Entrevista a Pere Galí, vocal del Consejo General de Fira Internacional de Barcelona, consejero de Fira 2000, S.A.

Pere Galí: "La superficie de exposición nos ha de permitir estar entre los big-players de Europa"

Marta Torres15/03/2003
La revitalización de Fira de Barcelona ya es una realidad. La ampliación de Montjuïc 2, a cargo de uno de los más prestigiosos arquitectos internacionales (Toyo Ito) convertirá estas instalaciones en las segundas de Europa en superficie de aquí al año 2007. Sin embargo, las aspiraciones de los que han hecho posible este acuerdo (Generalitat, Ayuntamiento y la Cámara de Comercio) van más allá. El objetivo es unánime: convertir la institución en una feria puntera que acoja algunos de los mayores salones internacionales y europeos.
Pere Galí es secretario general de Promoción Económica de la Generalitat de Catalunya y es uno de los consejeros que representan a esta institución en Fira 2000, la sociedad que se encarga de ejecutar la ampliación de la feria. También es vocal en el Consejo General de Fira Internacional de Barcelona. En el complejo entramado que ha hecho posible el acuerdo para relanzar la Fira de Barcelona, Pere Galí representa en este caso, a la Generalitat, una institución que no ha tenido reparos en tomar la responsabilidad financiera de un proyecto de ampliación que, en total, suma unos 470 millones de euros.

Ahora que ya se ha concretado el proyecto físico de ampliación de la feria, ¿nos puede hablar del proyecto ferial de Fira de Barcelona?

Desde Fira de Barcelona se ha definido siempre que la vocación ha de ser tener las mejores ferias profesionales de Europa y del mundo, a diferencia de otras ferias como la de Madrid, que está más dirigida al gran público.

También es verdad que cada vez es más difícil encontrar ferias profesionales o sectoriales que por su volumen justifiquen un salón, ya que no es fácil asumir sus costes de organización y menos si no son internacionales. Ahora se está trabajando en subsectores que tengan ciertas sinergias que permitan organizar una feria conjunta y puedan compartir, por ejemplo, una semana cada dos años.

La Fira será la segunda de Europa en superficie de aquí al 2007, ¿tiene sentido traer a Barcelona alguna feria de repercusión internacional, como la EMO por ejemplo, que es rotativa?

Efectivamente. El hecho de tener 240.000 metros cuadrados disponibles a partir del 2007, y unos 142.000 a partir del 2005, ya te permite traer certámenes importantes, como estas ferias itinerantes, que cada tres o cuatro años cambian de lugar de celebración. Son salones influyentes que arrastran a mucha gente y te colocan en el mapa del mundo.

Este es uno de los objetivos en los que se está trabajando y de hecho ya se ha traído alguna de estas ferias, como es el caso del Salón de organizadores de Congresos, que tenía lugar en Ginebra. Este caso concreto es fruto del acuerdo al que se llegó con Reed International, uno de los grandes operadores mundiales de ferias (la feria tiene una joint-venture con Reed International, por ejemplo para la organización de ALIMENTARIA). Este es el principio del camino. Los metros de superficie de exposición nos han de permitir estar entre los big-players de Europa y, en la medida de lo posible, del mundo.

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Hace un tiempo el presidente de la feria, Jaume Tomàs, reclamó un aeropuerto "serio" para Barcelona. ¿Puede el proyecto del aeropuerto comprometer el futuro de la feria?

Yo creo que es muy difícil que el aeropuerto de El Prat sea intercontinental, con mayúsculas, porque al margen de los intereses de Cataluña, el sector de la aviación cada vez se concentrará más en unas pocas compañías y en unos pocos aeropuertos. Creo que hemos de aspirar a tener unos buenos aeropuertos (Barcelona, Girona y Reus) que conecten bien con los aeropuertos principales que hacen vuelos intercontinentales.

Todas las grandes ciudades españolas tienen ya su feria y todas quieren ampliarla. ¿No hay peligro de que se coman el terreno las unas a las otras?

Sí, seguro que habrá quien sufra más. Creo que Barcelona, como Madrid, son las que están mejor posicionadas en este panorama y al final nos encontraremos con que habrá ferias como la de Valencia, Bilbao o Sevilla que apostarán por mantener sus salones más significativos. En el caso de Bilbao, por ejemplo, el Gobierno y las instituciones vascas destinarán todos los recursos que puedan para a mantener la Bienal, porque es su feria por excelencia.

¿Quiere decir que una forma de evitar la competencia es la especialización?

Cada organización optará por proteger su mercado y su feria.

