Marcas, identidad, comunicación, formación: Gestión integral de la comunicación y el conocimiento
Copevo organiza una jornada sobre la situación de la Cataluña industrial

La industria recupera su protagonismo en la economía y necesita espacios adecuados a los nuevos tiempos

Esther Güell11/12/2014

La crisis económica puso en la agenda política catalana el valor de la industria como motor económico para la recuperación de Cataluña. Ejemplo de ello es el plan Nueva política industrial para Catalunya 2014-2020 aprobado recientemente por la Generalitat de Catalunya y que quiere dar respuesta a los problemas más acuciantes para este sector. La industria vive en momentos de cambio y transformación que demandan de nuevas propuestas y mecanismos de cooperación para afrontarlos. Copevo — Consorcio para la Ocupación y la Promoción Económica del Vallès Occidental— ha puesto en marcha la iniciativa POLindustria, que se quiere convertir en un espacio de referencia para el debate, las propuestas y la colaboración de la industria de la comarca del Vallès Occidental (Barcelona), con especial énfasis en el papel que juegan, y jugarán, los polígonos industriales en su vertebración. El pasado 2 de diciembre se celebró la jornada: ‘La Cataluña industrial: visión y aportación desde el Vallès Occidental’.

foto
La jornada organizada por Copevo congregó, en la sede del Parc Audiovisual de Terrassa, a una sesentena de representantes municipales, de entidades públicas, consultorías y responsables de urbanismo.

El Consorcio para la Ocupación y la Promoción Económica del Vallès Occidental—Copevo— organizó a primeros de diciembre una jornada bajo el paraguas de POLindustria titulada ‘La Cataluña industrial: visión y aportación desde el Vallès Occidental’ con tres objetivos muy concretos: aportar el punto de vista de empresas e instituciones que den valor a la concreción de las políticas públicas sectoriales que se están diseñando a favor de la industria; explorar formas de intervenir en los polígonos para hacerlos más competitivos y adecuados a las necesidades de las empresas ubicadas; y mostrar la fuerza de la colaboración y el asociacionismo entre diferentes agentes (empresa, administración, centros de conocimiento) como mecanismo de innovación e incremento de la competitividad territorial y empresarial.

Abrió la jornada Antoni Maria Grau, director general de Industria de la Generalitat de Catalunya, quien afirmó categóricamente que “Cataluña es industrial y queremos que siga siéndolo”, formada especialmente por pymes. Bajo esta premisa, el gobierno catalán ha definido 7 ámbitos estratégicos a potenciar —por los llamados Comités Impuls—, en el marco del proyecto europeo RIS3. Para Grau “contar con micro, pequeñas y medianas empresas no es una debilidad sino que supone contar con un tejido industrial dinámico, algo que ha quedado patente en estos tiempos en los que, pese a no poder contar con ayudas y subvenciones por parte de la Generalitat, las empresas están exportando más que nunca, batiendo récords año tras año”. En este sentido, para Grau, la política debe poder dar respuesta a las necesidades de estas empresas “ganadoras”. Por otra parte, admitió que “debe ampliarse la relación entre empresas y administraciones de manera que las políticas territoriales deben ser, en realidad, políticas de país”. A modo de ejemplo, explicó que los Comités Impuls, uno para cada ámbito estratégico (relacionados con los sectores alimentario, químico, energía y recursos, sistemas industriales, industrias del diseño, industrias de la movilidad sostenible, industrias de la salud y ciencias de la vida e industrias culturales), están formados por 15 miembros, la mayoría de los cuales proceden directamente de empresas. El objetivo de estos comités es, precisamente, impulsar el I+D+i de estos ámbitos. “En Cataluña hay suficiente estructura de centros tecnológicos para apoyar a las pymes catalanas y es necesario potenciar esta interrelación”.

