Crónica del encuentro hortícola más longevo, clausurado el pasado 17 de diciembre en Madrid

Pasado, presente y futuro del sector en el XL Seminario de Técnicos y Especialistas en Horticultura (I)

Alicia Rodríguez Castro, Marta Martín Fernández y Pedro Hoyos Echevarría, de la EUITA, departamento de Producción Vegetal de la UPM11/03/2011

11 de marzo de 2011

El Centro Nacional de Capacitación (CENCA) de San Fernando de Henares (Madrid) albergó, del 13 al 17 de diciembre del año 2010, el XL Seminario de Técnicos y Especialistas en Horticultura. Este seminario anual se inició en el año 1968, en el seno del Servicio de Extensión Agraria. Desde entonces, a excepción de un periodo de dos años de interrupción, se ha celebrado anualmente, convirtiéndose en la reunión técnica, dentro del ámbito de la agricultura, de mayor longevidad. Durante una semana, técnicos de diversas Comunidades Autónomas, tanto de las administraciones públicas como del sector privado, se reúnen para intercambiar estudios y experiencias sobre técnicas de cultivo, material vegetal, invernaderos, control de plagas y enfermedades, comercialización, agricultura ecológica, por citar algunos.
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Inauguración del XL Seminario de Técnicos y Especialistas en Horticultura. Foto: MARM.

En general, cada edición del Seminario de Técnicos y Especialistas en Horticultura se celebra en una Comunidad Autónoma diferente, ya que parte del mismo aborda y difunde lo que se está haciendo en diferentes puntos del país. Durante el curso de este seminario, se suelen visitar explotaciones-tipo representativas de la horticultura de la zona, cooperativas, centros de investigación y experimentación, tanto públicos como privados, etcétera. Además, se presentan los trabajos de experimentación-investigación hortícola más notables, realizados en las diversas Comunidades Autónomas. Estas actividades se complementan con sesiones monográficas sobre temas de actualidad en la zona en cuestión o de ámbito general, impartidas por las personas más relevantes del sector, a nivel local y nacional. Por lo tanto, es habitual que la comunidad autónoma anfitriona, con el apoyo del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM), con sede en el CENCA de San Fernando de Henares (Madrid) organice este encuentro. 

Para la cuadragésima edición de este seminario, se concibió un formato especial y se contó con la colaboración de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) en la preparación y coordinación del mismo. En esta ocasión, la asistencia fue importante contabilizándose una participación superior a la cincuentena en la mayoría de las sesiones, siendo 58 técnicos de las diferentes autonomías los inscritos en el seminario. El propósito de este XL Seminario fue realizar un paréntesis para homenajear a los miembros del mismo que se han jubilado a lo largo de su desarrollo y al mismo tiempo realizar un análisis de la situación de la transferencia de tecnología en la horticultura española, a fin de diagnosticar su estado y efectuar propuestas de cara al futuro. Con la intención de lograr estos objetivos y de que dicho seminario tuviera una cierta continuidad se plantearon una serie de jornadas.

El Seminario pretendía realizar un paréntesis para homenajear a los miembros del mismo jubilados durante su desarrollo y realizar un análisis de la situación de la transferencia de tecnología en la horticultura española

Especies como el tomate y el pimiento acaparan buena parte de los ensayos realizados el año pasado

La apertura y presentación del Seminario corrió a cargo de la Subdirectora General de Igualdad y Modernización del Ministerio de Medio Ambiente, Medio Rural y Marino (MARM), Paloma López-Izquierdo Botín, acompañada del Director del CENCA, Miguel Ángel Mena, del coordinador administrativo del Seminario por parte del MARM, Félix Neira Agra y de Pedro Hoyos Echevarría, profesor de la Universidad Politécnica de Madrid y coordinador técnico de este XL  Seminario.

Durante la jornada, se presentaron los diferentes ensayos realizados en el último año por los asistentes al Seminario, tratando temas como la recuperación de cultivares tradicionales, evaluación de nuevos cultivares, control de plagas y enfermedades, control climático, evaluación del empleo del injerto en hortalizas, estudio de diferentes estrategias de fertilización, horticultura de industria, producción ecológica, etc. La presentación se efectuó mediante pósteres agrupados por especies y técnicas de cultivo, presentándose 48 trabajos a lo largo de dicha sesión y también durante la mañana del pasado 17 de diciembre. Así pues, destacaron especies como el tomate, con 12 trabajos, y el pimiento, con seis. También se dedicaron trabajos a la mayoría de especies hortícolas y a las diferentes técnicas de cultivo, principalmente fertilización y riego. Tras el visionado de los pósteres, cada autor dispuso de cinco minutos para explicar los aspectos más importantes del trabajo presentado, pasándose posteriormente a una ronda de preguntas y respuestas con todos los asistentes. Cada una de estas sesiones se agrupó en función de la especie o grupos de especies. 

