“El PITA surge del ámbito público con una gran implicación del sector privado”

Entrevista a Alfredo Sánchez, director general del parque científico-tecnológico de Almería

Mónica Daluz21/12/2009

21 de diciembre de 2009

El PITA, Parque Científico-Tecnológico de Almería, se puso en marcha hace 4 meses dentro del Campus de la Universidad de Almería, socia fundadora de la empresa, y cuenta con centros de investigación y tecnológicos públicos y privados. Nacida con esta vocación, su objetivo es alentar la formación y el crecimiento de empresas basadas en el conocimiento y de otras organizaciones de alto valor añadido. Alfredo Sánchez, director general del parque, explica a Interempresas las claves de este proyecto.
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“En el PITA encontramos desde empresas vinculadas a la tecnología aplicada a la agricultura hasta tecnologías medioambientales, pasando por la biotecnología, las energías renovables, el diseño industrial, etc.”.

¿Puede enumerar y especificar las singularidades del PITA en los diferentes ámbitos: urbanístico, arquitectónico, conceptual, de transferencia de conocimiento, etc.?

El PITA, como parque científico- tecnológico, se caracteriza por mantener desde su creación una relación muy estrecha con la Universidad de Almería, que es socia fundadora de nuestra empresa, y con centros de investigación y tecnológicos públicos y privados. Nació con esta vocación, para alentar la formación y el crecimiento de empresas basadas en el conocimiento y de otras organizaciones de alto valor añadido. El organismo mediante el que se gestiona el PITA impulsa la transferencia del conocimiento y de la tecnología y fomenta la innovación entre las empresas y organizaciones usuarias del parque.

Todo lo anterior se plasma bajo unas características basadas en la calidad y amplitud de espacios, la baja densidad constructiva y mediante cuidados sistemas interiores de urbanización. El compromiso ambiental es extremo con un aprovechamiento máximo de las energías renovables. Todo ello se recoge en la Guía de Sostenibilidad del PITA.

Otra característica interesante que tiene nuestro parque es que posee dos enclaves, con una gestión única: uno de carácter más científico, en pleno Campus universitario, además de la gran ‘tecnópolis’ situada cerca del anterior y del Aeropuerto, concretamente junto a un nudo de la Autovía del Mediterráneo.

¿Cómo se gesta un proyecto como este?

La apuesta de Almería por contar con un parque tecnológico, como infraestructura impulsora del desarrollo económico ya utilizada con éxito en otras regiones del mundo, surgió casi de forma natural después de varios años de trabajo de consenso entre la administración y los empresarios. Técnicamente, la idea se plasmó en un documento de trabajo de un plan de actuación que la agencia de desarrollo regional (Instituto de Fomento de Andalucía, hoy Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucía) promovió en relación con la industria y los servicios de valor añadido vinculados a la agricultura del invernadero.

¿Quién da el primer paso?

El propio Parlamento de Andalucía, a instancias, precisamente, de quien hoy es el presidente del PITA, el consejero de Innovación, Ciencia y Empresa. En su condición de parlamentario andaluz, allá por febrero de 2001 fue Martín Soler quién defendió la Proposición no de Ley al Parlamento para crear un parque tecnológico en Almería. El resultado de la votación fue unánime: 90 votos a favor de la propuesta, ninguno en contra y ninguna abstención.

¿Cuál es el papel de las administraciones?

Muy importante. La sociedad anónima que gestiona el PITA es una sociedad de carácter mixto que preside el titular de la Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa, en la que el 60% de su capital (16 millones de euros) lo detentan dos entidades financieras muy comprometidas con el desarrollo provincial, Unicaja y Cajamar. Esta participación accionarial mayoritaria da una impronta especial al PITA en España. La Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa cuenta con más de un 22% del capital social y la de Agricultura y Pesca, casi un 15%. El menos de un 3% restante lo detentan la sociedad de capital riesgo Iniciativas Económicas de Almería, Ayuntamiento de Almería, Universidad de Almería y Fundación empresarial Tecnova, para culminar las estrategias que se ha marcado el PITA, que pasan por promover la I+D+i en las actividades vinculadas a la agricultura almeriense, contribuir a su competitividad y consolidación, impulsar la innovación en tecnologías para la agricultura de vanguardia, favorecer la diversificación de la economía provincial, lograr la excelencia ambiental del espacio productivo, así como de los agentes que en él se ubican y procurar la integración del mundo científico y empresarial.

En resumen, el PITA es el resultado de un proyecto surgido del ámbito de lo público que cuenta con una gran implicación del sector más privado. Todo ello para conseguir un instrumento de desarrollo económico en línea con lo que marcan las tendencias actuales ligadas a la sociedad del conocimiento y a la innovación.

