IGEA

El papel del productor en el proceso de trazabilidad

Charo Hernández03/06/2005

Organizado por IGEA en el Club Diario Levante, tuvo lugar el desarrollo de la conferencia titulada "El papel del Productor Agrario en el proceso de trazabilidad", impartida por José Miguel Ferrer Arranz, Jefe del Servicio de Industrias Agroalimentarias de la Consellería de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Organizado por IGEA el pasado día 26 de mayo, en el Club Diario Levante, y en el marco de la entrega de premios de la III Edición del Concurso "Porque no solo es producir y cosechar", tuvo lugar el desarrollo de la conferencia titulada "El papel del Productor Agrario en el proceso de trazabilidad", impartida por José Miguel Ferrer Arranz, Jefe del Servicio de Industrias Agroalimentarias de la Consellería de Agricultura, Pesca y Alimentación.

La pregunta desencadenante del concurso se refería precisamente a "¿Cómo definiría el concepto de trazabilidad y de que forma puede aplicarse en el primer escalón agroalimentario?", y se planteaba desde el permanente objetivo de IGEA de divulgar entre los productores todos aquellos aspectos de la gestión empresarial agraria que les afecten y ayuden a mejorar la rentabilidad de sus explotaciones.

Cada vez más, los consumidores son más exigentes en materia de seguridad y calidad alimentaria, pues están más informados y mejor organizados. La calidad agroalimentaria unida a su trazabilidad contribuye a que tanto la oferta como la demanda beneficien a productores y elaboradores a través de un valor añadido que se aporta al producto de origen gracias a las técnicas respetuosas de producción y elaboración; atributos que hay que dar a conocer a los consumidores.

En la Comunidad Valenciana existen gran variedad de productos agrícolas conocidos por su alta calidad como son la D.O. Nísperos de Callosa, D.O. Cerezas de la Montaña de Alicante, D.O. Chufa de Valencia, D.O. Arroz de Valencia, D.O. Vinos de Valencia, D.O. Vinos de Alicante, D.O. Utiel-Requena, Agricultura Ecológica (Hebres del Molí) que trabajan constantemente por dar a conocer sus productos y a los que tengo que agradecer su colaboración en los premios de esta tercera edición del concurso “Porque no sólo es producir y cosechar”, una elegante cesta de productos agrarios valencianos con Denominación de Origen diseñada por una prestigiosa floristería valenciana que entregó a los ganadores D. José Vicente Guillem, Director del Instituto Valenciano de Calidad Agroalimentaria, en nombre de la Consellería de Agricultura, Pesca y Alimentación.

Igualmente tengo que agradecer la colaboración de Diario Levante-EMV, Grupotec, las ferias Euroagro e Iberflora, Especial Directivos por su participación en los premios con su obra Manual de Gestión Empresarial: Explotaciones Agrarias y a Eumedia por el semanario Agronegocios.

Como decía, la calidad y la “calidad diferenciada” son ventajas competitivas y a ellas se debe unir la trazabilidad.

Lamentablemente, la trazabilidad todavía es percibida por algunos como un conjunto de normas coercitivas por parte de la Unión Europea, por ello desde IGEA hemos puesto en marcha una serie de acciones divulgativas con el fin de presentarla (y debemos hacerlo por el buen futuro) como el punto de partida de un sector de más calidad mucho más competitivo y rentable para sus profesionales.

En la conferencia que pronunció José Miguel Ferrer, los asistentes, productores agrarios pudieron informarse de cuál es su papel en el proceso de trazabilidad. No todos pudieron asistir, a continuación resumimos las principales conclusiones de la charla.

La trazabilidad en la cadena alimentaria es obligatoria desde el 1 de enero de 2005, y como tal se ha convertido en una responsabilidad más para el empresario agrario. Es una herramienta para conseguir Seguridad Alimentaria y en ese sentido aporta información y transparencia en la cadena alimentaria, facilita la inmovilización o retirada de productos defectuosos, pero sobre todo: delimita responsabilidades legales y jurídicas en caso de crisis agroalimentarias.

La mayor tarea recae sobre las empresas transformadoras o acondicionadoras del producto, en la medida en que modifican la materia prima, añaden sustancias o mezclan productos y llevan a cabo un proceso que puede alterar la calificación sanitaria del producto original, y por tanto el riesgo para el consumidor.

La normativa comunitaria ha creado una nueva obligación general para los explotadores de empresas alimentarias, haciendo incidencia en el objetivo y el resultado previstos, pero sin prescribir la forma de alcanzar ese resultado. La Guía para la implementación de los artículos 11 al 20 del Reg.(CE) 178/2002, elaborada por el Comité de Cadena Alimentaria y Seguridad Animal, establece dos tipos de informaciones que deben poseer los operadores de la cadena alimentaria

Primera Categoría (siempre disponible para las autoridades competentes): Razón social de los proveedores y naturaleza del producto suministrado, Razón social de los clientes y naturaleza del producto vendido, y por ultimo fecha de la transacción/entrega.

Segunda Categoría (adicional, pero altamente recomendada): Volumen o cantidad, numero de lote, descripción mas detallada del producto: variedad, fresco o transformado etc.etc.

Para el productor, tal y como de momento se configura el Reglamento (CE) 178/2002, no tiene porque suponer mayor coste, pero sí un esfuerzo administrativo superior. Y en este sentido parece imponerse la necesidad de un cuaderno de explotación donde se vayan anotando los datos de proveedores, los de los clientes, y las incidencias del cultivo (abonados, tratamientos etc.….).

Conviene pensar en la trazabilidad no como en una obligación más, aunque lo sea, sino como un instrumento de defensa frente la responsabilidad que contrae el productor por su papel de "fabricante" de alimentos, y para garantizar a la sociedad un determinado nivel de seguridad alimentaria. Con la normativa actual, en caso de crisis grave, un productor debería hacer frente a una responsabilidad administrativa o penal: La trazabilidad, bien aplicada, actúa como un seguro que le cubre de este riesgo.

Por ultimo, toda situación de crisis, entendiendo como crisis la nueva obligación legal de mantener registros para la trazabilidad, es a su vez una oportunidad de mejorar, por lo que surge una recomendación para el productor agrario y es que utilice también la trazabilidad como una herramienta de gestión, de modo que la información que sea necesaria para garantizar la trazabilidad, más el análisis de la que oportunamente considere recoger desde un punto de vista empresarial, le ayuden a mejorar la rentabilidad de su explotación.

Ello, si se encarga el propio productor del diseño, recogida y archivo de los datos, y su posterior análisis, seguramente le va a suponer más trabajo, pero no necesariamente mas costes.

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