Grau aprovechó para recordar que desde Europa están también lanzando el discurso de recuperación de la industria, “una novedad tras 20 años en que parecía que fuera cosa del pasado, ocupando un segundo plano. Hoy en cambio se apuesta por un incremento de la industria manufacturera, si bien es cierto que basada en el conocimiento”. Todo ello, apuntó Grau, debe encajarse en las estructuras donde se ubican las empresas, es decir, los polígonos, “por lo que es necesario trabajar para su ordenación y racionalización”.

Demasiados polígonos

Por su parte, Ferran Civil, vicepresidente de la Diputació de Barcelona, hizo una concisa pero certera exposición durante la cual afirmó que los llamados PAE “deben ser la mejor ubicación para el desarrollo de actividades empresariales, pero la realidad es otra”. En este sentido, puso de relieve que durante tiempo las administraciones no pusieron suficiente empeño en el cumplimiento de las normativas para la ubicación: “se hizo la vista gorda a la hora de dar permisos o autorizar determinadas instalaciones a la vez que los PAE reciben una infrainversión considerable respecto a la aportación que suponen para los municipios donde se ubican”. Asimismo, reconoció un mal latente desde hace años en el mercado industrial y logístico como es el exceso de oferta mal ubicada: “Hoy tenemos demasiados polígonos, situados en entornos poco apropiados. Igualmente, hay polígonos que se desarrollaron adecuadamente pero que carecen de algunos de los servicios que deberían ser básicos como es la banda ancha, vital para muchas empresas”. En este sentido, Civil apuntó que el modelo de país debe ir “ligado de un modelo de espacios industriales”. Por ello, el representante de la Diputació barcelonesa apunta que, entre otras acciones, es necesario resolver la integración de los polígonos en las tramas urbanas, reformar los PAE más dinámicos —“e incluso plantease el derribo de algunos en desuso”— o flexibilizar los usos permitidos.

foto
Antoni Maria Grau, director general de Industria de la Generalitat de Catalunya, afirmando que “Cataluña es industrial y queremos que siga siéndolo”.

Una pieza más en el puzle urbanístico

Antes de la primera mesa de debate, cerró la presentación ‘oficial’ de la jornada Amadeu Aguado, presidente delegado de Copevo y teniente de alcalde del Área de Promoción económica e innovación de Terrassa (Barcelona). En su intervención, Aguado apuntó que ya es hora de “que las políticas económicas dejen de lado a la industria y de entender que la deslocalización supone un coste muy importante como es la pérdida del conocimiento”. Para recuperar la situación, Aguado apuntó que es necesario potenciar la I+D+i en las empresas. Por otro lado puso especial énfasis en recordar que “los polígonos se ubican en el territorio, en los municipios, y por lo tanto forman parte de ellos”.

A continuación se dio paso a la primera mesa de debate, titulada ‘De la estrategia industrial de país a la plasmación territorial: ¿cómo y qué?’. Esta sesión tenía como objetivo dar voz al territorio sobre los factores internos y externos que pueden tener efectos multiplicadores positivos en el desarrollo del contenido del documento ‘La Cataluña industrial: un objetivo compartido’.

Cómo plasmar la estrategia industrial en el territorio

La primera de las mesas redondas tenía por objetivo dar voz al territorio sobre los factores internos y externos que pueden tener incidencia en el desarrollo del contenido del documento ‘La Cataluña industrial: un objetivo compartido’. Formaban la mesa Joan Miquel Hernández, responsable de desarrollo empresarial de la Dirección General de Industria de la Generalitat de Catalunya, Joaquim Solà, economista y profesor de la Universitat de Barcelona, y David Garrofé, abogado y secretario general de la Cecot.

