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Un breve repaso a nuestra historia industrial

30/04/1999
El pasado día 16 de diciembre fue inaugurado el primer y único museo dedicado a la máquina-herramienta en España. A continuación publicamos el discurso pronunciado por Patxi Aldabaldetrecu, presidente de la Fundación Museo Máquina-Herramienta, en el que hace un breve repaso de los hitos más destacados en la tradición industrial de Elgoibar.
El museo de máquina-herramienta se entiende y justifica en razón de la relevancia de Elgoibar en la fabricación de máquinas-herramienta, sustentada en la tradición metalúrgica y mecánica de la comarca del Bajo Deba. Por esta razón y por su conexión con la realidad actual, haré un breve repaso a nuestra historia industrial.
La experiencia de producción de hierro en nuestra comarca se remonta a la época de los antiguos molinos de viento situados en los montes, introducidos en Euskal Herria hacia el siglo V a. C. En Mendaro existen pequeños yacimientos de mineral de hierro y residuos de escorias, pendientes de analizar, por lo que cabe la posibilidad de investigar si, antes de la instalación, alrededor del siglo XII, de las ferrerías hidráulicas junto a nuestros ríos, existió una industria anterior al hierro.
Los productos de nuestras ferrerías, transformados a partir de tochos, en barras y perfiles diversos, hicieron posible el desarrollo de una floreciente industria metalúrgica. Armas blancas, de fuego, aperos de labranza, utensilios de cocina, herrajes, clavazón, verjería, etc. fueron elaborados durante siglos por nuestro forjadores. La vía fluvial Alzola-Deba fue utilizada para la entrada de mineral y la salida de nuestros productos hacia Europa, y colonias españolas de América, vía Sevilla, a partir del siglo XVI.
A mediados del siglo XVI se puso de manifiesto la escasa calidad de algunos productos fabricados con mineral de inferior calidad, creando confusión entre las ferrerías de nuestra zona. Por esta razón, con autorización de las Juntas Generales, las ferrerías del Bajo Deba, aplicaron un sello de calidad, identificando con la letra M de Mendaro, en garantía de que sus productos procedían de hierro labrado a partir de mineral de Muskiz.
La fuerte producción de armas obtenidas en fraguas y talleres de nuestra comarca obligó en el siglo XVI a la creación de las "Reales Fábricas de Armas de Placencia", consistente en una organización gremial en la que estaban concentrados los servicios de examen, probatorio y almacenamiento que abarca, entre otros, los talleres de Placencia, Elgoibar y Eibar.
El proceso de fabricación de armas exigió el aprendizaje del mecanizado, manejo del buril, lima, ajuste y otras habilidades que han perdurado hasta nuestros días, a pesar de que a partir de mediados del siglo XVIII, evoluciona la tecnología de producción del hierro y nuestras ferrerías van desapareciendo. A finales del siglo XVIII solamente quedaban en Guipuzkoa 73 ferrerías que producen 63.000 quintales de hierro, de los cuales algo más del 10% se producía en nuestra zona.
Durante el siglo XIX se desarrollaron sucesivamente nuevos sistemas de producción de hierro: el horno alto de carbón vegetal, el sistema Bessemer, etc., lo que hace que en 1870 no quede una sola ferrería en Gipuzkoa, abandonándose el antiquísimo proceso de producción de hierro a partir de la masa semimetálica llamada "agoa", producto bruto que transformado en tochos de hierro se conseguía en nuestras ferrerías.
En este momento se produce el relevo con la incorporación de nuevos procesos metalúrgicos, como sucede en Elgoibar. En una vega, junto al río Deba, en un lugar conocido por Lamiko Potzua, Romualdo García instala la fábrica de San Pedro, inaugurada el 29 de junio de 1877. Allí se producirá hierro en hornos altos de carbón vegetal que transforman sus trenes de laminación en perfiles comerciales de diversas formas y medidas. El abastecimiento de mineral de hierro, siguiendo la tradición, procede de Bizkaia y entra por el puerto de Deba transportado en los vapores Rufina y Albertito, ambos propiedad de la fábrica.
En 1899, en esta fábrica se puso en funcionamiento el primer horno Martín Siemens instalado en España. La fábrica de San Pedro fue el lugar de formación en mecánica de Eulogio Estarta, donde llegó a ser responsable de mantenimiento mecánico. Esta responsabilidad le permitió adquirir suficientes conocimientos y experiencias para iniciar, junto a José León Ciarán, la fabricación de taladros de columna y sobremesa en un taller que instalaron en el año 1913 en la calle San Francisco, en los bajos de la casa de Juan Irusta, que actualmente se conserva. Este es el origen de la construcción de máquinas-herramienta en Elgoibar.

