Doing business in Spain? Interempresas Media is the key
La crisis se debe a un problema estructural, más allá de las importaciones de Sudáfrica, Egipto o Marruecos

Recetas tras la tormenta perfecta

Álvaro Bárez, Periodista agroalimentario11/05/2019

“Desastrosa campaña”. “Más de 250 millones de euros de pérdidas directas para la citricultura valenciana”. “Una de las peores campañas de la historia de la citricultura”. Tras echar un rápido repaso a los titulares de los periódicos en los últimos meses, está claro que el sector citrícola español vive estos días una época convulsa. En esta ocasión, además, es reconocido por todos que la falta de planificación del propio sector ha sido más evidente que nunca. No significa eso que con una mejor estructuración se hubiese sorteado la crisis de precios en origen de esta campaña, pero al menos se habría podido anticipar, afrontándose de otra manera.

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En uno de los ejercicios más desastrosos de la historia de la citricultura, los productores que han podido vender su cosecha han pasado de percibir de un ejercicio a otro (según las estimaciones del Ministerio hechas públicas por Ava-Asaja) de 0,23 a 0,18 euros por kilo (€/kg) de naranja y de 0,31 a 0,24 €/kg de clementina, una caída que en ambos casos sitúa en esta temporada los precios por debajo de los costes de producción. Esos mismos frutos se han vendido en los mercados mayoristas a 0,84€/kg la naranja (un 6% menos que hace un año) y a 0,88 €/kg la clementina (un 5% menos). ¿Qué ha pasado exactamente este año?: “La campaña venía ya retrasada de por sí. Luego vinieron las lluvias en noviembre, cuando la fruta pintaba ya para comercializar. Eso hizo que al final de año se nos juntara mucha fruta en los meses de noviembre y diciembre. Ahora mismo sigue habiendo un atasco enorme”, resume Francisco José Bernal, presidente del grupo de trabajo de cítricos de Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía y presidente de la cooperativa sevillana Productores del Campo. “La campaña ha funcionado mal de principio a fin. Estamos terminando de recoger las navel tardías y las valencias, pero vemos que los precios en campo continúan muy por debajo que otras campañas. Otros años la campaña iba mal hasta diciembre, pero a partir de entonces, con variedades de tonelajes más ajustados y que salían mejor ordenadas al mercado, sí que conseguíamos recuperar los precios. Este año hemos sido incapaces de recuperar los precios en toda la campaña”, añade Carles Peris, secretario general de la Unió de Llauradors.

Al retraso de la maduración del fruto en el árbol y al periodo de lluvias persistentes (incluso torrenciales) del mes de noviembre, se unió un arranque de campaña “al ralentí” con mayores destríos en campo y en los almacenes. Y a partir de finales de año, “el mogollón”: “Los aforos regionales de comienzos de campaña hablaban de un incremento nacional de la cosecha del 14% y 7,2 millones de toneladas. Hoy el conjunto del sector reconoce que probablemente la producción española podría llegar o incluso sobrepasar la cifra histórica de 8 millones de toneladas. El efecto psicológico de una producción mayor, que consolidó la difusión temprana de los diferentes aforos regionales, tampoco ayudó y la distribución europea sacó provecho de ello. Las producciones mediterráneas (Turquía, Marruecos y Egipto) que se han conocido después, con destacados aumentos, tampoco contribuyeron a cambiar esa negativa dinámica”, afirman desde el Comité de Gestión de Cítricos (CGC), integrado por empresas exportadoras, sociedades cooperativas y sociedades agrarias de transformación.

A vueltas con Sudáfrica

El retraso en la maduración de más de dos semanas de la cosecha española dejó el mercado europeo, en cierta medida, en bandeja a las importaciones del hemisferio sur durante los meses de septiembre y octubre. Nuestra oferta en esas fechas no estaba en condiciones de competir con las naranjas y mandarinas tardías del cono sur. “Sudáfrica sí ha tenido su efecto sobre el inicio de nuestra campaña. Se han solapado en Europa sus naranjas valencias con nuestras navelinas pero el daño provocado por las importaciones derivadas de la ampliación hasta el 30 de noviembre de sus envíos con arancel reducido - derivado del acuerdo comercial UE-Estados del Sur de África que comenzó a aplicarse en 2016 - se ha sobredimensionado. Convendría recordar, en primera instancia, que el acuerdo comercial de la UE con los países de África del Sur se refería sólo a naranjas y que en mandarinas nunca ha habido ninguna restricción arancelaria ni de contingentes”, añaden desde el CGC.