Tomó la palabra Joan Miquel Hernández, quien expuso la nueva política industrial del gobierno catalán, incidiendo en el interés de la administración para mantener el carácter industrial del país pero asumiendo los años de ‘debilidad’ que se llevan viviendo desde hace un tiempo: “La nueva política tiene por objetivo reactivar la industrialización de Cataluña, la industria vuelve a situarse en el corazón de las políticas económicas en Europa, parece que vuelve a estar de moda y Cataluña no puede dejar pasar esta oportunidad”. En este sentido, Hernández quiso evidenciar con algunos ejemplos cómo, precisamente, los países más industrializados son aquellos con menos tasa de paro e, igualmente, aquellos que cuentan con más empresas industriales son los que mayores niveles de exportación presentan. “Además —añadió— en el sector industria la ocupación se mantiene más estable que en otros y existe mayor grado de formación de los trabajadores”. Sin embargo, Hernández también expuso cómo desde hace años —“y no sólo por la crisis como podrían argumentar algunos"— la tasa VAB (valor añadido bruto) va en descenso continuado. “Es decir, pierde dinamismo, por lo que el proyecto RIS3 nos supone una oportunidad que no podemos dejar escapar para conocer y analizar nuestras mejores bazas industriales y recuperar aquella industria más dinámica”.

RIS3, un análisis DAFO del tejido industrial

RIS3 significa Research and Innovation Smart Specialization Strategy. En otras palabras, representa una agenda de transformación económica integral de ámbito regional basada en la innovación, la investigación y la colaboración entre agentes del sistema.

Con el proyecto RIS3 desde Europa se plantea una economía no tan basada en la construcción y la obra pública, aprovechando las coyunturas momentáneas, sino hacer una planificación a largo plazo basada en aquella industria más arraigada, con más masa crítica y que mejor se puede desarrollar en cada región analizada. En definitiva, apostar por proyectos competitivos. “RIS3 supone una especialización sectorial. Europa exige, no pide, que cada región analice sus fortalezas, que busquen en qué son buenas dónde cuentan con suficiente masa crítica para desarrollar su industria. Y quiere que sea en base a la cooperación público-privada”, explicó Joan Miquel Hernández. Y añadió que “en Cataluña puede resultar complicado, hay casi de todo, pero aprovechando este planteamiento, la Generalitat ha impulsado la creación de siete ámbitos estratégicos para desarrollar una política industrial sectorizada por primera vez. Por ello, el gobierno catalán quiere poner en marcha estrategias regionales construidas sobre fortalezas ya existentes”. Hernández puso especial énfasis en este punto: “Sobre sectores industriales ya establecidos y fuertes”. Asimismo, expuso la importancia de que la política industrial sea transversal: “La administración suele estar demasiado jerarquizada y anquilosada y podemos encontrar áreas similares en diferentes Consellerias, por lo que es necesario que la política afecte a todas por igual. Por otra parte, Hernández explicó que para elaborar dicho plan ha sido necesario ‘mapear’ las actividades instaladas en Cataluña, realizar un análisis estratégico de la mano de las propias empresas para, luego, elaborar un sistema de gobernabilidad para cada ámbito.

foto

Joan Miquel Hernández, esponsable de desarrollo empresarial de la Dirección General de Industria de la Generalitat de Catalunya, expuso la nueva política industrial del gobierno catalán, basada en ‘sectores estratégicos’ en base al proyecto europeo RIS3.

Tras la exposición de Joan Miquel Hernández, Joaquim Solà apuntó que pese a los años de crisis, en la zona del Vallès los sectores industriales seguían implantados fuertemente y quiso hacer hincapié en el concepto ‘cadena de valor’ por encima de ‘sector industrial’. “Al fin y al cabo, los PAE forman parte del entorno, del territorio, por lo que deben integrarse en él”. En esta línea, Solà expuso cómo las áreas estratégicas ‘industria cultural’ y ‘salud’ están más ligadas a la ciudad que a los PAE, siendo más urbanas, a la vez que reclamaba, a la hora de desarrollar industria, mayor interés en respetar y consolidar entornos agradables. “Ubicaciones desagradables, sin espacios naturales o verdes acaban por echar a la industria, especialmente aquella que trabaja con nuevas tecnologías. La industria futura quiere buenas ubicaciones, comunicaciones y entornos agradables”. Sabiendo mantener así a las empresas, las regiones podrán retener también el ‘know how’: “Los empleados bien formados son potenciales creadores de nuevas empresas, expandiendo el sector, no debemos olvidarlo”, concluyó.

foto

Entre otros puntos a favor de la industria, Joan Miquel Hernández apuntó que los países con más peso industrial presentan menores tasas de paro, el empleo es más estable y los niveles de formación de los empleados, superiores. Fuente: ‘Estudio para el fortalecimiento y desarrollo del sector industrial en España’, The Boston Consulting Group, 2013.

