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Con treinta hectáreas de terreno rodeando el puerto es una de las atracciones más importantes de la ciudad

El jardín botánico de Sidney, patrimonio de la riqueza vegetal de Australia

Albert Tané27/07/2011

27 de julio de 2011

Los jardines botánicos aparecieron durante el Renacimiento en Europa para mostrar a sus visitantes una muestra de las diferentes especies vegetales del mundo. Así, a medida que se iban descubriendo y colonizando tierras, estos jardines se enriquecieron mostrando más y más variedad. Paseando por ellos se podían ver plantas de los cinco continentes, algo que aún tiene un valor excepcional. Sin embargo, los jardines botánicos no son exclusivos de Europa. En Australia, concretamente en una de sus mayores urbes, Sidney, la tradición científica británica dejó su huella con una representación de la exuberancia natural del país. Es frecuente ver en los jardines botánicos más próximos especies lejanas, entre las que no suelen fallar las del continente austral, quizá el paradigma de lo exótico. Conscientes de ello, los colonizadores británicos de principios del siglo XIX no podían dejar de crear su colección de tesoros naturales en el centro de Sidney.
Fundado en 1816, tiene sus orígenes en la granja que el gobernador Phillips estableció en la bahía de Farm Cove en 1788. El proyecto de la granja no tuvo demasiado éxito; aun así se encontró la manera de hacer más o menos fértil una tierra en principio estéril, por lo que los terrenos han estado en cultivo desde entonces. Fue Lachlan Macquarie, gobernador de Nueva Gales del Sur, quien creó el jardín en sus dominios, fundando así la que es hoy en día la institución científica más antigua de Australia. Macquarie nombró el primer botánico colonial, Charles Fraser, con el que el jardín comenzó su trayectoria.
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Foto: Royal Botanic Gardens & Domain Trust, Jaime Plaza.
Los Reales Jardines Botánicos de Sidney cuentan con más de treinta hectáreas de vegetación en el centro de la ciudad, algo que constituye un auténtico tesoro. Su situación es excepcional: situado justo detrás y al este de la famosa Opera House, sus terrenos envuelven toda la bahía de Farm Cove, en el puerto natural de Sidney. Esto no es casualidad, ya que se trata de la zona donde tuvieron lugar los primeros asentamientos europeos, como es el caso de la casa del gobernador. El parque, de hecho, tiene sus orígenes en sus jardines privados, de ahí su nombre oficial: Royal Botanic Gardens & Domain. Desde el año 1831, está abierto al público.

Jardín de jardines

Los jardines que componen el parque son de muy diversa naturaleza. Están los que albergan plantas de todo el mundo, como el jardín de begonias, el de camelias o el herbario. También destaca el jardín de plantas raras y amenazadas, con el objetivo de instruir al visitante sobre qué acciones puede tomar para salvarlas. Además, se puede ver un jardín oriental con plantas nunca antes cultivadas en Australia, con especies de China, Japón, Tailandia, Vietnam, Corea y Bután.
Entre las instalaciones más antiguas del parque hay el palmar, que data del 1862 y constituye una de las colecciones de palmeras más importantes del mundo. En él viven algunos de los árboles más antiguos de los jardines. También se pueden visitar, dentro de unos horarios restringidos, Government House Grounds (los jardines de la Casa del Gobernador), y se ha reproducido un paisaje de matorrales por el que acostumbraba a pasearse su esposa a lo largo de la bahía de Woolloomooloo: Mrs Macquaries Bushland Walk. Otro jardín de la época es el Old Mill Garden & Greenway Terrace; un rompecabezas de parterres y una colección de plantas tropicales, tanto antiguas como nuevas.
El Palace Rose Garden, con cerca de 1800 ejemplares, aprovecha el pabellón construido en 1897, aunque ocupa un terreno más grande situado en el antiguo Palacio del Jardín; un edificio monumental construido para la Gran Exposición Internacional de 1879-80 que desgraciadamente quedó totalmente destruido por un incendio el 1882. El Palace Rose Garden se abrió en 2006 y puede ser alquilado para bodas, ya que es uno de los lugares con un aire más romántico de los jardines. En el mismo lugar que ocupaba el Palacio del jardín se creó en 1938 el Piooner Garden, en memoria de los pioneros australianos.
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Rose Garden. Foto: Royal Botanic Gardens & Domain Trust, Jaime Plaza.
La vegetación autóctona también está presente a través de jardines como el Cadi Jam Ora: First Encounters, dedicado a los cadigal, el pueblo aborigen que habitaba Sidney antes de la colonización, con las plantas que había originalmente en el lugar. En el Rainforest Walk se puede tener la experiencia de caminar a través de la selva y ver especies australianas que tienen un rol muy importante para el medio ambiente. Otra instalación, la Australian Native Rockery, alberga en una rocalla una pequeña representación de las plantas de florecimiento primaveral autóctonas.

