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España produce anualmente más de siete millones de toneladas de cítricos, exportando más del 40%

Nuevos desafíos de la citricultura en España

Arenas-Arenas F.J., Romero-Rodríguez, E., Quinto J. y Hervalejo A.

IFAPA Centro Las Torres, Alcalá del Río (Sevilla)

25/04/2018

Como consecuencia de la globalización, la citricultura de España se enfrenta actualmente a nuevos retos de diferente índole. La fuerte competencia con el mercado internacional y la situación de seria amenaza ocurrida en los últimos años con enfermedades devastadoras para el cultivo de los cítricos, como la clorosis variegada de los cítricos o el HLB, requiere de un importante esfuerzo por parte de los diferentes agentes del sector en la diferenciación en los mercados con productos de mayor valor añadido, en el control, contención y erradicación de nuevas plagas y enfermedades, así como en el desarrollo de nuevas técnicas de cultivo dirigidas a la sostenibilidad de las explotaciones de cítricos españoles.

Situación actual de los cítricos

Superficie y producción

España es el sexto país productor de cítricos con 7,09 millones de toneladas y 295.331 hectáreas dedicadas a este cultivo (MAPAMA, 2018). Además, es el primer exportador en fresco con 3,02 millones de toneladas (MAPAMA, 2018), consolidándose como primera potencia mundial seguida de Sudáfrica (1,70 millones de t) y Turquía (1,50 millones de t) (FAO, 2017). Respecto a la distribución varietal destaca el cultivo de naranjo dulce con 141.639 hectáreas, seguida de la de mandarina (109.127 ha) y limonero (41.099 ha) (MAPAMA, 2018).

El 95% de la superficie nacional de cítricos se concentra entre la Comunidad Valenciana, Andalucía y Región de Murcia, siendo Andalucía la segunda comunidad autónoma productora de cítricos con 82.970 ha (MAPAMA, 2018) y una producción total de algo más de 2,00 millones de toneladas.

Por último, entre provincias andaluzas, Sevilla destaca como la primera provincia productora de cítricos andaluces con el 40% de la producción y 825.425 toneladas, seguida por Huelva con el 25% de la producción y 521.999 toneladas (MAPAMA, 2018). Por especies, Sevilla destaca por la producción de naranja dulce (47% de la producción de naranjas de Andalucía), mientras que Huelva lo hace por la producción de mandarina (50% de la producción de mandarinas de Andalucía). Otras provincias productoras de cítricos son Córdoba (13%), Málaga (7%) y Almería (11%), destacando éstas dos últimas por concentrar el 97% de la producción andaluza de limón (64 y 33% respectivamente).

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Destino de la producción

El destino principal de la producción nacional de cítricos es la exportación (43%), seguido del consumo interior en fresco (31%) y la transformación (17%) (MAPAMA, 2018).

En lo referente a la exportación de cítricos a nivel nacional destaca la exportación de naranja y mandarina, con el 45,5 y el y el 37,8% del total, seguido por la de limón (15,2%) y pomelo (1,5%) (FAO, 2017). Actualmente el destino principal de las exportaciones españolas es el mercado europeo y para su consumo en fresco. De hecho, justo después de Rusia (1.455.000 t), los mayores importadores de cítricos a nivel mundial son Francia (1.099.200 t), Alemania (1.118.100 t) y los Países Bajos (1.132.600 t). Los datos registrados en el Boletín de Comercio Exterior de Cítricos (MAPAMA, 2017a) para la última campaña (2016/2017) muestran una ligera reducción de las exportaciones de cítricos respecto a la anterior campaña y a la media general de las últimas 5 campañas, la cual afecta a todos los países comunitarios salvo a Reino Unido y Polonia. Una reducción algo más marcada ha sido registrada en las exportaciones con destino extracomunitario, con la excepción de Canadá, Brasil, Bielorrusia y Sudeste Asiático. El Sudeste Asiático destaca como un destino de creciente importancia para los cítricos españoles con destino a fresco.