Cerró la mesa David Garrofé, que alertó que la lucha por incentivar la industria es global pero no sólo entre aquellos países que ya eran industriales y quieren serlo más sino también con aquellos que todavía no se habían industrializado. Asimismo, alertó de las problemáticas que ha generado durante años el cambio de política industrial a cada cambio de gobierno: “Es necesario contar con una hoja de ruta a largo plazo, un pacto que se mantenga a lo largo de los años”.

Garrofé apuntó además algunos de los factores a tener en cuenta como es el desarrollo urbano, “que puede ser decisivo para que una industria se instale o no”. Asimismo, reclama una planificación urbana totalmente distinta de la actual, “de carácter supramunicipal y sin vincularse a los ingresos de los consistorios vía impuestos”. Por otra parte, reclamó una coordinación de las áreas industriales como un ‘todo’ y un cambio institucional en este sentido: “La gestión debe ser compartida entre empresas y administraciones y cambiar la manera de organizarse. Por ejemplo, la llamada ‘industria cultural’ no es cultura, es industria, ¿por qué depende de la Conselleria de Cultura?”, planteó a los asistentes. Garrofé, como representante de Cecot, sabe también que la transferencia de conocimiento a las empresas es vital y apuntó que “cuesta mucho que éstas colaboren con centros docentes y es una lástima puesto que, por simple cuestión de tamaño, muchas de las pymes catalanas necesitarían una mayor colaboración con centros tecnológicos para desarrollar proyectos que, de otro modo, no pueden”.

Finalmente, Garrofé apuntó también otros factores a tener en cuenta como contar con un transporte más flexible y unas infraestructuras más adecuadas a las necesidades o potenciar más iniciativas enfocadas a reformar polígonos y sus usos para potenciar más implantaciones, ampliando espacios allí donde sea necesario.

Lista de deseos

Garrofé cerró su intervención con una enumeración de factores a mejorar como:

  • El coste energético de las empresas, que puede determinar su competitividad frente a otras en mejores condiciones, en referencia a otros países donde la cuestión energética entra dentro de los planes político-industriales.
  • Fiscalidad, reclamando mejores ventajas para las empresas.
  • Políticas laborales, con especial énfasis en una mayor, todavía, flexibilidad.
  • Simplificación de los trámites, una cuestión que tiene en vilo a muchas empresas a la hora de iniciar su actividad.
  • Política de innovación, reclamando un esfuerzo a la administración para apostar firmemente por la I+D+i.
  • Modelo educativo, en clara alusión a la falta de mano de obra cualificada de que tanto adolece la industria española.
  • Cooperación empresa-universidad.

Status quo de los polígonos

A continuación se dio paso a una sesión que pretendía, más allá de realizar una diagnosis de la situación de los polígonos, establecer cómo se podía generar un marco normativo que facilite su gestión y mejore su competitividad. Participaron José María Baño, abogado y catedrático de Derecho Administrativo at Universidad Complutense de Madrid, y Carles Pareja, también abogado, socio fundador de Pareja i Associats y profesor titular en la Universitat Pompeu Fabra.

José María Baño planteó la obsolescencia de gran parte del parque logístico e industrial español y planteó una seria duda: “¿Se pueden recuperar? ¿Se pueden mejorar los servicios? ¿Sería mejor demoler algunos?”. Por otra parte, y en alusión a la legislación ambiental, Baño afirmó que “hoy el planeamiento urbanístico consiste más en cumplir con las leyes medioambientales que no desarrollar grandes infraestructuras”.