El invernadero de helechos se abrió en 1993 gracias a la donación de la Fairfax Foundation. En él se explica por qué son diferentes de otras plantas y qué los hace tan diferentes. El Succulent Garden es una recreación de los medios áridos, donde se tiene la rara oportunidad de contemplar las plantas que crecen en el desierto. Finalmente, el Sidney Tropical Centre reúne las plantas más espectaculares en un edificio de forma piramidal no menos impactante.

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Sydney Tropical Centre. Foto: Royal Botanic Gardens & Domain Trust, Simone Cottrell.

El valor añadido de la fauna

Los Reales Jardines Botánicos de Sydney son también un refugio para la fauna. Desde 1991 se han visto un centenar de especias de pájaros diferentes. También están presentes las zarigüeyas y las ratas y, con menos frecuencia, los gatos salvajes. Además, hay una notable presencia de lagartos, ranas, serpientes y arañas. Los responsables de los jardines avisan de su peligrosidad, ya que en Australia, como es conocido, las especies venenosas son el pan de cada día.

Pero los animales más representativos de los Jardines Botánicos son, sin embargo, los zorros voladores de cabeza gris, una especie de murciélagos de gran tamaño que solo se encuentra en Australia. Acostumbran a pesar alrededor de un kilo y medir entre 22 y 27 centímetros de la cabeza a los pies, con una longitud con las alas extendidas de hasta un metro: se trata de una de la especie de murciélagos más grandes del mundo. Hay alrededor de 450.000 zorros voladores de cabeza gris en Australia, algo que se considera muy poco. En diez años, su población ha disminuido un 30%, por lo que en 2001 fueron catalogados como especie vulnerable.

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Foto: Royal Botanic Gardens & Domain Trust, Jaime Plaza.
Sin embargo, su presencia en el parque conlleva no pocos problemas. Solo en los Jardines Botánicos de Sydney hay una población flotante que puede llegar a los 22.000 ejemplares en su pico estacional. El hábito de colgarse de los árboles provoca daños muy serios en el patrimonio natural del parque: sin ir más lejos, se han perdido 18 por este motivo, y 300 árboles y plantas se han visto afectados. Por todo ello, los responsables de la conservación de los jardines han propuesto una relocalización de la colonia de murciélagos a otros campos de el área metropolitana de Sydney, como ya se hizo en el Real Jardín Botánico de Melbourne.

Además, como es de esperar, las mariposas son una parte importante de la fauna de los Jardines Botánicos de Sydney. Sus responsables destacan la colonia de mariposas Perla Blanca (Elodina angulipennis), única en Sydney. Esta colonia vive en dos granados autóctonos del jardín de plantas raras y amenazadas.

Los otros tesoros

Para los amantes de la botánica, nunca es suficiente. Con todos sus atractivos, que no son pocos, los Reales Jardines Botánicos de Sidney no dejan de ser un parque urbano, producto de la mano del hombre. Por eso no es mala idea, si uno tiene la suerte de encontrarse en esta ciudad, desplazarse un poco para ver lo que nos depara la naturaleza del continente australiano in situ. Sidney cuenta con dos parques más bajo su administración: el Jardín Botánico Australiano, en Mount Annan, y el Jardín Botánico de las Montañas Azules, en Mount Tomah.

El primero responde a la oportunidad de mostrar la gran riqueza natural de Australia. Este país, que fue la sensación de la botánica cuando en el siglo XVIII se empezó a colonizar, es el protagonista de este jardín, que muestra 4.000 especies vegetales autóctonas en 416 hectáreas, donde también se conserva bosque original y un circuito de Mountain Bike. El jardín también cuenta con la sede de los trabajos de investigación hortícola de los Reales Jardines Botánicos de Sidney y en él está prevista la construcción del PlantBank, un edificio de 3.000 metros cuadrados dedicado a la conservación de especies vegetales amenazadas. Con un coste de casi 15 millones de euros, la nueva instalación se quiere inaugurar en 2012.

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Blue Mountains Botanic Garden. Foto: Royal Botanic Gardens & Domain Trust, Jaime Plaza.
El otro jardín, en el corazón de las Montañas Azules, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, está situado a 1.000 metros sobre el nivel del mar, lo que lo convierte hace un lugar óptimo para plantas que sólo pueden vivir en estas condiciones y que, por tanto, no pueden ser cultivadas en el Jardín de Sidney. Otro atractivo son las imponentes vistas que se pueden divisar desde el parque, potenciadas por el nuevo World Heritage Exhibition Centre, un espacio expositivo donde el visitante puede interactuar con las especies allí conservadas, además de disfrutar de las vistas panorámicas del paraje donde se ubica. Un verdadero placer que potencia el importante patrimonio hortícola que atesoran los tres parques del consorcio de los Reales Jardines Botánicos de Sidney.

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