La estética animal cada vez abarca más aspectos distintos de la mera cosmética

El cuidado de la belleza perruna

Redacción Interempresas25/07/2013
Hace apenas tres décadas la presencia de cosmética para animales resultaba poco menos que testimonial incluso en los establecimientos especializados. En aquella época, cuidar la higiene de la mascota más allá del mínimo imprescindible era considerado como algo frívolo; además, los pocos productos existentes eran un puñado de champús que no utilizaban más que los profesionales del sector, especialmente los criadores, y eso cuando los utilizaban.
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Sólo con el desarrollo paulatino de la industria de la cosmética animal, se fue dejando de lado el uso de productos que no estaban formulados para este fin, por ejemplo, los lavavajillas para dejar la piel lo más libre posible de grasa, y cada vez son más los propietarios que, concienciados de la importancia que tiene un buen cosmético, se decantan por el uso de estos productos especializados.

Actualmente, los cosméticos para mascotas no se limitan exclusivamente a la presencia de champús, aunque estos siguen siendo los protagonistas, sino que se han ido incorporando mascarillas protectoras o reconstituyentes, que hidratan el pelo y lo mantienen en mejores condiciones entre baños. Los hay para pelo corto, para pelo largo, para pelo largo y liso, pero también para pelo largo y rizado, así todas las combinaciones posibles, en las que no se olvida, tampoco, el color del manto; si bien estos fueron los decanos de la especialización, a la cabeza los formulados para mantos blancos.

En todo este avance de la cosmética animal y estrechamente vinculado con la tendencia a humanizar a nuestras mascotas, una actitud que parece imparable, los productos especializados van incorporando materias primas archiconocidas, como el aloe vera, pero también otras más exóticas, como la rosa mosqueta o el árbol de té.

Como no podía ser de otra manera, actualmente tienen mucho éxito los productos etiquetados como “naturales”, con efectos de aguas termales y de arcillas terapéuticas. Pero en ese afán de seducir al propietario, también se van incorporando otros componentes, tal es el caso del colágeno, las proteínas y las vitaminas, así como un buen número de nutrientes para su uso tópico.

Tampoco hay que olvidar los productos cosméticos que tienen un fin terapéutico, especialmente formulados para tratar leves afecciones de la epidermis. No obstante, un cosmético no es un medicamento, por lo que antes de usarlo hay que consultar con el veterinario, vaya a ser que, lejos de mejorar, empeore la situación.

Por supuesto, la estética animal cada vez abarca más aspectos distintos de la mera cosmética, por lo que cada vez existen más profesionales y establecimientos especializados en dar el mejor servicio, lo que se ha visto ralentizado por la situación económica actual, pero que los más optimistas creen remontará en breve. En cualquier caso, ya no ofrecen solo un baño y un buen corte de pelo, sino que, y esto nos parece de dudoso respeto al animal –por no mencionar su utilidad–, también se ofrecen servicios de tinte de colores de fantasía, aplicación de extensiones de pelo y esmalte de uñas.

Finalmente, recuerda que la salud de la piel y, por tanto, del pelo, depende de una buena nutrición, de modo que solo si el animal está bien alimentado conseguirá lucir su máximo potencial estético con unos cuidados higiénicos adecuados, entre los que están, por supuesto, unos buenos productos cosméticos, lo más adaptados posible a las características de cada manto, con un índice de acidez adecuado (alrededor del 7,3) y que debe ser usado según las recomendaciones del fabricante.

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