Asimismo, el profesor Baño apuntó algunos de los defectos del modelo actual, apuntando principalmente a la falta de una visión supramunicipal: “Salvo excepciones, el desarrollador urbanístico básicamente es la administración local”. Para Baño, las necesidades ambientales actuales deberían ser, ahora, la excusa perfecta para “replantearse esta situación y realizar las evaluaciones exigidas desde Europa (sin excepciones ni aplazamientos) y diseñar de nuevo los espacios empresariales”. Asimismo, coincidió en alguna de las ideas de la mesa anterior en relación a la simplificación de los trámites de planeamiento territorial. “Lo que significa que hay que sacrificar algo: dejar de primar la igualdad de derechos de los propietarios. Un planeamiento territorial exige desigualdad”. Pero Baño va más allá y propone replantearse todas las actuaciones consideradas ‘normales’ hasta ahora, como los estándares urbanísticos como % de zonas verdes exigidas, dotaciones públicas, y exige mucha más flexibilidad para adoptar los nuevos y futuros PAE a las diferentes necesidades: “Quizá no todos los polígonos necesitan el mismo número de plazas de aparcamiento, por ejemplo, o no del mismo tamaño… No es cuestión de rebajar las dotaciones sino de racionalizarlas”. Para Baño, “si aspiramos a un cambio de modelo en el sistema de producción, las infraestructuras y los planes de desarrollo deben ser más flexibles, adaptarse a las necesidades de la industria”.

El profesor apuntó también otra cuestión de máxima importancia como es la conservación de los polígonos: “¿Quién debe hacerse cargo?” preguntaba. “¿Debe ser desde el ámbito público o privado?. Hasta el momento —añadía— las entidades de conservación (de carácter privado) han sido la mejor opción, pero habría que repensarlo también”.

Demasiado tolerantes…

La falta de normativas o el interés por aplicarla ha supuesto que durante años proliferaran zonas con naves (que no pueden llamarse polígonos) donde se han desarrollado actividades industriales de muy diversa tipología. Estas implantaciones suponen hoy un complejo problema si se quiere ordenar y racionalizar los espacios existentes. Para Baño, es un claro ejemplo de que “España es un país donde se han permitido, y siguen permitiendo, usos e instalaciones ilegales. Y esta situación no se resolverá mientras no quede claro que jamás, jamás, se legalizarán actividades ilegales desde su origen”. En opinión del profesor, debe quedar claro que la administración tiene el derecho, y debe, derribar todo aquello construido de manera ilegal desde su primer momento. Para él, es el modo de asegurar que no se desarrollen polígonos “tirando por el camino del medio a sabiendas de que no ocurrirá nada”.

foto
Carles Pareja (izq.) y José María Baño (dcha.) hicieron un repaso a la situación legal de los polígonos.

En su intervención, Carles Pareja incidió en un dato que viene repitiéndose desde hace tiempo en el sector: “Hay un exceso de oferta que, a su vez, es insuficiente para satisfacer la demanda”. Una paradoja que no es tanto si se analiza de manera pormenorizada dónde se ubica esta oferta y qué ofrece y se compara con la demanda real que existe actualmente. Efectivamente hay espacios, pero no cumplen con los requisitos demandados. Pareja exponía algunos de los motivos, entre los que destaca la obsolescencia de naves y polígonos, los problemas de regulación normativa, la rigidez de usos, el déficit de infraestructuras y servicios, la falta de conexiones ferroviarias, o los parámetros constructivos, por nombrar algunos. En cuanto a este último, Pareja añadió que “durante años muchos municipios cambiaron normativas para ahuyentar a la actividad logística y apostar por desarrollar una especie de ‘Silicon Valley’ en cada uno de ellos. Ahora se encuentran con espacios vacíos y con una normativa que les impide albergar a la industria como tal”. En este sentido, Pareja se mostró a favor de elaborar un plan “muy supramunicipal” y elogió algunos pasos realizados en esta dirección por parte de la Generalitat de Catalunya con sus Planes Directores que superan la visión local.