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Vista parcial de los pósteres con los trabajos presentados durante el XL Seminario de Técnicos y Especialistas en Horticultura. Foto: Alicia Rodríguez.

Repaso a la evolución de la transferencia tecnológica en horticultura

El pasado día 14 de diciembre se llevó a cabo una jornada de homenaje a los miembros del seminario, ya jubilados, que dedicaron su vida profesional a la horticultura. Al respecto, José Abellán Gómez, subdirector general de Información, Documentación y Publicaciones del MARM, se encargó de la apertura de esta sesión, acompañado de Francisco González Torres, director de la E.U.I.T. Agrícola de la UPM, de Gerardo García Fernández, del MARM, y del profesor Pedro Hoyos Echevarría. Tras una introducción al tema de la jornada se presentaron una serie de conferencias sobre la transferencia de tecnología en horticultura durante todos estos años así como el trabajo realizado por los Técnicos de Extensión Agraria que han contribuido a que el sector hortícola español sea, hoy en día, uno de los más importantes del mundo.

La introducción general fue realizada por Gerardo García Fernández, conocedor como pocos de los devenires de la Transferencia de Tecnología en Agricultura y del Servicio de Extensión Agraria. A través de su charla, 'Los técnicos del SEA semilla del STEH', García Fernández efectuó un recorrido por la historia del Servicio de Extensión Agraria y las primeras promociones de Técnicos de Extensión Agraria, quienes pronto se hallaron con la necesidad de intercambiar ideas y experiencias y conocer lo que se hacía en diferentes zonas de España, creando así la semilla del Seminario de Técnicos y Especialistas en Horticultura. Un seminario que ya en su primera edición se configuró como itinerante para así descubrir la horticultura nacional región a región, intercambiar ideas y metodologías de trabajo, promover la cooperación en tareas formativas, compartir el inicio de actividades experimentales y promover cursos de diseño de experimentos y análisis de datos para complementar la formación de dichos técnicos. Además, el afán que los Técnicos de Extensión Agraria tenían por la transmisión de conocimientos al agricultor, les impulsó a publicar las primeras 'Hojas Divulgadoras' que posteriormente, al quedarse limitado su contenido, derivarían en libros que han sido la base formativa en las escuelas de agricultura españolas. Fue un delicioso recuerdo que permitió al auditorio conocer, de la mano de uno de sus autores, cómo se desarrollaron los primeros pasos de este Seminario y muchas otras obras del SEA.

A continuación, el profesor Pedro Hoyos Echevarría explicó las razones que habían llevado a la elección de las diferentes intervenciones que se desarrollaron con posterioridad. De este modo, se pretendía, mediante varios ejemplos, resumir la extensa labor de los Técnicos y Especialistas en Horticultura y su contribución al desarrollo de la horticultura del país. La elección se realizó con la idea de que quedaran reflejados hitos importantes y representativos de las diferentes zonas de España y de los cultivos más relevantes. Echevarría señaló que la elección había sido difícil ya que había decenas de casos que podían haber ilustrado, perfectamente, la aportación de los técnicos y del STEH. Las presentaciones fueron realizadas por personas de amplia trayectoria en los campos que abordaron, la mayoría jubilados.

La elección de las intervenciones fue difícil. Se quería reflejar hitos importantes y representativos de todo el país y de los cultivos más relevantes, entre decenas de casos

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La primera de las intervenciones abordó la trayectoria del cultivo de tomate de industria en la región extremeña, en un principio propio de plantaciones familares con elevada mano de obra.

