“La ganga no existe, por más que algunos clientes lo crean”

Entrevista a Josep Vila Masip, gerente de Cecamasa

Laia Banús19/04/2011

19 de abril de 2011

Hablar de Central Catalana de Maquinaria, S.A., Cecamasa, es hablar de más de 30 años en el sector de la maquinaria industrial, tanto nueva como de ocasión. A pesar de las décadas de antigüedad, esta empresa familiar de Parets del Vallès (Barcelona) ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, apostando por una mayor internacionalización y recientemente por un cambio de instalaciones, que no sólo la ha dotado de más metros cuadrados de exposición, sino también de una mejor imagen empresarial. La apuesta ha sido fuerte en los tiempos que corren, pero como nos comenta su máximo responsable, Josep Vila, Cecamasa ha sabido mantenerse a flote trabajando duro, siendo constante y ganándose a sus clientes día a día con un inmejorable servicio.
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Cecamasa, con Josep Vila Masip al frente, ha sabido capear el temporal: “Teníamos hechos los deberes y en 2010 nuestras ventas y nuestros mercados se incrementaron considerablemente, por eso 2011 está siendo a día de hoy un buen año”.

Entre otras cosas, su empresa está especializada en distribución de máquina-herramienta para deformación. ¿Cuáles son sus productos estrella?

Nuestra empresa lleva más de diez años con la distribución de cizallas y plegadoras Klinsman. Podríamos destacar de entre las tres series diferenciadas de plegadoras las completamente electrónicas, ya que la calidad de la máquina es de unos niveles altísimos tanto por estructura de máquina como de componentes hidráulicos y electrónicos. Siempre quisimos tener un modelo de máquina totalmente competitivo, con marcas punteras como Trumpf, Beyeler, etc.

Las plegadoras electrónicas Klinsman de la serie Excell vienen equipadas con los últimos modelos de control numérico tanto Cybelec como Delem, siempre adecuándonos a las necesidades del cliente tanto en el control como en los ejes necesarios para efectuar los diferentes trabajos requeridos en sus empresas.

También comercializan maquinaria de ocasión. ¿Han notado un incremento de su consumo con la crisis económica?

Más bien hemos notado que en el mercado de segunda mano podíamos encontrar máquinas que verdaderamente era impensable tenerlas hace unos años. Me explico: se podían adquirir máquinas de todos los sectores con una antigüedad de 5 y 6 años, las cuales si estaban bien cuidadas, se compraban a un buen precio comparado al precio de nuevas y prácticamente como nuevas.

Pero como bien he dicho ‘se podía’, ya que últimamente el mercado de las máquinas de segunda mano está volviendo a la normalidad, y comprar máquinas relativamente nuevas a buen precio para después revender a un precio atractivo para nuestros clientes cada vez cuesta más. Sí que se compran máquinas verdaderamente nuevas, pero como se suele decir, ‘la ganga no existe’ por más que algunos clientes lo crean.

“Cada vez más nos dedicamos a comprar máquinas de grandes dimensiones y lo más modernas posible, ya que es nuestra principal demanda”

Otra de las actividades destacada de su empresa es la liquidación de fábricas, ¿nos puede contar en qué consiste y que procedimientos siguen?

Por desgracia, y posiblemente por los momentos de crisis en los que estamos, es nuestra principal actividad. Y digo por desgracia porque están cerrando muchas empresas del sector del metal, aunque hemos notado que los cierres de empresas han menguado.

Siempre nos hemos dedicado a la compra de empresas en quiebra, desde empresas en subasta hasta empresas en concurso de acreedores. Cuando una de ellas presenta quiebra, estudiamos con detenimiento los bienes que existen para desechar o interesarnos verdaderamente por la compra y así pasar oferta para la adjudicación de la empresa.

Después, cada adjudicación es un mundo. Hay empresas de las que tenemos que desalojar la nave o naves en breve, y hay otras para las cuales disponemos de meses para su liquidación.

La verdad es que es un mundo apasionante, ya que nunca sabes cuánto va a ofertar la competencia por la misma empresa en la que nosotros estamos interesados, pero a la vez tampoco quieres presentar una oferta de compra desorbitada por ella, pudiendo comprar a mejor precio. Posiblemente es una de las actividades que más me gusta.