Asimismo, Pareja retomó el apunte de su colega en cuanto a qué hacer con los polígonos viejos e insistió en la cuestión: “¿Hay que clasificar nuevos suelos o es mejorar recuperar los existentes, desarrollando una mejor política medioambiental y evitar así construir de manera innecesaria?”. Pareja también se preguntaba hasta qué punto tiene sentido ligar los conceptos ‘derecho de propiedad’ y ‘urbanizador’, optando por introducir términos como ‘derecho de superficie’, ‘alquiler a largo plazo’, etc. “Un ejemplo, de éxito, de este modelo sería la Zona Franca de Barcelona y supondría desvincular la propiedad al activo de una empresa”.

Otro punto planteado por Carles Pareja fue la aparición de clústeres que agrupan empresas por afinidades y se planteaba si esta concentración era espontánea o bien diseñada —“como sería el caso del 22@”—.

Finalmente, abordó de nuevo la gestión de los polígonos, “un tema muy recurrente porque el ordenamiento jurídico no da ninguna respuesta adecuada”. En opinión de Pareja, las entidades de conservación han funcionado correctamente pero “son un supuesto de doble imposición: las empresas pagan el IBI que les pertoca y, a la vez, la conservación, y por ley deben tener una duración determinada”. Asimismo, Pareja apuntó que “sería deseable que los objetivos fueran más allá de la mera conservación y pudieran también ampliar los servicios en polígonos, la formación de personal, la generación de energías renovables, etc.”.

Para tomar nota

Cerró la jornada una última sesión destinada a poner sobre la mesa tres ejemplos de cooperación público-privada con resultado de éxito. El primero de ellos, de solvencia contrastada, fue Cimalsa, que lleva más de 15 años funcionando a modo de ‘comunidad de propietarios’ tal como expuso su director general, Isidre Gavin. Cimalsa gestiona actualmente 4 comunidades de propietarios como son CIM Vallès, CIM Lleida, CIM La Selva y CIM El Camp. “En Cimalsa entendemos el polígono como un espacio físico en el que interactúan administración, como ente tutor; el gestor, con vocación pública; y las empresas propietarias o instaladas. Para su gestión era necesario encontrar un instrumento legal que permitiera regular las relaciones entre las partes, y fue la Comunidad Horizontal de Propietarios —explicó— que supone, la participación obligatoria en función del coeficiente de la propiedad y un Gestor del Centro, que vela por el cumplimiento de los objetivos y la gestión del polígono”. Consciente de ser un caso muy particular, desde Cimalsa aseguran que este sistema de gestión puede ser extrapolable a otros polígonos siempre que propietarios o usuarios de las naves estén de acuerdo en las necesidades que les unen. “Se trata de trasladar a la práctica el concepto ‘conservación de polígonos’ al mundo de la corresponsabilidad y la colaboración público-privada”. En este sentido, Isidre Gavin apuntó que los centros CIM cuentan con espacios empresariales con servicios de valor (vigilancia, seguridad, gestión de residuos, formación, atención al cliente…) al precio y modo que eligen los usuarios. Por otra parte, el modelo de Cimalsa supone aportar valor de marca a las empresas —dónde están instaladas es importante—, gestiona el riego desde la proximidad, mancomuna los precios de servicios que, unitariamente, supone un mayor coste —antiincendios, seguridad, recogida selectiva…—, permite la renovación de equipamientos, entre otros.

foto
Carles Fillat, de la Fundación Tecnocampus (izq.) e Isidre Gavin, director general de Cimalsa, fueron los encargados de exponer dos casos de éxito de colaboración público-privada.

