Una idea trasnochada

¿Tomates como subproducto de la electricidad?

24/09/2003

24 de septiembre de 2003

Las ideas sobre cómo pintar de verde las actividades menos ecológicas están a duro la docena. Aquí hay una aparentemente seria.

Las ideas sobre cómo pintar de verde las actividades menos ecológicas están a duro la docena. Aquí hay una aparentemente seria.
En principio las cosas parecen razonables. Las centrales eléctricas liberan a la atmósfera ingentes cantidades de aire caliente, que se disipan sin beneficios posteriores. Al mismo tiempo dejan también como residuo toneladas de gas carbónico, que contribuyen al calentamiento de nuestro planeta a través del temido "efecto invernadero". Es entonces lógico utilizar esos desechos energéticos y gaseosos en calentar invernaderos - estos sí reales, y no el metafórico del efecto - donde se produzcan tomates, pimientos, calabacines, etc -, en zonas donde nadie anteriormente había pensado en poner estas instalaciones. Se ahorra energía y el temido CO2 es fijado por las plantas - fertilización carbónica. Particularmente bien adaptadas serían las centrales térmicas de gas natural, que no liberan azufre, particularmente desagradable para las plantas
Esta es la esencia de un proyecto de investigación  realizado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (EE.UU) y financiado por Calpine Corporation, una empresa productora de energía eléctrica californiana, que pone particular énfasis en su imagen "verde".
Pero no hay motivo para temer que el mercado se vea inundado por productos hortícolas obtenidos más allá del Círculo Ártico gracias a la calefacción gratuita suministrada por plantas generadoras que pudiese haber por allí. Las grandes zonas productoras del mundo - de cualquier cosa, y las hortalizas no son una excepción - surgen en determinados sitios gracias a una conjunción de factores, entre los cuales está que se produzca una masa crítica de conocimientos, servicios, logística, investigación, adaptabilidad y creatividad, etc. Lo que vemos en Almería, en Murcia, en Alicante, en Valencia....La idea es ingeniosa, pero no pasa de ser un truco publicitario