Patrimonio industrial de incalculable valor

Entrando en la historia de la creación del museo, recuerdo que en 1982, durante el acto de presentación en Elgoibar del libro Historia Técnica y Económica de la Máquina-Herramienta, finalizábamos la exposición diciendo: "quisiéramos que este libro sirva para tomar conciencia de la importancia que tiene para nuestro país la recuperación de máquinas antiguas en general, y en concreto de los modelos más representativos fabricados por nuestros pioneros de principios de siglo. Todavía estamos a tiempo de recuperar muchas de estas máquinas de manera que guardadas en un museo constituyan un patrimonio industrial de incalculable valor en el futuro". Esta sugerencia, expresada con más deseo que esperanza de recibir una respuesta positiva, la hicimos porque después de haber empleado tanto tiempo en la elaboración del citado libro, basado en visitas a los más importantes museos de la técnica y en datos recogidos en todo el mundo, sentíamos la obligación moral de hacerla.
Afortunadamente alguien recogió la idea y con el tiempo, en el momento oportuno, empezó a ponerla en marcha. Hacia 1990, el Instituto de Máquina-Herramienta, representado en la persona de José Rejo, motor de este museo, asume la responsabilidad de su creación, aúna voluntades, habla con el ayuntamiento, de quien recibe apoyo, y en 1991 se elabora un boceto de lo que podría ser el contenido del museo.
Pero había que reflexionar, actuar serenamente y con tacto. La nueva revolución industrial que se estaba produciendo en los últimos años obligaba a la renovación inmediata del parque de máquinas. Así que ésta fue la razón que nos llevó en primer lugar a orientar nuestra actividad en una primera fase, consistente en la recuperación de máquinas-herramienta, instrumentos y utensilios que, a nuestro juicio, era la base necesaria e imprescindible para crear un museo de máquina-herramienta. Durante varios años ésta fue la principal misión de Pedro Ortuondo, que realizó un trabajo especialmente difícil. Apoyado por una comisión promotora, formada por José Rejo, José Zabala, Alberto Ortueta, José Julio Carreras, Patxi Aldabaldetrecu y otras muchas personas que han colaborado incondicionalmente. Pedro Ortuondo ha podido recuperar numerosas máquinas, algunas de extraordinario valor, y material diverso.
En 1996, cubierta la primera etapa de recogida del material, contando siempre con el apoyo del IMH y del ayuntamiento de Elgoibar, se contactó con empresas, entidades financieras y personas físicas con el fin de exponerles el proyecto. Tras estos contactos se vio la posibilidad de financiar una segunda fase para la construcción definitiva del museo que consistía en la construcción de un edificio, la reparación, la instalación y la puesta en funcionamiento de la maquinaria.
En noviembre de 1997, con el asesoramiento jurídico de José Ramón Recalde, se formaliza una relación de socios fundadores que apoyaban económicamente el proyecto. Se constituye así Erreminta Makinaren Museo Fundazioa, la Fundación Museo Máquina-Herramienta. A continuación se forma el Patronato de la Fundación, que tengo el honor de presidir y que está compuesto, además, por Guillermo Garate, alcalde de Elgoibar, Antxon López Usoz, del Grupo Danobat, Alberto Ortueta, director general de la Asociación Española de Fabricantes de Máquinas-Herramienta, Karmel Onaindia, de Ona Electroerosión, José Rejo, de la Fundación para la Formación Técnica de Máquinas-Herramienta. Los colaboradores adjuntos al patronato son Pedro Ortuondo, director del museo, Juan Recalde, asesor jurídico y José Julio Carreras, asesor técnico.