Por su parte, Carles Fillat, de la Fundación Tecnocampus, expuso la experiencia de la Plataforma Empresarial de los polígonos de Mataró. “Una entidad que agrupa 7 polígonos que presentaban todas las problemáticas apuntadas a lo largo de la jornada”. Bajo la marca ‘Invest in Mataró’ desarrollaron un plan cuyo objetivo en definitiva era mejorar los servicios, promover el polígono y contar con un interlocutor único con la administración a fin de atraer nuevas empresas y potenciar la reindustrialización.

Fillat compartió con los asistentes las demandas más habituales de las empresas instaladas en polígonos: limpieza viaria, recogida de residuos, servicio de vigilancia, elaboración de directorios de empresa, instalaciones de telecomunicaciones, problemas con el suministro eléctrico, etc. La solución en el caso de la Plataforma fue contar, dentro del consistorio, con una oficina que agrupada todas estas demandas para que los representantes de los polígonos tuvieran un único interlocutor con quien tratar. En dicha oficina se integran todos los actores relacionados de las diferentes concejalías para dar una respuesta global y rápida.

Finalmente, cerró la sesión sobre colaboración público-privada Montserrat Ambrós, gerente de Bressolvent, la guardería del polígono Bufalvent (Barcelona). El proyecto se gestó para resolver un tema recurrente también en muchos otros polígonos y centros empresariales como es la conciliación laboral-familiar y que nació de la mano de la Asociación de Empresarios de Bufalvent junto con el Ayuntamiento de Manresa y la Generalitat de Catalunya. De hecho, la Asociación de Empresarios ha logrado, hasta la fecha, resolver muchos de los temas más demandados por las empresas como son la implantación de TIC, seguridad privada, etc. y, ahora también, una guardería de titularidad pública y pensada para dar servicio a los trabajadores del polígono.

Estos tres ejemplos pusieron en evidencia una necesidad entre los propietarios y usuarios de empresas instaladas en PAE o polígonos y es la mancomunidad de servicios, costes y gestión de los mismos. Por ello, los asistentes insistieron en la necesidad de contar con una normativa legal que permitiera realizar una asociación empresarial no voluntaria y con unos estatutos y ordenamientos establecidos. Por otra parte, y aprovechando el ejemplo de Manresa, desde el auditorio algunos asistentes quisieron evidenciar que algunos consistorios no conocen las empresas que conformen su tejido industrial sin una base actualizada.

foto
Montserrat Ambrós presentó la experiencia innovadora de Bressolvent, la guardería del polígono Bufalvent (Barcelona)

Conclusiones

Maria Buhigas, urbanista y secretaria técnica de la jornada, fue la encargada de cerrar el encuentro y valorar las presentaciones realizadas: “Durante años he reivindicado que los polígonos son ‘ciudad’ mientras se invertían millones en mejoras en ellas, olvidándose de los zonas industriales. Hoy, me ha gustado oír un empresario decir que los polígonos son uno de los factores en el desarrollo urbano”.

Por otro lado, apuntó que el proyecto europeo RIS3 facilita el trabajo en cierto modo “puesto que obliga a desarrollar políticas de cohesión. Obligará a elegir los sectores más importantes y también los espacios donde ubicarlos”. Finalizó su conclusión alertando que “no todo lo que integra a empresas debe ser, necesariamente, considerado polígono”. El tema está servido.

foto

Esta imagen de la guardería en el polígono plasma a la perfección la idea que quería transmitir la jornada. Los polígonos ya forman parte de la urbe y, por lo tanto, deben diseñarse con todos los servicios para las empresas y también sus trabajadores.

Empresas o entidades relacionadas

Consorci per L’Ocupació i la promoció económica del Vallès Occidental

Comentarios al artículo/noticia

Nuevo comentario

Atención

Los comentarios son la opinión de los usuarios y no la del portal. No se admiten comentarios insultantes, racistas o contrarios a las leyes vigentes. No se publicarán comentarios que no tengan relación con la noticia/artículo, o que no cumplan con las condiciones de uso.