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Cataluña, Navarra y la Comunidad Valenciana han realizado estudios y propuesto medidas para una gestión eficiente de la calidad ambiental de los polígonos 

Calidad ambiental en polígonos industriales

Ricard Arís26/09/2011

26 de septiembre de 2011

La preocupación por la calidad ambiental es en los últimos tiempos un valor en alza. Mantener intacto el medio que nos rodea se ha convertido en un objetivo para muchas empresas y las que están instaladas en polígonos industriales no son una excepción. De hecho, el mantenimiento de los polígonos es una pieza clave en la prevención de riesgos medioambientales, por el gran potencial contaminante que éstos tienen.

Los principales impactos ambientales que encontramos en los polígonos suelen ser el tráfico, que provoca conflictos de movilidad, el ruido y la contaminación atmosférica. También podemos encontrar problemas de señalización, con gestión de residuos incorrecta o con vertido descontrolado de basuras, con una iluminación externa deficiente o incluso con una generación de malos olores. En varias comunidades autónomas se han realizado estudios y tomado medidas para minimizar el impacto ambiental en los polígonos industriales. En el caso de la Comunidad Valenciana, por ejemplo, los estudios indican que estos polígonos suelen ser de tamaño reducido, comparados con los de otras CC AA, mientras que en Navarra se opta por un modelo mancomunado de gestión de residuos, en el que hay una colaboración entre empresas e instituciones para gestionar este tema. 

Para profundizar en esta temática, contactamos con Inmaculada Garrido Cabello, gerente de la empresa Evoluciona Consultores, empresa experta en implantación o seguimiento y mejora en sistemas de gestión de calidad, en calidad ambiental y en seguridad y salud laboral. En esta entrevista, explica los principales peligros ambientales que puede producir un polígono industrial, la situación actual de los polígonos de nuestro país o la normativa vigente. 

Cuando hablamos de la calidad ambiental en los polígonos ¿se diferencia mucho de la calidad respecto a otras zonas de una población?

La calidad ambiental, como su propio nombre indica, hace referencia a la calidad del ambiente en general, es decir, las características del aire, el agua y el suelo. Estos parámetros empeoran en áreas industriales ya que se utiliza más cantidad de recursos y se producen muchos más deshechos. En los polígonos industriales encontramos industrias siderúrgicas, fábricas de producción y transformación de materiales, mataderos, vertederos, tráfico elevado. Éstos y otros factores suponen un alto nivel de contaminación en comparación con cualquier otra zona de población.

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Inmaculada Garrido Cabello, gerente de la empresa Evoluciona Consultores.

¿Qué peligros puede producir un polígono industrial, ambientalmente hablando?

Las zonas industriales generan distintos problemas ambientales, debidos tanto por el proceso productivo de cada una de las empresas que en ellas se acoge, como por el terreno utilizado por las mismas.

Su impacto en el entorno pasaría desde emisiones atmosféricas altamente contaminantes y elevado nivel de ruido, hasta la alta generación de vertidos y residuos, además de consumos indiscriminados de aguas, suelo y otros recursos.

Más detenidamente, los peligros ambientales de un polígono industrial son los citados a continuación:

  • Contaminación atmosférica provocada por el tráfico, la combustión y calefacción que originan gases de efecto invernadero, y partículas de polvo y humo perjudiciales para la salud.
  • Altos niveles de ruido, que provocan cefaleas, sordera, estrés y trastornos de sueño.
  • Generación de todo tipo de residuos de difícil y costosa eliminación. Además de aguas residuales que requieren ser depuradas antes de ser vertidas a los ríos o al mar.
  • Contaminación de suelos, degradación del entorno, afección a la flora y fauna, e impacto paisajístico.

¿Con qué herramientas o medidas de prevención debe contar un polígono?

Para atenuar los problemas ambientales de estos sistemas productivos se hace necesario alcanzar unos acuerdos comunes y constituir un marco de actuación en base a la prevención y protección ambiental. Esto se conseguiría planificando zonas estratégicas para la ubicación de nuevos polígonos industriales, introduciendo y exigiendo la actuación de buenas prácticas en los polígonos ya existentes, e implantando Sistemas de Gestión Ambiental en las empresas instaladas.

Son los propietarios los que deberían reclamar una gestión medioambiental rigurosa y eficiente en su área de actividad. Lo que está suponiendo que cada vez sean más las empresas que responden a esta exigencia y quieren mostrar a la sociedad que son responsables, implantando un Sistema de Gestión Ambiental, demostrando que su organización optimiza la gestión de recursos y residuos, previene los impactos medioambientales y promueve la protección del entorno, todo ello en equilibrio con la gestión socioeconómica de la empresa.

Con lo cual, conviene impulsar proyectos de mejora en la gestión ambiental de los polígonos, para aprovechar las sinergias que se dan entre las empresas que lo integran y mejorar la gestión ambiental que éstas realizan individualmente.

Respecto a las buenas prácticas ambientales, decir que son una serie de recomendaciones y conductas sostenibles, respetuosas con el medio ambiente que invitan a favorecer la optimización de recursos y la minimización de impactos negativos sobre el entorno.

¿Cómo es la calidad ambiental de los polígonos industriales españoles? ¿Qué normativas debe cumplir? ¿Es más estricta o más laxa que en otros países?

Debido a la desordenada proliferación industrial que años atrás se ha venido produciendo en nuestro país, la calidad ambiental de los polígonos se manifiesta con diferentes problemas ambientales y niveles de contaminación elevada. La normativa que regula los polígonos industriales en materia de medio ambiente es extensa y de diferente naturaleza. Esto es debido a que existen muchos aspectos ambientales que se ven afectados y deben regularse, como la atmosfera, el agua, el suelo o los residuos.

