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El Col·legi d’Enginyers Industrials de Catalunya organiza una jornada para analizar la situación de los polígonos de Cataluña en profundidad

Movilidad, seguridad, TIC y eficiencia energética en los polígonos, sobre la mesa

Esther Güell29/11/2010

29 de noviembre de 2010

El pasado 30 de septiembre el Col·legi d’Enginyers Industrials de Catalunya, COEIC, junto con el Consorci de la Zona Franca de Barcelona (CZFB), organizó una jornada para analizar las problemáticas y definir los retos de futuro de los polígonos industriales ubicados en Cataluña. La jornada congregó a profesionales de primer nivel que analizaron elementos clave en los polígonos, desde los aspectos urbanísticos hasta temas sobre movilidad, medioambientales, energéticos, de las TIC, etc.

La primera parte discurrió tratando aspectos relacionados con temas urbanísticos y de movilidad, pasando luego por los capítulos referentes al medio ambiente y la energía. Por la tarde, se abordaron aspectos más relacionados con las tecnologías de la información y la comunicación además de la seguridad en áreas industriales.

El primer turno de palabra fue para Miquel Aced, presidente de la Unión de Polígonos Industriales de Cataluña - UPIC, nacida en 1995, quien expuso los orígenes de esta organización, la misión inicial, los objetivo logrados hasta el momento y las necesidades que justificaron la creación. En este sentido, Aced explicó que el tema del mantenimiento de los polígonos, la movilidad, la seguridad, las TCI y la comunicación con las Administraciones eran problemas que mayoritariamente tenían todas las empresas situadas en polígonos. “Bien por la falta de planificación urbanística, bien porque los polígonos se desarrollaron para cubrir necesidades sin un plan detrás, o bien por el ‘desarrollismo’ de una época, la cuestión es que ni siquiera existía una definición de lo que es un polígono”.

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El encuentro contó con la participación de entidades públicas y empresas privadas, tanto entre los ponentes como los asistentes.

Además, cabe tener en cuenta que sin bien hoy día existen más de 1.700 polígonos de más de 5.000 metros cuadrados en Cataluña, “más de la mitad de los que hay en la Regió Metropolitana de Barcelona son anteriores a los años 80, por lo que es necesaria una regeneración de los espacios más degradados”, expuso Miquel Aced. Para el presidente de la UPIC, los polígonos “tienen que ser un activo de sitio donde se encuentran, teniendo en cuenta además que en estos años las actividades económicas que se desarrollan en ellos también han cambiado”. Con ello apuntaba que la producción ya no es la mayor parte de la actividad de los polígonos, “existe también la logística, el diseño, los servicios...”.

Por otra parte, Aced también expuso otra consecuencia de la mala, o inexistente, planificación a la hora de abordar el desarrollo de un polígono: “el 42% de los municipios tienen más de 5.000 metros cuadrados de superficie”.

El punto de vista de la empresa pública

En su turno, Lluís Berenguer, vicedirector del Institut Català del Sòl – Incasòl, explicó cuál ha sido durante estos años el ‘leit motiv’ del Institut: “hemos pasado 30 años desarrollando una actividad continuada, ofreciendo suelo de calidad a un bajo precio, nuestro objetivo fundamental, comprar - urbanizar - vender”.

Sin embargo, mirando en perspectiva el trabajo hecho hasta ahora, Berenguer apuntaba que habían olvidado algo: “Dejamos al margen los efectos del factor tiempo”. Los tiempos han degradado la calidad con la que se desarrollaron “tanto físicamente como en cuanto a los trabajos que allí se desarrollan”. Además, Berenguer apuntaba un segundo efecto, y es que hoy día el suelo ya no es suficiente: “se piden productos y fórmulas diferentes. Obra terminada, llaves en mano, permutas... Y eso nos hace cambiar también los modos de trabajar desde el Incasòl. Pero es que además estamos en una época en que existe mucha oferta pero muy poca demanda, lo que la convierte todavía en más exigente”. Por todo ello, el vicedirector del Incasòl apuntaba que “hoy la cuestión ha no es poner suelo en el mercado —es insuficiente—, sino que hay que perseguir a la demanda”. En este sentido, Berenguer señaló también que es necesario desarrollar los polígonos con una planificación que se rija por criterios empresariales, pensando en su posterior gestión, los servicios que incluye, las necesidades que tendrá, etc. “Ya no se buscan plusvalías sino rentas, con el objetivo de que la actividad empresarial se mantenga en el tiempo”. Y, en la misma línea que apuntaba Miquel Aced, también reclamaba “una gestión lógica del territorio, definiendo ‘territorios coherentes’: no puede ser que en dos polígonos juntos, uno esté gestionado y el otro no. Se deben planificar para que estas actividades económicas sean viables”.

