Doing business in Spain? Interempresas Media is the key
Arándanos, frambuesas y moras han irrumpido con fuerza adaptándose a las nuevas demandas de los mercados y los consumidores

Berries: el éxito de la diversificación

Álvaro Bárez, periodista agroalimentario17/12/2018
Hablar de berries en España es hablar, principalmente, de Huelva. La provincia concentra el espacio más importante de producción de frutos rojos (fresas, frambuesas, moras y arándanos) en la Unión Europea, destacando de forma especial la comercialización y exportación de estos cultivos. Por todos es conocido el éxito y tradición del cultivo de la fresa, pero quizás es más novedosa la irrupción de frambuesas, arándanos y moras, con lo que prestamos especial atención a los nuevos miembros de esta particular familia que comparte tarrina en los lineales de los supermercados.
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Y es que los números hablan por si solos. En los últimos años, en una provincia en la que la fresa era el cultivo estrella, han despegado otros cultivos como el de la frambuesa, que ha pasado de apenas 910 hectáreas en la campaña 2009/2010 a 2.121 hectáreas en la actual campaña. Más llamativo es el caso del arándano, cultivo del que apenas se tenían registros en 2010 y que hoy día supera las 2.800 hectáreas, aupándose así al segundo cajón en el ranking los frutos rojos. “Hasta hace seis años prácticamente sólo teníamos fresa en aproximadamente 6.000 hectáreas de terreno. Ahora rondamos las 11.000 hectáreas gracias a los nuevos cultivos”, destaca Manuel Piedra, secretario general de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos en la provincia de Huelva. De esta manera, el agricultor dedicado hasta hace poco “en cuerpo y alma” al cultivo de la fresa, ha comenzado a diversificar su actividad ante las oportunidades que ofrecen estos frutos en auge: “La irrupción de los nuevos berries ha supuesto una nueva forma de vida tanto para la agricultura como para la sociedad onubenses. Ha movilizado mucha producción, una agricultura de dinero… y todo ello gracias a un agricultor dispuesto a adaptarse a las modificaciones que han sido necesarias”, afirma Julio Volante, delegado en Huelva del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas de Andalucía Occidental (COITAND).

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Un claro ejemplo de cómo ha cambiado el sector lo tenemos en Onubafruit, cooperativa de segundo grado que agrupa a las cooperativas Costa de Huelva, Cobella, Cartayfres, SAT Condado y Freslucena, y que se ha convertido en la mayor exportadora de berries de toda Europa: “Hace quince años arándano no había. Nosotros para entonces supimos adaptarnos a la diversificación a la fresa, pasando de facturar un 90% en fresa a convertir el arándano el año pasado en nuestro principal producto. La subida ha sido prácticamente vertical. En frambuesa la curva no ha sido tan pronunciada, se trata de un cultivo muy difícil, de especialistas. No obstante, tratamos de mantener un equilibrio en facturación entre fresa, frambuesa y arándano”, relata Francisco Sánchez, gerente de Onubafruit, que apuesta por el equilibrio por encima de cualquier moda: “La clave es no olvidarse de nada. Ha habido gente que se ha olvidado de la fresa y se ha ido a los arándanos y se lanza a un precipicio… La frambuesa es un producto complicado, con mucha inversión, no es tan fácil apostar por ella. Nosotros mantenemos una estructura similar y creemos que hay futuro para todo”, apunta Sánchez, cuyo grupo cooperativo produce anualmente 40 millones de kilos de fresa, 10 de frambuesa y entre 18 y 20 millones de kilos de arándanos.

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Tabla 1. Evolución de hectáreas y producción de berries en Huelva. Fuente: Freshuelva.

