Itinerario exterior, acceso a la instalación, vestíbulo y recepción, deambulación por la instalación, espacios deportivos, la práctica del deporte, vestuarios y cuartos de baño y mantenimiento

Accesibilidad en las instalaciones deportivas

Redacción Interempresas30/10/2012
Un pabellón deportivo, gimnasio, estadio o instalación deportiva cualquiera que tiene un uso público, forma parte de nuestra vida diaria, por lo que cualquier persona debe poder acercarse, acceder y desenvolverse en ellos sin ninguna dificultad. La accesibilidad integral es un requisito fundamental para que las personas con discapacidad disfruten de las instalaciones deportivas.

La accesibilidad integral de un entorno o espacio urbano ha de entenderse como una cadena de elementos que están interconectados y de cuya accesibilidad por separado depende la del conjunto. Uno sólo de esos elementos es capaz de hacer inaccesible el conjunto. Pongamos como ejemplo más claro el caso de un acceso no adecuado, que hace que la instalación o espacio independientemente de su diseño no sea accesible integralmente.

Por esto las recomendaciones relativas a instalaciones deportivas o a cualquier otra tipología de edificación o espacio urbano hay que hacerlas desde un punto de vista global y garantizar el acceso, uso y salida en condiciones de seguridad, comodidad e igualdad por todos los usuarios.

Para que esto sea así vamos a definir de un modo general los principales puntos a observar para garantizar la accesibilidad integral de una instalación deportiva, siendo conscientes de que cada instalación tendrá sus particularidades a las que habrá que prestar atención. La norma Dalco (UNE 170001-1:2001) permite utilizar una serie de criterios relacionados con la deambulación, aprehensión, localización y comunicación para la revisión de la accesibilidad de las instalaciones deportivas.

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Sobre estas líneas un ejemplo de accebilidad integral.

Itinerario exterior

Para que una instalación deportiva sea accesible hemos de ser capaces de llegar hasta ella. Para que esto ocurra debe estar comunicada con una red de transportes accesibles, tanto públicos como privados que lleguen hasta las inmediaciones del recinto. Además deberá contar con una reserva de aparcamiento adaptado adecuada al tamaño de la instalación. Debe ser, como mínimo, de 1 por cada 40 ó 50 plazas o fracción (según comunidad autónoma) de las que dispone el área de aparcamiento.

Hay que comprobar la accesibilidad de los itinerarios desde las paradas de transporte público y las zonas de aparcamiento hasta la puerta de entrada, así como la existencia de rebajes adecuados en las aceras. Las rutas hasta la instalación deben estar correctamente señalizadas a través de señales y paneles informativos exteriores. Estas rutas podrían comenzar en las paradas de transporte público y aparcamientos más cercanos. En edificios de particular relevancia las rutas señalizadas podrán comenzar en su entorno inmediato. Hay que mantener la misma nomenclatura del edificio en la señalización a lo largo de toda la ruta.

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Arriba a la izquierda, zona de aparcamiento adaptado y, a la derecha, falta de accesibilidad del itinerario exterior hasta la instalación. Debajo, una muestra de información clara y perceptible.

Cualquier información que deba aportarse sobre la instalación (por ejemplo, horarios de apertura) deberá ser clara y perceptible por cualquier usuario. Para ello se instalará en tamaños de letra grandes y de color contrastado con el fondo completándolo con elementos táctiles (por ejemplo en Braille o sobrerelieve). La ubicación de la información deberá realizarse en lugares adecuados y a unas alturas adecuadas al tamaño de letra.

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Entrada principal accesible: arriba, acceso enrasado y, abajo, acceso lateral con rampa.

Acceso a la instalación

La entrada principal será accesible. En caso de que para conseguirlo sea necesaria la construcción o instalación de una rampa, es conveniente que existan escalones como medio alternativo de subida. Las rampas no deben superar el valor de 6% de pendiente.

Las puertas de entrada deben ser accesibles en cuanto a sus dimensiones, garantizando una apertura mínima de 1,20 metros. Además las puertas serán de colores que contrasten con su entorno inmediato, no producirán brillos que puedan deslumbrar al aproximarse a ellas y los tiradores o mecanismos de apertura deberán contrastar con la hoja. También es recomendable la posibilidad de instalar puertas de apertura automática con bordes correctamente señalizados.

