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Hasta ahora se ha detectado una baja presión de plagas y enfermedades en el SE de España, por lo que el cultivo ecológico de papaya se plantea como una opción interesante

Claves para producir papaya con éxito en España

J.J. Hueso1, I. Salinas2, V. Pinillos2 y J. Cuevas2

1Estación Experimental de Cajamar Las Palmerillas, El Ejido, Almería, 04710, Spain

2Universidad de Almería, Departamento de Agronomía, ceiA3, Almería, 04120, Spain

31/10/2022

El clima y el material vegetal son factores clave para producir con éxito papaya en España. Se ha comprobado que en las zonas con temperaturas más benignas y con las estructuras de invernadero y las herramientas de gestión del clima adecuadas (ventilación, nebulización, blanqueo, etc.) se pueden conseguir excelentes cosechas que pueden alcanzar las 200 t ha-1.

Para nuestras condiciones y orientación al mercado europeo, parecen de especial interés las variedades de papaya de porte moderado, productivas y homogéneas, con rápida entrada en producción, en las que la fruta se presenta a baja altura en el tronco, con frutos dulces, de tamaño medio y forma aperada.

La selección de plantas hermafroditas mediante marcadores moleculares, técnica pionera en España, permite el trasplante de una única planta por hoyo para cualquier cultivar; trasplante que se recomienda en primavera, preferentemente con plantas de formato grande, y con densidades de plantación en torno a las 1700 plantas por hectárea (marcos de plantación de 3x2 m o 4x1,5 m). Una vez establecido el cultivo es importante durante los primeros meses eliminar las flores y frutos deformes y ajustar la carga para facilitar espacio para el normal desarrollo del fruto, sobre todo en invierno, cuando los entrenudos son más cortos. Las dosis de riego y fertilizantes están bien ajustadas a nuestras condiciones y se dispone de herramientas de ayuda para la toma de decisiones, como el uso de sensores de humedad, sondas de succión, análisis foliares y de savia, que permiten afinar las dosis a nivel de parcela. La baja presión de plagas y enfermedades detectada hasta ahora facilita la orientación a la producción integrada y ecológica de papaya. Para llegar al mercado con fruta de calidad y garantía debemos recolectarla con un grado de madurez adecuado para cada emplazamiento y estación del año, generalmente con fruta más madura en primavera y más verde en otoño.

Para que la producción española de papaya se consolide y crezca es fundamental hacer una apuesta decidida por la calidad, promocionar la proximidad, la sostenibilidad y las propiedades beneficiosas para la salud de esta fruta. También es necesario concentrar la producción, homogeneizar la calidad, aumentar la disponibilidad durante el mayor tiempo posible y favorecer un buen comportamiento postcosecha.

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El clima como factor determinante: ubicación, estructuras y control del clima

Dentro de las especies frutales tropicales cultivadas en España, la papaya es la más exigente en clima. Las condiciones climáticas en determinadas épocas del año en nuestras latitudes (tanto en Canarias como en la Península) son limitantes para la producción de fruta de papaya de calidad, ya que cuando no se dan las condiciones adecuadas de temperatura y radiación se producen problemas en la floración y en el cuajado de frutos y se favorece el desarrollo de plagas y enfermedades, principalmente ácaros y oídio, que influyen negativamente en la calidad de los frutos. Las bajas temperaturas en invierno pueden reducir los rendimientos, afectar al desarrollo y maduración del fruto y disminuir su contenido en azúcares y afectar al color de la pulpa, mientras que las temperaturas altas de verano, acompañadas de una humedad relativa baja, reducen la fotosíntesis y dificultan la polinización y fecundación de las flores. En consecuencia, la producción y la calidad de los frutos se ven disminuidas en algunas épocas del año, lo que dificulta la comercialización de fruta de origen español de forma continuada y con la calidad uniforme que satisfaga la demanda del mercado. El carácter estrictamente tropical de la papaya exige que en nuestras condiciones su cultivo se realice en invernadero bajo plástico y en las zonas más benignas, con temperaturas suaves.