¿Qué ha pasado para que se haya producido este cambio en tan poco tiempo? En una sociedad cada vez más preocupada por la salud y los productos saludables, la aparición de estudios que confirman la capacidad antioxidante y anticancerígena de las berries, además de la cantidad de vitaminas que aportan, han hecho que luzcan por primera vez en la cesta de la compra nacional. De igual manera, se ha aprovechado la incesante demanda de los países europeos de estos productos, de los que España es suministrador privilegiado. Y como muestra, un botón. Según los datos de la Dirección General de Aduanas, en 2017 se exportaron 45.809 toneladas de frambuesa, un 21% más que el año anterior, por un valor de 346 millones de euros (+12,3% con respecto a 2016) mientras que el arándano vio cómo sus exportaciones crecieron más de un 27% en 2017 con 46.510 toneladas por un valor de 274,7 millones de euros (un 5,5% más que en 2016). Y todo ello principalmente a Reino Unido, Francia y Alemania. “El auge también ha venido gracias a la necesidad de las grandes superficies. Que un mismo proveedor pueda suministrar toda la gama de berries a los supermercados es una ventaja. Tenemos socios que ofrecen toda la gama de frutos rojos. Hacia eso va el mercado”, comenta Rafael Domínguez, gerente de la Asociación de Productores y Exportadores de Fresas de la provincia de Huelva (Freshuelva), cuyas empresas representan en torno al 95% de la producción del sector.

Campañas más largas

Uno de los principales cambios que estos cultivos han traído a Huelva tienen que ver con el número de jornales. Y es que hasta hace poco las campañas apenas duraban cinco meses: “Antes fresa y frambuesa compartían calendario. Con el paso de los años, los avances técnicos han facilitado que la frambuesa pueda tener dos cosechas: la de otoño y la de primavera. En la de otoño se recoge fruto desde septiembre hasta diciembre y en la segunda durante los meses de abril, mayo y junio. Todo ello ha ayudado a que haya empresas que puedan contratar trabajadores a lo largo de nueve meses al año, tanto en la explotación como en la central hortofrutícola”, recalca Rafael Domínguez. “La fresa ha sido el cultivo ‘madre’ y, a partir de ahí, hemos ido adaptándolo a distintos cultivos. La infraestructura fundamental de forzado, como es el macro túnel, se ha adaptado al resto de berries. Sobre todo, en frambuesa hay opciones de variedades remontantes, no remontantes, variedades de mayo a agosto… El agricultor puede controlar el ciclo y adaptarlo a las necesidades del mercado”, completa Julio Volante, delegado en Huelva del COITAND.

Por otro lado, no hay que olvidar que se trata de cultivos muy tecnificados, en los que cada vez son más comunes los sensores de humedad que miden las necesidades de la planta al “milímetro cúbico”. Cultivos, a su vez, desarrollados de la mano de un asesor que ha sabido forzarlos para que produzcan fuera de época, adaptándolos a los huecos de mercado existentes a nivel global y a momentos de un mayor apremio económico. Un asesor vigilante en todo momento de una presión comercial que demanda LMRs muy por debajo de lo que exige la normativa: “Incluso hay comercios en los que, cuando aparecen trazas de tres materias activas distintas, aunque estén por debajo de los umbrales legales, te echan atrás el producto”, confirma Julio Volante.

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Todas estas exigencias obligan al agricultor a estar en permanente aprendizaje y no siempre tienen reflejo en lo que los productores perciben por su producto. Y es que una de las reivindicaciones recurrentes, también en berries, es el diferencial entre lo que percibe el agricultor y lo que paga el consumidor en la caja de los supermercados. “Se trata de un producto exquisito y el consumidor lo paga bien. Ahora bien, el diferencial que paga no se repercute en los agricultores que no recibimos ese beneficio. Creemos que tenemos que ser exigentes en ese aspecto”, denuncia Manuel Piedra, de UPA Huelva.

