Kontron reúne a la prensa técnica en su factoría de Augsburg para dar a conocer el estado de la tecnología de la informática industrial

El mundo de los ordenadores embebidos tras dos años de procesadores multinúcleo

Joan Sánchez Sabé15/10/2008

15 de octubre de 2008

Tal como ya hizo dos años atrás, Kontron, junto con sus ‘partners’ Intel y Wind River, ha reunido a la prensa técnica para dar a conocer las novedades de la empresa y el análisis del sector de la informática embebida. El encuentro tuvo lugar en la ciudad de Augsburg (Alemania), en una de las factorías de la empresa, durante los días 16 y 17 de septiembre. Los dos focos de atención principales fueron el uso de los procesadores de varios núcleos, y la tecnología de fabricación de microprocesadores de 45 nanómetros.
Kontron ofrece en su catálogo de productos más de treintaicinco tarjetas y más de veinte plataformas diferentes que incorporan procesadores multinúcleo: ordenadores industriales embebidos, ordenadores industriales en caja, ordenadores industriales para montaje en rack, ordenadores industriales de panel, ordenadores para montaje en bus VME, ordenadores CompactPCI, AdvancedTCA y MicroTCA y portátiles “robustecidos”; con varias opciones en cuanto a dimensiones y prestaciones. Según la propia empresa, esto les posiciona como líderes mundiales en plataformas multinúcleo. Se trata, en cualquier caso, de una amplísima gama de productos, en la que se encuentran sistemas relativamente sencillos para aplicaciones de uso masivo, hasta los más sofisticados para mover cantidades enormes de datos, utilizados en el sector de las telecomunicaciones.

Las aplicaciones de dichos sistemas incluyen la automatización industrial. Los sistemas de visión incorporados a las diferentes máquinas, los controles de movimiento en tiempo real, los sistemas de inspección en línea (o en máquina) y los controles de seguridad cada vez más sofisticados se han convertido en mucho más asequibles, tanto desde el punto de vista de su desarrollo técnico, como en su coste económico final.

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Ordenador en tarjeta.

Multinúcleo: la forma más rentable para crecer en funcionalidad

Hasta hace un par de años, la forma de hacer que los ordenadores (embebidos o no) funcionaran más rápido era dotándolos de un procesador que funcionara más rápido. Los mecanismos para conseguir el procesador más rápido eran básicamente dos: aumentar el número de ciclos de procesador cada segundo (cuantos más miles de millones de ciclos por segundo –alias GHz–, mejor), y aumentar el número de cosas que un procesador puede hacer en un ciclo (aumentar su paralelismo interno, a fuerza de complicar su arquitectura). La primera opción tiene un precio caro: las prestaciones obtenidas crecen de forma lineal con la velocidad, pero el calor generado (y que tiene que ser disipado) crece de forma cuadrática. La segunda opción también tiene sus inconvenientes: las arquitecturas de los microprocesadores se hacen cada vez más complicadas, difíciles de entender, de predecir y de depurar, especialmente cuando los sistemas ejecutan las instrucciones en un orden diferente del orden de programación.

La solución que ha parecido más evidente, y que permite (casi) doblar las prestaciones posibles, a la vez que el calor generado también se dobla (en lugar de multiplicarse por cuatro): utilizar dos procesadores en lugar de uno. O, para ser más precisos, hacer un procesador que tiene dos núcleos que comparten la circuitería de acceso a memoria y con el resto del mundo, y que comparten también la caché. Según las predicciones de los fabricantes de microprocesadores, esto permitirá que la famosa ley de Moore siga siendo vigente durante los próximos 5 o 10 años.

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