En el marco del proyecto CARISMED (Cultivo sostenible de papaya en clima subtropical mediterráneo) se estudió el comportamiento de diferentes variedades de papaya en invernadero en cuatro emplazamientos con climas distintos, dos ubicados en Almería, en el poniente (El Ejido) y en el levante (Retamar) y otros dos en Gran Canaria, al norte (Santa María de Guía) y al sur (Santa Lucía de Tirajana) (Figura 1). Las condiciones de clima dentro del invernadero fueron más estables en el norte de Gran Canaria, mientras que en el levante almeriense fueron más limitantes. En el poniente almeriense y sur de Gran Canaria las variables climáticas fueron similares con valores intermedios. Estas condiciones tuvieron un impacto notable sobre los rendimientos y calidad de la cosecha con mejores resultados en las zonas con climas más benignos (Cuadro 1).

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Cuadro 1. Condiciones climáticas, producción (primera cosecha o “barriga”) y contenido en sólidos solubles totales (primavera) del cultivo de papaya en invernadero según la ubicación.
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Figura 1. Selección de variedades híbridas de papaya cultivadas en invernadero en el proyecto CARISMED.

La papaya comenzó a cultivarse principalmente en invernaderos tipo parral multicapilla de baja tecnología con 3,5-4 m de altura y cubierta de plástico de polietileno de alta densidad de 200 micras de espesor, dotados normalmente con ventilación natural, con ventanas en los laterales o bandas que se abren manualmente. En estos invernaderos la altura y las condiciones climáticas resultan bastante limitantes para el cultivo.

En el proyecto EUROPAPAYA se diseñó un prototipo específico para producir papaya en el Sureste de España y se comparó con un invernadero tipo parral convencional como el anteriormente descrito (Figura 2). El prototipo consistía en un invernadero multicapilla a dos aguas de 7 m de altura en cumbrera y 5 m en la canal y naves de 6 m de anchura. Los cerramientos eran de malla y con una lámina de plástico de polietileno situada sobre la malla, con ventanas enrollables de plástico en todo el perímetro y en la cubierta. Además, se montó un sistema de nebulización mixto aire-agua y un controlador para automatizar la gestión del clima dentro del invernadero. Con este prototipo, la producción de papaya alcanzó los 12 kg m-2 en 21 meses, frente a los 6,5 kg m-2 obtenidos en un invernadero convencional. En el prototipo, gracias a la mejora en las condiciones de humedad relativa y temperatura, especialmente en el verano, se ha conseguido un mayor cuajado inicial de frutos, un mayor crecimiento de las plantas, una menor incidencia de malformaciones florales y una producción de frutos más grandes en respuesta a las mejores condiciones de cultivo. Las técnicas utilizadas habitualmente para la producción de hortalizas en este tipo de estructuras, también se pueden emplear para la producción de papaya, como el sombreamiento de la cubierta del invernadero (blanqueo), que reduce la temperatura, pero también la radiación.

Nuestro grupo también exploró la respuesta del cultivo de papaya en invernadero al control activo del clima (CAC), con un sistema de calefacción en invierno, y un sistema de nebulización de baja presión, además de la ventilación natural y el blanqueo de la cubierta, para reducir la temperatura en verano, frente al cultivo con control pasivo del clima (CPC), con sólo ventilación natural y blanqueo en verano. La variedad cultivada fue ‘Siluet’ durante un ciclo de 27 meses. Los resultados mostraron que un control activo del clima dentro del invernadero produjo un mayor crecimiento de las plantas y una floración de calidad durante más tiempo, lo que redundó en una mejora significativa del cuajado, aumentando el número y el tamaño de los frutos y por tanto la producción total (Salinas et al., 2021) (Cuadro 2). Además, se observó una más rápida entrada en producción con CAC frente a CPC (a los 8 vs 11 meses después del trasplante, respectivamente) y una mejor distribución de la cosecha en el tiempo, aumentando la producción a la salida del invierno y en verano cuando la oferta es menor. En cuanto a la calidad de la fruta, el contenido en sólidos solubles totales en general se mantuvo en todo momento por encima del mínimo exigido para la papaya (10 ºBrix).

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Cuadro 2. Producción total y comercial, destrío, número de frutos por planta y peso del fruto en ‘Siluet’ con control de clima pasivo (CPC) y control de clima activo (CAC).
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Figura 2. Estructuras de invernadero utilizadas para producir papaya en España (La figura 2a es un invernadero tipo parral y la 2b el prototipo diseñado en el proyecto EUROPAPAYA).