Por otra parte, Berenguer también anunció que para este otoño Incasòl está preparando la elaboración de dos informes (sobre un modelo de gestión de polígonos y otro sobre un modelo económico para la gestión de los mismos).

Una cuestión de proporciones: grandes polígonos en municipios pequeños

Maria Buhigas, arquitecta y ‘Urban planner’ de Barcelona Regional, expuso algunas de las conclusiones del análisis realizado sobre la situación de los polígonos existentes en cuanto a TIC, movilidad, instalaciones de agua, gas, etc., y cuyo informe final se entregó al Pacte Industrial de la Regió Metropolitana de Barcelona —asociación territorial, formada por administraciones locales, organizaciones sindicales, empresariales y entidades vinculadas al desarrollo económico y a la promoción de la ocupación.

Para Buhigas, “hoy día ya no basta con ofrecer suelo a bajo coste. Ahora se piden servicios, transporte, comunicaciones, un entorno agradable e incluso una cierta imagen de marca”. Además, apuntó que en Cataluña se da una situación anómala, “existen grandes polígonos en municipios pequeños, con la falta de servicios que ello conlleva, excepto quizá en polígonos antiguos”. Por eso, Maria Buhigas reclamaba que el plan urbanístico de un polígono debe ir acompañado de un plan en infraestructuras, sin olvidar que, evidentemente, “existen polígonos estrella, modélicos en cuanto a gestión, infraestructuras y mantenimiento. Pero también existe un importante número de polígonos claramente deficientes”. Ello supone la necesidad de realizar un plan para renovar dichos polígonos, implicando a todos los actores y planificando en el futuro zonas industriales que exijan una suficiente masa crítica que garantice su desarrollo. “Y evitar, además, el binomio que un pueblo – un polígono. Es necesario contar con planes supramunicipales”.

Para Maria Buhigas, “los polígonos son zonas habituales para todos los que trabajan en ellos, pero pese a eso, sigue habiendo un déficit en cuanto a señalización, facilidad de accesos, en algunos lugares ni siquiera llega el correo”. Además, apuntó también que en el “imaginario popular, son zonas marginales donde se ubica todo aquello que no se quieren en el compacto urbano”.

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Maria Buhigas alertó de “de la situación anómala que se da en Cataluña: grandes polígonos en municipios pequeños, con la falta de servicios que ello conlleva”.

Sabadell Parc Empresarial, un ejemplo modelo

Xavier Isart, gerente del proyecto Sabadell Parc Empresarial, presentó este parque empresarial barcelonés exponiendo todos los criterios que se han tenido en cuenta para su desarrollo. Se trata de un parque empresarial de un millón y medio de metros cuadrados, con zonas claramente diferenciadas según las actividades a realizar: comercial, industrial, de oficinas. Pero también con muchas áreas verdes y equipamientos libres. En cuanto a los requisitos previos establecidos por sus promotores, Isart apuntó que “el entorno en el que se ubica debía ser de calidad. Se trata de un parque totalmente privado y uno de los únicos que se están desarrollando en Cataluña hoy día”.

En este parque está previsto un apeadero de los Ferrocarriles de la Generalitat de Catalunya (FGC), además de un carril bici que unirá todos los ámbitos del parque y que liga con las carreteras de Badia e incluso Sabadell.

Sobre Sabadell Parc Empresarial, Xavier Isart explicó que “del total de metros cuadrados, el 71% está destinado a suelo público”

Para la realización del proyecto se ha recuperado el espacio del Riu Sec, “en un claro estado de dejadez”, convirtiéndolo en un parque fluvial. También se han recuperado todas las huertas (ilegales la mayoría) que había allí instaladas.

