La imagen joven y atrevida de Casa Mariol y su amplia experiencia han llamado la atención de medios de comunicación de todo el mundo

La vuelta del vermut

Irene Relda10/10/2014

“Tarde o temprano todo vuelve”. Cuántas veces hemos oído o pronunciado esta frase... Pues ahora parece que le toca el turno al vermut. Aunque en realidad nunca haya desaparecido de nuestros domingos por la mañana, hoy asistimos a una segunda juventud, al renacer de esta bebida que se ha convertido en un rito, en una tradición, en un valor cultural. En ciudades como Barcelona, es casi una institución, y Casa Mariol, un referente, por su producto y, sobre todo, por un estilo y un diseño totalmente rompedores. “¿Quedamos para tomar el vermut?”.

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Que una bodega le dedique tanto mimo a la elección de sus etiquetas dice mucho de ella. Ese halo de modernidad, de conservar las costumbres, de ofrecer un producto de calidad, son la tarjeta de presentación de esta empresa cuyo nombre no deja de sonar. Aliados del diseño gráfico, su fama no es fruto de esta tendencia al vintage. Son varios los factores que han hecho que medios de comunicación del mundo entero como Condé Nast Traveler, Financial Times, Vogue, Marie Claire, AD, Expansión, El País Semanal, La Vanguardia, Esquire, The Independent, The New York Times y varias emisoras de radio se hayan fijado en esta pequeña firma con mucho, mucho que decir.

Lo cierto es que el vermut vuelve a ser tendencia. “En mi opinión, se debe a su estilo libre y popular. No hay que preocuparse del lugar (cualquier bar sirve), ni con quién (todo el mundo está de buen humor a esa hora). Además, reúne a padres, mayores, jóvenes y niños, lo puedes hacer sentado o de pie, con mal o buen servicio, bajo el sol de mediodía y sin gastarte mucho dinero”, apunta Miquel Àngel Vaquer, propietario junto a sus dos hermanos de Casa Mariol.

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“El vermut será más bueno cuanto mejor sea y más cuerpo tenga el vino base y más naturales sean las esencias de hierbas aromáticas utilizadas”

Pero una cosa tienen clara en cuanto al perfil de su consumidor y es que a pesar del aspecto joven de sus vinos, sus productos son “ageneracionales”. “Atendemos a aquellos consumidores que no son expertos del vino pero quieren consumir vinos de una forma desacomplejada, sin esnobismo ni ganas de impresionar. Gente que le gusta el vino sin más”.

Para Miquel Àngel, diferenciar el buen vermut es sencillo. Esta es la clave: “El vermut será más bueno cuanto mejor sea y más cuerpo tenga el vino base y más naturales sean las esencias de hierbas aromáticas utilizadas. En boca, debe tener un buen equilibrio entre lo amargo y lo dulce, imprescindible para no caer ni en lo dulzón ni en lo medicinal. La maceración con hierbas debe aportar aroma y frescor y no un carácter amargo-medicinal”.

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Vinos de crianza de Casa Mariol.

No existe una fórmula única que acompañe al vermut aunque las patatas fritas, las banderillas o las conservas siempre han casado bien con esta peculiar bebida. “Lo más interesante del vermut es el mapa gastronómico que crea a lo largo de la península: frituras en Andalucía, conservas de mar en Cataluña, pintxos en Euskadi, casquería en Madrid y ensaladilla rusa, patatas y aceitunas en cualquier parte. En nuestro bar de Barcelona, los clientes recurren a los encurtidos. Si se trata de una perezosa mañana de domingo, siempre funciona”.

Pero, ¿se consume con hielo? ¿Con aceituna? Preguntamos al experto: “Lo divertido es que cada uno se prepare el vermut como quiera, a la hora que quiera, acompañado de las tapas que quiera y, sin duda, lo más importante, en la compañía que quiera. Porque bastante mal está la cosa como para que venga cualquiera y te diga qué hacer en el mejor momento del día, ¿no?”.

Traspasando fronteras: de Barcelona a Nueva York

No es una cuestión de hábitos por zonas geográficas. “Yo creo que en Barcelona lo vivimos como un resurgir y lo teñimos de tendencia pero en otras partes de España, sobre todo en pueblos, es una costumbre muy arraigada, una estampa clásica del fin de semana de ‘La Germandat’ de mi pueblo, Batea. A nosotros nos sorprende que hasta en Nueva York les interese nuestro vermut como bebida y no tanto como mixer. A muchos barmans de Manhattan les hemos animado a servir el vermut con su chorro de sifón, un toque de naranja y su oliva, una forma de obtener un preparado de baja graduación muy apetitoso. Créeme es una bebida que gusta a quien la descubre. Muchos, sorprendidos por lo goloso y agradable de la bebida, me han animado a no llamarle vermut ya que consideraban el vermut esa bebida amargante que de jovencitos robaban de los mueble-bar de sus abuelos”, sostiene Vaquer.

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Vinos decoupage.

“Yo creo que en Barcelona lo vivimos como un resurgir y lo teñimos de tendencia, pero en otras partes de España, sobre todo en pueblos, el vermut es una costumbre muy arraigada”

Diseño, diseño y diseño

La primera sorpresa del vermut de Casa Mariol llega al observar su botella. Totalmente diferente a los habituales envases de vermut y vino, demuestra cómo para la firma el diseño gráfico es fundamental. Casa Mariol cuida mucho la estética, y sus originales etiquetas les han hecho merecedores de premios en España y más allá de nuestras fronteras. “El diseño ha sido nuestra herramienta para contar qué tipo de bodega familiar somos; de carácter rural, trabajadores, austeros, de oficio, espontáneos, divertidos. El diseño gráfico ha sido nuestro aliado para conectar con nuestros consumidores y guiñarles el ojo con una nueva propuesta”, apunta.