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Recientemente, en el Foro sobre el Sector Citrícola en Andalucía, la directora general de Producciones y Mercados del MAPA, Esperanza Orellana, advirtió del problea que supone la atomización del sector.

Para tratar de aclarar esta situación que tanta controversia creó, la directora general de Producciones y Mercados del MAPA, Esperanza Orellana, participó recientemente en un foro organizado en Lora del Río por ASAJA-Andalucía, Asociafruit y Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía. Allí dedicó buena parte de su intervención para aclara el papel que juega el principal importador de cítricos a la Unión Europea desde países terceros. “La Unión Europea, en la campaña 2018, ha importado 4 millones de toneladas frente a casi 5 millones del año anterior. Pero de Sudáfrica no se ha importado la diferencia que se ha dejado de importar desde España. Y es que en el año 2018 se han consumido menos cítricos en la Unión Europea, y aquí hay que buscar otra de las circunstancias que han concurrido en esta especie de tormenta perfecta a la que nos hemos enfrentado este año, que es la climatología europea: la falta de frío durante el otoño, que ha hecho que se consuman menos cítricos en la Unión Europea. La importación de Sudáfrica, efectivamente, ha sido mayor, pero no el total de lo que ha dejado de importarse”, destacó la directora general, que también habló de las condiciones de los acuerdos comerciales con los países de África del Sur: “El acuerdo con Sudáfrica establece una ventana desde junio hasta mediados de octubre, cuando en teoría no hay cítricos en el mercado común, en la que el arancel es cero. Esa ventana es la que es creciente, Sudáfrica está aprovechando esta oportunidad. En 2018, con respecto a 2017, han entrado 28.400 toneladas más de cítricos sudafricanos. La novedad en la última revisión del acuerdo de hace tres años es un arancel reducido entre el 15 de octubre y el 30 de noviembre, momento en el que ya se producen variedades de cierta calidad en España. En este año, durante ese periodo de arancel reducido, se han importado menos cítricos, luego tampoco es la razón única de la crisis. No obstante, es en esa ventana en la que debemos estar especialmente vigilantes”, añadió Esperanza Orellana.

Y llegado este punto, en el que todas las miradas están centradas en Sudáfrica, que ha incrementado sus importaciones a la UE un 51% con respecto a la media de los últimos cinco años, se añaden otros invitados, que nos recuerda Francisco José Bernal: “El problema hoy día no es Sudáfrica. El problema es Egipto y Marruecos. Egipto está en todos los sitios. Está en Europa, está en China… Allá donde vayas está Egipto. Con Sudáfrica el problema que tenemos es que, si alarga su calendario, pueden tener fruta todo el mes de octubre, y eso lógicamente nos perjudica. No solo porque esté en octubre, sino porque se alarga su vida en cámara hasta el mes de noviembre. Y eso compite con nosotros”.

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La amenza no solo llega de Sudáfrica, sino también de Egipto y Marruecos.

De hecho, desde el CGC afirman que la devaluación del 110% de la libra egipcia desde noviembre de 2016, la entrada en producción de nuevas plantaciones en El Cairo, los menores costes de producción (“con una hora de trabajo aquí se paga toda una jornada en Egipto”), la progresiva penetración comercial de los exportadores de este país árabe en la UE y la mejora de sus estándares de calidad ha afectado a esta segunda parte de la temporada. “Egipto seguro incrementará su cuota en la UE esta campaña y está ejerciendo una presión de los precios de las naranjas a la baja”, añaden. “Ellos se posicionan bien en septiembre, octubre y noviembre con variedades premium como Tango, Nadorcott y Orri, mientras en España competimos con las gamas Satsuma, Clement Rubí, Cultifort… variedades a las que hay que bajar el precio para poder entrar a competir en el lineal. Luego no somos capaces de revertir esa situación con las variedades Clemenules”, concluye Carles Peris, de la Unió.