A ambos lados de la puerta debe existir un espacio libre al mismo nivel (en ningún caso menor de 1,50 m de diámetro) que aporte un adecuado espacio para la maniobra de personas con movilidad reducida. Hay que contrastar aquellos elementos que puedan significar un obstáculo en la entrada, como por ejemplo columnas. Es recomendable colocar timbres e interfonos.

Vestíbulo y recepción

Las dimensiones del vestíbulo deben permitir la deambulación de una persona con movilidad reducida (en ningún caso menor de 1,50 metros de diámetro). El pavimento cumplirá con los requerimientos de resbaladicidad contenidos

en el Código Técnico de la Edificación. Las áreas y mostradores de recepción deben ser accesibles. Es recomendable disponer de varias alturas de mostrador (1,10 y 0,80 metros) y espacio inferior libre para permitir la aproximación de usuarios de silla de ruedas.

Características del área de recepción

  • La iluminación sobre el mostrador deberá alcanzar los 500 lux. La iluminación y el contraste han de ser suficientes para que el mostrador pueda ser detectado con facilidad por personas con limitaciones visuales.
  • No debe haber mamparas de cristal ya que disminuyen la audición y crean dificultades por reflejos
  • Si existe intercomunicador debe dotarse de bucle magnético y con la instalación conmutada con la anterior de altavoz convencional y amplificador
  • Las indicaciones o señales acústicas se acompañarán siempre con señales visuales equivalentes
  • Al menos una parte del mostrador tendrá las siguientes dimensiones mínimas recomendadas:
  • Altura accesible en mostradores: 72 ~ 80 cm
  • Altura mínima bajo mesa o mostrador: > 72 cm
  • Profundidad libre a nivel de rodillas: > 60 cm
  • Profundidad libre a nivel de pies: > 75 cm
  • Anchura mínima debajo del mostrador:> 86 cm
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Señalización mediante pictogramas.

Las señales y paneles informativos interiores deben ser claramente perceptibles por cualquier persona. Se debe tener en cuenta a los discapacitados visuales y contar con señales táctiles. Se debe evaluar la iluminación general que cumplirá con los requerimientos de alumbrado normal contenidos en el Código Técnico de la Edificación. Se tendrán también en cuenta los colores y contraste entre paredes, suelo y puertas para evitar reflejos y mejorar la percepción visual, en especial de quienes poseen dificultades en la visión. Puede ser necesario instalar sistemas de bucles magnéticos para usuarios de prótesis auditivas (audífono e implante coclear) y de amplificación del sonido.

Es importante que el personal de plantilla disponga de unas pautas elementales sobre cómo dirigirse a las personas con diferentes limitaciones en la actividad, así como que tenga conocimiento mínimo de lengua de signos o que existan intérpretes de lengua de signos.

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Arriba, mostrador de recepción con zona rebajada. Abajo, panel de alto contraste cromático.

Deambulación por la instalación

El diseño de las instalaciones debe garantizar la movilidad interior. Para ello, todas las áreas deportivas interiores y exteriores (salas de musculación, pistas de tenis, baloncesto, frontón, etc.) y los equipos accesibles estarán conectados a través de itinerarios accesibles y señalizados correctamente.

Los pavimentos deben ser antideslizantes y uniformes. La iluminación debe ser uniforme evitando la generación de brillos y deslumbramientos. Se cumplirán los requerimientos de resbaladicidad y de alumbrado contenidos en el Código Técnico de la Edificación.

La entrada a las pistas debe permitir el acceso a personas con movilidad reducida y el pavimento debe ser antideslizante en seco y en mojado. Las pistas deberán contar con sistemas de megafonía. Si existen graderíos para espectadores, hay que reservar plazas para usuarios de sillas de ruedas y dichas plazas deben ubicarse cerca de los baños adaptados. Se recomienda reservar una plaza por cada 200 espectadores.

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Dos tipos de puerta, la primera con pomo giratorio y segundo con pomo tipo palanca.
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Reserva de plazas en gradas.