Isart destacó también que Sabadell Parque Empresarial se está desarrollando “con regulaciones propias que garanticen la calidad del proyecto, que unifiquen el aspecto visual, limitaciones en cuanto a carteles, un mobiliario definido, zonas de recogida preestablecidas, etc.”. Todo ello en un proyecto que supondrá, según las previsiones, una inversión de 250 millones de euros.

Moverse en polígonos, todo un reto (a veces)

Para el bloque sobre movilidad en polígonos la jornada contó con la participación de Manel Villalante, director general de transportes de la Generalitat de Catalunya, que expuso claramente que el tema de la movilidad de las personas en polígonos, “es un tema recurrente —y deficitario— porque se ignoró en el propio proceso inicial de planificación. Pero no es solamente responsabilidad pública, sino de todas las partes implicadas, tanto empresas como trabajadores”. En su turno de palabra, Villalante remarcó, respecto la llegada de la L9 del metro al polígono de la Zona Franca, “que no es que llegue tarde, es que se planificó tarde”, pasando la pelota a quienes “planificaron un polígono como este sin prever una línea de metro”. “Además —añadió— la actualidad nos lleva a nuevos paradigmas “en lugar de línea, hablamos de red, en lugar de operador, sistema, en lugar de tarifa, estructura tarifaria...)”.

Por otra parte, Manel Villalante explicó también una herramienta que ya prevé la Ley de Movilidad de 2003: la Mesa de la Movilidad, y una figura, el Gestor de Movilidad, cuyas funciones son, entre otras, coordinar y asegurar el funcionamiento de la mesa e impulsar la ejecución del plan de movilidad del polígono.

Como ejemplo de buenas prácticas en cuanto a movilidad el director general nombró al polígono de Can Sant Joan, “un polígono de corbata blanca”, ubicado en Sant Cugat del Vallès (Barcelona). Este polígono juega con la ventaja de que los dos municipios colindantes han reducido al máximo las zonas de aparcamiento, de modo que obliga a aparcar en zonas habilitadas para ello y, así, utilizar el transporte público “que, por otro lado, funciona correctamente”.

Para Villalante, para mejorar la movilidad “las administraciones tienen que colaborar, pero es necesario también contar con la voluntad por parte de los usuarios. Aunque está claro que su trabajo no es crear infraestructuras”.

El polígono de la Zona Franca de Barcelona

El polígono de la Zona Franca de Barcelona cuenta con 30 kilómetros de calles, 600 hectáreas de superficie bruta y ofrece unos 43.000 empleos. Estas fueron las cifras que aportó Ramon Molist, director del área de explotación de este polígono, al inicio de su intervención. “Además —puntualizó Molist— se da la circunstancia de una gran dispersión de usuarios junto a una concentración de horarios, dos conceptos comunes en la mayoría de los polígonos”. Además, según las cifras presentadas por Molist, el vehículo privado en el polígono de la Zona Franca supone, hoy día, el 69,4%, mientras que el transporte público un 22% y el de empresa un 7%.

Ramon Molist también expuso su experiencia en cuanto a la gestión de la movilidad en el polígono, con la creación, en 2005, del ‘Consell de la Mobilitat Delta Llobregat’ (donde intervienen la Mesa del polígono, la de la ZAL, la del Puerto y la del polígono pratense), que cuenta con un gestor de movilidad perteneciente a una empresa externa.

En dicho Consell cuentan con dos grupos de trabajo permanentes, uno relacionado con el transporte público y otro sobre infraestructuras. En cuanto a mejoras realizadas en los últimos años, Molist destacó la nueva línea PR4, totalmente financiada por el Consorci de la Zona Franca, el polígono de la Zona Franca, el polígono pratense y Mercabarna, además de la prolongación de la línea 21 (pasando de 10.000 a 30.000 usuarios al mes), el plan de renovación de las marquesinas, nuevos pasos para peatones en el polígono y la construcción de un túnel bajo en Cinturón del Litoral, entre otras.

Por otra parte, en respuesta al tema de la llegada del metro al polígono, Molist se mostró moderadamente optimista al respecto: “llegará a finales de 2012, con retraso por problemas que pararon los trabajos de la tuneladora durante dos años, pero ello no resolverá el problema de la movilidad dentro del polígono. La solución sería sustituir los autobuses de largo recorrido por el ‘bus de barrio’, que discurra por todas las calles del polígono y unan espacios situados de manera tan dispersa”.