'Tomate de industria en Extremadura', primera de las ponencias celebradas

Ángel Rodríguez del Rincón, doctor ingeniero agrónomo ya jubilado y con dilatada experiencia en el cultivo del tomate en la zona, inauguró el ciclo de ponencias con la charla 'Tomate de industria en Extremadura'. Tras aportar algunas referencias relativas a cómo se gestó el STEH, Rodríguez del Rincón se centró en 'El caso del tomate para industria en las vegas del Guadiana'. Señaló la situación de partida, en el año 1970, cuando se cultivaban de 8.000 a 10.000 hectáreas, produciéndose entre 200 y 300.000 toneladas, tratándose de un cultivo propio de explotaciones familiares con elevado consumo de mano de obra y nula participación de las cooperativas. En esta época era escasa la participación del SEA en la transferencia de tecnología hacia los agricultores. Posteriormente, y apoyándose en imágenes de la época, el ponente narró cómo se realizaban diferentes labores, la mayoría de forma manual: riego, control de malas hierbas, tratamientos fitosanitarios, recolección, etc., siendo las caballerías el elemento de tracción más habitual. Además, especificó los puntos claves que marcaron la clara evolución de este cultivo: material vegetal, con la sustitución de las variedades de polinización abierta por híbridos, en muchos casos F1; cambios en la fertilización que han permitido la reducción de cantidad de abono a aplicar y un mejor ajuste de las aportaciones; cambios en la implantación del cultivo, siendo hoy en día muy importante la utilización de planta en cepellón producida en los semilleros para realizar el trasplante y a la mecanización de la mayoría de las labores de cultivo. También resaltó la evolución importante tanto en los sistemas como en las dosis de riego aplicadas, logrando ahorros de agua relevantes; los avances claros en el control de plagas y enfermedades, sobre todo la difusión y consolidación de las Agrupaciones de Tratamientos (ATRIAS) que pasaron de asesorar, a través de una de ellas, de 150 agricultores en 1988 a más de 2.100 en 1997 y una superficie protegida de 5.500 hectáreas (siendo éste uno de los puntos más relevantes para Rodríguez del Rincón); la recolección que dejó de ser manual a casi completamente mecanizada y, por último, el transporte, que de hacerse casi mayoritariamente en cajas de fruta ha pasado, en una gran mayoría, a efectuarse a granel. En todos los casos descritos, el conferenciante desgranó pinceladas acerca de cómo habían participado los técnicos en estas transformaciones.

'Invernaderos en Almería'

Esta ponencia fue desarrollada por Zoilo Serrano Cermeño, ingeniero técnico agrícola también jubilado y uno de los pioneros en el estudio y desarrollo de los invernaderos en el país. El ponente centró su intervención en estudiar la influencia de los técnicos y especialistas de horticultura en la difusión de los invernaderos y en la mejora de su técnica en España. En este sentido, Serrano explicó cómo su trayectoria profesional fue casi paralela a la difusión y extensión del cultivo en invernadero desde sus inicios en la Escuela de Capacitación de San Fernando de Henares. Fue en esta zona, donde en el año 1971 se construyeron ocho invernaderos para la demostración de la técnica y realización de ensayos. Era éste el primer intento serio que apostaba por este tipo de Horticultura en el país, hasta su paso por la Escuela de Capacitación de La Mojonera en Almería y su dilatada trayectoria en esa zona. Así pues, Serrano relató cómo se forjó el STEH durante varias reuniones en la zona de Almería entre los pioneros del cultivo en invernadero: Matías Lozano y él mismo, quienes se en cargaron de contactar con los técnicos y especialistas del SEA que trabajan en temas relacionados con la horticultura. La primera reunión se realizó en Motril (Granada), hace 40 años, y en ese momento se planteó como una jornada. Como se ha dicho, allí participaron técnicos y especialistas, y Serrano explicó detalladamente cómo eran estas figuras dentro del Servicio de Extensión Agraria.

Asimismo, este ingeniero técnico agrícola recordó la importancia que en la difusión del conocimiento en agricultura en nuestro país han tenido los Centros de Capacitación y Experimentación Agraria y los que se localizaban en las zonas hortícolas, destacando el caso de Almería, donde todo estaba por hacer, y donde se realizó una labor inmensa de difusión, formación y transferencia de tecnología. Acerca de los Seminarios de Técnicos y Especialistas en Horticultura, Serrano resaltó el hecho de que fueran itinerantes, lo que hacía posible observar in situ las experiencias que se realizaban en otras zonas de España. Ello garantizaba una transmisión más fiel de los avances que se podían aplicar en las zonas de los otros participantes, siendo al principio Canarias el lugar desde donde se emitía conocimiento hacia otras zonas de España, sobre todo en invernaderos, aunque sería Almería la que después ocuparía esta posición.

Que los invernaderos han sido un tema importante abordado en los seminarios, y donde además se ha producido un grandísimo caudal de transmisión de conocimiento, queda patente en la gran cantidad de publicaciones y comunicaciones generadas en el país, a lo largo de los años. Serrano se centró en las comunicaciones que sobre esta temática se han ido, a lo largo del tiempo, presentando a los STEH, siendo, entre otras, sus aportaciones, unas de las más relevantes.