Causas estructurales

No debemos olvidar que parte de esta situación tiene como origen un problema estructural que afecta, año a año, a todas las campañas. Tal y como recordaba Esperanza Orellana en la jornada celebrada en Lora del Río, el sector citrícola español sigue siendo muy atomizado, con más de 79.000 las explotaciones, de las que el 41% tienen menos de una hectárea y el 43% entre una y cinco, lo que significa que más del 80% de las explotaciones tiene cinco hectáreas o menos. Solo el 3,5% tiene más de 20 hectáreas.

A ello se suma otro factor: la estructura varietal de la oferta: “existe una excesiva concentración productiva y geográfica en dos variedades: la Nules en clementinas y la Navelina en naranjas, lo que complica su comercialización. Tampoco tenemos la mejor oferta al arranque de campaña en pequeños cítricos (clementinas precoces y satsumas). Se requieren, pues, variedades más tardías o patrones que retrasen la recolección de las va¬riedades como la Nules, que sean productivas, de calidad y sin semillas”, afirman fuentes del CGC.

En cuanto a la comercialización, nos encontramos con un total de 205 Organizaciones de Productores de Frutas y Hortalizas (OPFHs) en este sector, de las cuales 56 son exclusivamente de cítricos, y cuando solo el 35% de los cítricos se comercializan a través de OPFHs. ¿Por qué no crecen tampoco las Organizaciones de Productores de Cítricos (OPCs) ni en número ni en volumen de cosecha comercializada? El CGC atribuye tal cosa a la restrictiva transposición de la normativa comunitaria que se hizo en su origen en España. “Tampoco ha ayudado a lograr tal cosa lo poco que se ha avanzado desde entonces en flexibilizar las condiciones de reconocimiento de OPs en nuestro país y lo mucho que se ha tardado en dar pasos en este sentido. En manos de nuestra Administración está el ofrecerle la posibilidad de probar y elegir la OP más eficiente en la que se sienta cómodo. Para ello, la duración mínima de adhesión a la OP exigida al agricultor habría de ser la misma que la reclamada en el resto de Estados miembro de la UE – un año - y no los tres que exige la legislación de nuestro país. El tan manido argumento de la participación del agricultor en los fondos y programas operativos es sólo una excusa. La solución para evitar tal problema sería evidente: sólo requeriría aplazar su acceso a los citados programas al momento en el que adquiriera un mayor compromiso temporal”, reclaman. “Desde Cooperativas entendemos que las organizaciones de productores son la mejor vía para poder organizarnos. Al final consiste en concentrarnos. Si la distribución se concentra, nosotros tenemos que hacer lo mismo. Es cierto que a las organizaciones de productores habría que quitarles burocracia, que hay que hacerlas más ágiles… pero es la herramienta con la que podemos organizar y estructurar el sector”, completa Francisco José Bernal desde Cooperativas Agro-alimentarias de Andalucía.

Otro factor más: la dependencia de nuestro mercado a la Unión Europea: El 92% de las exportaciones españolas se dirigen a la UE, principalmente a Francia y Alemania, plazas muy maduras que son codiciadas también por el conjunto de potencias productoras. La dependencia del mercado comunitario se ha agravado por el veto a los productos agroalimentarios decretado por Rusia en 2014. Una solución evidente sería la apertura de mercados terceros. Sin embargo, tal y como recuerdan desde el CGC, la mayoría de los grandes mercados de todo el mundo (EEUU, China, Japón, Corea, Brasil, India…) son también productores de cítricos. Crecer en ellos y abrir los nuevos destinos es muy difícil por las barreras fitosanitarias que vía protocolos de exportación dificultan, encarecen o directamente impiden nuestras ventas. “No estamos siendo capaces de llegar con claridad a los mercados en terceros países, que representan el 8% de nuestra exportación. Nuestras empresas están teniendo dificultades para cumplir los protocolos que nos exigen. Hay que recordar que la Comisión Europea negocia los acuerdos con los países terceros de forma bilateral, pero el protocolo lo tiene que negociar cada país miembro. España no tiene el mango con la sartén cuando negocia un protocolo para exportar a Canadá, Perú o Estados Unidos. Esta forma de negociación no nos beneficia. Lo ideal sería que la Comisión lo negociase todo”, propone Carles Peris.

