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La enfermedad es el principal causante de las graves pérdidas que sufre este cultivo en el área del Mediterráneo y Oriente Medio

Se obtienen las dos primeras variedades de guisantes resistentes al jopo

Redacción Interempresas29/09/2011

29 de septiembre de 2011

Investigadores del Instituto de Agricultura Sostenible (IAS-CSIC) han desarrollado las dos primeras variedades de guisante (Pisum sativum) resistentes a Orobanche crenata, planta parásita conocida como jopo, principal causante de las graves pérdidas que sufre este cultivo en el área del Mediterráneo y Oriente Medio. La O. crenata afecta a otras leguminosas como las habas, las lentejas, las almortas o la veza, pero sus efectos son mucho más devastadores en el guisante, causando pérdidas de rendimiento del 100%, convirtiéndose en el principal factor limitante para su cultivo en la cuenca mediterránea.
Según los expertos, la importancia del cultivo del guisante, destinado principalmente a la fabricación de pienso para alimentación animal, radica en la reducción de la dependencia de las importaciones de soja. Además, permitiría diversificar las fuentes de proteína y adaptarlas a los diferentes usos. Asimismo, es bien conocido el papel beneficioso de las leguminosas en las rotaciones de cultivos. En este sentido, el guisante, como leguminosa, tiene un rol importante en la fijación de nitrógeno atmosférico, ahorrando al agricultor costes en fertilizante y mejorando las condiciones físicas del suelo. Esta alternancia de cultivos contribuye a la protección frente a patógenos y malas hierbas.

Las políticas europeas defienden la conveniencia de reintroducir cultivos de leguminosas. Sin embargo, pese a las ayudas ofrecidas, la producción de guisante no ha hecho sino descender en las últimas décadas. Uno de los motivos principales era la susceptibilidad de esta especie a la 'Orobanche crenata'. La falta de métodos de control eficaces unida a la poca rentabilidad de las semillas comercializadas (variedades foráneas, poco adaptadas a las enfermedades y climatología de la región) provocó el abandono de este cultivo por parte de los productores mediterráneos.

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Planta afectada con Orobanche crenata (detalle).
Las dos nuevas variedades de guisante, bautizadas con los nombres de ‘Fandango’ y ‘Toro’, han demostrado su resistencia a dicha planta parásita en diversos estudios de campo que se han llevado a cabo en varias localidades de España, así como en Egipto, Palestina y Túnez, con el fin de evaluar su rendimiento en diferentes entornos susceptibles. Ambas han sido enviadas al Registro de Variedades Protegidas de la Unión Europea para su posterior comercialización a nivel internacional. De hecho, varias cooperativas y empresas de diferentes países ya han mostrado su interés por contar con variedades de guisante resistentes al jopo, como única forma rentable de cultivar guisantes en los campos infestados.

Métodos de obtención

Para su obtención no se han utilizado herramientas moleculares, sino métodos de mejora genética clásica. Se comenzó con una tediosa búsqueda de fuentes de resistencia, para lo que se evaluaron en campo más de 3.000 entradas de guisantes procedentes de bancos de Germoplasma de todo el mundo. Se encontraron muy pocas entradas con ciertos niveles de resistencia incompleta, pero con muy malas características agronómicas, siendo algunas de ellas especies silvestres, que fueron cruzadas para acumular los niveles de resistencia disponibles.

Tras 15 años de cruzamientos y selección en campo, se dispone ya de variedades resistentes y productivas. Este trabajo ha sido llevado a cabo por un equipo coordinado por el doctor Diego Rubiales Olmedo, pionero desde principios de los 90 en investigación sobre mejora en guisante por resistencia a enfermedades. En paralelo se han desarrollado exitosos estudios de herencia y genómica, que se espera sirvan en un futuro próximo para acelerar el proceso de mejora.

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Integrantes del equipo investigador, encabezado por el doctor Diego Rubiales.
Con la finalidad de mejorar la viabilidad de este cultivo, el equipo del IAS-CSIC está llevando a cabo diversos proyectos en los que también se buscan variedades de guisantes resistentes a otras enfermedades causadas por hongos, como el oídio, la roya, la ascoquitosis o las fusarioisis. Asimismo, colaboran con diversos centros de investigación en estudios relacionados con el control de dichas enfermedades en otras leguminosas como el haba o la lenteja. Otra de sus líneas de investigación está orientada hacia la evaluación de la interacción entre el estrés hídrico y ciertos patógenos vegetales como son 'Fusarium oxysporum' y 'Erysiphe pisi', cuyos síntomas o efectos en la planta resultan similares. Actualmente, este grupo sigue profundizando en el uso de marcadores moleculares que permitan identificar los genes de resistencia, combinando así las técnicas de mejora clásica con la investigación genética. Se trata de una aproximación integrada, que va desde la caracterización génica hasta la evaluación en campo de las variedades desarrolladas y su integración con otras estrategias de control integrado.

Un enemigo muy temido pero poco conocido

Aunque ya desde la antigüedad clásica se tenía conocimiento de las infecciones del jopo en leguminosas, fundamentalmente haba, se conocía poco sobre su efecto en el guisante, de modo que se ha descrito como un problema reciente, cuando en realidad no lo es. El jopo es tan devastador sobre el guisante que ha impedido el cultivo en las áreas infestadas. A diferencia de otros cultivos afectados por otras especies de Orobanche, como el girasol, no se habían desarrollado medidas efectivas de control para esta enfermedad en guisante.

Desde que se iniciaran las primeras investigaciones sobre mejora hasta que se han obtenido variedades resistentes al jopo han pasado 15 años, pero finalmente se ha conseguido de forma natural contar con estas semillas que, además, presentan altos índices de productividad y adaptabilidad a las condiciones agroclimáticas andaluzas. Este avance abre las puertas para la reintroducción de este cultivo en toda la región mediterránea.