Plantación: material vegetal, fecha de trasplante y densidad de plantación

Una de las razones que explican el crecimiento del cultivo de la papaya en España ha sido la introducción de nuevas variedades híbridas más productivas en nuestras condiciones, caracterizadas por un clima subtropical más árido. La variedad ‘Intenzza’ (Semillas del Caribe) es un híbrido de origen mexicano y la más cultivada en España actualmente. Destaca por su rusticidad y productividad, pero presenta calidad no siempre uniforme. Otras variedades cultivadas son ‘Sweet Sense’ también de origen mexicano, ‘Alicia’ (CapGen) obtenida en Canarias y ‘Sweet Mary’ (sin. ‘Pococí’). Las variedades asiáticas como ‘Red Lady’ o ‘Tainung 1’, han mostrado peor comportamiento, con una mayor incidencia de malformaciones florales y menores rendimientos, a pesar de que los frutos son de mayor tamaño y, por ello, de menor interés para el mercado europeo. Más recientemente se han evaluado otros materiales como ‘Siluet’, ‘Caballero’, ‘Iuve’ y ‘Passion Red’. La selección varietal es clave para que la papaya se consolide y pueda crecer. Se sigue trabajando, buscando la variedad ideal. Son de especial interés para nuestros invernaderos las variedades de porte moderado, productivas y homogéneas, con rápida entrada en producción, en las que la fruta se presenta a baja altura en el tallo, con frutos dulces, de tamaño medio y forma aperada considerando las preferencias del mercado europeo (Salinas et al., 2017). Los rendimientos obtenidos cuando las condiciones de clima son favorables están entre las 160 y hasta las 200 t ha-1 para ciclos de 27 meses.

La multiplicación de la papaya se realiza principalmente por semilla y el mercado demanda frutos procedentes de plantas hermafroditas y normalmente solo el 50% de las semillas lo son. El sexado en campo, técnica que consiste en la selección de una planta hermafrodita de entre varias plantas establecidas inicialmente, es una práctica habitual y necesaria en las principales zonas productoras de papaya (Brasil, México o India) para garantizar un porcentaje elevado de plantas hermafroditas en la plantación. En España se ha puesto a punto una novedosa técnica que permite la identificación del sexo de la papaya a partir de tejidos juveniles en el semillero, mediante marcadores moleculares, mucho antes de la aparición de las primeras flores, lo que posibilita la plantación en campo de plantas hermafroditas únicamente y a un coste competitivo (Salinas et al., 2018) (Figura 3). Las técnicas de propagación vegetativa como el estaquillado, el injerto o el cultivo in vitro de tejidos son posibles para la multiplicación de la papaya, aunque hasta ahora no se han impuesto. Partiendo de un material vegetal selecto y de calidad adaptado a nuestras condiciones y con el sistema de producción intensivo en invernadero que se está implementando, es más que probable que estas técnicas se extiendan.

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Figura 3. Planta de papaya en semillero sexada con marcadores moleculares.

El trasplante de primavera es el más rentable para el cultivo de la papaya en zonas con clima subtropical mediterráneo, donde el verano caluroso y el invierno fresco imponen el cultivo protegido (Salinas et al., 2022). Con el trasplante en primavera se consigue adelantar la floración, mejorar el cuajado de frutos y adelantar la entrada en producción, obteniendo más frutos por planta y de mayor tamaño que con el trasplante en otoño. El principal hándicap para las plantas de primavera es el clima durante el verano. Si al inicio de la floración se producen altas temperaturas y humedades relativas bajas, el cuajado puede verse comprometido. Por esta razón, es conveniente plantar al inicio de la primavera, para llegar al verano con papayas de mayor porte con más hojas, que contribuyan a mejorar el microclima dentro del invernadero gracias a la transpiración. Otra opción a tener en cuenta es trasplantar formatos de mayor tamaño “big plants” que tienen un mayor coste, pero un mejor comportamiento ante veranos adversos. No obstante, el invierno en nuestras condiciones es la estación más limitante para el crecimiento y desarrollo del cultivo de la papaya. Las plantas trasplantadas en otoño son especialmente sensibles a las bajas temperaturas por su menor tamaño y, además, están más expuestas a enfermedades como el oídio. En estas condiciones, la entrada en producción se retrasa y la calidad del fruto puede verse disminuida. Un trasplante temprano en primavera con planta de gran formato tiene prácticamente el mismo comportamiento que uno de otoño, pero sin sufrir las vicisitudes del invierno.