Espacios deportivos accesibles

En este apartado nos centraremos en las piscinas, ya que por sus características resultan espacios deportivos a los que hay que prestar especial atención a los accesos a los vasos para lograr que sean accesibles. El resto de espacios deportivos convencionales hacen más fácil su acceso pudiéndose considerar incluidos en los itinerarios de los que hablamos a lo largo del manual. Se debe tener en cuenta que para la práctica de algunos deportes adaptados, o específicos de personas con discapacidad, es necesario dotar a la instalación de un equipamiento deportivo específico.

Piscinas

La natación es la forma de deporte y esparcimiento más popular entre casi todas las categorías de personas con cualquier tipo de discapacidad y ha demostrado poseer cualidades para la rehabilitación. Cualquier persona debe poder acceder a una piscina con igualdad de oportunidades y sin necesidad de ayudas externas. Por ello, en el proyecto de una piscina, sobre todo en las públicas, es requisito indispensable la eliminación de las barreras arquitectónicas para discapacitados, lo que obliga a que se deba tener en cuenta la normativa vigente en esta materia.

Respecto a las personas con discapacidad sensorial, concretamente a las que tienen una visibilidad reducida o nula, es recomendable el diseño de piscinas rectangulares. Las escaleras deben colocarse en las esquinas y en la zona del entorno del vaso utilizar un pavimento diferencial que con el tacto le avise de que se está acercando al vaso, por ejemplo mediante revestimiento plástico y parqué.

Hay que tener en cuenta que para que una piscina sea accesible, además de los itinerarios exteriores e interiores, los baños y las duchas, y demás aspectos o zonas de tránsito, debe ser accesible la entrada al vaso y la salida del mismo. Para ello existen ayudas técnicas que facilitan la acción a las personas con movilidad reducida. A continuación se exponen algunos ejemplos:

  • Escaleras adaptadas: Estas escaleras facilitarán el acceso a la piscina de buen número de personas con movilidad reducida que no precisen utilizar silla de ruedas; las dimensiones recomendadas de los peldaños son 0,30 metros de huella mínima y 16 de tabica máxima. Estarán dotadas de doble pasamanos prolongado, de forma redondeada en arranque y fin de escalera.
  • Rampas de acceso: La construcción de rampas de acceso a la zona de menor profundidad de la piscina es una alternativa segura y conveniente, siempre que haya disponibilidad de espacio. La rampa puede ser utilizada por niños, ancianos y otras personas con movilidad reducida. La pendiente de la rampa no habrá de superar el 8% y estará provista de pasamanos a ambos lados. La rampa tendrá una superficie no deslizante y no abrasiva, recomendándose una anchura mínima de 0,90 metros. Para la utilización de estas rampas es conveniente poner a disposición de los bañistas sillas de ruedas de ducha, que pueden sumergirse totalmente sin que por ello se deterioren.
  • Rampas escalonadas: Otra posible alternativa consiste en instalar una rampa escalonada, que facilita la entrada y salida de la piscina de forma autónoma a bañistas en silla de ruedas.
  • Grúas o elevadores: Pueden utilizarse dispositivos elevadores, de tipo manual o hidráulico, para posibilitar la entrada y salida de la piscina a personas usuarias de silla de ruedas.
  • Plataformas elevadoras: Otra posibilidad consiste en la utilización de plataformas elevadoras de recorrido vertical, aptas para funcionar bajo el agua.

Por último es conveniente recordar que los bordes de las piscinas y de su equipamiento deben estar redondeados.

La práctica del deporte

Debemos tener en cuenta que existe gran cantidad de publicaciones específicas sobre deportes adaptados. Aquí se exponen de forma resumida algunos ejemplos a tener en cuenta. Para ampliar este apartado recomendamos recurrir a la bibliografía existente. Hay que contar con diferentes tipos de equipamiento deportivo que pueda ser utilizado por personas con diferentes niveles de aptitud física.