Brexit: ‘alivio’ momentáneo

Siendo el Reino Unido uno de los principales destinos de las berries españolas, las recientes negociaciones del Brexit entre Bruselas y Londres han tenido en vilo a los productores de frutos rojos. El sector estaba preocupado de que, a partir de finales de marzo o principios de abril (en plena campaña) se produjese un bloqueo a la entrada de arándanos, frambuesas y moras en el Reino Unido. Productores e industria respiraron aliviados al conocerse los detalles del “divorcio” y saber que, al menos por el momento, las mercancías podrán continuar circulando libremente y los controles fronterizos no serán necesarios. “Estamos más tranquilos. Si se hubiese establecido un control aduanero, nos hubiese afectado seriamente, máxime cuando la frontera con el Reino Unido está en Francia y no en España. Solo con el papeleo en la aduana se hubiesen producido unos retrasos considerables. En nuestro caso, hablamos de productos perecederos y cualquier demora o retención les afecta directamente. El consumidor tiene que tener el producto lo antes posible”, sentencia el gerente de Freshuelva. Y añade: “Yo creo que el Reino Unido va a seguir demandando nuestra fruta. Es un gran cliente y necesitan de nuestros productos. Además, allí están muy bien catalogados. Cualquier impuesto sería perjudicial para ambas partes. Nuestra futura preocupación será la de que nos faciliten el tránsito y que se tengan que pasar controles de índole fitosanitario en aduana, lo cual sería un obstáculo. Para ello se podría llegar a un acuerdo similar al existente con Suiza. A ver cómo terminan las negociaciones”. Los productores van en la misma línea: “Inglaterra es nuestro mayor consumidor de frutos rojos. Ahora estamos en los trámites de separación, habrá años de carencia… pero los años pasan pronto. Hay inversiones por parte de los agricultores que no van a dar fruto hasta dentro de tres años. Seremos optimistas e intentaremos que esto se solucione de la mejor manera posible porque a los ingleses también les interesa”, añade el secretario general de UPA Huelva, Miguel Piedra.

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Gráfica 1. Valor de las exportaciones españolas de berries al Reino Unido.

Por otro lado, no hace falta irse al Reino Unido para comprobar la fragilidad hoy día de nuestras exportaciones comunitarias, dependientes de transporte frigorífico por carretera. La reciente revuelta de los “chalecos amarillos” en Francia ha tenido en vilo al sector, que necesita que las berries lleguen en tres días a los lineales de los supermercados ingleses o alemanes para que no pierdan sus cualidades.

En busca de nuevos mercados… y nuevos consumidores

Todo esto hace que el sector trate de buscar nuevas salidas a sus productos, especialmente de los arándanos, cuyas características hacen que pueda aguantar un largo viaje en el container de un trasatlántico, a diferencia de moras y frambuesas, cuya corta caducidad limita su expansión. A finales de 2017 el sector hizo entrega al Ministerio de Agricultura del expediente para iniciar las negociaciones del protocolo para la exportación de arándanos a China. “Vamos a insistir al ministro Planas en la necesidad de abrir el mercado chino, puesto que allí ya llegan arándanos de Chile y Perú. El siguiente país en el que vamos a abrir los trámites para exportar es la India. El veto ruso nos ha enseñado que hay que buscar otras salidas. China y la India tienen una capacidad de consumo importante”, confirma desde Freshuelva Rafael Domínguez.

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Gráfica 2. Exportación española de berries.

De hecho, la reciente visita a España del presidente de China, Xi Jinping, ha abierto nuevas vías de exportación para los productores de porcino y los de uva de mesa. Por otro lado, hay quien piensa que los nuevos mercados pueden ser un complemento, pero no la salvaguardia: “En fresa y en frambuesa, pensar en destinos lejanos es una locura. Aquí se habla con mucha facilidad de China y de la India, pero no es tan sencillo. Los chinos no son tontos. España tampoco está acostumbrada a mercados lejanos. Es un mercado muy complicado que te obliga a modificar tu estructura de trabajo. Además, una vez establecido el protocolo de los gobiernos, luego tienes que cumplir un protocolo sanitario difícil de cumplir. No es tan sencillo”, incide el gerente de Onubafruit, que es la compañía que más frambuesas y arándanos vende en España.