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Recientemente la sede central de Cecamasa ha cambiado de ubicación, mejorando sus instalaciones.

Su empresa se remonta a 1979. Desde su experiencia, ¿cree que ha cambiado mucho el sector estos últimos 30 años?

Mucho no, muchísimo. Los que me conocen saben que la nuestra es una empresa familiar que fundó mi padre para la compra-venta de maquinaria usada. Siendo un niño aún me acuerdo ir a la empresa con mi padre los sábados y los domingos por la mañana. Venían clientes amigos a comprar máquinas en el estado en que mi padre las adquiría. Pero eso ya es historia.

Ahora los clientes te piden que la máquina esté repasada (que se le haya hecho un retrofitting), que esté pintada, que cumpla las normativas CE, y que además se le de algún tipo de garantía de funcionamiento.

Aparte, el 95% de los clientes ya ni vienen los sábados, y los domingos menos (risas).

Teniendo en cuenta la crisis en el sector de la automoción y la construcción, ¿cuáles son los nuevos sectores que actualmente ‘tiran’ de la demanda de los equipos para metal?

Un sector fuerte es el de las energías renovables, como por ejemplo los fabricantes de componentes eólicos. También se mueven bien las empresas dedicadas al mantenimiento industrial de grandes compañías las cuales necesitan un servicio constante.

Siguen funcionando empresas con un parque de maquinaria de grandes dimensiones, ya que la competencia que puedan tener es menor, y si tienen buen personal y medios, el abanico de posibilidades es grandísimo tanto a nivel nacional como de exportación, el cual seguramente es el que ‘tira’ más.

Y estos nuevos sectores, ¿demandan máquinas con otras capacidades tecnológicas en la maquinaria?

Acostumbran a ser máquinas de grandes dimensiones, tanto para la deformación de chapa como para el arranque de viruta y relativamente modernas si son máquinas CNC. Por eso cada vez más nos dedicamos a comprar máquinas de grandes dimensiones y lo más modernas posible, ya que es nuestra principal demanda.

Antiguamente existía un sinfín de empresas de padre e hijo, que con dos o tres máquinas pequeñas podían trabajar sin ningún tipo de problema. Eran empresas con máquinas de más de 50 años. Ahora mismo la gran mayoría, y no digo todas, ya no existen.

“Nos diferenciamos de nuestra competencia en que damos a nuestro cliente una garantía total, por lo que no debe preocuparse de ningún coste extra”

Además de suministrar equipos, ¿realizan también su mantenimiento?

En cuanto a las máquinas usadas, tenemos un equipo de personas cualificado, que cuando nos llegan máquinas a nuestros almacenes después de efectuar su compra, lo primero que se les encarga es que comprueben en qué estado se encuentra la máquina realmente. Una vez puesta en marcha la máquina, se observan las deficiencias que pueda presentar. Se contemplan las diferentes actuaciones y se procede a reparar totalmente la máquina, desde las partes mecánicas, eléctricas, neumáticas, hidráulicas y electrónicas. Una vez efectuada la completa reparación del equipo, nos disponemos a adecuarla a normativas CE si procede, y para finalizar nos disponemos al pintado de la misma.

En cuanto a las máquinas nuevas que distribuimos, antes de cualquier entrega a nuestros clientes verificamos la máquina durante 24 horas de funcionamiento ininterrumpidamente para cerciorarnos de su perfecto estado de trabajo.

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Cecamasa ha instalado un nuevo puente grúa de 20 m y más de 20 t en sus instalaciones dedicadas a la reparación de maquinaria “ya que cada vez más el movimiento de máquinas que hacemos es de mayor tonelaje”, según Vila Masip.

¿En qué consiste su servicio posventa?

Como es lógico las cizallas y plegadoras Klinsman son equipos nuevos los cuales tienen su tiempo de garantía. Una de las cosas de las cuales nos diferenciamos de nuestra competencia es que mientras las máquinas estén en periodo de garantía el cliente no se debe preocupar de ningún coste extra. Me explico: nosotros damos a nuestro cliente una garantía total, refiriéndome a que si nosotros tenemos una avería en alguna de nuestras máquinas, el cliente no tiene que hacerse responsable de los costes de trayecto, dietas ni nada por estilo. Repito: la garantía es total, no como otras firmas las cuales sólo se hacen responsables de las piezas defectuosas, pasando después al cliente una factura de dietas, peajes etc.