El personal que dirija los ejercicios debe formarse en la discapacidad del usuario. Debe saber atender a las personas con limitaciones específicas en su actividad, así como a sus necesidades concretas. Para ello debe utilizar cuantas opciones de ejercicios estén disponibles y ser creativo respecto al equipamiento a utilizar de tal forma que el usuario se sienta cómodo con su aptitud física. Cada deporte puede requerir ciertas adaptaciones concretas en las instalaciones, o la utilización de sillas de ruedas especiales o dispositivos específicos para ajustarse a las características de los usuarios. Por ejemplo:

  • Bádminton: Altura de la red.
  • Natación: Adaptación piscina.
  • Fútbol sala:
  1. Reducción dimensiones de pista.
  2. Colocación de vallas laterales.
  3. Sistema de guía.
  4. Pelota sonora (2 kg).
  • Voleibol sentado: Reducción del tamaño de la pista y altura de la red.

Hay que permitir que los perros de asistencia esperen a sus dueños a pie de pista, en los vestuarios, etc., mientras éstos desarrollan la práctica deportiva o utilizan otras dependencias de las instalaciones como los aseos, la sauna, etc. En aquellos deportes en que los banquillos se encuentren a pie de campo deberían existir espacios para jugadores en silla de ruedas.

Al menos uno de cada tipo de aparato de musculación o entrenamiento deberá ser utilizable por personas con movilidad reducida. Para la práctica con estos aparatos se deberá disponer de un espacio libre mínimo de 80 centímetros de ancho por 1,22 metros de largo. La distancia mínima de los aparatos a los paramentos verticales será de 91 centímetros de ancho por 1,22 metros de largo. Dicho espacio debe permitir la transferencia entre una silla de ruedas y el aparato, o usar el aparato desde la propia silla. Si dos aparatos están al lado, en paralelo, el espacio libre puede ser compartido.

Vestuarios y cuartos de baño

Los espacios higienicosanitarios adecuados a la instalación son imprescindibles para la adecuada accesibilidad de cualquier instalación deportiva. Los vestuarios juegan un papel importante para el desarrollo de actividades deportivas. Las actividades de cambio de ropa o preparación para el desarrollo del deporte suelen suponer momentos adecuados para contribuir al establecimiento y mantenimiento de redes sociales interpersonales.

Los vestuarios constituyen un elemento incorporado a la instalación, por lo que la accesibilidad al vestuario deberá comprender la accesibilidad al edificio y la movilidad interior hasta llegar a los vestuarios.

Para poder acceder al vestuario es necesario que exista un itinerario accesible hasta el mismo desde las áreas de acceso y diversas instalaciones deportivas, así como desde las saunas, duchas y aseos. Las puertas con anchura mínima de 90 centímetros y altura de 2,20 metros facilitan la accesibilidad de todo tipo de usuarios. Resulta conveniente proteger la parte inferior de las puertas de los golpes mediante un zócalo de una altura mínima de 40 centímetros. Es recomendable disponer de desagües enrasados con el suelo, con rejillas adecuadas para evitar atrapamientos de las ruedas de las sillas o de los bastones.

La superficie dedicada a vestuarios dependerá del número de personas que se prevea en las instalaciones en hora punta. Los vestuarios podrán ser individuales o colectivos. Los individuales deben medir al menos 1,50 x 1,80 metros, y debe contar con un asiento abatible (si es posible regulable en altura), barras de apoyo abatibles, espejo y percha situada en la zona de alcance. La puerta de entrada al vestuario no debe interferir en el espacio libre de maniobra. Al menos el 5% de los vestuarios individuales debe ser accesible.

En los vestuarios colectivos pueden instalarse cabinas individuales de unas dimensiones mínimas de 1,85 por 1,70 metros, que pueden estar cerradas con cortinas, lonas u otros tejidos. Dentro del vestuario existirá un espacio mínimo de paso de 90 centímetros con lugares de giro de 1,50 metros de diámetro, como máximo cada 10 metros. La anchura mínima frontal entre asientos debe ser de 1,80 metros.

Es conveniente también proveer a las instalaciones deportivas de vestuarios diferenciados por sexos, con alguna cabina familiar accesible o pequeño vestuario con entrada diferenciada para las personas con movilidad reducida que accedan a la instalación en compañía de una persona de distinto sexo o familiares.