Se establece como principio que la creación de este museo responda al deseo de recordar nuestra historia industrial y a los hombres y mujeres que la vivieron y protagonizaron y como objetivos recuperar y conservar el patrimonio relacionado con la máquina-herramienta, presentando el material disponible con un sentido pedagógico y divulgativo, y mostrando la evolución tecnológica para que sirva de conocimiento y formación de las presentes y nuevas generaciones a través de una exposición permanente de la realidad actual e histórica de la máquina-herramienta.
Teniendo en cuanta estas premisas, este museo, ubicado dentro del recinto del IMH, inició la segunda fase con la construcción de un edificio nuevo realizado bajo proyecto del prestigioso arquitecto Santiago Ceciaga. Es una construcción que trata de imitar o recrear un edificio industrial de principios del siglo XX, formado por una nave central y dos laterales. La nave central lleva una cubierta a dos aguas, sostenida por llamativas cerchas de madera de las que penden los soportes y ejes de transmisión con sus poleas que accionan un conjunto de máquinas que puedan verse en funcionamiento de forma real, de la misma manera que trabajaban hace cien años. La puesta a punto de estas máquinas y la instalación de las transmisiones ha sido posible gracias al conocimiento y trabajo de los expertos mecánicos, Pedro Artola y Valentín Larrañaga, que han contado en todo momento con el valioso apoyo y ayuda del equipo de mantenimiento del IMH.
En las paredes laterales de la nave central se han colocado doce retratos de nuestros pioneros, entre otros, el de los primeros fabricantes; Ramón Illarramendi de Rentería, Cruz Ochoa de Eibar, León Ciaran y Eulogio Estarta de Elgoibar.
En una nave las naves laterales, en la que se ha respetado la existencia de un tejo, símbolo de la historia de Gipuzkoa, se ha instalado una herrería con todos los utensilios necesarios para la fabricación de productos diversos en recuerdo de las antiguas herrerías o fraguas de la comarca. Y hay que destacar que allí mismo se puede ver una de las pocas muestras que existen de la masa semimetálica "agoa" que se producía en nuestra ferrerías y cuya tecnología de producción se ha perdido.
En la otra nave lateral se ha organizado una exposición con máquinas medievales y vitrinas con herramientas y mecanismos diversos. En las paredes se ha colocado una docena de paneles explicativos con más de doscientas fotografías y dibujos de la historia de la máquina-herramienta, con lo que se persigue un objetivo didáctico y divulgativo.
En la nave central, en un lugar preferente, el patronato del museo a colocado un panel con la relación de todos los que han contribuido con su aportación económica a que este museo sea hoy una realidad. Este agradecimiento queremos hacerlo extensivo a una larga lista de empresas, hombres y mujeres que durante estos años han colaborado para que este museo, el primero en funcionamiento de la comarca, haya podido ser inaugurado.

Principales entidades y empresas patrocinadoras del museo de máquina-herramienta

  • Instituto Máquina-Herramienta (IMH)
  • Grupo Danobat
  • Ayuntamiento de Elgoibar
  • Kutxa
  • BBK
  • Caja Laboral
  • Danobat S. Coop.
  • Diputación de Gipuzkoa
  • Soraluce, S. Coop.
  • Fagor Automation, S. Coop.
  • Ona Electroerosión
  • Grupo Ulman, S. Coop.
  • Asociación Española de Fabricantes de Máquinas-Herramienta (AFM)

Empresas o entidades relacionadas

Asociación Española de Fabricantes de Máquinas-herramienta, Accesorios, Componentes y Herramientas
Fagor Automation, S.Coop.
Fundación Museo de Máquina-Herramienta
Imh - Instituto Máquina Herramienta
Ona Electroerosión, S.A.
Siemens, S.A.
Soraluce, S.Coop.

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