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La subjetividad de la luz

Carlos Sierra01/06/2013

Percibimos la realidad exterior a través de los cinco sentidos, y de todos ellos, es la vista el de mayor importancia. A través de la vista recibimos alrededor de un 80% de la realidad exterior. Coincidirán conmigo en que de todos ellos, el último sentido que nos gustaría perder es el de la vista.

Todo el mecanismo de la visión es un aprendizaje, el ser humano “aprende” a ver. Con ello quiero decir, que la visión no es un proceso innato, dentro del útero materno no hay luz, con lo que no desarrollamos esa capacidad hasta que nacemos y tomamos contacto con el mundo. Hay estudios que indican que sí hay cierta influencia de la luz sobre el feto durante el embarazo, pero parece demostrado que los recién nacidos son ciegos, no responden a los estímulos visuales hasta pasado un cierto tiempo.

Durante ese proceso de aprendizaje, nuestra visión se adaptará al entorno donde nos desarrollemos. Un ejemplo curioso es la tribu de los pigmeos en África: Es una tribu que desarrolla su actividad en un entorno donde la vegetación es muy densa, su campo visual no llega más allá de 50 m. Cuando el hombre blanco colonizó África y entró en contacto con esta tribu, los acompañaron a la cima de una montaña, y en la falda de la misma había una manada de elefantes. ¿Cuál fue la reacción de los pigmeos?, comenzaron a mover las manos como si estuvieran espantando moscas… ¿Por qué?, porque no habían “aprendido” a ver más allá de una distancia de 50 metros, donde la espesura de la vegetación impide ver más allá.

Todo este proceso de adaptación y aprendizaje condiciona nuestra relación con el exterior y a partir de ello lo interpretamos y nos comunicamos con el mundo exterior.

Los expertos en marketing y publicidad estudian estas cosas y de esta forma “condicionan” o subjetivizan nuestro comportamiento. ¿Saben por ejemplo dónde se pagan más los anuncios en la prensa escrita?: Abajo y a la derecha. ¿Por qué?, porque saben que el ojo dirigirá primero la vista allí…

Nuestro campo visual es de aproximadamente 180º en sentido horizontal y de unos 130 º en sentido vertical, pero nuestra máxima atención se centra en un ángulo de unos 20º. ¿Saben que hay marcas que pagan por exponer sus productos a la altura de los ojos?, es lo que primero percibiremos… ¿Cuántas veces miramos abajo para comprobar si ese producto es más económico?

Hagan una prueba, después de hacer la compra en un supermercado, cuenten cuantas cosas han comprado y no necesitaban… ¿Tendrá la luz algo que ver con ello?

¿Por qué los espejos de las tiendas de moda “adelgazan”?, para conseguir que la imagen que percibimos nos sea más agradable y tomemos la decisión de comprar esa prenda…

¿Por qué las batas de los cirujanos son verdes, azules o marrones?, para que el color de la sangre no contraste mucho con el color de la bata y no se perciba una escena muy sanguinaria… ¿Se imaginan un cirujano con bata blanca…?

Existen muchos ejemplos que relacionan la luz con el comportamiento, miren, pregunten, consulten… y juzguen. Nuestro entorno está lleno de situaciones curiosas en las que la luz tiene mucha más importancia de la que creemos. Pregúntense por qué aquello es de ese color y no otro, por qué tiene esa forma y no otra, por qué está en esa situación y no otra… La razón es la de que percibamos y actuemos en consecuencia…

Sean curiosos!!!