El cultivo de la papaya bajo invernadero se realiza con marcos intensos buscando altos rendimientos para maximizar el beneficio. En el proyecto CARISMED nos planteamos seleccionar las densidades de plantación más favorables para el desarrollo de la papaya dentro del invernadero. Trabajamos con las variedades ‘Intenzza’ y ‘Caballero’ y tres marcos de plantación: 3x1,5 m (alta densidad: 2222 plantas/ha), 3x2 m (media densidad: 1667 plantas/ha) y 3x3 m (baja densidad: 1111 plantas/ha). En los marcos de plantación más estrechos se produjo solape entre plantas a los 4-5 meses después del trasplante, mientras que en el marco más amplio no se observó solape entre plantas en ningún momento, lo que repercutió en una mayor captación de luz.

La densidad de plantación influyó significativamente en la producción y el tamaño del fruto, siendo 1667 plantas/ha (3 x 2m) la que proporcionó los mayores rendimientos en las dos variedades, mientras que la densidad más baja (1111 plantas/ha) penalizó la producción. La mayor densidad (2222 plantas/ha) presentó valores intermedios. Las plantas a 3x3 m fueron más productivas y precoces y presentaron frutos de mayor tamaño, tanto en ‘Caballero’ como en ‘Intenzza’. Sin embargo, el menor número de plantas por unidad de superficie no permitió alcanzar los rendimientos obtenidos con mayores densidades (Cuadro 3). Al contrario de lo que cabía esperar, el contenido en SST de los frutos no se vio afectado por la densidad de plantación.

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Cuadro 3. Producción acumulada y peso medio del fruto de papaya cultivada en invernadero en un ciclo de 13 meses en respuesta a las distintas densidades de plantación.

Manejo y técnicas de cultivo: aclareo de flores y frutos, fertirrigación, índice de recolección y control de plagas y enfermedades

En nuestras condiciones se han observado alteraciones florales tipo pentandria y carpeloidi´a a lo largo de todo el ciclo de cultivo, alteraciones que dan lugar a frutos no comerciales. No se ha encontrado aún una relación clara entre las condiciones climáticas o de manejo y su incidencia como en otras zonas productoras. Sí se han constatado, en cambio, diferencias entre variedades, mostrándose las de origen asiático más sensibles a estos problemas. La eliminación de flores y frutos deformes es una técnica empleada para paliar en parte este problema y es fundamental durante los primeros meses de la floración (Figura 4). En variedades de porte bajo con entrenudos cortos, o durante los períodos más fríos en los que el crecimiento se ralentiza, se hace necesario el aclareo de frutos para dejar espacio y facilitar el desarrollo normal de los que se quedan en la planta. Prácticas habituales en cultivos hortícolas cultivados bajo plástico como el deshojado temprano no se justifican en la papaya, siendo más oportuna la eliminación del limbo, cuando la hoja ya es senescente. El intercambio de gases en hojas de papaya con diferente edad mostró siempre valores positivos de fotosíntesis neta incluso en las hojas que empiezan a amarillear. El hecho de que se eliminen las hojas prematuramente funcionales puede tener un impacto negativo en el crecimiento y rendimiento de la papaya (Ruas et al., 2019).

También se ha trabajado en el aclareo de frutos buscando que la regulación de la carga modifique las relaciones fuente-sumidero y mejore el tamaño y la calidad de la fruta. La ligera mejora obtenida sobre el tamaño y los frutos de papaya en respuesta al aclareo no justificó la eliminación de los frutos en las variedades ‘BH-65’ e ‘Intenzza’, ya que dichas mejoras no compensaron las pérdidas de producción y los costes de cultivo derivados de la intervención (Salinas et al., 2019). En el marco del proyecto EUROPAPAYA también se realizaron ensayos de aclareo de frutos buscando mejorar la calidad de la fruta en ‘Intenzza’ y ‘Caballero’. Los resultados confirmaron que el aclareo de fruta no es una estrategia efectiva para la mejora del tamaño y la calidad del fruto en papaya, que además se acompaña de pérdidas en producción.

