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El caso de Bryan Schmidt, de TGS Precision

TGS Precision: la juventud puede con todo

Matt Bailey18/06/2013
En el caso de Bryan Schmidt, de TGS Precision, sus ganas de trabajar le llevaron al Tennessee rural, donde dirige un taller de mecanizado CNC seis días a la semana y sale con su barca o caza ciervos en sus días libres.

Greenback (Tennessee) no es el sitio donde uno esperaría encontrar un próspero negocio de mecanizado. De hecho, con una población de poco más de mil habitantes, uno apenas esperaría encontrar nada. Éste es un lugar de ocio y turismo. Sus numerosos lagos y su entramado de vías navegables, incluido el río Tennessee, hacen de esta zona el lugar ideal para los amantes de la navegación deportiva. No muy lejos de Greenback se encuentran varios parques nacionales y zonas de recreo, como el Parque Nacional de las Great Smoky Mountains y el Bosque Nacional de Nantahala, ideal también para los cazadores.

De niño, el fundador de TGS Precision, Bryan Schmidt, iba a Tennessee a pasar las vacaciones de verano con sus padres. Cuando fundó su empresa, hace tan solo dos años, este joven de veintitrés años regresó aquí atraído tanto por el estilo de vida al aire libre como por los incentivos fiscales de este estado.

Schmidt es la tercera generación de su familia que se dedica al negocio del mecanizado. Su abuelo y su padre abrieron un taller en el estado de Nueva York que a día de hoy sigue en funcionamiento. Bryan estudió ingeniería mecánica en la universidad antes de seguir los pasos de sus familiares. Tan solo veinticuatro meses después, su empresa tiene veintiún empleados, un abundante número de pedidos y doce máquinas herramienta CNC de Haas.

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Máquina Haas de la fábrica TGS en Tenessee.

“Tenemos ocho centros de mecanizado vertical VF-2 de Haas, un VF-4 y un VF-3YT”, cuenta. “También tenemos centros de torneado ST-10 y ST-20. Las máquinas de Haas son la base de la empresa y tienen un papel muy importante en el trabajo que hacemos tanto para el sector de la navegación deportiva como para otros, como algunas marcas muy conocidas de la industria alimentaria.”

TGS también ha diversificado su actividad hacia sectores como el automovilístico o el médico, lo que significa que las máquinas de Haas cortan metales que van desde el aluminio y el acero al carbono 1045, hasta aleaciones duras como el Hascor, el Inconel o el acero para herramientas P20.

Quienes visiten el taller notarán el compañerismo y el sentimiento de destino compartido que muchas empresas persiguen y a menudo no consiguen implantar. El hermano de Bryan también trabaja en la empresa y su madre siempre está cerca para darles ánimos.

“Somos un grupo de gente fantástico”, dice Bryan. “Trabajamos de cinco de la mañana a dos de la madrugada en dos turnos. Yo estoy aquí la mayor parte de ese tiempo, desde las siete y media de la mañana hasta la hora de cerrar, seis días a la semana. Las primeras siete u ocho horas las paso en el despacho. Luego voy al taller para hacer un turno y supervisar tres o cuatro máquinas Haas.” Más de uno se estremecerá con estos horarios, pero la juventud puede con todo.

Con un equipo joven y entusiasta que trabaja una media de sesenta o hasta setenta horas semanales, la ética de trabajo de TGS está a la vista de todos sus clientes. Los empleados de TGS trabajan muy duro, sí, pero Schmidt se asegura de compensárselo. Los días libres para salir de caza, por ejemplo, es una de las maneras habituales que tiene la plantilla de relajarse junta fuera de las paredes de la empresa. La comida suele consistir en una gran bandeja de carne de venado ahumada que comparten entre todos.

“Con nuestra determinación, el trabajo en equipo y las máquinas de Haas, podemos sacar el trabajo con rapidez, y eso nos da una ventaja competitiva”, dice Bryan. “La gente quiere las piezas para ayer y las quiere bien a la primera. Todas las piezas se repasan tanto desde el punto de vista de la precisión como de la estética. Si te equivocas, no tienes una segunda oportunidad, pero llevo dos años en este negocio y puedo decir con orgullo que nunca nos han rechazado ninguna pieza.”

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Máquina en funcionamiento de la fábrica TGS.

Schmidt explica que, debido a la delicada situación económica internacional, cada vez reciben más encargos “de última hora”, con clientes nerviosos que esperan hasta el último minuto para formalizar sus pedidos, con lo que las fechas de entrega son muy justas.

“Somos flexibles”, afirma Schmidt, 'no solo en cuestión de personal, sino también con las máquinas de Haas, que ofrecen unos tiempos de amarre cortos. Además, nuestras mesas de cuatro ejes permiten reducir el número de operaciones para cada pieza y acortan los tiempos de ciclo. Todos nuestros trabajadores están familiarizados con el control de Haas, así que pueden ir cambiándose de máquina".

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Operario de la fábrica TGS.

El tamaño de los lotes en TGS Precisión va desde una o dos piezas sueltas hasta varios miles de unidades. Los utillajes desempeñan un papel fundamental a la hora de procesar tiradas grandes, ya que alojan entre ocho y cuarenta y dos piezas a la vez. Simplemente el hecho de tener dos tornillos de banco amarrados uno junto al otro permite a la empresa realizar primeras y segundas operaciones de mecanizado al mismo tiempo.

“¡Las máquinas de Haas hacen de todo! Y mantienen la tolerancia día tras día. Si las tratas bien y no las estropeas, duran toda la vida, algo increíble si tenemos en cuenta su precio. Lo que pagamos por un centro de mecanizado de Haas es la mitad de lo que otros pagan por determinados modelos japoneses, y éste ha sido un factor que ha contribuido a nuestro rápido crecimiento”.

Durante mi visita, todas las máquinas de Haas están a pleno rendimiento. Uno de los centros de mecanizado vertical VF-2 está realizando una tirada de cuatro mil piezas para una aplicación del sector médico. Estará diez días en marcha produciendo piezas idénticas. Otros de los componentes que están mecanizando son placas base de cajas de engranajes y colectores de cilindros hidráulicos para el sector de la navegación deportiva.

“El trabajo aquí es ilimitado”, declara Schmidt. “Hemos hecho algunas piezas para un cliente del sector del automóvil, aunque en el extranjero se lo podían haber hecho mucho más barato. El problema es que el plazo de entrega es de seis o siete semanas y si la pieza está mal tiene que arreglarse. Nosotros se la hacemos en un fin de semana y sin errores”.

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Trabajador de la fábrica TGS junto al camión con el que transportan los materiales.

En Tennessee hay una presencia importante de la industria del automóvil. Volkswagen, por ejemplo, tiene una fábrica cerca, en Chattanooga. Por pura coincidencia, el tío de Bryan Schmidt fue vicepresidente durante muchos años en VW, en Alemania.

“Quiero que llegue el momento en que la plantilla esté lo suficientemente formada para hacer mi trabajo y yo no tenga que estar aquí”, concluye. “Así podré dedicarme a viajar y buscar más clientes. Creo que lo único que nos falta para conseguir contratos con empresas como VW, por ejemplo, es poner el primer pie dentro. Disponemos de la tecnología, tenemos la capacidad y no nos asusta el trabajo duro. Lo único que necesitamos es que nos conozcan”.

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