Las puertas de los vestuarios individuales y de las cabinas de los vestuarios colectivos deberían contar con un espacio inferior abierto y cerrojos con señales de libre u ocupado para conocer su disponibilidad y desbloqueables desde el exterior.

Al lado de bancos y perchas debe existir un espacio libre que permita a las personas con movilidad reducida o silla de ruedas realizar una aproximación paralela al borde lateral del banco. Los bancos serán estables y de color contrastado. Deben colocarse perchas de color contrastado con los paramentos verticales a diferentes alturas (1,40 metros y 1,10 metros, para personas en silla de ruedas o talla baja). El acercamiento a las perchas debe estar libre de obstáculos.

Las taquillas se recomienda que sean fácilmente alcanzables por una persona en posición sentada. Para ello han de colocarse a una altura máxima de 1,22 metros sobre una bancada de 30 centímetros. Las taquillas deben disponer de pestillos y tiradores fácilmente manejables. Las taquillas deberían ser de color diferente en cada una de sus filas y deberían coincidir con el color del llavero que se entrega. Cada una de las taquillas estará correctamente rotulada en macro caracteres contrastados en relieve y en braille. La numeración deberá situarse encima de la cerradura para facilitar su localización táctil.

La medida mínima de los espejos que se localicen en el vestuario debe ser de 46 centímetros de ancho por 137 de alto y colocado de tal forma que tanto una persona sentada en el banco como una persona de pie puedan verse en él.

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Accecibilidad en los baños: en el primer caso, hay barras fijas que impiden su uso y, en el segundo, hay una disposición de cuarto de baño adaptado.

El baño es un espacio para la higiene, vital e imprescindible en cualquier edificio público o privado, donde además de las funciones fisiológicas se realizan otras actividades que tienen que ver con el cuerpo y sus cuidados. Estos espacios deben permitir el acceso, la movilidad interior y el uso del mismo a todas las personas que puedan utilizar el edificio o espacio donde se encuentran, incluidas las personas con discapacidad. Si en las dependencias sólo existe un baño o aseo, éste deberá ser accesible para todos los posibles usuarios. Si existen varios baños o aseos, al menos uno deberá ser utilizable por personas con cualquier tipo de discapacidad. El aseo y el baño accesible se identificará (señalizará) con el símbolo internacional de accesibilidad.

La puerta del aseo dispondrá de un cerrojo que permita conocer la disponibilidad del baño desde el exterior. El herraje de apertura de la puerta será de fácil accionamiento y manipulación, la muletilla de cancela de la puerta será desbloqueable desde el exterior y su diseño y tamaño permitirá su utilización a las personas con problemas de movilidad en las manos. La apertura de la puerta será preferiblemente hacia el exterior o se instalará una puerta corredera.

Las dimensiones interiores del aseo o baño permitirán la inscripción de un círculo de 1,50 metros de diámetro libre de obstáculos y fuera de la confluencia del barrido de la puerta. Esto permitirá a una persona usuaria de silla de ruedas o de bastones moverse de forma cómoda y segura.

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De izquierda a derecha y de arriba a abajo: ducha accesible y ducha con barras de ayuda; lavabo accesible; taquillas con alto contraste y taquillas en doble altura.

El pavimento será no deslizante tanto en seco como en mojado. El color del pavimento contrastará con el de los paramentos verticales. El revestimiento de los paramentos carecerá de brillo que produzca reflejos. Los interruptores serán del tipo de presión, de gran superficie, evitándose los de giro o palanca, los mecanismos se diferenciarán cromáticamente de la superficie donde se sitúen.

Los aspectos de seguridad en baños y aseos son muy importantes. Se debería contar con un sistema de alarma visual y acústica en su interior que permita su utilización por todos los usuarios.

El plato de la ducha, que deberá tener unas dimensiones de 135x135 centímetros o 235x235 si se necesita la intervención de asistentes, no debe tener bordes para posibilitar el acceso con silla de ruedas de baño. El suelo debe impermeabilizarse con pendientes de desagüe de un 2% aproximadamente, pero sin dejar resaltes. La rejilla o sumidero debe tener orificios menores a 2 centímetros.