En cuanto a las necesidades de riego, la papaya es un cultivo exigente, principalmente durante la floración, de forma que un estrés hídrico puede provocar caída de flores y hojas, así como el cese de emisión de nuevas hojas. Los coeficientes de cultivo (kc) empleados para calcular la dosis de riego en papaya se sitúan entre 0,35-0,5 durante la fase juvenil, desde el trasplante hasta la aparición de los primeros botones florales; 0,5-0,9 durante el cuajado y llenado del fruto; 0,9-1,1 entre la fase de llenado y maduración de los primeros frutos; y 1,2 desde el inicio de recolección hasta el final del ciclo de cultivo. En estas condiciones, el consumo de agua de riego durante el primer año en invernadero en el sureste de España fue de unos 6.000 m3 ha-1, y en el segundo año puede alcanzar los 12.000 m3 ha-1. Una vez en floración es conveniente establecer una dosis de riego constante según la textura y capacidad de almacenamiento de agua del suelo y variar la frecuencia según la demanda del ambiente. La instalación de sensores de humedad para controlar el riego mejora la eficiencia en el uso del agua. Ensayos realizados en el marco del proyecto EUROPAPAYA, con automatización del riego con tensiómetros, permitieron reducir el consumo de agua en verano, cuando la demanda es más alta y evitar situaciones de estrés en otoño, ajustando la dosis a la demanda real del cultivo.

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Figura 4. Flores y frutos deformes en papaya.

La fertilización es también un factor determinante para maximizar el crecimiento, desarrollo y producción de la papaya. En ensayos realizados en el SE de España con papaya en invernadero las necesidades del cultivo oscilan entre 220-300 kg ha-1 de N, 100-120 kg ha-1 de P2O5 y 340-430 kg ha-1 de K2O para la primera barriga de producción (15 meses). En suelos pobres es recomendable realizar antes de la plantación una enmienda orgánica con estiércol o compost con aportes de hasta 5 kg m-2. Los fertilizantes se aplican junto con el agua de riego (fertirriego) controlando el pH y la conductividad eléctrica de la solución nutritiva. Técnicas como el análisis foliar y de savia y el uso de uso de sondas de succión de la solución del suelo se están empleando para ajustar las necesidades del cultivo a nivel de parcela (Figura 5).

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Figura 5. Empleo de sondas de succión para ajustar la fertilización en un cultivo de papaya.

Determinar el punto óptimo de recolección para llegar al mercado con fruta de calidad es clave para la comercialización con éxito de la papaya producida en España. La proximidad al mercado supone una ventaja competitiva muy importante, ya que permite recolectar la fruta “madurada en el árbol” con una excelente calidad frente a la fruta que llega de ultramar (Figura 6). Pinillos et al. (2018), trabajando con la variedad ‘BH-65’, confirmaron que en nuestras condiciones es posible producir papayas de calidad en diferentes épocas de año. Sin embargo, detectaron que los frutos recolectados al final del invierno son más grandes y firmes que los recolectados en verano, pero menos dulces. Pinillos et al. (2019), trabajando con tres variedades de papaya, observaron que el momento óptimo de recolección era diferente según la época del año. En otoño, el estado óptimo de recolección sería el de frutos verdes con sólo un 10% de color amarillo, ya que presentan un nivel de SST adecuado y mayor firmeza y vida postcosecha que los frutos recogidos en estados más avanzados. En primavera-verano, sin embargo, el reducido contenido en SST obliga a recolectar frutos con un 20-30% de color amarillo, o incluso frutos más maduros con un 50-60% amarillo, lo que puede acortar su vida postcosecha. En el marco del proyecto CARISMED se estudió el efecto de la zona de producción sobre el índice de recolección. En zonas con climas más benignos y fruta más dulce se aconseja recolectar la fruta con un 25% de color amarillo, mientras que en zonas menos favorables hay que retrasar la recolección hasta alcanzar al menos el 50% de color. La aparición de frutos con semilla blanca es un problema más para la comercialización de la papaya, ya que afea su imagen. Este desorden se interpreta como un desfase entre la maduración del fruto y la de las semillas. Este desfase depende de las condiciones ambientales en las que madura el fruto ya que su incidencia es diferente durante el año o incluso entre años. Cuando se detecta, se recomienda recolectar los frutos más maduros.