¿Qué ha de ofrecer Fira de Barcelona para competir? Evidentemente metros cuadrados, ya que al margen de la actividad ferial hay también un actividad congresual paralela.

También ha de ofrecer servicios que estén al día y que den respuesta a las necesidades de los expositores y los visitantes. Esto quiere decir invertir mucho en tecnología: en sistemas de preregistro, en registro mediante sistemas de códigos de barras, en comunicaciones dentro de la feria, en la feria virtual 365/365. Nosotros estamos haciendo toda esta inversión y tenemos la ventaja de que somos los últimos que ampliamos y seremos los últimos que ampliaremos. Esto significa que se emplea el que debería ser el state-of-the-art del mundo de las ferias.

Por otra parte, Madrid ya ha hecho su ampliación y en Europa, aunque es verdad que se puede llegar a construir otro recinto, difícilmente habrá una gran transformación en las ferias existentes, como la de Barcelona. Así que quien realmente tendrá la última feria de las importantes de Europa seremos nosotros y esto sí que es importante y es una ventaja porque te ajustas más a las necesidades de las ferias del futuro.

¿Cuál es el proyecto económico que hay detrás de la ampliación?¿Hasta qué punto la feria será autosuficiente?

La feria genera un cash flow de entre 2.000 y 2.500 millones de pesetas, según el año y prevee un crecimiento del 5 por ciento anual. Esto debería permitir dedicar una gran parte a la actividad propiamente ferial, por un lado, y por otro, atender a la deuda que supone toda esta inversión que vamos a hacer en Pedrosa. En el fondo, dos terceras partes de la inversión que se hace la acabará pagando Fira de Barcelona y una tercera parte la pagarán las Administraciones. Pero Fira sólo podrá pagarlo si detrás está el apoyo de la Generalitat, con avales que puedan garantizar estos préstamos de futuro a muy largo plazo y a un coste bajísimo.

¿Cómo cree que se puede garantizar que perdure el clima de consenso que ha hecho posible este acuerdo?

Este era el último momento para llegar a un acuerdo. Estoy convencido de que la Cámara de Comercio, el Ayuntamiento y la Generalitat hemos definido cómo queremos que sea Fira de Barcelona. Nos hemos puesto de acuerdo en algo que desde los años 90 había sido motivo de desencuentros. Cuando hay un consenso, además por escrito, de abordar todo este crecimiento y financiarlo, y estamos las tres instituciones bien representadas en el Consejo General de la feria es muy difícil que en el futuro se rompa.

Por nuestra parte, éste ha sido un acuerdo entre instituciones donde la Generalitat ha sido especialmente generosa ya que el objetivo no era tanto tener más poder de decisión en la Fira de Barcelona, como garantizar los recursos para que el proyecto que hemos aprobado se pueda llevar a término en el período que hemos previsto, pase lo que pase en el futuro.

La Generalitat ha aportado mucho más en recursos propios que en capital y esto nosotros no lo contabilizamos como capital (por tanto no mandamos más por esto), pero sí que los hemos comprometido porque entendemos que es un proyecto que ha de estar al margen de discusiones políticas. Es un proyecto donde convergen las instituciones: tanto el Ayuntamiento de Barcelona, que ha entendido que el desarrollo de la feria no podía estar en Montjuïc-1, como la Generalitat, que aporta los recursos y aporta las garantías necesarias.

Así que no entiendo cómo podría romperse este consenso, ni en el 2007 ni el 2012. A partir de aquí, se trata de estar de acuerdo, y lo estamos, en que la gestión de Fira de Barcelona sea llevada por gente que no esté en el ámbito estrictamente político. Han de ser empresarios que tengan relaciones con sectores importantes de la economía, que hayan tenido responsabilidades en sus empresas y que ahora puedan dedicar tiempo, esfuerzo e ilusión a un proyecto como el de Fira de Barcelona

Ventajas que ofrece Fira de Barcelona:

• Una de las ventajas que tiene el emplazamiento de Gran Vía donde está Montjuïc-2 es que permite acceder a la feria sin necesidad de pasar por Barcelona, tanto si vienes de Francia, del sur o del centro de España. Tienes cerca el aeropuerto, el metro, los ferrocarriles de la Generalitat y el AVE. Además de la intercomunicación del tren elevado que se ha proyectado para comunicar las instalaciones de Montjuïc-1 con Pedrosa.

• Tener muchos pabellones puede ser una ventaja: puedes llegar a hacer dos o más ferias simultaneas de sectores diferentes, y a la vez congresos. Nosotros tendremos seis pabellones feriales en Pedrosa, más los que ya tiene Montjuïc-1.

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