, que entonces se expandía a aplicaciones de movimiento de tierra.

Al trabajar en la industria de movimiento de tierra, Peter Bell vio la oportunidad de aplicar la simple y potente filosofía de diseño del transportador al concepto de máquina de carga frontal. Se puso a diseñar una gama resistente de cargadoras de ruedas de tamaño mediano ‘Construidas para África’, destinadas a convertirse en líderes del mercado en su clase. Tras unos años de comercialización de su creciente gama de productos a través de distribuidores independientes, la empresa reconoció la ventaja de tener sus propios puntos de venta dedicados para proveer a los clientes asistencia técnica directa de fábrica. Así nació la red de asistencia técnica del Centro de servicio al cliente de Bell. A partir de una sucursal en Johannesburgo, Bell Equipment pronto tuvo alcance nacional y, en pocos años, las exportaciones a países limítrofes emplazaron a Bell firmemente en el mapa.

Para comienzos de la década de 1980 con un plantel de fábrica de más de 100 trabajadores, a la operación de fabricación le quedó chica la planta inicial de Empangeni y, en 1984, se puso en marcha una nueva fábrica construida especialmente en Richards Bay. Por entonces, la gama de cargadoras de tres ruedas había encontrado mercados disponibles fuera del país y la planta proveía el producto en forma de kit a instalaciones de armado de Mauritius, que a su vez suministraban las cargadoras de caña a su mercado local y a África. Una instalación de armado en Nueva Zelanda proveyó cargadoras a la industria forestal australiana. En Estados Unidos, la empresa primero se asoció a un gran fabricante de equipos forestales para construir versiones americanas de la transportadora de troncos. Más tarde, Bell Equipment estableció sus propias instalaciones en el mercado maderero del sur para distribuir productos exportados de la planta de Richards Bay.

También a principios de la década de 1980 llegó al mercado sudafricano una nueva configuración de la máquina destinada al movimiento de tierra. Estos dúmperes articulados importados de Europa resultaron efectivos y versátiles. Sin embargo, Bell halló espacio para introducir mejoras, afinando su diseño para lidiar mejor con las duras condiciones operativas comunes en África.

Lanzó en 1985 el primer dúmper articulado de Bell Equipment, el modelo de 25 toneladas que tuvo un éxito arrollador. Esto llevó a nuevos modelos que ampliaron la gama. Modelos más livianos y veloces, ampliaron la aplicación del dúmper articulado a una mayor cantidad de desafiantes formas de transporte. Para 1989, con la duplicación de la capacidad de planta de Richards Bay, se lanzó el buque insignia, el dúmper articulado de 40 toneladas de capacidad, y la fuerza laboral de la empresa en todo el mundo contaba ya con 1.650 empleados.

Actualmente, la gama de dúmperes articulados de Bell se ha ampliado nuevamente, irrumpiendo en nuevos campos con el B50D, de 50 toneladas de capacidad y orientado a la minería. Para cumplimentar su propia gama de productos, Bell Equipment se ha asociado a fabricantes mundiales de equipos a fin de proveer a los clientes una gama más abarcadora de máquinas para la construcción, la industria forestal, la minería y la agricultura. El grupo tiene una red de distribución consagrada a los clientes y orgullosa de su registro de servicios.

Nuestra asociación estratégica con uno de los fabricantes de equipos más grandes del mundo, John Deere Company, en 1999, proporciona la potencia financiera necesaria para hacer realidad nuestra meta: ser el proveedor de máxima calidad del mundo en dúmperes articulados, y la marca preferida de equipos en África.

Asociándonos con los clientes y proveedores, hemos podido crecer desde nuestros humildes comienzos, cuando Irvine Bell, a partir de sus pequeñas obras de ingeniería, inspiró la búsqueda de lograr siempre lo mejor.