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Para Ramon Molist (2º por la dcha.), “una buena solución para la movilidad en el polígono sería implantar el ‘bus de barrio’, que recorra todas las calles, tan dispersas”.

En busca de soluciones conjuntas

Joan Font, director general de Abertis Logística, achacó a la falta de regulación y planificación el problema del desarrollo de la construcción demasiado aislada de polígonos, lo que ha hecho aumentar de manera importante la movilidad, añadiendo que “pese a las iniciativas como las Mesas de la movilidad, no se han resuelto los problemas”.

Para Font, “es necesario tener en cuenta que esta problemática no es exclusiva de Cataluña. En el ámbito internacional podemos encontrar algunos ejemplos de acciones para aumentar el transporte público o colectivo en detrimento del privado. Y es que el problema está básicamente en el movimiento de las personas. Para mercancías ya existen soluciones que han permitido reducir la cantidad de movimientos”. Asimismo, Font apuntó también que, entre otras cosas, se debe mejorar la actuación de la Administración, “reduciendo la duplicación de normativas, etc. Además, de agrupar operadores, administraciones y otros actores para buscar soluciones conjuntas”.

A modo de ejemplo, Joan Font habló más concretamente de la Región Metropolitana de Barcelona (RMB), donde “se constata un aumento de la dependencia de la movilidad motorizada respecto a la no motorizada para los desplazamientos, ya sea para movilidad personal como ocupacional”. Además, según los datos presentados, se puede apreciar que, a medida que los desplazamientos se alejan de Barcelona, la cuota del transporte privado aumenta. Del mismo modo, Font puso de manifiesto que, mientras que los modos de transporte no motorizados son mayoritarios para desplazamientos personales, el vehículo privado predomina en los de carácter ocupacional.

En este punto, el director general de Abertis Logística presentó a los parques logísticos e industriales como parte de la solución: “estos actúan como instrumentos de racionalización de la movilidad. Tanto para vehículos de transporte de mercancías —ya que existen centros logísticos que permiten agrupar la mercancías, optimizar rutas, etc.—, como para la movilidad laboral”.

Sin embargo, Font es consciente también de la dificultad de invertir la preponderancia del uso del vehículo privado sobre el transporte colectivo. Y es que el emplazamiento de los parques logísticos y otros polígonos de actividad económica se ubican alrededor de corredores de transporte o de grandes nodos logísticos, lejos de las tramas urbanas. “Con ello se minimiza el impacto de la movilidad de mercancías y pasajeros sobre los núcleos urbanos pero se sufren las consecuencias de la limitada oferta de transporte público en dichos polígonos y parques logísticos”.

Implicar a todos los actores

Ricard Ros, técnico del Ayuntamiento de Granollers y miembro del Colegio, dejó claro en su intervención que, con contadas excepciones como el proyecto de Sabadell, “lo que está claro es que en la mayoría de los casos no hay más remedio que mejorar lo que tenemos”. Y basó su estrategia en tres claves básicas que pasan por una concertación de todos los implicados, pensar en la movilidad de las personas, pero también la de las mercancías.

En el primer caso, Ros apelaba al hecho que “cuesta mucho que los industriales se asocien. Ello permitiría canalizar las demandas porque unidos pueden hacer más fuerza y llegar mejor a los ayuntamientos”. En su opinión, es vital crear grupos de trabajo transversales (Hacienda, Urbanismo, Promoción Económica, incluso la Policía Local) que puedan dar soluciones globales a los polígonos.

En cuanto a la movilidad de las personas, Ros apuntó que la “marginalidad de los polígonos dificulta el acceso a pie”. También alertó del mal uso del vehículo privado, además de ciertas deficiencias en cuanto a la accesibilidad con transporte público.

Para finalizar, quiso hacer hincapié en la movilidad de mercancías: “es necesario mejorar el servicio al transporte, ya sea con rotondas, aparcamientos, una señalización adecuada...”, denunciando, además, “un claro uso insignificante de los ferrocarriles”.