Como consecuencia de todo lo anterior, justo es señalar, las importantes ayudas financieras que el PITA ha recibido de la Administración y más concretamente del Ministerio de Ciencia e Innovación, del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio y de la propia Consejería de Innovación, Ciencia y Empresa.

Hábleme de la Guía de Procedimiento para la Sostenibilidad ¿en qué otros proyectos se inspiraron o tomaron como referente?

La Guía de Procedimientos para la Sostenibilidad del PITA es inédita, al menos en España. Se ha confeccionado, con la decisiva colaboración de la Fundación Cajamar, conforme a unos criterios que hemos estimado deseables para el siglo XXI. Hemos pensado que las empresas que se instalen en el parque para innovar deben conjugar su productividad con la protección del medio ambiente y en ese entorno los edificios, que serán el centro de toda la actividad, tienen que estar un paso por delante de lo que sería cumplir con la normativa vigente, al objeto de que una infraestructura tan relevante no quede obsoleta en un lustro.

¿Existen otros complejos de estas características en el mundo?

No existe ningún organismo que califique a los parques tecnológicos, en su conjunto, desde un punto de vista medioambiental y/o arquitectónico pero sí es de justicia resaltar lo que han aportado en las últimas décadas muchas ‘tecnópolis’, en el mundo y también en nuestro país. De estos parques hemos tratado de obtener las mejores prácticas. Además sí existen calificaciones individuales a los edificios. Por ejemplo, parece que se extiende la calificación llamada ‘Green Buildings’ en el mundo de la arquitectura.

¿Existen otros sectores de actividad productiva con parques industriales proyectados expresamente para cubrir las necesidades de un sector determinado?

Pues sí, naturalmente. La mayor parte de estos espacios productivos se han desarrollo al calor de un determinado sector. En la misma Andalucía hay varios ejemplos muy claros. En Granada, ligado a las ciencias de la salud, en Sevilla (Aerópolis) con la aviónica y en Jaén (Geolit) con el olivar y el aceite.

No obstante, de acuerdo con las experiencias que hemos analizado, PITA quiere ser un parque de carácter generalista que apuesta, sin embargo, por la especialización y proyección internacional en sectores en los que Almería presenta ventajas comparativas.

“La Guía de Procedimientos para la Sostenibilidad del PITA es inédita: las empresas que se instalen en el parque para innovar deben conjugar su productividad con la protección del medio ambiente”
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En cuanto al diseño del PITA, sus responsables querían un espacio confortable, amable para trabajar y que facilitara la integración de las entidades que generan el conocimiento con las empresas.

¿Qué características, en cuanto a instalaciones y servicios, debe tener un parque como el PITA, es decir, qué requisitos se establecieron a la hora de abordar el proyecto?

La pregunta es compleja para poder contestarla en unas pocas frases. Como he dicho anteriormente, quienes hemos participado en el desarrollo de parques recientes nos hemos visto favorecidos por la ya nutrida experiencia anterior a nivel internacional. Además, en este punto bueno es resaltar que España está en el pelotón de cabeza mundial en la apuesta por estos ámbitos productivos de excelencia.

Nuestro requisito principal a los proyectistas fue que diseñaran un espacio confortable, amable para trabajar, que facilitara la integración de las entidades que generan el conocimiento (Universidad y otros centros públicos y privados de investigación) con las que tienen que transformar ese conocimiento en productos y servicios que el mercado demande (empresas). Nada más y nada menos.

¿Cómo está incidiendo y qué consecuencias cree que tendrá a medio plazo para el sector de la ciencia y la tecnología, la actual crisis económica?

Tengo la esperanza de que las consecuencias a corto, medio y largo plazo sean positivas para el desarrollo científico y tecnológico de nuestro país. España depende mucho de sectores como la construcción y determinados servicios y debemos aprender la lección tras lo ocurrido. El cambio de modelo que nuestra economía necesita no dará resultados inmediatos pero en algún momento hay que tomar la decisión de facilitar el cambio de rumbo.

¿Cuáles han sido los primeros frutos que ha cosechado el PITA hasta el momento?