Los invernaderos han protagonizado estos seminarios, siendo uno de los temas con mayor caudal de transmisión de conocimiento. Algo patente en la cantidad de publicaciones  generadas en el país
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Con el tiempo, Almería ha ocupado la primera posición como transmisora de transferencia tecnológica en invernaderos, sustituyendo a las Islas Canarias. En la imagen, un invernadero almeriense.

'Injerto en hortalizas'

'Injerto en hortalizas', impartida por Alfredo de Miguel López, también doctor ingeniero agrónomo jubilado recientemente, abordó la evolución del injerto de hortalizas en España. El Equipo Técnico de Horticultura del Servicio de Extensión Agraria de Levante (Valencia y Murcia), del que formaba parte Alfredo, a finales de los años 70, comenzó a hacer ensayos utilizando el injerto en tomate y pimiento, con resultados interesantes pero no lo suficientemente buenos como para que esta técnica se comenzara a emplear en estos cultivos. También efectuaron ensayos de injerto de melón sobre Benincasa cerifera, sin éxito, y en sandía, ya que este cultivo empezaba a tener problemas debido al Fusarium. Los resultados obtenidos con el uso del injerto en sandía fueron sorprendentes, lo que les llevó a probar diferentes portainjertos para este cultivo que, aunque luego comprobaron que algunos no eran los más recomendables, siempre obtenían resultados que les parecían espectaculares. Así, comentó que, a principios de los años 80, les visitó Isihara, un técnico/comercial japonés con el que entraron en contacto a través de unos ensayos de cebolla, quien al ver los ensayos de sandía injertada, les comentó que eso se hacía, desde tiempo atrás, en Japón, y les envió semilla de los portainjertos que utilizaban y también un folleto informativo, en japonés, 'La sandía de Yamato'. A partir de entonces, el injerto en sandía fue extendiéndose, produciéndose un 'boom' cuando se introdujeron los patrones híbridos provenientes del cruce Cucurbita máxima x C. moschata, comenzándose a producir planta injertada en semilleros profesionales. También habló de la evolución de los métodos de injerto, indicando que, inicialmente, en cucurbitáceas el único método empleado era el injerto 'de aproximación', mientras que en solanáceas se utilizaba el 'de púa'. Posteriormente se evolucionó hacia otras técnicas y, aunque en cucurbitáceas el injerto 'de aproximación' sigue siendo el más utilizado, actualmente en algunos semilleros de Almería y Murcia se emplea el injerto 'adosado', con el que se producen a la vez la soldadura del injerto y el enraizamiento del patrón, siendo este método de injerto mucho más rápido.

En tomate, desde que se comercializa planta injertada de este cultivo en España, el único método utilizado es el injerto 'de empalme', efectuándose la unión del patrón y del injerto mediante un clip. Explicó luego que la divulgación de esta técnica en el país fue lenta debido a la poca bibliografía disponible, realizando ellos las primeras publicaciones sobre el injerto que se publicaron en castellano, y desarrollando diferentes cursos y charlas para que los agricultores conocieran la técnica y realizaran sus propios injertos. A finales de los años 80 y principios de los años 90, los semilleros comenzaron a producir, a nivel comercial, planta injertada, utilizando los portainjertos desarrollados por las casas de semillas, pero no fue hasta finales de los años 90, cuando el injerto se presentó como una técnica interesante sustitutiva del Bromuro de Metilo, apareciendo en las sucesivas conferencias internacionales que se desarrollaron sobre este tema. Aun así, indicaba Alfredo de Miguel, el injerto se presentaba más como una curiosidad que como una técnica viable, hasta que a partir de la prohibición del Bromuro de Metilo, en el año 2005, el injerto pasó a ser una cosa “sabida de toda la vida”, introduciéndose su empleo comercial en cultivos como el pimiento, el pepino, el melón o la berenjena. Actualmente, terminó, las perspectivas del injerto en horticultura son muy buenas, ya que se trata de una técnica eficaz y económicamente viable debido a la mecanización de las operaciones y la mejora de los métodos de trabajo, y de escaso poder contaminante, por lo que se puede utilizar en producción integrada y ecológica.

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En la imagen, cultivo de lechuga en una explotación murciana. Foto: Fran Gambín.