El Medio Ambiente, un valor estratégico

El siguiente bloque del día fue el dedicado a temas medioambientales. La primera intervención fue la de Maria Comellas, directora general de Calidad Ambiental de la Generalitat de Catalunya, quien puso de manifiesto que “es necesarioa un política de aprovechamiento energético, y una colaboración y gestión de todo el conjunto”, poniendo como ejemplo de ello a los polígonos químicos de Tarragona. “Por ejemplo, hay empresas que generan calor que otras pueden aprovechar”. Para ello, reclamó una formación continua de los trabajadores de estas empresas puesto que, en su opinión, “la mala praxis daña más que la falta de inversión de las empresas”.

Comellas aprovechó su intervención para promocionar el ‘Distintivo de garantía de calidad ambiental’, “que garantiza que ese polígono cumple una serie de requisitos y condiciones. Pero para ello es necesario (gestores, consorcios, etc.) lo demanden”.

La directora general también hizo hincapié en un hecho obvio pero sobre el que pocos se paran a pensar: hoy en día existen diferentes herramientas que actúan sobre los impactos ambientales que se generan en cada una de las actividades (industriales, de servicios, etc.) que tienen lugar en un polígono. Pero es una actuación individual. Es decir, no existe ninguna herramienta que actúe sobre el conjunto del polígono. “Serían herramientas que podríamos llamar ambientalización de los polígonos industriales y de actividad económica”. En este sentido, Comellas apuntó que el reto es “valorar no solo el impacto ambiental que genera una actividad sobre el medio sino la potencialidad que tiene de actuar sobre el conjunto de actividades que se desarrollan dentro de un polígono, cuánto se puede incrementar la capacidad de gestión de este impacto sobre el medio y definir unos parámetros mínimos a considerar, racionalizar los equipamientos de los polígonos y potenciar la generación de sinergias entre las diferentes actividades que se desarrollan en él. Y todo ello coordinado desde el ente gestor del polígono”.

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En el bloque medioambiental, Maria Comellas apuntó que no solo se debe analizar el impacto ambiental de una actividad sobre el medio sino su actuación sobre el conjunto de actividades que se desarrollan dentro de un polígono”.

En su turno de palabra, Xavier Elias, de la Bolsa de Subproductos de Cataluña, que expuso experiencias europeas como Ecoprofit o el proyecto Ecopad llevado a cabo en Dinamarca, un polígono donde se aprovecha la simbiosis de las diferentes industrias que operan en el polígono, en lo que sería una concatenación de industrias.

Asimismo, Elias también expuso los diferentes métodos existentes hoy en día para lograr el máximo aprovechamiento de los residuos que se producen en los polígonos; ya sean inorgánicos u orgánicos, y ya sea mediante incieración o gasificación, exponiendo en cada caso las ventajas y desventajas.

La energía, clave en la planificación de los polígonos

El bloque referente al tema energético, Roger Marcos, jefe del Área de Ahorro y Eficiencia Energética del Icaen (Institut Català d’Energia) presentó el Plan de la Energía para Cataluña, haciendo énfasis en el dato que el consumo energético asociado a la industria y el transporte es, hoy en día, del 71%. Para Marcos, los polígonos cada vez son menos sectoriales “no solo hay industria, o solo servicios, sino una combinación de ambos”, por lo que se deben evaluar las necesidades energéticas actuales, que han cambiado respecto decenios anteriores. Por ello, Marcos afirmó que “la energía debe considerarse como una variable clave a la hora de planificar los polígonos industriales del futuro, incidiendo al máximo en el diseño para reducir el consumo energético”.

Para representante del Icaen, el futuro de los polígonos pasa también por su certificación LEED, un proceso que se realiza en tres fases y que “puede ser un valor añadido que ayude a atraer empresas”. Por otra parte, también aprovechó su intervención para explicar que el Plan de la Energía 2006-2015 impulsa, entre otras medidas, la instalación de placas fotovoltaicas en las cubiertas industriales.