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Figura 6. Limpieza y selección de fruta de papaya madurada en el árbol.

En cuanto a la distribución de la cosecha durante la campaña se observa en general un pico fuerte de producción en primavera, cuando las temperaturas aumentan; otro pico de producción menor en otoño y una recolección de frutos más escalonada durante el invierno debido a las bajas temperaturas. En nuestras condiciones la producción no es continua ya que durante el invierno el crecimiento de la planta se ralentiza o casi se detiene y el cuajado de frutos es mínimo; esto provoca que haya un hueco de producción seis meses más tarde durante el siguiente verano (julio-agosto). También se puede observar otro hueco de producción en marzo-abril debido a la falta de cuajado que tiene lugar durante el verano previo, si las condiciones no son favorables, por exceso de temperatura y baja humedad relativa. Para el mercado es importante conseguir un abastecimiento continuo en el tiempo con el menor número posible de altibajos y una calidad uniforme. Se ha comprobado que esto no es posible combinando fechas de trasplante en una misma zona. Sin embargo, optimizando las condiciones climáticas se pueden minimizar dichos huecos de producción. Con calefacción durante el invierno es posible mantener el crecimiento y cuajado, minimizando el hueco productivo del verano. Además, la maduración de los frutos durante el invierno es más rápida y la cantidad cosechada mayor, lo que permite una mejor distribución de la producción en el tiempo, con frutos más dulces a la salida del invierno. También se ha corroborado que técnicas que reducen la temperatura y mantienen niveles de humedad relativa aceptables durante el verano, como la nebulización o el blanqueo, aumentan los rendimientos y la calidad de la cosecha (Salinas et al., 2021). Por último, también se puede ampliar el calendario de producción combinando la cosecha de distintas ubicaciones en Canarias y la Península.

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Figura 7. Daños producidos por araña roja (7a) y oídio (7b) en un cultivo de papaya.

Hasta ahora se ha detectado una baja presión de plagas y enfermedades en el SE de España, por lo que el cultivo ecológico de papaya se plantea como una opción interesante. El mayor problema de plagas que se presenta es la araña roja (Tetranychus urticae), controlada con éxito mediante lucha biológica y un adecuado control del clima (Figura 7). La presencia del enemigo natural Stethorus puntillum y el control biológico por inundación, con la suelta de fitoseidos (A. swirki y A. californicus) y de Phytosiulus persimilis, y el control biológico por conservación, con la instalación de las islas de biodiversidad, compuestas por albardines, margaritas playeras, santolina, sedum, lotus creticus, perejil de mar, jarilla, lavanda, lobularia, tomillo y romero, han mostrado ser herramientas eficaces para el control de la araña roja y otras plagas (Figura 8). En cuanto a las enfermedades, el oidio (Oidium caricae) es un grave problema de difícil control. Las plantaciones sufren durante el invierno y tardan en recuperarse, lo que merma notablemente los rendimientos y la calidad de la fruta (Figura 7). La ubicación de nuestra plantación, la estructura del invernadero y la gestión adecuada del clima (ventilación, nebulización) son claves para prevenir y minimizar estos problemas fitosanitarios. El Virus de la Mancha Anular (PRSV) no se ha detectado hasta la fecha en nuestras condiciones y el cultivo en invernadero puede contribuir a minimizar su incidencia, al limitar la entrada de los vectores de transmisión. Por último, entre las fisiopatías destaca la mancha fisiológica (“Skin freckles”), también llamada mancha térmica, que aparece sobre todo a la salida del invierno, y que, aunque no afecta negativamente a la calidad interna del fruto, deriva en fruta peor valorada en el mercado. Se ha observado diferente comportamiento entre variedades y que, en general, los frutos más expuestos a la radiación y a una elevada amplitud térmica son más afectados.

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Figura 8. Estrategias de control biológico por conservación en un cultivo de papaya en invernadero.

