El nuevo centro logístico de Celulosas Vascas está revestido con fotografías gigantes de bosques autóctonos

La nave cubierta de árboles

Redacción Interempresas17/09/2009

17 de septiembre de 2009

Prado ha levantado en Amorebieta, Bizkaia, el que ya se ha convertido en uno de los edificios industriales más singulares y emblemáticos de la península. Se trata del nuevo centro logístico de Celulosas Vascas que, con una impactante fachada artística montada sobre la estructura de Prado, es todo un ejemplo de colaboración y buena coordinación entre la compañía y el resto de las empresas que han intervenido en el proyecto.

Celulosas Vascas es una compañía vizcaína dedicada al suministro de artículos de celulosa relacionados con la seguridad y la higiene en industrias, hospitales y comunidades y también en sectores como la alimentación, la estética y la belleza.

Una 'MF' de Prado como esqueleto

Situado en el parque empresarial de Boroa, en Amorebieta-Etxano (Bizkaia), el edificio de Prado, de casi 6.000 metros cuadrados, alberga los almacenes y oficinas del nuevo centro logístico de Celulosas Vascas. Con esta gran nave la empresa ha unificado en un solo espacio sus cinco anteriores almacenes, dispersos en Vizcaya y Burgos, centralizando su actividad en una moderna plataforma logística, lo que le permitirá optimizar costes, mejorar su gestión y ganar competitividad. La planta fue inaugurada hace un año escaso con gran repercusión mediática, tanto por la inversión realizada, de 6 millones de euros, como por el impactante diseño artístico y vanguardista de sus fachadas. Éstas van revestidas con fotografías gigantes de bosques autóctonos que, además de evocar el material objeto de la empresa, la celulosa, consiguen integrar el edificio en el entorno. En el momento de su inauguración, la propia compañía en un comunicado definió el edificio como “funcional pero vanguardista para romper con el concepto tradicional de edificio industrial, una obra de arte a gran escala, una exposición permanente con grandes imágenes del paisaje autóctono”.

Pero detrás de su estética, y soportando las grandes y pesadas placas decorativas que visten la piel del edificio, se alza la construcción de Prado, una nave industrial de su modelo ‘MF’ a dos aguas, con un pilar intermedio, la edificación más idónea para almacenar los grandes volúmenes de stock que maneja Celulosas Vascas. Con 86,1 metros de largo, 61 de ancho y 10 de altura, tiene una superficie de casi 5.684 metros cuadrados. Consta de un almacén de 4.200 metros cuadrados, un almacén estéril destinado a productos sanitarios de 160 metros cuadrados y una zona de recepción, verificación y expedición de 875 metros cuadrados. Las instalaciones disponen también de un edificio anexo de tres plantas de 400 metros cuadrados por planta, dos destinadas a oficinas y una a zona de ocio y comedor para los trabajadores.

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Las fotografías de bosques autóctonos, además de evocar el material objeto de la empresa, la celulosa, consiguen integrar el edificio en el entorno.

Coordinación total entre empresas

Celulosas Vascas ha sido pionera a la hora de elegir un diseño artístico para sus instalaciones, sin embargo, la empresa vizcaína ha tenido que esperar hasta encontrar el equipo de trabajo que fuera capaz de cumplir sus deseos. Tal y como reconocieron sus fundadores y directivos, Javier Izaola y Gabriel Sanz: “Lo intentamos en uno de nuestros edificios hace años, pero no existían medios ni empresas capacitadas para llevarlo a cabo, ni siquiera productos que permitieran el paso del tiempo sin perder calidad”. Pero en septiembre del pasado año pudieron ver materializada su idea gracias a la colaboración y coordinación entre las distintas empresas que intervinieron en la obra. La constructora fue la compañía vasca Zamakoa, con sede en Galdakao. Por su parte, el artista bilbaíno Jesús Jáuregui concibió el proyecto para revestir el edificio con las fotografías, mientras que el trabajo de digitalización y ampliación de las mismas fue obra de la ingeniería de imagen digital Estudios Duero, ubicada en la localidad vizcaína de Zamudio. Por último, la compañía Formica suministró el material del soporte para insertar las imágenes, un laminado compacto exterior denominado Digiform, en total 364 placas de 45 kilos cada una.

Así, la nave se levantó siguiendo los métodos constructivos tradicionales de Prado y con gran rapidez de montaje, al realizar gran parte de éste en el suelo y ensamblar las diferentes piezas mediante tornillería de alta calidad, evitando la realización de soldaduras en obra. El resultado queda a la vista y muestra que es perfectamente compatible lo artístico con lo productivo y funcional y que una edificación de Prado puede servir de base para una escultura monumental en medio de un polígono industrial.

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Situado en el parque empresarial de Boroa, en Amorebieta-Etxano, el nuevo edificio, de casi 6.000 m², alberga los almacenes y oficinas del nuevo centro logístico de Celulosas Vascas.