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Climatización e Instalaciones

La simple ventilación por apertura manual de las ventanas no es suficiente para garantizar los niveles adecuados de calidad de aire interior

Colegios y la calidad del aire, el binomio para tener niños más sanos

Policarpo González del Valle, socio director de Aire Limpio

02/12/2019

La calidad del aire dentro y fuera de las escuelas de educación primaria en Europa no protege la salud de los niños y tampoco garantiza un aprendizaje óptimo, según un informe de la ONG Health and Environment Alliance (HEAL) titulado 'Aire sano, infancia más sana' publicado el pasado mes de junio. El informe, que incluye los datos recogidos en doce colegios de Madrid donde estudian 5.500 alumnos, señala que se encontraron altas concentraciones de CO2 y NO2 en todas las aulas, lo que indica la necesidad de mayor ventilación para garantizar que los niños puedan mantener los niveles de concentración y productividad. La investigación de HEAL también destaca la necesidad de impulsar medidas concretas para limpiar el aire dentro y alrededor de los colegios.

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Para los 6,5 millones y medio de escolares españoles, el tiempo que pasan en el colegio es también un tiempo de crecimiento físico rápido, cambios hormonales, aprendizaje intenso y de desarrollo neurológico y social. Muchos aspectos de la salud, del desarrollo y del rendimiento se ven afectados negativamente por la exposición persistente a malas condiciones ambientales en las aulas, como la contaminación del aire interior, deficientes condiciones de confort, presencia de microorganismos o contaminantes químicos, luz inadecuada o elevados niveles de ruido. Es fundamental, por tanto, asegurar que los colegios y escuelas sean 'edificios sanos', y que la calidad del aire interior sea la adecuada.

La contaminación del aire interior es, según los estudios comparativos de riesgos realizados por la Agencia de Protección Medioambiental de Estados Unidos, uno de los cinco principales riesgos ambientales para la salud pública. Según estos estudios, las enfermedades crónicas son la principal causa de absentismo escolar. Existen numerosas evidencias de que la exposición ambiental interior a los alérgenos —como los ácaros del polvo, las plagas y el moho—y cuya presencia es común en las escuelas juegan un importante papel en la activación de los síntomas del asma. También hay constancia de que la exposición a los gases de los autobuses escolares y de otros vehículos exacerba el asma y las alergias. En España se estima que hay un 12% de la población infantil que sufre asma1.

Los niños son más vulnerables que los adultos al tener los pulmones, los órganos y el cerebro todavía en proceso de desarrollo. Respiran más rápidamente, aspirando más aire y, por tanto, inhalan mayores niveles de contaminación. Además, su baja estatura provoca que vivan más cerca del suelo, donde algunos contaminantes alcanzan concentraciones máximas.

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Los nueve aspectos que hacen de una escuela un 'colegio sano'

Para saber si un colegio está alojado en un edificio sano, la Universidad de Harvard 2 ha identificado los nueve factores que hacen que una escuela sea calificada así: La calidad del aire ocupa el primer lugar, junto con la ventilación, temperatura, humedad, polvo y plagas, seguridad, calidad de agua, ruido, luz y vistas.

En España, según la legislación vigente en esta materia, las aulas de enseñanza tienen la obligación de disponer de un sistema de ventilación que garantice unos niveles de calidad de aire exigidos y que aporte el suficiente caudal de aire exterior para evitar la formación de elevadas concentraciones de contaminantes. Sin embargo, muy pocos centros educativos españoles disponen de planes específicos de control de la calidad de aire. La simple ventilación por apertura manual de las ventanas no es suficiente para garantizar los niveles adecuados de calidad de aire interior.

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El RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, Real Decreto 1027/2007), obliga a que las aulas de enseñanza cumplan unas exigencias mínimas de ventilación y de calidad del aire interior, diferenciando las condiciones según la edad de los alumnos. Así, el RITE clasifica las guarderías como edificios cuya calidad de aire debe ser IDA 1 (óptima calidad de aire interior) al igual que los hospitales, clínicas y laboratorios. En el caso de los colegios de Educación Infantil y Educación Primaria el nivel exigido es IDA 2 (buena calidad de aire interior) como las oficinas, residencias (locales comunes de hoteles y similares, residencias de ancianos y de estudiantes), salas de lectura, museos, salas de tribunales, aulas de enseñanza y asimilables y piscinas.

Todos los edificios clasificados en estas dos categorías tienen que asegurar una ventilación de aire exterior mínima que se calcula mediante cinco métodos de cálculo. Además el RITE exige que el aire exterior de ventilación sea filtrado dependiendo de la contaminación atmosférica donde esté emplazado el colegio. Estos niveles de calidad de aire se denominan ODA. Hay tres niveles ODA 1: aire puro que se ensucia sólo temporalmente (por ejemplo, polen). ODA 2: aire con concentraciones altas de partículas y, o de gases contaminantes. ODA 3: aire con concentraciones muy altas de gases contaminantes (ODA 3G) y, o de partículas (ODA 3P). La gran mayoría de les escuelas y colegios en España se encuentran en zonas de alta contaminación ODA 2 y 3 y, por tanto, los sistemas de ventilación deben incorporar la máxima filtración como protección a los ocupantes (niños y profesores).

Por otra parte, según la ITE 3 relativa al mantenimiento de las instalaciones de ventilación, se deberían realizar determinaciones de calidad de aire interior con periodicidad mínima anual, con el fin de identificar acciones correctoras o de mejora, pero prácticamente la totalidad de los centros escolares incumplen este requisito legal.

Todos los estudios científicos y médicos señalan que la contaminación influye en los niños desde sus primeros años de vida, empezando en el embarazo. Por esta razón, es imprescindible poner en marcha acciones para mejorar su entorno y reducir su exposición a contaminantes. Invertir en mejorar la calidad del aire de los colegios puede dar lugar a inmensos beneficios para los niños, en su salud presente y futura.

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Según la ITE 3, relativa al mantenimiento de las instalaciones de ventilación, habría que realizar determinaciones de calidad de aire interior con periodicidad mínima anual, con el fin de identificar acciones correctoras o de mejora, pero prácticamente la totalidad de los centros escolares incumplen este requisito legal.

1Anales de Pediatría y uno en Archivos de Bronconeumología, la revista científica de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). 2018

2Universidad de Harvard. Facultad de Salud Pública TH Chan. Informe “Foundations for student success how school buildings influence student health, thinking and performance”

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