'Lechuga en el campo de Cartagena'

Esta ponencia fue impartida por Francisco Vicente Conesa, ingeniero técnico agrícola, ya jubilado, cuya trayectoria ha estado casi siempre ligada a la horticultura, siendo, en los últimos años un referente de la horticultura española desde su puesto en la O.C.A de Torre Pacheco, sobre todo de la de aire libre.
El cultivo de lechuga, sobre todo Iceberg, en el Campo de Cartagena comenzó a ser importante a finales de los 80 e inicios de los años 90. No apareció allí por arte de magia, sino que en el Campo de Cartagena culminó un proceso que había comenzado en los años 70 en el Delta del Ebro, cuando el Grupo Raventós empezó a producir lechugas para las fuerzas aéreas americanas destacadas en Europa. A este primer paso le siguió el dado por el Grupo Pascual en Valencia, una década después, que buscaba ampliar su oferta de naranjas a Europa con hortalizas y entre ellas la lechuga Iceberg. Pero se seguía apreciando que si este tipo de lechuga se cultivase más al sur y en condiciones menos complicadas que en el Delta del Ebro o el sur de Valencia, se podrían abastecer los mercados emergentes de centroeuropa en los meses de invierno, cuando no había ningún tipo de competencia local, incluso ni en el sur de Francia. En la zona fue espectacular la evolución que experimentó este cultivo pues tras unos primeros dos o tres años de una cierta zozobra, una vez que se conoció la especificidad de este cultivo en cuanto a que cultivar se debe plantar en cada época, en cuatro años fueron capaces de desarrollar calendarios de plantación que incluyeran los cultivares más adecuados para cada época.

Para Paco Vicente, nombre con el que ha sido conocido en el sector, la lechuga es un cultivo cuyo factor limitante es el agua, estando su superficie en Campo de Cartagena ligada a la disponibilidad de agua para el riego. Gracias al trasvase Tajo-Segura en los años 90 se comenzó a cultivar lechuga en esta zona, alcanzando rápidamente una superficie de 3.500 hectáreas. Entre los años 1993 y 1996, España vivió un período de sequía, por lo que la cantidad de agua trasvasada se redujo considerablemente, reduciéndose a su vez la superficie de cultivo de lechuga, quedando por debajo de las 3.000 hectáreas. En los años siguientes la cantidad de agua trasvasada fue creciendo, hasta alcanzar los 120 hm3, lo que propició que también aumentara la superficie dedicada al cultivo de la lechuga, llegando a superar algunos años las 4.500 hectáreas.  Un nuevo periodo de sequía entre los años 2005 y 2009 volvió a reducir el volumen de agua trasvasada, aunque en este caso la superficie de lechuga disminuyó muy poco, debido a que por entonces el consumo de agua había disminuido gracias a la introducción del riego por goteo, y a que la construcción de balsas permitió la regulación del empleo del agua del trasvase al posibilitar la mezcla del agua propia, con mayor salinidad, con la proveniente del trasvase.

Actualmente, la tendencia en cuanto al tipo de lechuga cultivada pasa por un posible descenso de los cultivares tipo Iceberg mientras que se espera un aumento de los cultivares tipo Romana. Este aumento de la Romanas se está consiguiendo también por el descenso de lechuga tipo Cogollos de Tudela (principalmente Little Gem). También se espera un incremento en los cultivos para cuarta gama o industria, ya que se trata de una demanda más estable, por lo que ayuda a regular el precio, algo interesante para el agricultor, que está cambiando su preferencia de un precio especulativo (lechuga para fresco), por uno fijo (lechuga para cuarta gama). También parece ser que la producción de lechuga en invierno seguirá centrada en Campo de Cartagena y otras zonas de Murcia, pues procesando la lechuga en campo se puede ganar un día de poscosecha, por lo que a los agricultores de momento no les preocupa la competencia marroquí, aunque igual sí de otras zonas con mejores cadenas de distribución, como las del este de Europa. Paco Vicente resumió en su intervención, en lo que a perspectivas de futuro se refiere, la opinión de los diferentes agentes que interactúan en la zona, en el cultivo de la lechuga: agricultores, comercializadoras de semilla y grupos de comercialización.

En cuanto a la transferencia de tecnología en lechuga, señaló cual había sido el trabajo a lo largo del tiempo utilizando como indicador las publicaciones realizadas. Señaló cómo en los años 90, las publicaciones se centraban en el ensayo de cultivares, casi exclusivamente de lechuga Iceberg, siendo las primeras publicaciones sobre esta temática de 1990. En 1996 aparecieron las primeras publicaciones que trataban técnicas de cultivo, destacando entre ellas el acolchado la densidad de plantación. También a lo largo de los años 90, aparecieron trabajos sobre Little gem, siendo los primeros de 1992. A partir del año 2000 hay más interés en aspectos como la fertirrigación, la introducción de cultivares resistentes a diferentes patologías, la producción integrada y la agricultura ecológica.