Teniendo en cuenta que Europa es el principal consumidor de zumos de naranja (37% de la producción total), una interesante alternativa de mercado se forja para la producción de cítricos españoles. El gran impacto del HLB ha provocado un fuerte descenso de la producción internacional de zumo, especialmente en importantes países productores como Estados Unidos y Brasil. La posición geográfica estratégica que España ocupa frente al principal comprador de zumos cítricos (Europa), sumado a los cambios de hábitos alimentarios de estos consumidores, los cuales demandan productos más saludables y de mayor calidad, hacen de la producción de zumos recién exprimidos y refrigerados una posibilidad única para diversificar el mercado de los cítricos españoles. Datos del 2013 al 2015 muestran un incremento del consumo de zumos 100% refrigerados (+ 5,3%) en detrimento del consumo de zumos concentrados (- 9,2%) (MAPAMA, 2017a).

Desafíos de la citricultura española

En la actualidad el sector de cítricos español atraviesa una compleja situación impuesta por la globalización del mercado. La fuerte competencia con otros países productores con menores costes de producción y la amenaza de la llegada de nuevas plagas y enfermedades comprometen tanto el estado fitosanitario del cultivo como la rentabilidad de las explotaciones españolas.

Amenaza de nuevas enfermedades

Entre las enfermedades de mayor riesgo fitosanitario para la citricultura española destacan:

  • Huanglongbing o HLB

Actualmente, el HLB (Foto 1) es la enfermedad de los cítricos más dañina a nivel mundial, ya que no tiene cura y afecta a una gran cantidad de países, exceptuando las regiones productoras del Mediterráneo y Australia-Nueva Zelanda. La enfermedad es provocada por tres bacterias Gram negativas (a-Proteobacteria) que viven en íntima asociación con las células del floema de las Rutáceas. Su acción provoca irremediablemente la muerte de los árboles afectados en 5-15 años (según la variedad y especie), aunque existe una pérdida acusada de la capacidad productividad y de la calidad de los frutos desde las primeras etapas de la infestación (MAPAMA, 2014).

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Foto 1.- Síntomas de la enfermedad del HLB en hojas (A) y frutos (B).

Las tres bacterias responsables de la enfermedad reciben el nombre científico de Candidatus Liberibacter spp. Estas tres especies son Candidatus Liberibacter africanus (Laf), presente en África y la Península Arábiga, Candidatus Liberibacter asiaticus (Las), ampliamente distribuida por el continente asiático y desde la última década también en las principales zonas citrícolas del continente americano, y Candidatus Liberibacter americanus (Lam), citada únicamente en algunas localidades de Brasil y en el estado de Texas. Estas bacterias son transmitidas por insectos vectores, concretamente, dos hemípteros de la familia Psylidae: la psíla asiática Diaphorina citri que transmite tanto el HLB americano como el asiático, y la psila africana Trioza erytreae (Foto 2) que es el principal transmisor del HLB africano. Además, la bacteria también puede ser transmitida por injerto o por medio del transporte de plantas no certificadas infectadas (MAPAMA, 2014).

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Foto 2.- Detalle de la puesta, ninfas y adultos de Trioza erytreae.

La entrada de Trioza erytreae en la Península Ibérica en 2014 representa una gran alarma para el sector, estando la amenaza de la enfermedad más presente. Actualmente los métodos de defensa se centran en la erradicación del vector y en el control del transporte de plantas. No obstante, la psila africana continúa avanzado hacia el sur (DGAV, 2017) y ya se encuentra en Lisboa, a escasos 300 km de importantes regiones citrícolas andaluzas.

Se trata de una enfermedad cuya detección temprana es complicada y muy costosa (ya que los primeros síntomas afectan al sistema radicular), que se propaga a gran velocidad en zonas infectadas y cuyo manejo supone un elevado coste ambiental y económico. Diferentes autores coinciden en que un programa de manejo de HLB eficaz y sostenible a largo plazo debe residir en el empleo de material vegetal tolerante o resistente (Folimonova et al., 2009; Groser y Gmitter, 2014). En zonas afectadas por el HLB diferentes grados de susceptibilidad se han observado entre patrones (Albrecht y Bowman, 2012).

