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La crisis alimentaria lastra al sector hortofrutícola español

Francisco Seva, periodista y director de Com Imaginación Servicios Profesionales08/09/2011

8 de septiembre de 2011

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La denominada ‘crisis del pepino’ todavía sigue produciendo consecuencias para el sector agrícola español, puesto que esta alerta alimentaria ha provocado que se haya producido una bajada del consumo de las frutas y las hortalizas que se cultivan en España en toda Europa, debido a la falta de confianza que existe entre los consumidores a la hora de comprar estos alimentos.

Ante esta situación se ha producido un colapso de los mercados, ante la llegada de unas producciones que no tenían su consecuente salida comercial, y una reducción de los precios; dos circunstancias que viene padeciendo todo el ámbito hortofrutícola desde que se desencadenó esta alerta, originada debido a la detección de la bacteria E.coli en unos pepinos que se consumieron en Alemania.

Al hilo de esta cuestión, no hay que olvidar que la actual crisis alimentaria ha contribuido de forma determinante a que la imagen de las frutas y las hortalizas españolas quede bastante mermada, por ello ahora es el momento de sacar a relucir todos los argumentos posibles para conseguir recuperar la confianza que un día depositó el comprador europeo en nuestros productos hortofrutícolas, con el fin de que vuelvan a estar presentes en su mesa.

Con este desolador panorama la única solución para el sector pasa por poner en marcha de forma urgente campañas de promoción para las frutas y hortalizas españolas con el fin de recuperar el consumo y, por tanto, la confianza de los compradores europeos en nuestros productos.

Asimismo, es de máxima importancia promocionar las excelencias que tienen nuestros alimentos, y en este sentido, esta iniciativa debe tener un ámbito de actuación europeo, de manera que se enfoque a comunicar las bondades de nuestros productos hortofrutícolas.

El objetivo de estas iniciativas pasa por intensificar nuestros esfuerzos por conseguir que los consumidores sepan valorar la gran calidad y seguridad alimentaria que tienen todos los alimentos que comercializa nuestro país. Sin olvidar, que en esta estrategia deben intervenir tanto los productores, como las empresas y cooperativas, unidos por supuesto a los consumidores internacionales, con el propósito de revitalizar un ámbito que se encuentra bastante maltrecho en la actualidad.

En definitiva, hay que destacar que es de máxima prioridad reconstruir la confianza, el prestigio y la buena imagen que siempre han avalado a los productos hortofrutícolas españoles en todo el mundo, y ahora con mayor relevancia, ante la crisis alimentaria que hemos sufrido. Así, el fin último pasa por centrar todas los esfuerzos en reactivar las exportaciones, de forma que se lleguen a compensar las pérdidas millonarias que han sufrido los agricultores españoles desde que se dio la voz de la alarma alimentaria, al tiempo que consigue que los europeos llenen sus cesta de la compra con frutas y hortalizas españolas.