Retos para el futuro

España tiene la exclusividad para la producción de frutos tropicales y exóticos en la UE y esta circunstancia nos confiere una ventaja competitiva muy importante frente a nuestros competidores. La proximidad al mercado europeo nos permite ofrecer un producto de excelente calidad, madurado en el árbol, y producido bajo las premisas de la producción integrada, garantía de seguridad alimentaria. Nuestros costes de distribución también son menores y en parte pueden compensar los mayores costes de mano de obra, y nuestra producción es más sostenible, generando una menor huella de carbono que los frutos que llegan de ultramar vía barco o avión. Un reciente estudio sobre el mercado global de papaya recoge que, a pesar de la actual coyuntura de precios, la demanda de papaya sigue en aumento y que la escasez de fruta brasileña está favoreciendo las ventas de nuestra papaya a buen precio, lo que está motivando que aumente la superficie de cultivo (Fresh Plaza, 2022).

Para que la producción española de papaya se consolide y crezca debemos hacer una apuesta decidida por la calidad, ofreciendo fruta recolectada en su punto óptimo, madurada en el árbol, rica y sabrosa y promocionar la proximidad, la sostenibilidad y las propiedades beneficiosas para la salud de la papaya. También es necesario concentrar la producción, homogeneizar la calidad del producto, conseguir disponibilidad del mismo durante el mayor tiempo posible y favorecer una buena aptitud postcosecha. La falta de volumen para comercialización puede ser un problema.

Es primordial seleccionar muy bien el material vegetal. Hay que seguir buscando la variedad ideal que satisfaga las expectativas del consumidor (sabor, color, aroma, firmeza, etc.) y los requisitos exigidos por las comercializadoras (buena conservación y vida postcosecha) y que, por supuesto, sea rentable para el agricultor.

En 2023, concretamente entre el 25-29 de septiembre, la Universidad de Almería organiza el VI International Symposium on Papaya en Almería (http://www2.ual.es/VI-simposium-on-papaya/), una oportunidad inmejorable para compartir conocimientos con investigadores, técnicos y agricultores del sector de la papaya y dar a conocer nuestro modelo de producción único y nuestro enorme potencial para la producción de fruta tropical en invernadero.

Bibliografía

Fresh Plaza (2022). Resumen del mercado gobal de la papaya. https://www.freshplaza.es/article/9468500/resumen-del-mercado-global-de-la-papaya/

Pinillos, V., López, A., Salinas, I., Hueso, J.J. and Cuevas, J. (2018). Effects of harvest maturity stage and season on fruit quality of papaya cultivated in South-East Spain greenhouses. Acta Horticulturae 1194, 143-148.

Pinillos, V., Guerrero, J., Salinas, I., Cuevas, J. and Hueso, J.J. (2019). Fruit quality characterization and harvest maturity index of three papaya cultivars grown in greenhouses in south-east Spain. Acta Horticulturae 1250, 173-178.

Ruas, K.F., da Silva, J.R., Campostrini, E., Salinas, I., Hueso, J.J. and Cuevas, J. (2019). Leaf age does not justify its early removal in Carica papaya L. Annals of Applied Biology, 1-10.

Salinas, I., Hueso, J.J., Schmildt, E.R., Schmildt, O. y Cuevas, J. (2017). Comparación de los sistemas productivos de la papaya en España y Brasil. Vida Rural 426, 18-24.

Salinas, I., Salehi, M., Hueso, J.J. and Cuevas, J. (2018). Assessment of two sex-determining procedures in ‘BH-65’ papaya from an economical and developmental point of view. Fruits 73(3), 184-197.

Salinas, I., Hueso, J.J. and Cuevas, J. (2019). Fruit thinning in ‘BH-65’ and ‘Intenzza’ papaya grown in greenhouses. Acta Horticulturae 1250, 193-196.

Salinas, I., Hueso, J.J. and Cuevas, J. (2021). Active control of greenhouse climate enhances papaya growth and yield at an affordable cost. Agronomy 11(378), 1-12.

Salinas, I., Hueso, J.J. and Cuevas, J. (2022). Determination of the best planting season for the protected cultivation of papaya. Horticulturae 8(738), 1-9.

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