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Iniciativas para revitalizar el mercado de los cítricos

El pasado 2 de abril el secretario general de Agricultura y Alimentación, Fernando Miranda, se reunió con representantes del sector citrícola para examinar 16 medidas de base que propone el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación dirigidas a ajustar la oferta, mejorar la estructura y favorecer la internacionalización del sector con el objetivo de revitalizar el mercado de los cítricos y garantizar su futuro. Estas son las principales líneas:

• Transformación de naranjas y pequeños frutos en zumo con destino a entidades caritativas para distribución gratuita con un cupo total de 50.000 toneladas.

• Potenciar el uso de los programas operativos elaborados por las organizaciones de productores para ajustar la oferta a la demanda.

• Puesta en marcha de una línea de crédito de 40 millones de euros mediante la subvención del coste de los avales.

• Reducción del índice de rendimiento neto para el ejercicio fiscal 2018.

• Mejora de la información sectorial para la toma de decisiones.

• Mejora de la información sobre la demanda nacional e internacional de cítricos

• Favorecer la incorporación de productores a las organizaciones de productores y mejora de su dimensión y de sus posibilidades de actuación particularmente a través de asociaciones de organizaciones de productores.

• Potenciar el papel de las organizaciones interprofesionales.

• Demanda activa en todas las instancias comunitarias de la aplicación de los principios de reciprocidad en los acuerdos internacionales con terceros países.

• Vigilancia activa de los resultados de los controles fitosanitarios a nivel europeo.

• Mejora de los mecanismos de exportación y acceso a nuevos mercados.

• Establecimiento de un plan específico para la vigilancia del cumplimiento de la Ley de la Cadena en el sector de los cítricos.

• Constitución de una mesa específica sobre los cítricos en el Observatorio de la Cadena.

• Refuerzo de los planes anuales de control de la calidad comercial.

• Apoyo individualizado a los jóvenes agricultores que hayan recibido una ayuda a la primera instalación en el sector de los cítricos y se hayan visto seriamente afectados por la crisis de precios.

• Facilitar la puesta en marcha de fondos mutuales en el marco de las OPFHs.

Intercitrus… ¿Quo vadis?

Con todo esto, vuelve a ponerse sobre la mesa la idea de relanzar una interprofesional, Intercitrus, que lleva encallada desde hace diez años por la falta de acuerdo del propio sector. Se pretende así retomar las campañas de promoción del consumo de cítricos en un contexto en el que este cultivo está perdiendo protagonismo en los lineales de los supermercados por la ampliación de la oferta, por ejemplo, de la fruta tropical. “Es importante que Intercitrus funcione como una organización interprofesional nacional y que tenga en cuenta los intereses y las demandas del sector citrícola español, tal y como está funcionando Ailimpo, que acaba de aprobar su extensión de norma para hacer sus contratos tipo y campañas de promoción. Es una decisión que el sector tiene que tomar conjuntamente”, recordaba Esperanza Orellana en Lora del Río. “Aquellos mecanismos que tiene la interprofesional para mejorar el sector, activar una retirada de fruta en tiempo y forma para recibir fondos europeos que permitan regular el mercado, activar las campañas de promoción… No se han hecho. Ha estado 10 años muerta y como consecuencia de esta campaña tan mala y de la presión que hemos ejercido algunos, parece que haya tenido visos de intentar reactivarse, pero ha llegado muy tarde”, destaca Carles Peris desde la Unió de Llauradors.
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Por turno, la presidencia la ostenta en estos momentos Manuel Arrufat, presidente a su vez del CGC. Son muchas las voces que piden que la sede de esta interprofesional se traslade a Madrid y que probablemente será entonces, en “terreno neutral”, donde puedan ponerse las bases de una futura orquestación del propio sector. “Hay que volver a reflotar Intercitrus. Además, hay que estructurarla de una manera acorde a las circunstancias y a los volúmenes que hay ahora. Lo fundamental es que funcione para poder estructurar el sector: saber cómo estamos y qué tenemos para así podernos adaptar a lo que pide el comercio”, concluye Francisco José Bernal.

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