Roger Marcos (Icaen): “Los polígonos necesitarían un gestor de la energía global”

Seguidamente tomó la palabra Isabel Buesa, directora comercial de Endesa en Cataluña, quien expuso el punto de vista más empresarial: “nuestra percepción es que las cosas se piensan mal y tarde las cuestiones relacionadas con el tema energético, cuando ya se ha avanzado mucho en la planificación del polígono, en lugar de plantearlo desde el principio”. En este sentido, Buesa apuntaba que si la planificación e inversión son correctas, el ahorro está asegurado. Y, más allá de la inversión inicial, consideró igual de importante la figura del responsable del funcionamiento así como su mantenimiento. “La experiencia de Endesa en Europa es que cada vez más las empresas demandan espacios industriale que incluyan estos valores, ya sea por protección del medio ambiente como por el confort de sus usuarios”.

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En la mesa sobre energía, Isabel Buesa, de Endesa en Cataluña, fue contundente: “este tema debe plantearse desde el principio del proyecto, no cuando ya está avanzado”.

Más infraestructuras TIC, una cuestión de competitividad

El siguiente bloque de la jornada se dedicó a las TIC, tecnologías de la información y comunicación. El primero en intervenir fue Emili Hernández, del Colegio, que explicó el proyecto del Anillo Industrial que impulsa esta entidad, “puesto en marcha gracias a la colaboración entre el mundo universitario, la empresa y la Administración Pública”. Conscientes que hoy en día si una empresa quiere tener éxito necesita hacer un uso exhaustivo de las TIC, desde el Colegio han analizado la situación actual de estas tecnologías en el ámbito catalán. El resultado, www.catalunyaconnecta.cat, que contiene información actualizada sobre el nivel de infraestructuras TIC en todos los polígonos indexados.

El origen del proyecto se remonta a 2006 cuando se llegó a la conclusión de que el nivel de telecomunicaciones en los polígonos era “claramente mejorable. La idea era replicar el anillo científico en el mundo industrial y conectar ambos anillos”. El objetivo no era solamente dotar de infraestructuras TIC a los polígonos sino, además, intentar evitar algunas deslocalizaciones de empresas si veían que se mejoraban sustancialmente sus instalaciones “y, siendo muy optimistas, incluso atraer otras empresas internacionales”. En 2009 dejó de ser un proyecto piloto para ser una realidad.

Por su parte, Gonçal Bonhonme, responsable de Innovación de Orange Business Services, puso la guinda empresarial. Para él, “el cambio del analógico al digital ya es un hecho, a nivel de nodos, ‘backbones’ y terminales. Sin embargo, queda pendiente el cambio en la red de acceso, algo que en Europa va más lento que en otras zonas por temas regulatorios”. Para Bonhomme, los polígonos industriales no cuentan con el servicio que deberían, algo que se debe al propio origen de muchos de ellos: “en los años 70 los ayuntamiento ‘echaron’ a la industria hacia fuera de los núcleos urbanos, construyendo a las afueras dichos polígonos. Y la red de telecomunicaciones que tenemos hoy en día se planificó en los 70 y 80 con criterios censales, según el Padrón de Habitantes. Y claro, en los polígonos no hay nadie censado”. Ello supuso que los nodos de conexión se instalaron en los centros de los municipios, de modo que para llegar a los polígonos haría falta muchos metros de cable, “con la problemática añadida que, con el cable de teléfono, a más metros menor calidad de señal, pensando especialmente en el ADSL”.

La realidad hoy en día es, pues, que en los polígonos la calidad está más degradada si cabe por la distancia de los cables de cobre instalados, además son antiguos, de los años 70, están mal conservados y, por ende, saturados.

De hecho, según explicó el responsable de Orange, “la calidad de los servicios de telecomunicaciones electrónicas prestadas a los polígonos es una de las máximas preocupaciones de los empresarios. En este sentido, en 2009 la Secretaria de Telecomunicaciones y Sociedad de la Información de la Generalitat de Catalunya llevó a cabo un conjunto de medidas en tres polígonos industriales para objetivar los datos de calidad de las conexiones de banda ancha, resultando que las capacidades reales, en promedio, podrían llegar a representar el 23% de la capacidad contratada, y que en el plazo de un mes se llegaron a producir hasta 162 errores de conexión”.