Clorosis variegada de los cítricos

Esta enfermedad está causada por la bacteria fitopatógena Xylella fastidiosa, la cual presenta un amplio rango de plantas hospedantes (casi 400 huéspedes confirmados a nivel internacional), afectando especialmente a los cultivos de leñosas. Ataca invadiendo el xilema de las plantas, se multiplica en el interior de los vasos y genera una biopelícula que obstruye el flujo de savia bruta (Wells et al., 1987). Una vez infecta la planta, ésta comienza a decaer y a desecarse, las hojas y brotes se necrosan y, en los casos más graves, acaba provocando la muerte de las plantas afectadas (MAPAMA, 2017b). La transmisión de la enfermedad se produce mediante hemípteros vectores, siendo Philaenus spumarius (Hemiptera: Aphrophoridae) el principal vector en Europa, cuyos individuos asimilan la bacteria al absorber la savia de una planta infectada, pasando entonces a ser vectores de la misma.

Desde la detección de X. fastidiosa en 2017 en Alicante, las medidas de contención y prevención para evitar su dispersión se han incrementado, emitiéndose boletines de información, intensificándose además las actividades de prospección y control. Las técnicas de control se centran en impedir la formación de refugios de estos insectos procediendo a la eliminación de las malas hierbas. El control del riego y la fertilización, evitando el exceso en ambos, también es un factor importante a tener en cuenta a fin de no favorecer el desarrollo de P. spumarius (MAPAMA, 2017b).

Mal seco de los cítricos

Esta enfermedad es causada por el hongo vascular Plenodomus tracheiphilus, extendido actualmente por la mayoría de los países de la Cuenca Mediterránea. Esta enfermedad fue detectada en el 2015 en Málaga, tras lo que se activaron todos los protocolos para frenar su avance, realizando todas aquellas actuaciones de erradicación que se estimaron oportunas. Aunque no existen casos recientes, la proximidad de España a países en los que este patógeno está ampliamente extendido, como es el caso de Francia, requiere de sólidas medidas preventivas a fin de evitar su propagación en territorio nacional (Corredera et al., 2017).

Al tratarse de una enfermedad cuya vía de dispersión es a través de material vegetal infectado (a través de las heridas), hay que tener especial atención con la procedencia de las plantas, utilizando sólo planta procedente de viveros oficiales certificados que garantice la ausencia del patógeno (MAPAMA, 2016).

La sintomatología asociada a esta enfermedad no es fácil de reconocer a simple vista y sus síntomas pueden ser confundidos con aquellos provocados por otras enfermedades vasculares o con otros desórdenes nutricionales. Uno de los síntomas más característicos es la acumulación de goma en los vasos del xilema de las ramas y troncos de los árboles, llegando a ser más significativos en los chupones. Afecta principalmente al cultivo del limonero, produciendo graves pérdidas de producción, incluso llegando provocar la muerte progresiva o súbita de los árboles afectados.

Mancha negra

Se trata de una enfermedad causada por el hongo Phyllosticta citricarpa, originario de regiones subtropicales y que afecta exclusivamente al género Citrus spp. Aunque suele colonizar el fruto, causando importantes daños y su depreciación comercial, ocasionalmente también puede infectar el tejido de las hojas y ramas del árbol.

Su principal vía de dispersión se produce a través del transporte de material vegetal infectado, por lo que se requiere de fuertes medidas aduaneras para evitar su importación desde países afectados. Una vez establecido el hongo, la principal fuente de inóculo son las ascosporas y los conidios, los cuales alcanzan nuevos tejidos (tallos, hojas y frutos), siendo su vía de entrada las heridas presentes en ellos. Su proliferación se ve favorecida por la presencia de temperaturas suaves y humedades relativas altas, típicas en España de algunos meses del año.

El sector citrícola español se encuentra ante un gran reto en materia de seguridad fitosanitaria, en la que la implicación del agricultor es de vital importancia a fin de evitar la propagación de estas enfermedades (adquisición de material vegetal certificado y colaboración en los planes de prevención y contingencia, éste último en el caso de alguna de las enfermedades fuesen detectadas). No obstante, una herrramienta más eficiente y sostenible a largo plazo, en el caso de que llegase la enfermedad reside en la obtención de material vegetal tolerante.

A este respecto IFAPA participa en varios proyectos de investigación con diferentes instituciones públicas y empresas privadas en el desarrollo de tecnología y nuevos conocimientos para el control y contención de la Trioza erytreae, vector del Huanglongbing (HLB) de los cítricos.

