Con un pequeño porcentaje de coste

Automatismos y aprovechamiento del agua en jardinería

Nuria Higón26/08/2002

El control automático del sistema de riego escogido permite facilitar la tarea y reducir el empleo de mano de obra. Aminora el consumo de agua además de suministrarla en el momento más adecuado.

Uno de los objetivos que se buscan mediante la utilización de los sistemas de riego en jardinería no es otro que aminorar el consumo de agua además de suministrarla en el momento más adecuado. Es por esta razón que conviene realizar un estudio de todas las condiciones en las que se encuentra la zona a ajardinar, con el fin de seleccionar el sistema de riego y todos sus componentes. Para facilitar la tarea del riego y reducir el empleo de mano de obra, el sistema de riego elegido, ya sea por goteo o por aspersión, es puesto en funcionamiento automáticamente por medio de programadores y demás enseres que  se describen a continuación.

Automatismos

La automatización es uno de los elementos condicionantes del proyecto de un jardín, pues de la elección correcta de un equipo de automatización dependerá el posterior ahorro en material, movimiento de tierras y caudales de agua.

Al  sectorizar un jardín en varias zonas de riego,  se dispondrán las tuberías de modo que alcancen cada una de las zonas. De la red principal partirán varias secundarias que abastecerán a los grupos vegetales.

Los equipos que intervienen en la automatización de instalaciones de riego, si bien representan un pequeño porcentaje del coste global del proyecto, ofrecen importantes ventajas para el correcto funcionamiento  de las instalaciones. Se puede actuar con mayor exactitud y seguridad en las tareas de control.

Las actuaciones se realizan de forma mecanizada y por tanto se consigue evitar errores. También se consigue  optimizar los recursos humanos; las actuaciones pasarán en gran medida a ser mecánicas y podrán realizarse en cortos períodos de tiempo. En última instancia, se consigue ahorrar mano de obra en el mantenimiento hídrico de la instalación.

Los automatismos son de fácil manejo; desde un  centro de control se envían las órdenes pertinentes a todos los elementos que constituyen la instalación. Asimismo, el  equipo permite cambiar las órdenes según parámetros establecidos en caso de anomalías o alteraciones imprevistas.

La automatización permite realizar un registro pertinente de los datos, pudiendo conocer los eventos realizados, el consumo de agua, el consumo de fertilizantes (en caso de fertirrigación). De esta forma, el seguimiento del complejo es total, ya que podemos informatizar los datos.

Clasificación de automatismos

Existen diferentes tipos de automatismos. Los programadores de riego actúan conforme a un volumen de riego   o un tiempo prefijado. Estos programadores actúan sobre equipos como la  válvula principal, que establece la hora de inicio y que permite regular variables tales como tarifa de riego, presión o volumen de agua.

Otros elementos sobre los cuáles actúan los automatismos son los sistemas de filtración, el dosificador de fertilizantes, los agitadores. De esta forma se puede realizar una fertilización proporcional a la cantidad de agua; también podemos establecer las cantidades de fertilizante hay que aplicar y  en qué  momento.

La automatización permite, a la hora de fertilizar, retardar la inyección de abono a la red, con el objeto de humectar el terreno y la que la posterior aplicación de fertilizante sea más efectiva. Todo ello respecto del tiempo de inicio del riego, del tiempo que tarda la red hidráulica en llenarse y de  los posibles cambios de sector  de riego.

También se puede, actuando sobre las válvulas de riego,  determinar los volúmenes de agua a aplicar a cada sector o parcela, el día, la hora de inicio y el tiempo de riego.

Los automatismos pueden disponer de equipamientos de alarmas, por medio de sensores externos, emisores de impulsos, boyas de nivel, persostatos, etc. El sistema recibe información que es analizada; las anomalías detectadas por las alarmas pueden ser debidas a datos de caudal, presión, conductividad, temperatura, etc.

Programadores

Existe un gran número de programadores: podemos encontrar, por ejemplo, programadores a pilas con válvula incorporada. Estos equipos disponen de un dispositivo electrónico que realiza la apertura y cierre de la válvula. Son capaces de comandar válvulas de diámetro superior a una pulgada mediante la conexión hidráulica adecuada, pero generalmente son estas últimas las empleadas. Se encuentran en el mercado dos tipos de  estos programadores, los que permiten prefijar ciclos semanales y varios riegos por día, y los de actuación repetitiva  programables por medio de un pulsador.

También se encuentran programadores a pila con salidas a solenoides; estos solenoides van conectados a la electroválvula y dan las órdenes establecidas y memorizadas en el programador.

Asimismo destacan los programadores de horario con mandos mecánicos, que están constituidos por un reloj  que mide el tiempo y un conjunto de mandos que permiten fijar a voluntad el orden de apertura y cierre. También hay programadores digitales, que disponen de varios canales de salida para el control del agua  y fertilizante. La salida para bomba o válvula principal permanece activada siempre y cuando esté abierto uno de los canales de riego. El reloj digital que disponen permite en caso de fallo en el suministro de tensión que no se pierdan los datos programados. También disponen de canales de salida para limpieza de filtros.

Existen programadores digitales por tiempo con registro de caudal, tienen las mismas características que los digitales, pero incorporan un contador de caudal instantáneo que permite registrar el volumen de riego y fertilizante suministrado en cada sector, pudiendo saberse además el volumen total gastado. Tienen dispositivos para el registro de alarmas, desactivándose en caso de detección de anomalías por los sensores. Pueden configurarse en función del número de bombas, válvulas de campo, dosificadores de fertilizantes, agitadores.

Existen programadores de riego volumétrico monocable y multicable. Presentan las características anteriores con la posible incorporación de una impresora para el registro de la información.

Aprovechamiento del agua

Mediante estos elementos, y mediante su correcto manejo, el agua es suministrada de la manera adecuada, aportándose la cantidad requerida por la planta en el momento más idóneo. Así, con estos sistemas tan avanzados, no se producirán pérdidas importantes de agua que dañarían a las especies vegetales, produciendo hongos, encharcamiento y  marchitez de raíces que repercutirá sobre la parte aérea de las mismas, etc., y sobre las características del suelo, afectando en su estructura, textura, pH, pérdida de nutrientes, entre otras.

Otro punto a tener en cuenta para evitar pérdidas de agua y asegurar su aprovechamiento es una buena elección de materiales. Éstos deberán ser de calidad, probados y garantizados, pues de ellos dependerá el éxito o fracaso del proyecto. Se deberán exigir materiales homologados que presenten certificado de calidad (ISO 9000).

También es importante para asegurarnos el rendimiento de agua, diferenciar los diseños de riego para cada sector del jardín: arquetas, taludes, isletas, rocallas, etc. en las que encontraremos diferentes sistemas y piecerías.

Artículo apararecido en QEJ 95 (Mayo 2002)

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