Xabier Ortueta, Director General de AFM

Redacción MU01/07/2008
"El sector durante los últimos 15 quince años ha experimentado una gran evolución"
El sector durante los últimos 15 quince años ha experimentado una gran evolución. Tras la crisis de 1990, quizás la más severa con la máquina-herramienta tanto a nivel nacional como internacional, a partir de 1994, comienza una recuperación económica que conducirá a nuestra industria con continuados crecimientos anuales.

La situación de partida era muy complicada, la bajada de la demanda había llevado nuestra cifra de facturación a prácticamente la mitad de lo obtenido al cierre de 1990, y muchas empresas se hallaban en serio compromiso de cierre. Pero una vez más, la inexorable teoría de los ciclos aplicó sus fuerzas para dibujar la inflexión en la desmejorada curva de facturación y durante 7 años, hasta 2001, nos regaló crecimientos sucesivos hasta hacernos alcanzar la cifra de referencia de los 990 millones de Euros. La serie durante estos años era también la mejor jamás registrada, y los incrementos acumulados de nuestra industria de máquinas herramienta, los más potentes entre los principales países productores. Es necesario anotar que el crecimiento tuvo un doble anclaje, el mercado nacional con una actividad industrial pujante, contribuyó junto con los tradicionales mercados europeos y americanos de manera significativa a la recuperación de la demanda.

Estos años sirvieron, al principio, para saldar las cuentas negativas con el pasado y después para acometer toda suerte de inversiones y esfuerzos en solidificar la estructura empresarial de nuestra industria, y evolucionar nuestro producto que saliéndose claramente del posicionamiento de ventaja en costes, buscando alternativas más próximas al cliente. La precisión, la fiabilidad, la velocidad, la robustez, la disponibilidad, la personalización, el servicio cobran un significado que marcarán la estrategia del futuro hasta nuestros días. La electrónica, los nuevos accionamientos,los sistemas de guiado, las mejoras en los cabezales, las diversas opciones de motorización, las evoluciones en herramientas y un largo etcétera marcan el camino de la evolución de nuestra oferta, que también generalizando se hace definitivamente mayor (de edad sí, pero también en dimensiones).

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La situación de partida era muy complicada, la bajada de la demanda había llevado nuestra cifra de facturación a prácticamente la mitad de lo obtenido al cierre de 1990, y muchas empresas se hallaban en serio compromiso de cierre
Estos años de bonanza, cesan con la caída de las torres gemelas que marcó de manera escalofriante la EMO Hannover de 2001. La nueva caída de la demanda volvió a afectarnos de manera significativa, esta vez quizás por menos tiempo de lo habitual, y con una severidad no tan acusada. Los importantes refuerzos acometidos en la época inmediatamente pasada paliaron algo el principio de la crisis, pero como es habitual, la disminución generalizada de la actividad acabó acarreando problemas serios al sector y volviendo a mostrar la fragilidad de una actividad que, por otra parte es crucial para una economía industrial. En esta fase se hizo notar una peculiaridad que ni los más viejos del lugar recordaban, mientras que la vieja Europa entraba en su ciclo de crisis típico, la producción de máquinas-herramienta y su consumo en el mundo no quisieron respetar la tradición. Asia, con China e India a la cabeza, modifican el tablero de juego e implantaron unas nuevas reglas. Ya a partir de 2005, tirados por la demanda de las grandes economías asiaticas, Alemania ve reactivada su industria en general y con ella la de la máquina-herramienta en el resto de Europa, que también comienzan a aprovechar el tirón de ‘Chindia’.

Y esta situación nos trae a nuestros días. Detrás, tres años de crecimiento que no han afectado a todos por igual. Los mayores fabricantes, los más internacionalizados han tenido un buen comportamiento (con llamativas cifras por ejemplo en el subsector del fresado), y los más pequeños, los más dependientes del débil mercado nacional no han podido aprovechar tanto la situación (destaca la pequeña industria orientada a la maquinaria de deformación más sencilla). Y cómo enfrentamos el complicado panorama actual? Parece estos quince años han dejado el sabor de mucho trabajo bien hecho, y de tantas cosas que han mejorado y evolucionado positivamente. Sin embargo, es cierto que persisten algunos factores del pasado y que las debilidades están descritas: necesidad de tomar mayor dimensión, y que los caminos del futuro están marcados: competitividad vía innovación (en producto, y en lo demás) e internacionalización (sin cuartel). Sin duda la buena cartera de pedidos acumulada, y sobre todo, la raza emprendedora que nuestro sector ha demostrado históricamente, llevará a nuestros empresarios y empresarias a acertar en la elección del camino.

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