En cuanto al mercado de las máquinas usadas, es más complejo, ya que cada máquina es un mundo y dependiendo de la forma en la cual se haya cerrado la operación, se procede de distintas formas. Pero una cosa sí que tenemos clara: nuestro cliente es lo primero y siempre estamos a su disposición.

Un ejemplo muy claro lo tenemos en nuestros propios clientes, los cuales muchos de ellos tienen un parque de maquinaria y a veces, por desgracia, no todas han sido suministradas por Cecamasa. Cuando han visto lo competentes que hemos sido siempre en nuestra posventa, nos han pedido el mantenimiento de sus otros equipos, aunque no hayan sido suministrados por nosotros pero por desilusión de ellos sólo reparamos nuestros equipos.

“Hemos incrementado las ventas al exterior, vendiendo a países que están saliendo de la crisis como Alemania o Francia”

Recientemente su empresa ha cambiado de ubicación. ¿A qué se debe el traslado? ¿Qué nos puede contar de las nuevas instalaciones?

Más de uno pensará que estoy loco, ya que la inversión ha sido fuerte y en los tiempos en que estamos no estamos para tirar cohetes. Pero Cecamasa necesitaba un cambio en cuanto a presencia de empresa. Se ha logrado, y con creces, una imagen de seriedad, competitividad y unas prestaciones excelentes.

De nuestros tres almacenes, con más de 10.000 metros cuadrados en máquinas, nuestra sede central ha sido la que ha cambiado de ubicación, mejorando las instalaciones de oficinas tanto en equipos como una cosa tan sencilla como una mejora lumínica por las grandes vidrieras de que disponen. En la ubicación donde se procede a la reparación de las máquinas, el gran cambio ha sido la instalación de un puente grúa de 20 metros y más de 20 toneladas ya que cada vez más el movimiento de máquinas que hacemos es de mayor tonelaje.

Se está pasando por una temporada especialmente dura en el sector del metal… ¿Cómo está capeando su empresa el temporal?

Algunas medidas han sido de choque, como el tener que bajar los precios de nuestras máquinas tranquilamente un 20%. Cecamasa, al estar en el mundo de la compra de empresas en quiebra, estábamos informados de primera línea que se preveía todo lo que nos está aconteciendo.

Otra de las medidas fue ser previsores y guardar más de lo normal para aguantar el posible golpe más fuerte de la crisis.

Pero principalmente se ha incrementado las ventas al exterior, creando contactos ya antes de que viniese la crisis a España, y la verdad es que estamos vendiendo a países los cuales están saliendo de la crisis o han salido, como Alemania, Francia, etc.

En 2011, de momento, ¿cómo se ha comportado el primer trimestre?

Sinceramente bastante bien, pero es que para nosotros el 2010 también fue bueno, el año más duro fue 2009.

Teníamos hechos los deberes y en 2010 nuestras ventas y nuestros mercados se incrementaron considerablemente, por eso el 2011 está siendo a día de hoy un buen año, ya que la semilla estaba sembrada y lo único que hacemos es trabajar duro, ser constantes y ganarnos la fidelización de nuestros clientes.

“Cuando nuestro sector empiece a dar confianza a los bancos, volveremos a crecer a nivel de ventas, de producción y desarrollo”

Y ¿cómo prevé que evolucione el mercado?

Bueno el mercado nacional lo que necesita es asentarse y no decrecer más. El sector metalmecánico es un sector duro al cual no se han facilitado muchas ayudas de los organismos oficiales y menos de los bancos en estos momentos.

A nivel particular creo que cuando nuestro sector empiece a dar confianza a los bancos volveremos a crecer a nivel de ventas, de producción y desarrollo pero necesitamos de ellos para poder salir de donde estamos.

La globalización también hace que no nos podemos estancar en el mercado nacional sino que tenemos que buscar diferentes fuentes de ingresos desde otros países y explotarlos lo máximo posible, ya que de esta crisis, por desgracia, aún no se sabe fecha de caducidad. Desde Cecamasa lo que buscamos es que se nos conozca, y si ya nos conoce le agradecemos la confianza que deposita en nosotros.

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Los tres almacenes de Cecamasa suman más de 10.000 m² en máquinas.

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