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“Cualquier agricultor que ha utilizado el control biológico de plagas, no vuelve atrás”

Entrevista a Fernando Castilla, director del Área de Almeria de Biobest

David Pozo01/12/2010
Biobest, con origen en Bélgica, lleva más de 10 años luchando contra las plagas innovando e implantando en el mundo de la horticultura técnicas para el control biológico de plagas. Almería, cuna junto a Murcia de la horticultura española, es uno de los principales focos de aplicación de los millones de insectos auxiliares que se sueltan en nuestros invernaderos para combatir plagas tan comunes como la mosca blanca o el trips. Hemos analizado con Fernando Castilla, director del Área de Almería de Biobest, los pasos que debe seguir el agricultor que quiere implantar un sistema para el control biológico de las plagas en sus cultivos y como este sistema ha ganado muchos adeptos en nuestro país, siendo ya mayoritario en cultivos tan relevantes como el pimiento.
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Fernando Castilla, director del Área de Almeria de Biobest.

¿A qué nos referimos exactamente cuando hablamos de tratar o prevenir una plaga con métodos biológicos?

Nos referimos a la utilización de insectos auxiliares beneficiosos, con la posible presencia de un pequeño grupo de biopesticidas que pueden ayudar a esos insectos a tratar a toda una serie de plagas. Dentro de lo que denominamos IPM – Producción Integrada– incluiríamos los insectos, tratamientos químicos compatibles con esos insectos, la utilización de trampas y feromonas, y una serie de medidas que el agricultor ya ha venido aplicando a sus cultivos (dobles puertas, mallas más espesas, etc.).

“La introducción de insectos auxiliares en campos como la horticultura se ha de separar muy bien según el cultivo”

Biobest está precisamente especializada en la creación de nuevos insectos que ayuden a combatir plagas...

La introducción de insectos auxiliares en campos como la horticultura se ha de separar muy bien según el cultivo. En el caso del pimiento la introducción de la lucha mediante métodos biológicos es prácticamente del 100%. Se introducen dos insectos concretamente para controlar las plagas que afectan a esta planta, el ‘Orius laevigatus’ y el ‘Amblyseius swirskii’. Se trata de dos elementos que pueden acabar con los dos principales peligros que acechan nuestra horticultura: la mosca blanca y el ‘trips’. También se suelen utilizar placas cromotrómicas, en forma de trampeo, para conocer el estado de la plaga en cada momento y a la vez para reducir la plaga, aunque hay que quitarlas antes de introducir los insectos, ya que las placas eliminan tanto plaga como a los insectos beneficiosos.

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Biobest crea insectos auxiliares como la larva depredadora Chrysopa.

¿Cómo se ha ido convenciendo al agricultor que hace un tiempo estaba acostumbrado a luchar contra las plagas con tratamientos químicos, a cambiar a métodos de control biológico?

Biobest lleva haciendo control biológico en la horticultura desde hace más de 10 años. Por entonces eran muy pocos los agricultores los que se apuntaban a un método ‘novedoso’, y que rompía con la lucha con pesticidas a la que estaban habituados. Cuando les hablabas de un sistema nuevo, más natural, no nocivo, y que respetaba la planta, eran escépticos. Además los primeros ensayos no fueron nada satisfactorios, sobre todo porque si has estado tratando durante años en un invernadero con pesticidas, acaban quedando residuos de los mismos, que hacían que los insectos auxiliares no se acabasen de instalar adecuadamente. Fue cuando nos dijeron desde Europa que en nuestras hortalizas quedaban residuos como el ‘isofemphos’, un producto altamente tóxico, y esto podía impedir la exportación de las mismas, que muchos agricultores comenzaron a plantearse un cambio de mentalidad. Lo primero era dar respuesta a lo que exigía el mercado. El primer año los resultados no fueron del todo satisfactorios, motivado por los residuos persistentes en la tierra, pero según fueron pasando las campañas, sobre todo en un sector tan básico como el del pimiento, se ha extendido hasta llegar prácticamente el 100% de las explotaciones. Hoy en día a cualquier agricultor que le preguntes no volvería atrás, y no se plantearía volver a un control de las plagas mediante pesticidas.

La lucha contra las plagas y el tratamiento de las plantas mediante productos fitosanitarios, cuenta cada año que pasa con una normativa más exigente. ¿Hasta qué punto ha favorecido a empresas como la vuestra el hecho de que la normativa sea cada vez más ‘dura’ con quien quiere tratar químicamente?

Paralelamente a lo que son propiamente cultivos, nosotros ya íbamos haciendo nuestros pinitos dentro del ámbito ornamental, con actuaciones en parques y jardines como el Retiro en Madrid, Carmen de los Mártires –en la ciudad de Granada– o en la propia Alhambra. Pero sobre todo ahora, con la entrada de la nueva normativa, nos está llegando un aluvión de solicitudes de información. Y no solo hablamos de soluciones para plagas como el picudo rojo en las palmeras, que quizás es la más conocida, sino también del gran protocolo que disponemos para una gran variedad de plantas como rosas, acacias, etc. Año tras años hemos ido perfeccionando el protocolo, buscando cuál era el insecto idóneo en cada caso, y de esta forma aportando soluciones a un mundillo en continuo crecimiento.

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Orius majusculus devorando un pulgón.

En el momento que aparece una plaga, ¿cuáles son los pasos que debe seguir un agricultor que se decida por primera vez por el control biológico de sus cultivos?

Lo primero que debe saber es que las materias activas que ha utilizado anteriormente han podido ser muy agresivas, y por lo tanto, pueden haber dejado un rastro que no haga eficaz el tratamiento biológico. En estos casos nosotros realizamos unas muestras de tierra para conocer los residuos presentes. Existen diferentes materias activas, en que ya se sabe que va a haber problemas a la hora de que se pueda implantar un insecto auxiliar determinado. Si después de realizar el análisis, se encuentra que los rastros son mínimos o que los que hay no son nocivos, no debe haber problemas, y desde la tercera semana de plantación, el agricultor ya puede comenzar a introducir auxiliares, fundamentalmente de forma preventiva. El agricultor no puede venirnos cuando la plaga ya le está atacando al 100%, porque entonces se perdería el equilibrio, y por muchos insectos auxiliares que introduzcas, no serán suficientes como para comerse todos aquellos que ya están actuando de forma dañina sobre el cultivo en el interior del invernadero.

¿Cuenta Biobest con una competencia creciente?

Espero que se haya estancado ya la competencia. Si hace tres años éramos cuatro o cinco las compañías productoras de insectos, hoy ya somos unas quince. También es cierto que la mayoría son pequeñas empresas, que solo producen uno o dos insectos, y lo que ha originado esta mayor oferta es una caída de precios, que al final va en detrimento precisamente de esas propias compañías que o acaban aumentando su oferta o desaparecerán.

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