Podemos decir con satisfacción y modestia que hemos obtenido, en tan sólo cuatro meses que lleva en marcha el enclave científico del PITA en el Campus de la Universidad de Almería, ayudas del Ministerio de Ciencia e Innovación que superan los 12 millones de euros para infraestructuras científico-tecnológicas y proyectos de I+D+i. Estas ayudas suponen el 7% del total de ayudas concedidas a proyectos a realizar en los parques andaluces. En concreto, el PITA recibirá 11,3 millones de euros para el desarrollo de dos importantes proyectos: el Centro de Investigación y de Transferencia de Tecnología PITA y la plataforma de ensayo de captadores solares de concentración del Centro Tecnológico Avanzado de Energías Renovables. De otro lado se han conseguido otros más de 800.000 euros para dos proyectos de investigación aplicada por parte de las empresas Decisiones Geoconstructivas S.L y Biogolden S.L., empresas de base tecnológica ubicadas en nuestro parque.

El edificio central del enclave científico del PITA está completamente ocupado y las sensaciones son muy positivas. La sociedad almeriense está expectante e ilusionada lo que es muy destacable teniendo en cuenta las circunstancias por las que está pasando su economía que está siendo castigada duramente por la crisis.

¿Ha propiciado la materialización de eso de lo que tanto se habla pero que cuesta tanto implementar: la transferencia del conocimiento?

Sí, por supuesto, aunque todavía en un grado muy modesto teniendo en cuenta el poco tiempo que ha transcurrido desde la puesta en marcha efectiva de un muy limitado número de infraestructuras. Son ya 18 empresas de base tecnológica, surgidas de grupos de investigación de la Universidad de Almería, 3 centros tecnológicos, una empresa de capital riesgo y una antena de innovación de la Cámara de Comercio de Almería, las entidades instaladas en la sede científica del PITA, además de la cabecera provincial de la Red de Espacios Tecnológicos de Andalucía (RETA), a la que el PITA pertenece y cuya función pasa por fomentar la innovación y mejorar la competitividad del tejido empresarial andaluz.

¿Qué diferencia al PITA de un clúster?

Un ‘clúster’ aglutina empresas de un mismo sector y un parque como el PITA tiene entre sus objetivos prioritarios la deseable diversificación de la economía almeriense, hoy peligrosamente dependiente de dos o tres actividades productivas, en especial de las vinculadas a la agricultura. No obstante, insisto en que esa diversificación no contradice la vocación del PITA en llegar a ser un foco internacional de tecnologías relacionadas con la agricultura de vanguardia en clima mediterráneo.

¿Podría decirse que la ‘producción’ de conocimiento en la ‘tecnópolis’ almeriense se centra en el ámbito agroalimentario?

Siguiendo con el razonamiento anterior, los primeros pasos van por el camino de la diversidad de actividades. Lo que, entiendo, es muy positivo.

¿Puede desglosar los sectores productivos que abarca la I+D+i del PITA así como describir la tipología de empresas instaladas en el parque?

Desde empresas vinculadas a la tecnología aplicada a la agricultura hasta tecnologías medioambientales, pasando por la biotecnología, las energías renovables, el diseño industrial, el desarrollo de aplicaciones de gestión basadas en entorno web, la generación de diésel a partir de residuos, la ingeniería sísmica aplicada a la seguridad en la construcción, laboratorio de análisis sobre calidad y seguridad alimentaria e, incluso, de conocimiento científico aplicado a los recursos humanos del entorno empresarial.

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La vocación del PITA es convertirse en foco internacional de tecnologías relacionadas con la agricultura de vanguardia en clima mediterráneo.

Al hilo de la pregunta anterior: ¿Diría usted que el PITA es un proyecto focalizado en el desarrollo del territorio donde se ubica?

El PITA nace para ser un instrumento para el desarrollo económico de su entorno. Este es su objetivo primordial, servir de elemento impulsor de la economía almeriense, consolidando, por la vía de la innovación y la internacionalización, la etapa de crecimiento más importante de su historia moderna.

Y para finalizar ¿podría hacer una prospectiva del sector, en fin, describir cómo imagina que serán los parques industriales y tecnológicos de final de siglo?

Se necesitan grandes dosis de osadía, aunque sólo sea un ejercicio de imaginación, para hacer previsiones a tan largo plazo, máxime cuando hablamos de ciencia, tecnología y comportamientos sociales. ¿La mayor parte de la gente trabajará desde casa, sentado ante varias pantallas de ordenador que, por supuesto, no necesitará de teclado alguno? ¿Tendrán sentido los actuales espacios productivos?

Más prudentemente, a corto-medio plazo, me imagino parques tecnológicos que ofrecen un espacio excelente para la actividad empresarial innovadora y para la transferencia del conocimiento, en el que los trabajadores tengan la opción de residir en su entorno, evitando largos desplazamientos que tienen efectos perniciosos para la calidad de vida y el medio ambiente. Modestamente, esto es lo que se ha intentado con el emplazamiento y el diseño de nuestra ‘tecnópolis’.