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El sector vitivinícola, al fin con visión de cadena

Mucho margen de mejora en torno a una mesa redonda

Álvaro Bárez, periodista agroalimentario14/06/2018
Aún es pronto para vaticinar cómo se comportará la vendimia de este año. A la espera de las primeras estimaciones parece que, por fin, el sector vitivinícola ha articulado un espacio de entendimiento, a través de la interprofesional del vino, con el que se pretende evitar tensiones, organizar el propio sector y compartir información. Una información cada vez más trasparente, gracias al desarrollo de la herramienta INFOVI, y que permite organizarse mejor a las distintas partes de la cadena, que siguen en la eterna búsqueda de los patrones para posicionar los vinos españoles a nivel nacional e internacional y para consolidar un consumo que, parece, tiende al alza.
Hacía mucho tiempo que la viña no afrontaba el verano con un tempero más propio de inicios de primavera. La humedad ha sido tal que incluso se ha dado el caso puntual de la aparición de raíces aéreas en algunas viñas de La Rioja, algo más propio de climas tropicales. Las lluvias y, sobre todo, las temperaturas frescas durante la práctica totalidad de la primavera han provocado que a diferencia del año pasado este cultivo, como muchos otros, lleve un retraso que llega hasta los 15 días en zonas como Castilla-La Mancha. Por otro lado, hay que tener en cuenta que “en otoño la planta se durmió con una grave sequía y sin apenas reservas. No deja de ser buena noticia que ahora se encuentre con reservas para afrontar un verano con altas temperaturas. Eso tampoco quiere decir nada, puesto que la campaña pasada, en las parcelas de regadío, tampoco hubo una sobreproducción debido las altas temperaturas que sufrimos tanto de día como de noche”, destaca Alejandro García-Gasco, responsable nacional del vino de la Unión de Pequeños Agricultores (UPA). “Las lluvias han venido bien, sobre todo tras años en los que la viña ha sufrido las consecuencias de la escasez de agua. No obstante, aún es pronto para hacer una previsión de cosecha, pues aún tenemos que ver las consecuencias de las heladas o el pedrisco que haya habido”, puntualiza José Luis Benítez, director general de la Federación Española del Vino (FEV), la organización privada más representativa que agrupa al sector bodeguero español.
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Este año las heladas no han hecho grandes estragos, salvo en parcelas puntuales de Ribera del Duero. Nada comparable al año pasado, tal y como recuerda Ignacio Martín, investigador del Instituto de las Ciencias de la Vid y el Vino: “Entonces en la Rioja Alta cayó una helada muy fuerte, también en puntos de Ribera del Duero. Este año las heladas se han podido salvar”. El pedrisco, eso sí, ha hecho acto de presencia en comarcas como la de San Clemente (Cuenca), Villanueva de Alcardete (Toledo), o Socuéllamos (Ciudad Real) además de parcelas de la comarca de Utiel-Requena. No obstante, la situación no es generalizada por lo que este envite se ha podido salvar.

Los siguientes “enemigos” a las puertas son hongos como el mildiu o el oídio. Existe cierta preocupación puesto que los viticultores no han podido realizar tratamientos preventivos debido a la imposibilidad de entrar en las parcelas por las lluvias de finales de mayo, tal y como confirman desde la FEV. Las temperaturas no han sido excesivamente altas, por lo que tampoco debería suponer un alto riesgo. Aún son muy pocos los que se preguntan si la amenaza de la Xylella Fastidiosa llegará al viñedo peninsular. Blanca Landa, investigadora del investigadora en el Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC recuerda que en Mallorca ya se ha detectado subespecie ST1 en vid. “Esta cepa concreta de Xylella es la que causa la enfermedad de Pierce en California y allí llevan con ella desde finales del siglo XIX sin existir cura para la enfermedad por el momento. En California se estima que esta enfermedad cuesta al año 100 millones de dólares: unos 50 de coste directo por pérdidas, replantaciones y tratamientos para los vectores y otros 50 que se invierten en investigación para buscar formas de luchar frente la enfermedad. Gran parte de este dinero viene directamente de las bodegas”. En Europa por el momento esta cepa, al no estar presente en ningún otro sitio, no se está abordando en los proyectos de investigación europeos en los que trabajan investigadores como Blanca. “En los próximos meses esperamos que empiece un proyecto Nacional E-RTA-INIA en el que se abordará el cultivo de la vid, pero por el momento no hay nada más en marcha. El sector del olivo a través de la Interprofesional va a promover un contrato de investigación con diversas entidades, incluida la nuestra, para ayudar a potenciar la investigación sobre Xylella-olivo. Quizás sería el momento para que el sector de la vid y el vino percibiese la situación con otros ojos”, argumenta esta investigadora.