Se augura una caída de los cultivares de lechuga tipo Iceberg y Cogollos de Tudela, mientras que se espera un aumento de los de tipo Romana, así como aquellos destinados a cuarta gama o industria

'Tomate de exportación y otras experiencias en Canarias'

Esta charla fue impartida por José Luís Pérez Afonso, doctor e ingeniero agrónomo, jubilado en el año 2009, quien inició sus experiencias en horticultura en la Agencia de Extensión Agraria de Telde en el año 1967. El ponente comenzó reseñando que esta comarca, en los años 70, era uno de los puntos más importantes de la horticultura intensiva de Canarias, desarrollándose rápidamente el cultivo de pepinos en invernaderos de plástico, y algunos agricultores comenzaban a cultivar también pimientos, berenjenas, melones y otras especies. Los Técnicos de Extensión Agraria realizaron entonces las primeras visitas a Holanda, Francia e Inglaterra para conocer cuáles eran los procesos de la cadena de producción y comercialización de hortalizas, visitando en Holanda las obtenciones de las casas de semillas que estaban en ensayo en la estación experimental de Naaldwijk, además de cultivos de pepinos y tomates en invernadero, lonjas de subastas y el puerto de Rotterdam, que ya en aquella época era el primer receptor de frutas y hortalizas del mundo. Hasta la fecha, el Cabildo de Gran Canaria había centrado su interés en el cultivo del plátano y la ganadería, pero a partir de entonces comenzó a apostar por la horticultura implantando campos de experimentación en esta materia. También en esa época, la Caja Insular de Ahorros de Las Palmas creó una Estación Experimental, donde destacaban los trabajos de Gonzalo Pérez Melián para el empleo en horticultura de sustratos volcánicos de las Islas como el picón y la piedra pómez. En los años 90, tras las trasferencias a los Cabildos, estos asumieron las competencias de extensión y experimentación, y comenzaron a formarse algunos Técnicos en Horticultura en otras islas, pasando los Cabildos a encargarse de los trabajos de experimentación, mientras el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias (ICIA) centraba su labor en la investigación.

Volviendo a los años 70, los ensayos se centraban en la introducción de variedades hortícolas de pepinos y tomates procedentes de las empresas holandesas de semillas. En pimiento se experimentaban las variedades americanas Yolo Wonder y California Wonder, hasta que apareció la francesa Lamuyo, que tuvo una gran aceptación a nivel regional y europeo. En pepinos se comenzó a trabajar con los híbridos monoicos como Sporu, Greenspot, Factum, siendo reemplazados por los híbridos con floración principal femenina como Brillante, Tosea ZO, que pronto fueron reemplazados por los híbridos ginoicos como Corona, Pepinex-69, Sandra, Farbiola, Pardorex, Farbio, etc. La evolución de los cultivares empleados en diferentes cultivos ha venido de la mano de la aparición de diferentes enfermedades, principalmente virosis, que provocaron el declive de aquellas que no tenían resistencias frente a las nuevas variedades desarrolladas por las casas de semillas, que ya incluían las resistencias a las enfermedades más comunes. En tomate, se ha evolucionado desde cultivares como All Round, pasando por Meltine, hasta que aparecieron las variedades tipo Larga Vida (L.S.L) como Lorena, Cristina o Daniela. En una segunda oleada aparecieron Boludo y Doroty con resistencia al virus de la cuchara, u otros cultivares como Dominique 593, Thomas o Pitenza para racimo.
También se experimentaba con sustratos y contenedores para su uso en semilleros, haciendo combinaciones de tierra más o menos arenosa, con turba y picón, que eran los materiales predominantes en las Islas. Al principio estos sustratos se ponían directamente en el suelo sacando la planta a raíz desnuda porque así salía más vigorosa, pasando más tarde al cultivo en bolsas de polietileno negro, que eran manejables, baratas e incluso podían utilizarse varios años si se desinfectaban previamente. Los viveros que vendían planta a los agricultores comenzaron a utilizar bandejas de poliestireno. En la preparación de los sustratos era muy importante la desinfección, empleándose diferentes productos químicos contra nematodos, Fusarium y Verticillium, estudiando la eficacia de los diferentes productos que ofertaban las casas comerciales, así como la combinación de productos y las dosis a utilizar.