La grifería debe ser alcanzable desde una posición sentada y desde el exterior del recinto de la ducha. Deberá estar dotada de asiento abatible o no fijo. La profundidad del asiento debe permitir el lavado de la espalda. Existen sillas de ruedas para ducha y también sin ruedas que hacen más cómoda y segura la higiene.

Cuando existan saunas estas deben ser accesibles. La puerta debe medir como mínimo 90 cm de ancho y el resalto debe permitir el acceso a una persona en silla de ruedas. El interior de la sauna debe contar con bancos accesibles y con espacio suficiente para el giro de la silla de ruedas. Las puertas no deben interferir en el espacio libre. Deberán contar con un avisador sonoro y visual que alerte en caso de emergencia.

Mantenimiento

Todos los esfuerzos realizados en aplicar las medidas comentadas en materia de accesibilidad, tanto para instalaciones de nueva planta como reforma, quedan estériles si el mantenimiento que se realiza no es el adecuado.

La finalidad de las acciones de mantenimiento es preservar el nivel de accesibilidad así como la de detectar puntos negros que, sin haber sido identificados inicialmente, pueden servir para potenciar más todavía este nivel. Para ello se ha desarrollado un test de control o lista de comprobación que permite identificar las carencias de accesibilidad de la instalación (test de control en CD). Todo ello mediante la comprobación de las características funcionales de los diferentes elementos que permitirá que los usuarios puedan disfrutar plenamente de la oferta del recinto evitando que puedan sufrir sobreesfuerzos, golpes, comunicación difusa, etc., fuera de las condiciones normales de uso.

Dicha labor de mantenimiento recogerá las tareas de revisión e inspección, limpieza, sustituciones, reposiciones y reparaciones. Estas tareas se ejecutarán con la periodicidad adecuada. Es, por lo tanto, necesario y adecuado disponer de un plan de mantenimiento de las instalaciones en el que se contemple el mantenimiento de los diferentes elementos desde criterios de accesibilidad.

A continuación se presentan a modo de ejemplo una serie de acciones o procedimientos a tener en cuenta para preservar de manera adecuada algunos elementos de la instalación. Éstos y muchos más vienen recogidos en la herramienta test de control:

Las puertas deben ser objeto de mantenimiento en función de su tipología:

  • Puerta abatible: asegurar que las manillas, tiradores y pestillos presentan las mismas condiciones funcionales iniciales. Comprobando que no ha aumentado la fuerza necesaria para su accionamiento, y que posee las mismas características de agarre.
  • Puerta automática: comprobar que su accionamiento se realiza en un tiempo y espacio correcto y que no se producen variaciones. Además de que su deterioro no pueda suponer ningún riesgo para la seguridad de las personas.
  • Señalética: asegurar que los elementos indicativos no han perdido legibilidad, por suciedad o por su deterioro (por ejemplo con el desprendimiento de alguna letra). Comprobar que no suponen ningún obstáculo en el itinerario contemplado, porque hayan podido ser desplazados o porque se hayan caído.
  • Pavimento: asegurar que se conservan sus características iniciales, y que no existe ningún tipo de desgaste o rotura que pueda suponer un obstáculo o peligro para las personas, como por ejemplo modificación de la fricción, adecuación de los escalones, etc.

En caso de que se hayan de realizar modificaciones por parte de agentes externos se han de asegurar unos plazos de realización razonables.

Referencias

Guía 'Pregúntame sobre accesibilidad y ayudas técnicas': http://www.seg-social.es/imserso/dependencia/dis_acc50.html

Federación Española de Deportes de Minusválidos Físicos: http://www.feddf.es

Federación Española de Deportes para Ciegos: http://www.fedc.es

Federación Española de Deportes para Discapacitados Intelectuales: http://www.feddi.org

Federación Española de Deportes para Paralíticos Cerebrales: http://www.fedpc.org

Federación Española de Deportes para Sordos: http://www.feds.es

Consulta de legislación y/o normativa: http://athletgest.ibv.org

Este reportaje forma parte del manual Buenas Prácticas en Instalaciones Deportivas, elaborado por el Consejo Superior de Deportes (CSD) y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP), en colaboración con el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV).

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