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Nos jugamos mucho en los próximos años

Guillermo García-Almuzara Rodríguez, director del departamento Industrial y Logística de Jones Lang LaSalle en Madrid24/11/2010

24 de noviembre de 2010

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Está a punto de terminar el año 2010 y desde el punto de vista del mercado industrial solo podemos definirlo de una manera: ANODINO.

A principios de año muchos pensaban que lo peor ya había pasado y que a partir de ese momento, lo único que podía pasar era mejorar y que la situación no podía ir a peor de ninguna forma. En una cosa estamos de acuerdo, no nos encontramos peor que a principios del año, pero tampoco mejor. En definitiva, estamos en una situación de estancamiento que se va alargando en el tiempo.

Analicemos esto en profundidad:

Transacciones de alquiler / venta: están muy ligadas a la marcha de la economía. En la situación actual las empresas no se animan a invertir en nuevos proyectos, por lo que las superficies que se contratan son muy inferiores a la de los últimos años; esperamos cerrar 2010 con 280.000 metros cuadrados en el alquiler de naves logísticas. Este dato muestra que no existe un dinamismo y que las empresas, a pesar de las caídas que se han producido en los precios de alquiler donde —en las zonas prime han caído más de un 25%— los precios de venta se encuentran en niveles insospechados no hace mucho tiempo, es por ello que no se plantean nuevas inversiones.

Cuando las empresas se deciden a vender sus activos para mejorar su rentabilidad, o para reducir la deuda que poseen, ven con sorpresa que no pueden venderlos porque las ofertas que reciben están muy lejos de sus expectativas, y en algunos casos no cubre ni la deuda que tienen con las entidades bancarias; estas además deberían resolver sus graves problemas, ya que no tendremos un mercado normalizado mientras no sean más transparentes y vuelvan a realizar las funciones que se les encomienda. Esta es principalmente la de canalizar el crédito hacia las empresas que están funcionando con normalidad.

Suelo: actualmente el mercado del suelo es totalmente inexistente, no existe un mercado de este tipo donde podamos definir su precio. Los compradores tradicionales de suelo, inversores/promotores, han desaparecido por varios motivos; falta de financiación, exceso de deuda en los vendedores del suelo que no les permite bajar el precio, y la percepción por parte de los potenciales compradores que las bajadas de precio van a continuar.

No existe en la actualidad ningún proyecto especulativo, y la bajada del precio de venta de más del 50% en algunos casos no han surtido ningún efecto.

Las perspectivas para el año 2011 son algo más esperanzadoras, o por lo menos eso estimamos. No podemos permitir otro año de estancamiento o tardaremos mucho tiempo en recuperar la actividad industrial. Hay que ser capaces de tomar alguna dirección y para ello será muy importante que en primer lugar las entidades bancarias consigan resolver la difícil situación interna y se decidan a dar salida a los activos que se están adjudicando a precios del mercado actual. De esta forma, se producirá una reactivación del mercado.

En segundo lugar, el desempleo sigue siendo un problema crucial para la economía española. Es necesario reducir la tasa de desempleo que duplica a la media europea, tenemos que ser capaces de bonificar a las empresas que se decidan a comenzar nuevos proyectos, y sobre todo aquellos intensivos en tecnología.

Estamos en un momento muy importante, las empresas tienen que ser capaces de ver las grandes oportunidades que se les presentan a la hora de situar sus activos inmobiliarios para los próximos 5/7 años. Esto último comentado vale también para los inversores que tengan mentalidad a medio/largo plazo. Se están presentando una serie de oportunidades que no deberían dejar pasar de largo, zonas que de una manera u otra siempre van a tener una demanda cautiva.

Todos los actores del mercado inmobiliario industrial debemos esforzarnos por empujar en la misma dirección, al igual que los organismos públicos tienen que demostrar que valen para algo más que para una mera representación testimonial. Nos jugamos mucho en los próximos años y no queremos pensar que el tiempo transcurrido ha sido en balde y llegar a concluir de nuevo que hemos tenido un año, nuevamente, ANODINO, tal vez porque llegamos tarde.