Cementerios, tanatorios y crematorios para animales de compañía, un negocio al alza

Actuar con responsabilidad ante la muerte de una mascota

Víctor Comas30/10/2012
La muerte de una mascota puede ser un acontecimiento profundamente doloroso para las personas que conviven con ella. Diversos estudios realizados sobre el fallecimiento de una mascota demuestran que más del 90% de los dueños experimentan un trastorno en los hábitos de sueño o tienen dificultades con su alimentación, ambos síntomas de depresión clínica, cuando pierden a su animal de compañía. El impacto que genera la muerte de una mascota depende de cada persona y de su edad, pero en general, podría afirmarse que hay dos grupos especialmente vulnerables: los ancianos y los niños. Estos últimos pueden estar profundamente abatidos por esta muerte, aunque no se les note. Para los niños de corta edad, que desde su nacimiento han convivido con un perro o un gato y que suelen ser los que más interactúan con ellos, puede resultar especialmente difícil comprender esta pérdida.
Psicólogos y especialistas diversos sobre como afrontar la muerte afirman que, como ocurre con otras pérdidas, las personas que sufren la de un animal querido también tienen que pasar por un proceso de duelo. Y en este sentido la irrupción en nuestro entorno social de los cementerios y crematorios para animales se ha convertido en una solución idónea para despedir a las mascotas fallecidas con el más absoluto respeto.
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En Estados Unidos, siempre a la cabeza de todo aquello que huela a negocio, el mercado de los servicios funerarios para mascotas es ya es una realidad palpable.

Un negocio en auge

Lejos de ser una excentricidad, muchas son ya las personas que reclaman y agradecen un digno final para sus animales de compañía. Ante tal demanda y teniendo en cuenta que en España hay alrededor de 20 millones de mascotas, no es de extrañar que en torno a la muerte de los animales de compañía haya florecido un importante negocio dedicado exclusivamente a dar un servicio de calidad y personalizado cuando éstos fallecen. En Estados Unidos, siempre a la cabeza de todo aquello que huela a negocio, este mercado ya es una realidad palpable y existen, a lo largo de su vasto territorio, multitud de ‘pet funeral services’ (servicios funerarios para la mascota) capaces de ofrecer, al margen de lo habitual, todo un portfolio de merchandising asociado al fallecimiento de la querida mascota y servicios tan exclusivos como, por ejemplo, la fabricación joyas que contienen el ADN de la mascota. En España aún no se ha llegado a ese nivel de exclusividad pero ya son muchos los cementerios, tanatorios y crematorios para la entrega de cenizas que van poblando todo el país.
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Hadescan, en Sevilla, es uno de los crematorios para mascotas pioneros en nuestro país.

Los servicios más comunes

Aquí los servicios de incineración de mascotas incluyen como norma habitual el transporte del animal desde el punto de recogida del cadáver hasta la incineradora, el velatorio, la cremación propiamente dicha y la entrega de las cenizas en una urna. Los precios de todo este servicio s mueven en torno a los 225 euros (por animales de 0 a 20 kilos) hasta los 275 (de 20 a 40 kilos) y los 320 (para más de 40 kilos).

Como medida anticrisis para aquellas personas que no pueden pagar el servicio en estos momentos, hay crematorios que ofrecen un servicio de almacenamiento gratuito en cámara frigorífica del cadáver de la mascota para aplazar el crematorio del animal hasta el momento en que sus propietarios hayan podido reunir el dinero que cuesta el servicio de incineración.

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Cremascota en Madrid dispone en sus instalaciones de amplios tanatorios donde poder llorar la muerte de una mascota.
Perros y gatos son las dos mascotas para las que hay mayor demanda de este tipo de servicios. Conejos y cobayas ocupan el tercer ranking. Les siguen hurones, hámsters y tortugas. El proceso que se sigue en este tipo de centros no difiere en demasía de lo que sería lo propio aplicado al mundo de los humanos. Una vez que el cadáver llega al centro de incineración, éste se prepara para darle el mejor aspecto posible -algunos de ellos son incinerados con su manta o su juguete preferidos- y se coloca tras una cristalera para que sus dueños lo puedan velar. Después, deciden hasta qué momento quieren dar el adiós a su mascota y si lo desean, pueden ver cómo se inicia el proceso de cremación, un proceso de dura entre hora y hora y media. Aquí los dueños pueden decidir entre quedarse hasta el final para recibir in situ las cenizas o marcharse a su casa y recibir los restos incinerados a domicilio.

Las cenizas se guardan en una urna que está incluida en el precio inicial del servicio, pero al igual que lo que sucede en las funerarias para personas, en torno a los animales también se ha desarrollado un potente mercado de accesorios fúnebres. Si se desea cambiar la urna estándar que acoge las cenizas de la mascota no hay ningún problema en hacerlo. Existen cientos de modelos a elegir con un precio extra que pude oscilar entre los 40 para modelos sencillos y los 360 euros para opciones más sofisticadas, excentricidades al margen. Hay incluso centros que comercializan un colgante para guardar restos del animal en él.

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En torno a los accesorios fúnebres para mascotas, como la urna para conservar las cenizas de un gato que aparece en la imagen, también se ha desarrollado un interesante mercado.

Cementerios de animales

Normalmente las personas que incineran a sus mascotas suelen conservar sus cenizas en el propio hogar, pero hay una parte importante que opta por guardarlas en cementerios de mascotas. Este es otro de los negocios surgidos en torno a la muerte de las mascotas que poco a poco se va implantando en diversos puntos de España.“El último parque”, en Madrid, ‘L"última llar’ (‘El último hogar’), en Tarragona y ‘The loved ones’, en Barcelona son tres de los cementerios para animales más populares de nuestro país.

Entre los servicios que ofrecen este tipo de cementerios existe la posibilidad de incinerar al animal, enterrarlo en una fosa individual o bien en una fosa común (lo más solicitado). Los precios de los servicios varían desde los 75 euros hasta los 400. Los cementerios de animales dan cabida a todo tipo de animal doméstico, ya sea incinerado o sin incinerar. La sepultura más cara es la fosa individual que suele ser de alquiler y por cuyo mantenimiento se paga una cuota anual. La fosa común, donde se entierra más de un animal, sólo se paga una vez.

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Enterrar a los animales de compañía en un cementerio habilitado para ello es una opción mucho más acertada que la costumbre que tienen muchos amos de enterrar por su cuenta en cualquier lugar el cadáver de su mascota.

Más allá de las razones sentimentales

La incineración o el entierro de las mascotas, más allá de entenderse como una forma de darles un final digno, debe contemplarse también como una cuestión de salud pública que está recogida en la normativa vigente. La gestión de los cadáveres de animales, sean del tipo que sea, de compañía o de granja, está sujeta a diversas leyes estatales y directivas europeas. Dicha normativa contempla la cremación como la mejor opción para la gestión de los residuos animales ya que elimina un problema higiénico y sanitario. Con la incineración se evitan posibles focos de infección, envenenamiento de aguas, etc. Para acceder a los servicios de incineración tras la muerte del animal el proceso es muy sencillo. El dueño debe ponerse en contacto con alguna empresa especializada, centro veterinario o centros de acogida para entregar el cadáver. El animal se congela para evitar su putrefacción mientras se espera a que vengan a recogerlo para su cremación. En cuanto al enterramiento, existen instalaciones especiales y perfectamente acordes con la ley que procuran al animal de compañía un lugar de descanso para toda la vida. Esta opción es mucho más acertada que la costumbre que tienen muchos amos de enterrar por su cuenta en cualquier lugar el cadáver de su mascota, poniendo en peligro el medio ambiente.