Hcib sale en defensa de las calderas de biomasa austríacas como fórmula de energía limpia

25/11/2013

25 de noviembre de 2013

Informaciones publicadas recientemente ponen en duda la sostenibilidad de la biomasa como energía limpia, llegando incluso a afirmar que puede tener efectos nocivos para la salud (El País, Andalucía, 17 noviembre 2013). Pero la biomasa o, más acertadamente, las calderas de biomasa tienen diversas calidades, diversos grados de eficiencia y, por supuesto, diversa incidencia en el medio ambiente. Y, de la misma forma, que no es lo mismo hablar de un coche utilitario que de uno de alta gama; no es lo mismo hablar de una estufa o caldera de bajo coste, limpieza manual y con escasos o inexistentes controles de calidad, que hablar de calderas de alta gama, como las austríacas KWB (comercializadas por Hcib, Ingeniería y Biomasa), con estrictos controles de calidad, un servicio de I+D de los más importantes del mundo, unos altos índices de eficiencia energética y emisiones muy reducidas y próximas a 0 en lo que a gases contaminantes se refiere.

Una de las máximas de las calderas de biomasa austríacas en general es su excelencia. La tecnología empleada por los austríacos acostumbra a sobresalir por encima de otros países, sin menospreciar la tecnología de las calderas de biomasa procedentes de otros países.

El error estriba, sin embargo, en que al hablar de biomasa se engloba en ella a todo tipo de equipos, sin distinguir a los fabricantes que apuestan por tecnologías más avanzadas y, por tanto, realmente limpias y altamente eficientes (lo que supone, además, consumos de biomasa sensiblemente inferiores). De ahí, que una caldera de biomasa con la misma potencia pueda oscilar entre precios muy dispares, ya que la inversión en una caldera de biomasa austriaca, por ejemplo, puede suponer más del doble de la inversión que para una caldera de tecnología inferior. Sin duda, este dato económico debería dar qué pensar, pues parece evidente que debería ser porque la caldera de precio más elevado tiene una tecnología estudiada y precisa tras ella, así como unos materiales de mayor durabilidad y no, únicamente, una diferencia de colores y carcasa de caldera.

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KWB ofrece calderas de biomasa con muy elevadas eficiencias y muy bajas emisiones contaminantes (cercanas a la no mesurabilidad). En la gráfica adjunta se pueden ver los datos de emisiones en NOx, CO y partículas de unos equipos KWB Easyfire de 22 kW, realizados para la estricta certificación ‘Der Balue Engel’, utilizada en Alemania para productos y servicios que suponen beneficios para el medio ambiente. En la gráfica se aprecia que las emisiones están muy por debajo de calderas de combustibles fósiles de alta eficiencia, por lo que suponen un beneficio medioambiental muy elevado. Es decir, objetivamente, en este caso, la biomasa se muestra como una energía que reduce considerablemente las emisiones y supone un efecto global muy positivo para el medio ambiente.

El artículo de El País recoge, según declaraciones del jefe de Calidad del Aire de la Consejería de Medio Ambiente, Juan Contreras, que se están registrando “niveles elevados de partículas, porque no se están utilizando tecnologías adecuadas”. Parece evidente, entonces, que el problema no radica en la biomasa, sino en los equipos que se utilizan para consumirla. Por lo que se debería dirigir una mirada más amable hacia las tecnologías de calidad, como los equipos de biomasa austriacos, centrando la atención, no tanto en su coste, respecto a equipos de biomasa de inferior calidad, sino en las ventajas económicas respecto a otros combustibles, los beneficios medioambientales y la comodidad de utilizar una energía realmente limpia y con equipos totalmente automatizados.

Un ejemplo claro de actuación es Austria. En Austria, donde las restricciones normativas de emisiones son mucho más restrictivas que en España, se apuesta mucho por la tecnología avanzada en la calefacción por biomasa y esto ha favorecido un desarrollo de este tipo de equipos de biomasa, cuya tecnología ha permitido una reducción importante de las emisiones de partículas y de efecto invernadero. De hecho, Austria es un ejemplo de sostenibilidad y respeto al medio ambiente para el resto de Europa. Además, el uso de la biomasa ha permitido la generación de numerosos puestos de trabajo asociados a ella, tanto para su producción y distribución, como en la venta de equipos, instalación y mantenimiento de los mismos. Sin olvidar que todo se queda en el país y supone una fuente de empleo y desarrollo importante, aparte de evitar la migración a las ciudades desde las zonas rurales.

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