Además, IFAPA realiza una importante labor de divulgación de las enfermedades actualmente más preocupantes (Clorosis variegada de los cítricos y HLB), sus vectores, principales síntomas para su diagnóstico y reconocimiento, así como las medidas existentes de control, contención y erradicación. 

Citricultura sostenible

La agricultura en general se encuentra en continua evolución y cambio (legislativo, económico y de mercado) en el que la citricultura española no es una excepción. Por un lado, la presencia de importantes países productores que producen a bajos precios y con los que difícilmente pueden competir los pequeños citricultores. Por otro lado, el aumento en la demanda de prácticas culturales más respetuosas con el medio ambiente y de productos con menor presencia de residuos de productos fitosanitarios, obliga a desarrollar técnicas alternativas a los fitosanitarios. Por ello, se requiere de diferenciación, tanto en la comercialización como en la producción, siendo una interesante alternativa el manejo cultivo de una forma sostenible.

En este sentido, cabe dirigir al sector hacia una citricultura más innovadora y sostenible que apueste por sistemas de producción basados en una agricultura rentable a lo largo plazo que reporte beneficios económicos, agronómicos y/o medioambientales. Este sistema debe orientarse a la optimización del aprovechamiento de los recursos agrícolas, reduciendo el empleo de insumos y los posibles impactos ambientales. Así, el empleo de cubiertas vegetales, el acolchado de la línea de plantación con malla negra y técnicas que permitan la reducción de las aplicaciones de fitosanitarios respetando la filosofía de residuos cero, son el camino hacia una agricultura sostenible.

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La pérdida de cobertura vegetal es uno de los impactos más importantes a nivel mundial, alterando no sólo el ciclo hidrológico, sino que también produce graves problemas de erosión, salinización, pérdida de productividad y disminución de la capacidad de infiltración de agua hacia los acuíferos. Además, el desarrollo tecnológico también ha propiciado un uso excesivo de maquinaria agrícola, con lo que se ha favorecido la pérdida de suelos y la fertilidad de los mismos (González-Chimeno et al., 2016). El empleo de cubiertas vegetales entre las calles de la plantación evitaría futuros impactos negativos, dado que el uso de éstas aportan numerosas ventajas para el conjunto suelo y clima. Entre ellas, cabe destacar que las cubiertas vegetales protegen el suelo de la erosión, de la desecación y del efecto de las lluvias, mejorando las características físicas (mayor capacidad de retención de agua) y la fertilidad del suelo (aporte de materia orgánica) y reduciendo la propagación de enfermedades del suelo (Phytophthora spp.).

En la actualidad, el acolchado del suelo con malla negra (Foto 3) se presenta como una técnica interesante desde tres puntos de vista: medioambiental, agronómico y económico. El uso del acolchado con malla negra como técnica sostenible en citricultura contribuye con numerosas e importantes ventajas a la plantación del cultivo: incrementa la temperatura del suelo, permite un ahorro de agua en el riego (menor evaporación directa del agua del suelo y menor competencia por ésta con las plantas adventicias), reduce la asfixia radicular del árbol (evacuación del exceso de agua de lluvia al centro de la calle), induce sobre el cultivo un mayor crecimiento y una precoz entrada en producción (Hervalejo et al., 2012; Romero-Rodríguez et al., 2013), se mejoran aspectos sanitarios del fruto (mayor control del aguado de los mismos), favorece el control de plantas adventicias (Romero-Rodríguez et al., 2016) y aumenta la producción y la calidad de los frutos.

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Foto 3. Detalle de una parcela con acolchado de malla negra.

Por otro lado, la situación actual que atraviesa el uso de productos fitosanitarios en la agricultura es crítica. Las cadenas de supermercados, establecen criterios particulares en este sentido, tales como la prohibición o restricción del uso de productos fitosanitarios en determinados cultivos, la limitación del número de materias activas a utilizar, o límites máximos de residuos insignificantes o prácticamente inexistentes durante la fase de producción. La tendencia actual es reducir el número de aplicaciones, el número de materias activas y su dosis, siendo una posible solución la aplicación de sustancias coadyuvantes. El uso de coadyuvantes tiende fundamentalmente a reducir los costes de aplicación, optimizando el rendimiento de la materia activa y asegurando la máxima efectividad, reduciendo con ello el impacto que tienen los mismos en el ambiente, en la salud humana, así como en la fauna auxiliar y en la biodersidad en general. Algunas de las propiedades que presentan estas sustancias son la reducción de las cantidades de producto y del volumen de agua aplicados, utilización de la dosis correcta y reducción de las pérdidas por deriva.