Asimismo, se ensayaban otras técnicas de cultivo, siendo los marcos de plantación una de las técnicas más estudiadas, característicos de cada especie hortícola. Además, en conducciones, se ensayaron entutorados verticales o inclinados con mallas, y ya más tarde con rafia, introduciéndose en los años 90 el descolgado en el cultivo del tomate, que es el empleado actualmente. La poda en pepinos era particularmente interesante, a uno o dos frutos en cada rama lateral hasta el despunte en el alambre superior, para a continuación dejar colgando los hijos, aunque todo eso cambió cuando se introdujeron los cultivares ginoicos, que fructificaban en el tallo principal. José Luis Pérez Afonso también señaló, como un hito, que hoy parece que puede  empezar a dar resultados, la introducción de variedades de fresa de día neutro, cosa que hicieron a partir de un viaje que realizaron Israel, técnicos canarios dos décadas entes. En definitiva,  dejó claro cómo su trayectoria puede ser un ejemplo de evolución de la horticultura en Canarias por una total comunión entre la técnica (los técnicos) y los agricultores, creciendo juntos.  

En el año 2000, la superficie destinada a la fresa alcanzaba casi 9.000 hectáreas, momento en el que la procedente de Huelva se convirtió en casi la única en el país
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Campo de producción de planta de fresa en Chañe (Segovia). Foto: Alicia Rodríguez.

'La fresa en Huelva'

Por su parte, José Manuel López Aranda, doctor ingeniero agrónomo aún en activo, impartió la ponencia 'La fresa en Huelva'. Su presentación amplia y prolija es difícil de resumir en pocas líneas, dándose en esta referencia algunas de sus líneas maestras. López Aranda pretendió y seguro que lo consiguió, cubrir todos los epígrafes recogidos en el título completo de su presentación: 'Breve Historia del Cultivo. Primeros pasos. La Transferencia de Tecnología. Tendencias actuales'.
Así pues, el ponente hizo un repaso a la historia del cultivo de la fresa en Huelva, señalando que el cultivo de fresa sufrió una transformación en los años 60, cuando aparecieron los cultivares californianos. Hasta entonces, el cultivo de la fresa en Huelva era poco importante, destinándose la producción principalmente a los mercados situados en Madrid, en sustitución de la fresa de Aranjuez. A partir de los años 60, indicó que, además de la introducción de los cultivares californianos, también tuvieron importancia otros factores en el desarrollo de este cultivo en Huelva: el empleo de acolchados y la desinfección con Bromuro de Metilo que eliminaban de forma eficaz las malas hierbas; la introducción del riego por aspersión con cobertura total; el desarrollo de microtúneles y macrotúneles; el empleo de plantas frigo; el cultivo fuera de suelo; la transferencia de tecnología a los pequeños agricultores; las características de la zona de cultivo, con suelos arenosos fáciles de trabajar y de pH ligeramente ácido, un clima suave y cálido, agua en abundancia y de buena calidad y por último, las características de las explotaciones, de pequeño y mediano tamaño, con mano de obra familiar, gran capacidad de innovación tecnológica y ausencia de otras alternativas económicas.

El cultivo de la fresa se fue extendiendo desde su foco inicial (Palos de la Frontera, Lucena del P. y Moguer) hasta otras comarcas de la provincia, como Bonares, Almonte, Lepe y Cartaya. López Aranda, durante su intervención, dedicó algunos minutos a repasar la importancia que en la evolución y auge de la fresa en Huelva tuvo la familia Medina y más concretamente Antonio Medina, quien suele ser considerado como el pionero de la fresa en Huelva y especialmente en la finca de Las Madres. En los años 80, la aparición de las primeras cooperativas dio el impulso definitivo al desarrollo de este cultivo. A partir de entonces la superficie de fresa aumentó rápidamente hasta llegar cerca de las 9.000 hectáreas en el año 2000, momento en que la fresa de Huelva pasó a ser casi la única en el país. Con la superficie de producción de fruto en Huelva (6.500 ha) convive en España otro tipo de producción, la de planta de fresa con destino Huelva y mercados exteriores: Marruecos e Italia, principalmente. La producción de planta de fresa (1.300)  se concentra principalmente en Castilla-León y más concretamente en Segovia (80-85%), Valladolid y Ávila donde también producen, pero en menor medida. 

