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La empresa Gilbert Gilkes and Gordon Ltd se fundó en 1853 para diseñar y fabricar las turbinas

La fuerza del agua

Matt Bailey04/02/2013
Kendal se encuentra en el Lake District (Cumbria), al noroeste de Inglaterra. Por derecho propio, debería llamarse Wet District ('el Distrito Lluvioso'), pero como cualquiera que haya estado en las cuencas expuestas de nuestra hermosa pero húmeda región sabrá, la sinceridad no es necesariamente buena para el turismo. Así pues, la zona siempre ha sido conocida y descrita por sus habitantes obstinados y emprendedores por los efectos secundarios encantadores y comercializables del tiempo, en vez de por sus colinas imponentes y cimas escarpadas, como el vecino Peak District, menos famoso y lluvioso.

Mucho antes de que sus encantos naturales empezaran a atraer a las hordas de turistas, los habitantes de la ciudad se las apañaban de maravilla produciendo tabaco de pipa, rapé y Mint Cake (literalmente, ‘pastel de menta’), un invento de 1860 que todavía se produce y se vende en la actualidad. El Mint Cake de Kendal no es, de hecho, ningún pastel, sino un dulce denso compuesto de glucosa capaz de mantener con vida a un pastor herido o a un excursionista que da vueltas en círculo mientras se acercan nubarrones... por lo menos el tiempo suficiente para poder disfrutar de una última pipa con tabaco local.

A mediados del siglo XIX, el noroeste de Inglaterra no era el destino turístico que es hoy, pero sí un núcleo de actividad industrial. La revolución propulsada por el carbón ya se había iniciado cien años antes, unos doscientos cincuenta kilómetros al sur, pero en los valles de lo que una vez fueron las baronías de Westmorland y Kendal, aquellos que poseían los medios de producción se fijaron en las cascadas de agua como posible fuente de energía alternativa y más barata para impulsar la maquinaría y hacer girar las ruedas de los molinos.

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En Gilkes, una mitad de la fábrica está llena de máquinas-herramienta CNC de Haas último modelo mientras que la otra es un espacio abierto en el que se montan componentes de turbinas hidráulicas antes de enviarse a cualquier lugar del mundo.

La empresa Gilbert Gilkes and Gordon Ltd se fundó en 1853 para diseñar y fabricar las turbinas y la infraestructura necesaria para captar la energía que baja corriendo por las laderas. La empresa sigue activa hoy en día, en la ciudad de Kendal, haciendo lo que siempre ha hecho, y todavía ocupa el edificio al que se mudó hace ciento veinte años, en un emplazamiento por el que antes pasaba el canal de Lancashire, que traía paquebotes de mercancías y pasajeros del condado vecino. Los túneles por los que entraban los botes en el canal y por debajo de la fábrica de Gilkes hace tiempo que se cerraron, pero los arcos de ladrillo continúan en pie donde el viejo edificio linda con el nuevo, y una fotografía en tonos sepia colgada junto a la cadena de producción actual muestra a antiguos trabajadores cargando y descargando mercancía en los botes.

No hay mucho más que recuerde que esta empresa privada lleva aquí desde que la reina Victoria celebrara su vigésimo quinto aniversario. Una mitad de la fábrica está llena de máquinas-herramienta CNC de Haas último modelo, dispuestas en áreas de trabajo y ocupadas en la producción de bombas para motores diésel; mientras que la otra es un espacio abierto en el que se montan componentes de turbinas hidráulicas antes de enviarse a cualquier lugar del mundo, para sumarse a la impresionante lista de más de seis mil quinientas instalaciones en ochenta países que tiene la empresa.

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Gilkes suministra a muchos de los principales fabricantes de motores diésel del mundo, además de producir sistemas de bombeo para lubricar turbinas de gas y vapor.

Las máquinas-herramienta CNC de Haas se utilizan para fabricar bombas sofisticadas que sirven para refrigerar equipos y motores diésel. Gilkes suministra a muchos de los principales fabricantes de motores diésel del mundo, además de producir sistemas de bombeo para lubricar turbinas de gas y vapor. De hecho, según el director de operaciones Andy Poole, Gilkes fabrica bombas para casi cualquier aplicación, asentada sobre una reputación establecida durante la Segunda Guerra Mundial.

“En aquel momento desarrollamos una bomba que se usaba en barcas pesqueras”, cuenta Andy Poole. “Cuando terminó la guerra, los pescadores recordaban el nombre. Luego, cuando construían sus propios botes, pedían a los proveedores de motores las bombas que querían; y desde entonces la demanda comenzó a crecer”.

Muchas bombas similares se fabrican con rodetes de caucho (la pieza que va dentro de la bomba y que, para entendernos, hace todo el trabajo), pero el caucho se desgasta. “Nosotros siempre hemos ofrecido rodetes metálicos”, dice Andy Poole, “lo que significa que nuestras bombas duran más y funcionan mejor durante más tiempo. Este año produciremos unas diecinueve mil unidades; todo aquí, en esta fábrica, con máquinas-herramienta Haas." En cambio, las piezas de las turbinas no se fabrican en Kendal. “Nos encargamos de todo el diseño”, continúa Poole, “pero los componentes los producen subcontratistas, y luego los montamos aquí. También tenemos una fábrica de bombas en Houston, que abrimos hace unos treinta y cinco años para reacondicionar unidades para los clientes norteamericanos”.