Transparencia y 'mesa redonda' en el sector

Amenazas aparte, aún es pronto para hacer predicciones de cosecha. Venimos, eso sí, de una campaña en la que se vendimiaron 4.622 millones de kilos de uva, de los cuales el 55% fue de variedades blancas y el resto tintas, y que supuso un total de 31.834.926 Hl. de vino, de los que más de la mitad se extrajeron en bodegas de Castilla-La Mancha. Las existencias finales, a marzo de 2018, eran de 39,5 millones de hectólitros de vino, 5 millones menos que en la campaña 2016/2017 a esas alturas de año. Todos estos datos están disponibles para cualquier ciudadano gracias a la puesta en marcha, por parte del Ministerio de Agricultura, del Sistema de Información de Mercados del Sector Vitivinícola (INFOVI), una herramienta desarrollada gracias a la información aportada por todos los agentes del sector, reunidos a su vez en la Organización Interprofesional del Vino de España (OIVE), que ha conseguido crear un punto de encuentro y diálogo, muy necesario hasta la fecha: “Aunque va a hacer cuatro años de su constitución, la vida real de la interprofesión es de dos años, momento en que pusimos en marcha la extensión de norma y los órganos de trabajo. Para mí, lo más importante es que hemos conseguido sentar en la misma mesa a organizaciones agrarias, cooperativas y a la industria, para hablar del sector sin crispación. En la gran mayoría de los puntos hemos estado de acuerdo”, afirma Ángel Villafranca, que compagina las presidencias de Cooperativas Agro-alimentarias de España y de la propia OIVE. “Sentarnos en una misma mesa es positivo. No obstante, veremos cómo funciona una vez nos enfrentemos a una campaña de excedentes, algo que no ha ocurrido en las últimas campañas”, reconoce el director general de la FEV.
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Gracias a las primeras aportaciones obtenidas mediante la primera extensión de norma se ha podido poner en marcha la primera campaña de promoción genérica de 'Vino de España', en un momento en el que ha repuntado algo el consumo de vino a nivel nacional. Otra de las tareas desarrolladas es la normalización de las relaciones entre las distintas partes a través de un contrato de compra-venta de uva que está en fase de homologación por parte del nuevo Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación. Menos adelantado está el modelo de contrato de comercialización de vino. “Hemos conseguido establecer un diálogo fluido con la Conferencia Española de Consejos Reguladores Vitivinícolas (CECRV), otra asignatura que teníamos pendiente. Hay ánimo de colaborar. Los problemas existentes en el sector del vino no tienen que ver con una D.O u otra, sino que es un problema de todos. O conservamos tanto a nuestros viticultores como a nuestras figuras de calidad o esto se complica para todos”, añade Villafranca.

Mercado mundial, al alza

La OIVE también mantiene contactos con el Observatorio Español del Mercado del Vino (OeMv) de cara a trasladar la mayor información posible al sector. “A mayor información, mejor funcionamiento de un sector”, suele decirse. En una de esas sesiones de trabajo se puso de manifiesto el notable crecimiento de las exportaciones mundiales de vino y mosto en 2017, tanto en valor (6,5% más con respecto a 2016, alcanzando los 31.011 M€) como en volumen (un 4,6% más que en 2016, totalizando 10.706 millones de litros). “Desde 2009 hay una tendencia continuada en términos de valor. Lo que estaba más estancado era el volumen, y sorprendentemente este año pasado también ha crecido a pesar de tener cosechas más bajas y, en definitiva, una menor producción. Eso nos hace pensar que en el año 2018 no se pueda mantener el crecimiento en volumen, pero nos lleva a pensar que hay un cambio importante en el consumo mundial de vino. El consumo es más o menos estable, pero los consumidores son distintos. Hay menos consumo en los países productores y mayor consumo de países no productores. Cambian, pues, los gustos, las etiquetas, los cierres, los momentos de consumo de ese vino...”, destaca Rafael del Rey, director general del OeMv.
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Las exportaciones españolas también están aprovechando esa nueva ola, pero con la comercialización como asignatura pendiente. “Italianos y franceses nos adelantan en exportaciones porque tienen una mayor red de distribución y una mejor capacidad de comercialización. Tenemos pues, que aprender de aquellos que llevan más tiempo que nosotros en los mercados”, concreta Rafael del Rey. De hecho, estamos bien posicionados en Reino Unido, Alemania, Bélgica... mercados bastante maduros ya, que no están creciendo mucho. En Canadá y México nuestra posición también es muy buena. Sin embargo, en Estados Unidos, el país del mundo con mayor consumo de vino, nuestra cuota de mercado está por debajo de la media mundial, mientras que en Asia hay mucho camino por delante de cara a posicionar nuestros vinos, principalmente los de alta gama. “El consumidor de Estados Unidos está acostumbrado a que una botella de un buen vino español cueste 15 dólares. Tenemos que ser capaces de convencer a ese consumidor americano de que una botella de vino español también puede valer 50 dólares”, completa José Luis Benítez desde su despacho en la FEV.