El branding es importante para Casa Mariol por una razón “muy sencilla”, asegura. “En un mercado donde las calidades y los costes de las industrias vitivínicolas son muy parecidos, aquello que nos diferencia los unos de los otros es el branding. Por otra parte, el branding que te ofrecen las agencias no es de mucha calidad ya que desconocen el sector de los vinos /alimentación. Nuestro branding es fruto de un ejercicio íntimo y de honestidad de reconocer y hacer bandera de quienes somos, cómo somos y qué ofrecemos”, defiende el responsable de Casa Mariol.

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Casa Mariol elabora el único verdejo de Cataluña.

Los tres hermanos que regentan la empresa han unificado las marcas y lanzado su actual colección de vinos, Casa Mariol. “Siempre hemos confiado mucho en el trabajo de branding. Era arriesgado pero era una propuesta novedosa y de verdad. No contamos con la colaboración de ningún distribuidor en Barcelona, así que empezamos a atender directamente a la hostelería y así hacernos nuestro hueco en el competitivo mercado barcelonés. Casa Mariol es de Batea pero también es de Barcelona, la ciudad que tiene mayor acogida”, afirma.

Toda una ceremonia

Ir a tomar el vermut en familia, con amigos o en pareja no es una moda. Siempre se ha hecho y se hará. “El vermut es una bebida y también una ceremonia muy sexy. Afortunadamente, el brunch ha perdido la batalla y los bares y los restauradores han optado por lo natural, por la herencia, por lo de aquí. Después de tanto lambrusco, gin tonic, mojito y cañita bien tirada, ¿será ahora la hora del vermut? Los Mariol organizamos con mucho éxito en Barcelona el Baile del Vermut dentro del festival Off Menu y viene gente de todas las edades a tomar el aperitivo mientras bailan. ¡Esto demuestra que el vermut es nuestra fiesta diurna!”, apostilla Vaquer.

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Miquel Àngel Vaquer, propietario de Casa Mariol.

Entrevista a Miquel Àngel Vaquer, enólogo y copropietario de Casa Mariol

Casa Mariol también puede presumir de elaborar el primer verdejo de Cataluña. Háblenos de JO!

JO! ya no existe. Fue una aventura buenísima pero ahora Casa Mariol acogió el primer verdejo de Cataluña y dejo de llamarse JO!. Fue el producto que nos permitió meter un pie en la industria hostelera. A día de hoy, nuestro verdejo sigue siendo el único producido y elaborado en Cataluña, una rareza en el mercado que tiene una magnífica aceptación.

¿Qué otros vinos y cavas comercializan?

Todos nuestros vinos son monovarietales. Elaboramos interesantes blancos como Garnatxa Blanca, Macabeo y Chardonnay y tintos crianzas y reservas de las variedades Samsó, Syrah, Cabernet, Merlot y Tempranilllo. Nuestros cavas son tres, la trilogía clásica en joven y reserva y un Brut Rosado de Trepat ideal para cocktails.

Además, organizan encuentros para dar a conocer el maridaje, cursos de cata…

Sí, organizamos muchos eventos donde tanto el contenido como la parte lúdica son importantísimos. El Baile del Vermut, que introdujimos en la Casa de Aragón o nuestro Vermut de Festa Major, que organizamos en La Mercè junto con VilaViniteca son dos eventos muy esperados en Barcelona.

Incluso organizan maridajes con música. ¿Con qué melodías casan sus vinos?

Música que no reste importancia a la gente, que te haga sentir bien y que acompañe el momento gastrolúdico que estás viviendo.

¿Dónde se pueden adquirir sus productos?

Contamos con 33 distribuidores en España y 12 países donde exportamos. Estamos contentos de tener partners nacionales como El Corte Inglés, Vips o Grupo Tragaluz e internacionales como Whole Foods, en Estados Unidos, o Brindisa, en Reino Unido. A excepción de El Corte Inglés, nuestros vinos no se encuentran en grandes superficies sino más bien en tiendas de confianza y también en buenos bares, comedores y restaurantes.

¿Qué cree que pueden hacer sus productos por el sector hostelero?

Nosotros tenemos una importante herencia en la hostelería. Mi abuelo y fundador de Casa Mariol abrió restaurantes en Barcelona y en Zaragoza (Las Palomas, Restaurante Español, etc). y todos nuestros productos nacen con la voluntad de facilitar el trabajo de los hosteleros. Nombres escuetos, etiquetas reconocibles, no utilizamos tecnicismos enológicos y si nuestro vino marida con marisco, te plantamos el dibujo de unas ostras. Lo ponemos fácil, que ya todo está demasiado difícil.

Para terminar, ¿admite innovaciones “creativas” el vermut, no sólo en la preparación de la bebida sino en los platos que lo pueden acompañar? ¿O no hay nada mejor que las maneras clásicas?

No soy de los que piensa que cualquier tiempo pasado fue mejor. Tenemos un histórico y una tradición del vermut riquísimos, que es nuestro patrimonio y que hay que considerar y en el que hay que inspirarse, pero el vermut admite aún mucha creatividad. Invito a restauradores y bodegueros a innovar y trabajar la hora del vermut. Es una hora en la que el cliente está de un humor buenísimo. Nosotros le hemos puesto un poco de ese humor, el de aquí, en la botella, un divertido mapa del tesoro que te descubre las claves para iniciarte en el ritual del vermut. ¡Salud!

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