Entre el largo listado de requisitos legales, lo primero a tener en cuenta es la catalogación del suelo donde se quiere ubicar la actividad, bien en el Plan General de Ordenación Urbana, o, en las Normas Subsidiarias de la localidad. El resto de legislación a aplicar estaría ligada a los factores ambientales que cada actividad puede generar.

Por lo general, la normativa española es muy similar al resto de la Unión Europea aunque algo más reciente. Una de las condiciones obligadas por la Comunidad Europea al incorporar a España fue la elaboración de una legislación ambiental adecuada para cumplir, como el resto de los países miembros, con las exigencias de protección del medio ambiente. Ello obligó a España a concentrarse en los múltiples aspectos ambientales que requerían de soluciones urgentes para alcanzar, en un corto periodo de tiempo un nivel de comportamiento aceptable y cumplir así los requerimientos ambientales de la Comunidad.

¿Se suelen cumplir las normativas medioambientales en nuestro país?

En España seguimos registrando altos niveles de contaminación lo cual indica que aún estamos lejos de cumplir escrupulosamente la legislación ambiental. Debemos avanzar en el cumplimiento de la legislación ambiental y adquirir un compromiso con nuestro medio ambiente que se puede obtener implantando un Sistema de Gestión Medioambiental en el propio polígono, al margen de que existan empresas que lo tengan implantados de por sí.

Con estos Sistemas de Gestión Medioambiental se ayudará a regular y aplicar el conjunto de normativa que le pueda afectar según el funcionamiento del conjunto industrial.

Polígonos de menor tamaño en la Comunidad Valenciana

La industria es hoy en día uno de los sectores dominantes de la economía valenciana, ya que representa más del 25% del VAB regional, cerca del 26% del empleo total y ser su principal base exportadora. Eso le concede al sector un papel estratégico en la dinámica económica regional, ya que, en gran medida, la actividad de construcción y terciaria depende de la evolución de este sector. Pero si por algo destacan los polígonos industriales valencianos es su reducido tamaño, no sólo en términos de superficie bruta, sino también por el número de empresas ubicadas. Ello se da a causa de las características del proceso industrializador, de base endógena. También afectan en este sentido una fuerte dispersión territorial, así como la estructura urbana de la región y la ausencia de una política activa de ordenación de la actividad industrial desde el punto de vista territorial.

El relativo reducido tamaño de las áreas industriales tiene diversas implicaciones desde el punto de vista medioambiental. Si bien, en principio, la existencia de zonas industriales, territorialmente dispersas y de pequeño tamaño, reduce la incidencia del efecto acumulativo sobre el medio, la estructural carencia de equipamientos de los polígonos, unido a la escasa atención prestada desde la Administración, ha traído como consecuencia la dispersión de los efectos ambientales de la contaminación industrial, la distorsión del paisaje y el impacto sobre el ecosistema en el conjunto de la región. Pero el reducido tamaño tiene una consecuencia, y es que restringe igualmente la posibilidad de alcanzar economías de escala y sinergias significativas, elevando los costes individuales que se derivan de la existencia de una entidad de gestión. Este conjunto de factores, sumado al arraigado individualismo de la clase empresarial valenciana, ha derivado en una situación donde la inexistencia de estructuras de gestión a nivel de polígono es la nota predominante.

 En cuanto a la superficie bruta media de las áreas industriales, también hallamos claras diferencias entre las distintas provincias. Por tamaño, los mayores polígonos los encontramos en la provincia de Castellón, seguido por Alicante y Valencia, respectivamente. Aunque este dato se ve influido claramente por los , los elevados requerimientos de terreno por parte de la industria cerámica (actividad mayoritaria en la Plana Baja), que afectan a estos resultados claramente. Otros factores que han influido en el menor tamaño de los polígonos valencianos son la mayor dispersión territorial de las áreas industriales, las menores dotaciones y equipamientos y la ocupación intensiva del suelo, especialmente en la franja litoral.

Gestión mancomunada en Navarra
 
El Departamento de Desarrollo Rural y Medio Ambiente del Gobierno de Navarra ha impulsado la gestión ambiental mancomunada de cuatro polígonos industriales en Navarra, concretamente en las localidades de de Lodosa, Tafalla-Olite, Cendea de Galar y Villatuerta.
 
Esta iniciativa se enmarca en el proyecto europeo de cooperación transfronteriza Eneco y ha sido gestionada por el Centro de Recursos Ambientales de Navarra (Crana) y la Asociación de Empresarios de la Merindad de Estella, que también participa en la financiación. El proyecto va a llevar a cabo valoraciones y actuaciones sobre la situación ambiental en los polígonos y en su entorno de influencia, lo que exige unas actuaciones mancomunadas en las que, además de las empresas, colaboren los ayuntamientos del término municipal y las mancomunidades de gestión de residuos.
 
En la práctica, consiste en una metodología de diagnóstico y un plan de actuación sobre los componentes que determinan la calidad ambiental de los polígonos industriales y su impacto en el entorno: emisiones atmosféricas, ruido, vertidos y residuos, envases y embalajes, uso y almacenamiento de productos químicos, suelo, uso y consumo de aguas, transporte y movilidad, emergencias ambientales y afecciones a la flora y la fauna. El desarrollo del proyecto ha tenido la colaboración de la empresa pública Nasuinsa del Gobierno de Navarra.

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