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Una de las características de la evolución del cultivo de la fresa en Huelva ha sido el hecho de dejar atrás el modelo mono varietal inicial.
Igualmente, López Aranda señaló dos publicaciones que marcaron el inicio de la transferencia de tecnología en este cultivo: las hojas divulgadoras 18-70 H 'Viveros de Fresal' de Arturo Díez Marijuan  y  9-72 H 'Cultivo del Fresón' de  José Luis Pérez Afonso y Luis Miguel Herreros Delgado. En definitiva, la transferencia de tecnología en Huelva correspondería al Servicio de Extensión Agraria a través de sus agencias de: Moguer, Cartaya, Gibraleon, Bonares, Almonte y La Palma del Condado (Huelva) y sus equipos técnicos y especialistas en horticultura.
En el periodo 1979-1980 se produjo un hecho vital para la eclosión definitiva, impulsado por el servicio de extensión agraria, iniciándose el desarrollo del movimiento cooperativo, siendo Rafael López Ahumada y Jesús Limón del S.E.A. las personas de referencia. Todo se consolidó con la constitución en el año 1980 de  la Sociedad Cooperativa Limitada Costa de Huelva, siendo Antonio Romero, su presidente, y Francisco Vidaurreta, el gerente de la misma. En el año 1982,  se escindió en tres cooperativas, abriendo el paso a la fundación de Freshuelva en el año 1983, asociación que se desarrolló bajo la gerencia de Manolo Verdier, ex agente del S.E.A. José Manuel López Aranda rindió tributo a todos los técnicos y agentes del SEA que a lo largo de los años 70 y primeros de los 80 trabajaron duro en la fresa de Huelva, señalando como un hito importante la aparición del libro 'El cultivo del fresón en la costa de Huelva' de J.Salas y A. Flores (1984) que aquellos años trabajaban en la Oficina de Moguer. También señaló como un hito relevante la visita del Profesor Bringhurst de la Universidad de California, el considerado padre de muchas de las variedades de fresón que han sido importantes en Huelva.
Tras estudiar, comparando con otras zonas como evolucionó la fresa en Huelva hasta los inicios de este siglo XXI, el ponente analizó las tendencias actuales del cultivo de la fresa en Huelva, focalizando lo que ocurre, en el periodo 2008/2011 y analizando de forma pormenorizada no solo los datos productivos sino también las principales tendencias tecnológicas, en los últimos años. Tendencias entre las que destacó: los intentos de aumentar la precocidad de cosechas, adelantando las fechas de plantación a los primeros días de octubre o finales de septiembre; la utilización masiva de los Sistemas de Certificación de la Producción;. la reestructuración de la utilización de variedades y la adaptación a la nueva era sin uso de Bromuro de metilo (BM). Hay que señalar, en opinión de José Manuel López Aranda, que todas esas cuestiones técnicas interaccionan con la crisis económica que ha producido problemas en la estructura de la mano de obra de cultivo, bajos consumos y restricciones de créditos por parte de las entidades financieras. Todo nos lleva a un escenario incierto para el futuro del cultivo de la fresa en España/Huelva (y en los demás países mediterráneos europeos).

Se debe hacer, pues, una mención especial al cultivo sin suelo (200 hectáreas, 3%) y al uso de fechas de plantación extra-tempranas (a lo largo de septiembre), para comenzar cosechas extra-precoces en octubre-noviembre y que no han tenido el éxito esperado por lo que parece que su evolución se ha frenado. Además, López Aranda también repasó la situación actual del espectro varietal, lo que le llevó a afirmar que hasta el año 2000, la situación era mono varietal. La serie de variedades dominantes era siempre de la Universidad de California-Eurosemillas: ‘Tioga’ (1965), ‘Douglas’ (1983), ‘Chandler’ (1985), ‘Oso Grande’ (1992) & ‘Camarosa’ (1996) y desde el periodo 2001-2002, una serie alta de nuevas variedades que fueron lanzadas en la zona de cultivo de Huelva (rompiendo este modelo monovarietal). Hoy en día, el panorama está compuesto por variedades de fresa de día corto, de origen californiano, español y floridano. En este repaso al momento actual, el ingeniero agrónomo señaló cuál es la situación con respecto a la fumigación de suelos en la fresa de Huelva y lo que se hizo durante el verano 2010: el 65% de la superficie (4.200 hectáreas), fue fumigada con 1,3D:CP; el 15% de la superficie (1.000 hectáreas), con una mezcla de DAZ:DD; el 12% de la superficie (800 hectáreas), con CP sólo y el 5 % de la superficie (300 hectáreas), con MS. Además el 3% de la superficie (200 hectáreas), se realiza como cultivo fuera de suelo y otros.

Para finalizar, López Aranda expuso su línea actual de trabajo que considera un buen ejemplo actualizado de transferencia de tecnología autóctona: el grupo PAIDI AGR 236, encuadrado dentro de las líneas de I+D IFAPA, de la Consejería de Agricultura y Pesca de la Junta de Andalucía.

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