Quizás parte de esa situación se deba a nuestra hegemonía en el mercado de graneles, que puede generar ante el mercado una percepción de España como “país productor de vinos de gama baja-media”. “Tras una campaña tan escasa como fue la pasada, el sector debería aprovechar la coyuntura para apostar más por el embotellado que por el granel y sin embargo estamos viendo lo contrario. Seguimos exportando principalmente vinos a granel. No digo que debamos abandonar es vía, sino que debemos plantearnos planes estratégicos y marcar líneas rojas para regular producciones y precios”, plantea Alejandro García-Gasco. Para Rafal del Rey “tenemos mucho camino por recorrer en envasados, pero también hay tipos de graneles de más alto valor en los que España podría progresar mucho. Hay graneles varietales, de calidad, a precios medios incluso por encima del euro el litro, en los que España prácticamente no está presente y que sin embargo son productos que pueden aportar mucho valor a muchas de nuestras zonas productoras”. Y es que está claro que España no va a pasar del granel al embotellado de un día para otro pero, puestos a generar valor a nuestras exportaciones, parece sensato pensar que debe buscarse en todos los segmentos de la cadena de productos.

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¿Y el consumo en España?

Eso en los mercados internacionales. Aquí en España, tras años de descenso en el consumo de vino, sobre todo en hostelería, llevamos cuatro años de recuperación, creciendo el consumo no solo en volumen sino también en valor, tal y como apunta Ricardo Alcón, responsable de Desarrollo de Nuevos Negocios de la consultora Nielsen en España: “La revalorización ha llegado no solamente con los vinos con denominación de origen, sino también de otras protecciones como son los vinos de la tierra”. Dicha recuperación ha venido gracias a que se ha ganado el terreno perdido en el sector hostelería y se ha logrado mantener todo aquello que se canaliza en mercados y supermercados. Sin embargo, lo más importante es que “el consumidor está dispuesto a pagar más por un producto de más calidad, que es lo que está percibiendo”, recalca el consultor.

Y la gran pregunta, sobre todo para aquellos que quieran saber cómo enfocar sus producciones en el mercado nacional: ¿Qué demanda el actual consumidor? Responde Ricardo Alcón: “Está diversificando su consumo. Está yendo sobre todo a denominaciones de origen diferentes a las habituales dentro de lo que sería su mix de consumo habitual. Igualmente, se están incorporando nuevos consumidores, la gente más joven, que se había ido por completo del mercado del vino, y también se observa una vuelta del consumidor femenino, que busca vinos más sencillos de beber, como los blancos y los rosados”. Precisamente en esa línea va la primera campaña de promoción nacional de la OIVE que lleva el slogan 'Marida mejor tu vida con vino' y que busca rejuvenecer la imagen del producto, hacerlo más cotidiano y despertar el gusto por la cultura del vino.

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Herramientas de mejora

Una vez conocemos las nuevas tendencias de consumo, toca optimizar las propias estructuras de las bodegas para hacerlas más eficientes. Las administraciones están marcando una senda protagonizada por la promoción de las entidades asociativas prioritarias, que sirvan para estructurar oferta y compartir recursos entre las bodegas cooperativas, sociedades agrarias de transformación y organizaciones de productores. En ese aspecto, son ahora las cooperativas quienes tienen la pelota en su tejado, entre ellas las de Castilla-La Mancha, que elaboran el 5% del vino mundial y la mitad de este producto a nivel nacional: “Las cooperativas tenemos que tomar decisiones muy importantes. Estamos haciendo un buen trabajo en el campo, estamos haciendo muy buenas bodegas, creemos que tenemos calidad... Ahora bien, nos falta llevar todo eso al mercado y que la gente se beba nuestro vino. Ese es nuestro principal reto. Para eso tenemos que conocer al mercado, a los consumidores, para después trasladar esa información a las bodegas, a los técnicos, que a su vez lo trasladen a los consejos rectores que son los que tienen que tomar las decisiones importantes. Nuestro reto está en sacar la decisión de nuestro entorno más cercano”, sostiene Juan Fuente, portavoz sectorial de vinos de Cooperativas Agroalimentarias de Castilla-La Mancha.
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Otros retos en los que están inmersas las bodegas tienen que ver con la adaptación al cambio climático. Por ello, la propia FEV ha elaborado y aprobado un Plan de Actuación con el fin de articular medidas conjuntas y valorar fuentes de financiación para impulsar la lucha contra el cambio climático en el viñedo. Actuaciones, todas ellas, que merecerían un capítulo aparte. Las bodegas también están pendientes del desarrollo del proyecto de la Ley de Menores Sin Alcohol. Por ello piden que se base en medidas como la autorregulación, la prevención y la educación, en lugar de esconder y estigmatizar a un producto como el vino, de importancia estratégica para conjunto del sector agroalimentario español: “Lo único que pedimos es que no se demonice el vino”, concluye José Luis Benítez, de la FEV.