Crecerá un 13 por ciento anual hasta el 2010

Haas Automation: La revolución conceptual

Ibon Linazisoro01/04/2005
En Oxnard, California, el visitante puede encontrar una historia de esas que los europeos entendemos como propias de un país como Estados Unidos. Haas, el tallercito que hace 15 años servía como válvula de escape para el hervidero que era la mente de Gene Haas, su presidente y sus actuales colaboradores más próximos, es hoy una empresa que en 2004 construyó 8.300 máquinas y cuya capacidad puede alcanzar las 1.000 máquinas al mes. “Aquí no hay ideas revolucionarias -dicen sus responsables-. Son todas sencillas, pero prácticas”. Quizás la revolución, al menos para un europeo, sea el concepto de empresa.
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El taller de mecanizado de Haas, en su planta central de la localidad californiana de Oxnard, es una tarjeta de visita que ya de inicio le deja a uno atónito. Todo tipo de máquinas de la marcas punteras, entre otras Mazak, Mori Seiki, Hitachi Seiki, Toshiba, Mitsui Seikis y un montón de máquinas Haas, hasta un total de 255, de las cuales 111 son Haas, conforman un taller de mecanizado sorprendente. De hecho, probablemente Haas sea uno de los mejores clientes de algunos de los fabricantes mencionados. Pero también es cierto que Haas puede decir de sí mismo seguramente que es uno de sus mejores clientes. Sobre todo teniendo en cuenta que el cliente habitual de esta empresa es una empresa pequeña, de unos 20 empleados, con pocas máquinas.

Un total de 1.100 empleados, de los cuales 55 son ingenieros que diseñan nuevas máquinas, se reparten por los tres edificios con los que cuenta. El ingeniero es el representante de una máquina en la empresa. Antes de hacer una máquina, la explica, la debate con las diferentes áreas. Luego vienen los prototipos y las pruebas. Finalmente se decide hacer la que se ajusta a los clientes, ni la más especial, ni la que más tecnología tiene. La estrategia es que cada máquina sea válida para un gran número de clientes, fijándose desde el principio en la aplicación y no en la máquina. “No queremos hacer muchas máquinas nuevas, sino muchas combinaciones de componentes, ensamblajes comunes”.

¿Y en qué termina todo esto? Nada menos que en 8.300 máquinas construidas en 2004, aunque tienen capacidad para hacer 1.000 al mes. De hecho, en 2005 dan por buena la cifra de 10.000 máquinas. Hoy, a principios de 2005, se están haciendo 45 máquinas por día, con una tecnología muy fiable, muy estable. Por ejemplo, en sus propias palabras “utilizamos una fabricación de engranajes muy precisa y un equipamiento de inspección de primer orden. Todo aquí está orientado a la calidad de las máquinas”. Un breve vistazo a la zona de control de calidad da fe de ello.

La zona de prototipos cuenta con 42 máquinas, donde se realizan prototipos de componentes, utillajes y amarres.

También destaca la zona de los controles numéricos que, por cierto, Haas fabrica en su planta con tecnología propia. En la forma de trabajar, por subensamblajes, el control es uno más de ellos.

La logística de los tres pabellones está perfectamente pensada, como no podía ser menos en una fábrica en la que nada se hace a medida, todo está estandarizado y donde los componentes son lo más versátil posible de forma que las diferentes máquinas puedan compartir un buen número de componentes. Aquí reside buena parte del secreto de los bajos precios. Menores costes permiten menores precios, una lógica aplastante. Para reducir los costes, algunos de los ingredientes son: mucha automatización, componentes compartidos, reducción al máximo de las manipulaciones.

El taller de mecanizado y el ensamblaje se concentran en dos pabellones.

El edificio principal se construyó en 1997 y ocupa 128.000 metros cuadrados. Otro edificio, de 61.000 metros cuadrados, es de 1998 y el más nuevo, inaugurado en 2001, es de 55.000 metros cuadrados y está destinado exclusivamente a almacén.

En la zona de construcción de los indexadores, uno llega a comprender que Haas fue el primero en construir un indexador programable. Hoy, de esta planta salen más de 400 indexadores al mes.

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Crecimiento rápido

En el sector de la máquina-herramienta convencional Haas es una empresa atípica que tiene incluso su propio equipo para la competición de coches: Haas CNC Racing Team (ver www.haascncracing.com). Es una de las pasiones de Gene Haas, la velocidad. No es difícil imaginárselo, si tenemos en cuenta que fundó la empresa en 1983 y que en la actualidad es el mayor fabricante de máquinas-herramienta de Estados Unidos.

En la IMTS de 1988 se vendió el primer centro de mecanizado VF1. Asistieron a la feria con un stand pequeño y una máquina.

Hoy ofrecen ya once tamaños diferentes de centros de mecanizado y 32 variantes.

Las novedades no paran en la planta de Oxnard. Aunque todavía sin presentar en Europa, disponen ya de lo que llaman torno de oficina, que cabe por una puerta y que está pensado para moverse con facilidad. Se verá en la EMO, al igual que la fresadora de oficina que puede trabajar en 5 ejes y otros equipos.

En Estados Unidos hay 56 Haas Factory Oulets, similares a los 60 que en Europa se conocen como Technical Centers y que en España tiene su expresión en las instalaciones de Temaqser.

Haas se tiene a sí misma como una empresa única desde el punto de vista del servicio, con una red de distribución única. Los plazos de entrega son de semanas.

Claro que también es única porque tratan la máquina-herramienta como un producto de consumo, desde muchos puntos de vista: la comercialización, por ejemplo, pero también el marketing o la forma de hacer un seguimiento de un pedido que permite a los distribuidores conocer a través de internet en qué fase se encuentran sus pedidos en todo momento. 

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