Linde Material Handling Ibérica, S.A. - Carretillas elevadoras térmicas

Linde H 50, H 60, H 70, H 80, H 80/900, H 80/1100 Serie 396

Carretillas elevadoras diésel y GLP: con capacidades de 5.000 a 8.000 kg

Foto de Carretillas elevadoras diésel y GLP
En la manipulación de cargas de hasta 8.000 kg, la seguridad adquiere la máxima prioridad. El marco antitorsión de Linde aporta grandes beneficios cuando se manipulan cargas oscilantes con fuerzas dinámicas. Este sistema absorbe hasta un 30% de las fuerzas torsionales que actúan sobre el mástil, lo cual se traduce en una gran ventaja, especialmente a grandes alturas de elevación.

Estas carretillas han sido diseñadas para afrontar las condiciones de trabajo más severas. La combinación entre la avanzada tecnología de propulsión y transmisión y el genuino sistema de Control de Carga de Linde (LLC) permite al operario transformar el enorme potencial de la máquina en máxima productividad. Todas las funciones del mástil se controlan de forma cómoda, precisa y sin esfuerzo.

Hombre y máquina se compenetran, formando un binomio de potencia, ayudados por la ejecución ergonómica del puesto de conducción. El habitáculo generosamente dimensionado y un asiento confortable con apoyabrazos ajustable hacen esta carretilla equiparable a un automóvil. Todo ello forma la base para un trabajo rápido y libre de cansancio.

El sistema hidrostático genuino de Linde se combinan con un robusto motor industrial. Como resultado se obtiene una fiabilidad absoluta. Con dos bombas de caudal variable libres de mantenimiento para las operaciones de traslación y elevación, la unidad motriz no sólo está preparada para las aplicaciones más duras, sino que también facilita el trabajo. El triple desacoplamiento entre la cabina de conducción, el chasis y el motor reduce de forma eficaz los movimientos oscilantes y las vibraciones mecánicas.

Eficiencia en el trabajo y optimización de los costes: La transmisión hidrostática genuina de Linde prescinde de caja de cambios, embrague, diferencial y frenos de tambor. Esto se traduce en unos costes de mantenimiento más bajos, una alta disponibilidad y una mayor productividad de la carretilla.