Ante esta situación, Bonhomme es claro: “hay que sustituir el cable de cobre por la fibra óptica, con el que la calidad no depende de la distancia. Eso es lo más importante. Además, no es un metal, por lo que es aislante e inmune a la lluvia y tormentas eléctricas, y tiene mucha más capacidad para transportar información. Asimismo, es simétrico, lo que permite la misma capacidad para el envío y la recepción de dicha información”.

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La mesa de las TIC evidenció la falta de infraestructuras adecuadas para las empresas, pese a estar en el siglo de las telecomunicaciones.

Si es la solución... ¿Por qué no hay fibra óptica en los polígonos?

“Porque las soluciones técnicas actuales no sirven para los polígonos, con pocas líneas de teléfono repartidas en muchos metros cuadrados. No sale rentable”.

¿Qué se está haciendo entonces?

Desarrollar redes de nueva generación. Es el caso de GPON: red óptica pasiva gigabit. Sin embargo, desde el punto de vista de las operadoras de telecomunicaciones, son mucho más rentables las viviendas frente a las empresas. Con la tecnología GPON no ha electrónica, con lo que se reducen costes para introducirla a los polígonos. Pero hay que adaptarle múltiples opciones que necesitarán las empresas.

Sobre ello se realizó un programa piloto puesto en marcha en el polígono de Bufalvent, en Manresa (Barcelona), coordinado entre la Generalitat, la Universidad y Orange.

Banda ancha industrial, la visión de la Generalitat

Josep Ramon Ferrer Escoda, director general de Redes e Infraestructuras de Telecomunicaciones de la Generalitat de Catalunya, puso punto final al bloque de las TIC aportando la experiencia gubernamental. “Hoy en día todavía queda un polígono sin telefonía y otro sin banda ancha, pero hace 4 años eran más de 600 y, en algunos, ni siquiera llegaba el ADSL”.

Para Ferrer, es vital analizar la calidad de las telecomunicaciones en estos polígonos. “En algunos falla la telefonía móvil de 3ª generación, pero la mayoría están bien conectados desde el momento que tienen el servicio y las instalaciones para pasar de una generación a otra”. Sin embargo, admitió que si se analiza el acceso de banda ancha para telefonía, “tengan 1 ó 2 MB, la mayoría tienen incidencias. Y eso, efectivamente, se soluciona con la fibra óptica”.

Ferrer hizo también referencia al proyecto piloto de Bufalvent, propuesto por el COEIC y cofinanciado por la UE: “el problema es que se han creado muchas expectativas y también demanda a los polígonos vecinos, la cual cosa supondría una mayor inversión, que ahora no podemos asumir”. Basta decir que actualmente se está ampliando el programa a zonas más próximas porque el nodo del proyecto así lo permite, a la vez que existen otros polígonos con un proyecto para cableado en marcha. Con todo, para el director general, “la inversión pública es vital, incluso en mercados liberalizados, de la misma manera que la colaboración público-privada es el futuro”.

La seguridad, desde dentro y desde fuera

Josuè Sallent, director general de la Sociedad de la Información, planteó el tema de la seguridad de la información en los polígonos, una de las tres patas que conforman el bloque de seguridad (‘security’, relacionado con alarmas, accesos, etc.; instalaciones; y ‘safety’, en relación a bomberos, etc.). Para Sallent, es vital entender que la información es un activo y cada vez será más importante para el mundo empresarial. Pero “lo importante no es tener la información, sino que circule, lo que enlaza directamente con la conectividad, la cual permite ‘deslocalizar’ la información y mantener conectados a los comerciales o controlar los contenedores de Asia”.

Ello da idea también de la importancia de proteger dicha información “desde dentro y desde fuera. Tengamos en cuenta que la mayor parte de información que se pierde se debe a causas internas, no a ataques informáticos”. Pero la seguridad hay que aplicarla a todos los procesos industriales, “incluso frente a una caída de red que nos pueda dejar desconectados 5 horas, es vital si trabajamos ‘just in time’. Para Sallen, es vital también, a fin de mejorar la seguridad de la información, “que la dirección de la empresa esté involucrada, una formación adecuada del personal y garantizar la continuidad de esta información con copias de seguridad, etc.”.

Josuè Sallent, de la Sociedad de la Información, hizo hincapié en que “lo importante no es tener la información, sino que circule, así que hay que garantizar la seguridad de la conectividad”.
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