En este sentido, IFAPA trabaja en el desarrollo de técnicas de cultivo que permitan alcanzar una citricultura más sostenible. Esta labor se desarrolla dentro del proyecto Transforma Cítricos y de varios convenios con empresas privadas. Para ello, IFAPA ha establecido una amplia red de campos de ensayo repartidos por diferentes provincias andaluzas. En estas parcelas se realizan ensayos de cubiertas vegetales (Foto 4), de acolchado de la línea de plantación con malla negra, así como de diferentes técnicas de control de plagas dirigidas a reducir las aplicaciones de productos fitosanitarios.

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Foto 4. Detalle de un ensayo de cubiertas vegetales en cítricos.

Intensificación de los cultivos

Actualmente, se hace cada vez más difícil mantener la competitividad de la citricultura española dado la oferta que presenta el mercado mundial de cítricos y la competencia con otros países productores con mano de obra más barata. Los costes medios de producción de este cultivo en España son muy elevados, e incluso superiores a los de otros países competidores (China, Brasil y Estados Unidos). Por esta razón, es necesario reducir estos costes, mecanizando las principales operaciones de cultivo con el objetivo de poder mantener la rentabilidad de las explotaciones (Juste Pérez et al., 1999).

En esta línea surge el cultivo superintensivo de cítricos como una estrategia de reducción de costes. En otros cultivos como el olivar, el cultivo superintensivo ha permitido conseguir un aumento muy notable de la rentabilidad en relación al olivar tradicional. Respecto a este tipo de sistema de cultivo en cítricos hay poca experiencia en el mundo.

IFAPA, en colaboración con Agromillora Iberia S.L., inició un proyecto para el desarrollo de tecnología en plantaciones de cítricos de super alta densidad. Así, en 2009 se establecieron en Andalucía las primeras parcelas experimentales (Foto 5) con diferentes patrones de cítricos enanizantes procedentes del programa de mejora genética del IVIA. La experiencia adquirida a lo largo de varios años apunta que el éxito de este sistema de plantación reside en la selección del material vegetal (variedades y patrones), el diseño de la plantación, la formación de los árboles y su manejo (Arenas et al., 2011; Blanco et al., 2011; Arenas et al., 2012). Así, el sistema de cultivo superintensivo en cítricos se fundamenta en plantaciones de alta densidad (2.200 plantas/hectárea aproximadamente) con árboles de reducido vigor (patrones subestándar, semienanizantes y enanizantes) en marcos de plantación más estrechos (3,5-4 x 1,25-1,5 m²), formación en setos mediante el empleo de la poda mecanizada y la recolección de la fruta con equipos cabalgantes sacudidores de follaje, tipo vendimiadora (Arenas-Arenas et al., 2016).

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Foto 5. Detalle de una parcela experimental de cultivo superintensivo en cítricos.

Este tipo de sistema presenta una serie de ventajas: elevadas y constantes producciones por hectárea, rápida entrada en producción del cultivo, bajos costes de recolección, reducción de los costes de producción (poda, control de malas hierbas, tratamientos nutricionales y/o fitosanitarios), mejora de la calidad del producto (cosecha rápida en el momento óptimo de calidad organoléptica), mejor control fitosanitario de plagas y enfermedades y la menor repercusión sobre la producción global de la plantación de la posible muerte de árboles (marras).

Por último entre las consideraciones a tener en cuenta en este sistema de cultivo están la mayor inversión inicial requerida (amortizable a medio plazo por todas las ventajas mencionadas anteriormente), la mayor cualificación y/o asesoramiento técnico requerido, así como la necesidad de empresas de servicio de maquinaria de recolección tipo vendimiadora en la zona.

Bibliografía

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