“Tanto Caterpillar como Cummins tienen programas de renovación de unidades: aceptan motores usados por sus clientes, los examinan y los vuelven a poner a punto. Normalmente nos envían la bomba para que la volvamos a montar. Eso quiere decir que ahora estamos fabricando bombas para grupos electrógenos y otras aplicaciones industriales y náuticas que quizá tengamos que reacondicionar dentro de siete u ocho años. Muchas de las bombas de bronce que se ven en la fábrica son para usos náuticos”.

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Gilkes suministra a muchos de los principales fabricantes de motores diésel del mundo, además de producir sistemas de bombeo para lubricar turbinas de gas y vapor.

En la zona de entrada de mercancías, hay pilas altas de palets con los cuerpos de metal fundido de las bombas, en distintos acabados y colores. Las bases de fundición se fabrican en el Reino Unido, de modo que cualquier problema de calidad puede resolverse rápida y fácilmente. Siempre y cuando la base de fundición esté en las condiciones adecuadas, la bomba acabada está fabricada en una semana, tras lo cual lo más habitual es que se envíe a las fábricas de los clientes de Gilkes en el Reino Unido o el extranjero.

“No tenemos un modelo de producción ‘justo a tiempo’”, aclara Andy Poole. “Fabricamos para tener existencias o por encargo. Tenemos un almacén en los Estados Unidos porque nuestro mayor cliente, Caterpillar, no nos suele avisar de los pedidos con más de uno o dos días”.

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Las máquinas herramienta Haas de Gilkes están organizadas en áreas de producto, o en ‘grupos tecnológicos’ según la terminología de la propia empresa.

La decisión de invertir en máquinas-herramienta CNC de Haas tuvo mucho que ver con el negocio que la empresa tiene en Norteamérica.

“Estudiamos a fondo el mercado”, prosigue Poole, “y, con todas las opciones en la mesa, pensamos que queríamos tener las mismas máquinas que usamos aquí en el Reino Unido en la planta de Estados Unidos. Buscábamos una máquina-herramienta de una marca que nos proporcionara asistencia a ambos lados del Atlántico y que usara el mismo control. Haas tiene muchísimos clientes en Norteamérica, aparte de que ofrece una gama muy amplia de máquinas para distintas aplicaciones. Además, nuestros ingenieros del Reino Unido pueden compartir fácilmente sus experiencias y buenas prácticas con sus homólogos estadounidenses”.

Las máquinas-herramienta Haas de Gilkes están organizadas en áreas de producto, o en “grupos tecnológicos” según la terminología de la propia empresa. El objetivo es acabar teniendo seis áreas de productos, todas con máquinas Haas que vayan sustituyendo las máquinas-herramienta antiguas que tienen.

Una de estas líneas de producción cuenta con dos centros de torneado Haas SL-30 y un centro de mecanizado horizontal EC300 para fabricar cuerpos y cajas de cojinetes pequeños. En otra área, en la que se mecanizan ejes, se reemplazarán las máquinas antiguas por equipos Haas. “Algunas de estas máquinas tienen más años que yo”, asegura Poole.

En la tercera línea de producción, hay centros de torneado SL-40 y centros de mecanizado vertical VF-3 para fabricar cajas y cuerpos de mayor tamaño. La cuarta línea es un área especial de gran producción que estaban instalando y probando durante mi visita: un centro de torneado de alta velocidad Haas DS-30SSY con eje Y y herramientas motorizadas. Hay un alimentador de barras Haas, un robot ABB para descargar las piezas y un calibrador de sobremesa Renishaw Equator para realizar comprobaciones durante el proceso. Cuando este área esté lista, funcionará durante dos turnos al día para fabricar una abrazadera y un separador para cada bomba, más los recambios, lo que supondrá un aumento de la producción de unas cincuenta mil piezas al año. La inversión total asciende a casi 400.000 GBP.

“También nos tienen que llegar dos tornos Haas más esta misma semana”, agrega Poole, “que formarán la quinta área de producción, para fabricar rodetes”.

Colocados uno junto al otro, dos tornos Toolroom Haas TL-2 mecanizan piezas de bronce para bombas náuticas, mientras que en el centro de la fábrica hay una TM-1P, reservada para fabricar rodetes.

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Todavía hoy miembros de la familia que fundó la empresa siguen llevando las riendas del negocio pero con la mirada puesta en el futuro: con la subvención estatal recibida podrán construir una fábrica nueva a las afueras de la ciudad, haciendo realidad su mayor expansión hasta la fecha.

Gilkes es un fabricante británico con una agenda de pedidos muy apretada que desarrolla y fabrica productos industriales duraderos para distintas aplicaciones y para clientes internacionales. Todavía hoy, miembros de la familia que fundó la empresa siguen llevando las riendas del negocio, pero, a diferencia de algunas compañías que tienen dificultades para soltar el lastre del pasado, Gilkes invierte con la mirada puesta en el futuro. Además, hace poco ha recibido una subvención estatal para construir una fábrica nueva a las afueras de la ciudad, con la que podrá hacer realidad su mayor expansión hasta la fecha.

En esta era de las compañías obsesionadas por los beneficios astronómicos, felices de darse palmaditas en la espalda a sí mismas, el ejemplo de esta empresa sólida plantea una pregunta muy sencilla: ¿cuántas de ellas seguirán en pie dentro de ciento sesenta años, dedicadas más o menos a lo mismo que cuando se fundaron, pero haciéndolo mejor cada año? Mientras el Lake District siga siendo lluvioso, estoy seguro de que siempre habrá una Gilbert Gilkes and Gordon Ltd.

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