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Entrevista a Marc Relaño y Pere Morcillo, Co-directores de la Agencia Industrial de Cushman & Wakefield Barcelona

“La deslocalización es una gran oportunidad para regenerar zonas del tejido industrial”

03/01/2007
El fenómeno de la deslocalización industrial se está extendiendo por nuestro país y resto de Europa desde hace unos años con el consecuente traslado de empresas a otras localizaciones donde la mano de obra sea más barata y se obtengan más beneficios. Desde el Departamento de Industrial de Cushman & Wakefield dan su opinión sobre esta situación y sus consecuencias.
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Marc Relaño
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Pere Morcillo

1.-) ¿Qué se entiende por deslocalización industrial?

P.M: Para C&W, este fenómeno significa un proceso que por motivos diferentes en cada sector o compañía, hay un movimiento, un desplazamiento de actividades que permite que diferentes ayuntamientos o comunidades puedan plantearse nuevos escenarios, regenerar las ciudades, las zonas industriales o incluso ir un poco más allá pensando en las nuevas tendencias de la economía.

M.R: La deslocalización se resume en una palabra: actualización. Es la actualización del stock, darle un nuevo uso más acorde a una economía más desarrollada.

2.-) ¿Qué supone este fenómeno para el sector industrial?

M.R: Para el sector industrial la deslocalización supone, hablando de la actualización del stock, la reposición de los inmuebles. Es adecuar actividades industriales que antes eran mucho más intensivas en mano de obra a actividades industriales más acordes a una economía más desarrollada como la que estamos teniendo ahora en Catalunya y en toda España. Hay muchas zonas en las que cuando una empresa se deslocaliza, lógicamente tiene un gran impacto social porque afecta a un gran número de trabajadores. Debemos tener en cuenta que la deslocalización de las compañías tiene incidencia únicamente en el 5% de la demanda o del stock de las actividades. Si tenemos en cuenta eso y también que en Catalunya el 85% de la demanda está compuesta por pymes, cuando se deslocaliza una actividad encontramos que hay una gran superficie de suelo a la cual se le va dar un nuevo uso. Muchas veces lo que hemos visto en estos procesos es que ha salido una gran compañía y en su lugar se ha creado un parque de naves industriales más pequeño que lo que hace es satisfacer las necesidades de este gran 85% que es el tejido industrial catalán. Hay un proceso de reconversión de un lado hacia el otro. Uno de los ejemplos más claros es lo que está pasando ahora en Barcelona con el 22@, antes era una zona industrial, 22a, y el mismo proceso de crecimiento de la ciudad está haciendo que se cambien las actividades que en ese suelo antes eran industriales y ahora, son unas actividades que tienden más hacia el lado tecnológico. Esa es otra de las causas de los procesos de deslocalización, que el mismo crecimiento de la ciudad empuja las actividades industriales hacia otras áreas más acordes y pensadas hacia esa actividad industrial y optimiza el uso del suelo para darle cabida a esas actividades más prestadas a la ciudad de Barcelona.

3.-)¿Cuáles están siendo las consecuencias de la deslocalización industrial en España?

M.R: Para nosotros, como lo vemos como una actualización del stock, creemos que es una gran oportunidad para regenerar zonas del tejido industrial, un edificio que era más antiguo ahora es mucho más moderno, y además diversificar actividades donde antes había una o dos actividades, si la normativa urbanística lo permite, aparece un parque industrial formado por actividades más pequeñas que responden más al tejido industrial y diversifican actividades con lo cual el riesgo de padecer una deslocalización disminuye.

4.-) ¿Hacia donde van todas estas empresas víctimas de la deslocalización?

P.M: Hay dos claros escenarios. Las que están más próximas a grandes núcleos urbanos como Barcelona, Madrid, o incluso dentro de la ciudad, en muchos casos, el irse de allí, el cerrar la actividad, a veces es por un motivo geográfico. No tiene porque ser una decisión estratégica de la compañía por falta de producción o por qué hay crisis. Pueden cerrar su actividad al lado de la ciudad y desplazarla a 20, 30, 50 o 200 km. En esos casos la operación va conectada a que la misma población, el mismo ayuntamiento es proclive a un cambio nuevo urbanístico, una nueva foto de la ciudad. La otra situación es de impacto más negativo socialmente y hay que empezar a verlo como algo habitual y no negativizarlo. Es el caso de empresas del sector de automoción, textil…Estas empresas ya están ubicadas en zonas puramente industriales y su cierre o deslocalización viene motivada por costes, por estrategias y porque la economía tiene ese ciclo. Esos cambios no tienen nada que ver con las nuevas tendencias de las ciudades pero sí provocan que otro industrial u otra compañía internacional local que busca una dedicación y también genere muchos puestos de trabajo, tenga la oportunidad.