Es por eso por lo que las empresas también piensan en difundir el producto aquí en España, donde su consumo es cierto que ha crecido, pero no se ha disparado de la misma manera en que han crecido las explotaciones. Por ese motivo, en 2017 tuvo lugar la primera campaña de promoción del arándano promovida por Freshuelva: “En el centro de Europa tiene muchísima aceptación y quizás aquí en España es el gran desconocido. Para que un producto se consuma, no queda otra que darlo a conocer. Se trata de una campaña de promoción en redes para divulgar las posibilidades y contenido nutricional del producto, todo ello vinculado a factores como la actividad física o la salud. Tenemos un camino importante que recorrer”, comenta su gerente, Rafael Domínguez.

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Desarrollo y consolidación ligados al agua

Con todo esto, ¿cabe pensar que el ‘boom’ de las berries ha tocado techo o aún queda margen de crecimiento? En buena manera, la respuesta a esta pregunta dependerá del acceso al agua de la agricultura de la zona. La zona del Condado no puede crecer más, pues está limitada por los recursos hídricos del Parque Nacional de Doñana. Ahora bien, recientemente el Senado ha dado el visto bueno al nuevo trasvase de hasta 19,99 hectómetros cúbicos de la demarcación de Tinto, Odiel y Piedras a la comarca del Condado de Huelva, lo que supondrá un antes y un después para la agricultura del entorno de la Corona Norte de Doñana. “Eso va a suponer darle a los agricultores seguridad jurídica, pues estaban regando con agua de pozos que, una vez cerrados, beneficiará medioambientalmente a la zona del Parque Nacional de Doñana”, destaca Manuel Piedra.

Las limitaciones del entorno de Doñana han hecho que muchos agricultores hayan decidido poner nuevas explotaciones cerca de la frontera con Portugal: Lepe, Cartaya, San Bartolomé, Gibraleón… sobre todo arándanos y frambuesa. Estos últimos están pendientes de la decisión política a la hora de acometer el desdoblamiento del túnel de San Silvestre, una infraestructura hídrica cuya capacidad de transporte roza la capacidad de consumo de los agricultores de esa zona. “Si tenemos agua y tenemos tierra, la ambición de los agricultores de la zona pondrá el resto”, añade el secretario regional de UPA.

Mano de obra

Otro de los hándicaps que tiene el sector es el acceso a mano de obra preparada y dispuesta a desarrollar las tareas que se requieren. No todos los jornaleros quieren la fresa y la frambuesa, y tras la irrupción del cultivo del arándano, son muchos los que prefieren “no agachar el lomo” y recolectar el “fruto azul” para el cual no es necesario agacharse.

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Por otro lado, aún colean las denuncias presentadas ante la Guardia Civil por parte de varias jornaleras marroquíes, que dijeron haber sufrido explotación laboral y abusos sexuales y que hicieron que el sector saliese a la palestra el pasado mes de junio. Los productores no quieren que se magnifique esta circunstancia, pues aún están por confirmarse tres casos entre los 100.000 empleados para la recolección de fresas, arándanos, moras y frambuesas en la provincia. “En ese aspecto estamos muy tranquilos. Por parte de los empresarios, tolerancia cero. Nosotros nos pusimos las pilas. Fueron casos a pequeña escala, pero aun así estamos poniendo los medios para que no vuelva a ocurrir. Hemos creado la figura de los mediadores interculturales, estamos llevando a cabo protocolos contra la violencia de género en el trabajo, se está haciendo un análisis de las viviendas donde se alojarán los trabajadores para comprobar si reúnen los requisitos mínimos, vamos a dar formación a los cargos intermedios para que sepan manejar una cuadrilla y que no ocurran estas cosas… Estamos poniendo todos los parámetros para que nada se nos escape. Los agricultores somos los primeros interesados en sacar del circuito a los que no hacen bien las cosas”, enumera Manuel Piedra.

Y es que lo que no quiere el sector es que circunstancias como estas puedan empañar el éxito de una agricultura que va a más.

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