M.R: Nosotros no les llamaríamos víctimas. En un contexto de economía como el que estamos viviendo ahora totalmente globalizado, es lógico que pensemos que muchos sectores productivos tienden a tener el centro productivo separado del centro de servicios.

5.-) ¿Qué zonas geográficas a nivel nacional se ven más perjudicadas por este fenómeno?

M.R: Todas las zonas en las cuales la producción sea mayoritariamente intensiva en mano de obra son susceptibles de padecer deslocalización, absolutamente todas. Todas aquellas que tengan también un perfil de empresa internacional o multinacional, sobre todo. Por otro lado, también todos aquellos sectores de actividad que están muy cercanos a grandes urbes, están creciendo y necesitan más espacio. Por ejemplo, en Barcelona todo lo que hace 15 años era la zona industrial de lo que hoy se conoce como Pedrosa y Gran Vía Sud, tocando a L’Hospitalet, era industrial y ahora los cambios urbanísticos que se están llevando a cabo provocan que se esté cambiando el uso de muchas zonas y, donde antes había actividad industrial, ahora está apareciendo la ciudad judicial, desarrollo de oficinas, un centro comercial, un hotel, etc. Esa es otra de las causas de la deslocalización: la ciudad crece y empuja esas actividades hacia otras zonas que son más acordes para su proceso productivo porque al final no sé hasta que punto, es favorable para una empresa que está fabricando pintura, estar al lado de un edificio de oficinas.

P.M: Ahora hay que prepararse para que lo antes posible esas compañías que hoy están decidiendo, por ejemplo, irse a Chequia, dar motivos para que dentro de unos años puedan volver y estar preparadas para ofrecerles ese producto. Hay que intentar evitar ese sentimiento negativo y dejar de quejarnos de qué está pasando y dar soluciones a la gente que invierte.

6.-) Según Cushman & Wakefield, ¿qué actuaciones deberían realizarse para evitar esta situación?

M.R: Desde Cushman & Wakefield, decir qué es lo que tienen que hacer los industriales es algo muy difícil porque cada mercado funciona de una manera diferente. Donde sí les podemos ayudar es en la parte inmobiliaria, en la parte en que ellos necesitan un inmueble donde puedan desarrollar su actividad. Nosotros lo que intentamos es optimizar cada vez más el espacio que ellos necesitan para hacer esa producción.

7.-) ¿Cuál es la situación del mercado industrial a nivel nacional según su punto de vista?

M.R: A nivel nacional tenemos la suerte de que el tejido industrial, me atrevería a decir, está muy diversificado. Tenemos un sector industrial diversificado y muy dinámico. Eso nos permite que el propio tejido industrial se ajuste. No sólo estamos enfocados a la producción de coches, textil ni nuevas tecnologías sino que lo tenemos todo. Eso supone que cuando uno de los sectores está padeciendo un poco más, la foto global no se ve tan afectada como pueda ser en otras partes del mundo en que el sector textil deja de funcionar y hay una hecatombe porque el 70-80% de los trabajadores de allí trabajan en textil.

P.M: Hay una descompensación tremenda entre lo que quiere la demanda y la oferta que hay en el mercado.

8.-) ¿Cómo se sitúa Cushman & Wakefield en el mercado industrial?

P.M: El Departamento de Industrial de C&W hace 6 años que está funcionando. Cuando nosotros le proponemos a un cliente nuestros servicios le estamos diciendo que le vamos a dar una solución y si ésta pasa por venderle exclusivamente su inmueble pues también lo hacemos. Pero lo que nosotros proponemos es un servicio donde pueda elegir cúal es su mejor opción y optimice su inmueble. Relacionado con las nuevas tendencias, es muy normal que nuestra red de oficinas nos proporcione clientes que ya tenemos fidelizados en Londres, Chicago y París que quieran entrar aquí. Ese tipo de clientes antes de decidir qué comprar e invertir necesita saber qué está pasando en nuestro país, qué actividades tienen potencial, qué actividades están en un punto semimuerto, qué áreas de nueva creación van a salir en el sur o norte de España, qué tipo de producto es el adecuado…y por tanto hacia donde deben derivar ese dinero.

9.-) ¿Qué perspectivas de futuro tiene Cushman & Wakefield?

M.R: Somos muy optimistas. Tenemos un plan estratégico de crecimiento para los próximos 5 años que nos va a permitir seguir trabajando en esta línea de crecimiento. Por otro lado también confiamos mucho en el sector industrial, mucho menos cíclico que otros sectores de actividad como el de oficinas, centros comerciales con lo cual los desajustes son más a largo plazo y nos permite seguir creciendo.