Doing business in Spain? Interempresas Media is the key
El empleo de la malla permite un ahorro de agua de riego e induce sobre el cultivo un mayor crecimiento y una precoz entrada en producción

Acolchado con malla en cítricos: ventajas para el cultivo, instalación y manejo

Romero-Rodríguez, E., Casado G., Hervalejo, A., González-Chimeno A.B. y Arenas, F.J. Instituto de Investigación y Formación Agraria y Pesquera. Centro IFAPA Las Torres-Tomejil. Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural. Junta de Andalucía03/06/2016

El uso del acolchado del suelo con malla como técnica de cultivo reporta importantes beneficios a la plantación. Por un lado, su empleo permite un control total de la maleza sobre la línea de cultivo, lo que se traduce en un importante ahorro en mano de obra y mayor disponibilidad de agua y nutrientes del suelo para el cultivo. Por otro lado, el empleo de la malla permite un ahorro de agua de riego e induce sobre el cultivo un mayor crecimiento y una precoz entrada en producción.

La correcta instalación de la malla requiere del conocimiento previo de ciertas características de la plantación y del sistema de producción, tales como si la parcela está o no ya plantada, la instalación de riego y la posibilidad de fertirrigación y/o la necesidad de aplicaciones puntuales de enmiendas orgánicas, etc. Aunque la instalación de la malla es mucho más atractiva en plantaciones nuevas, por su efecto sobre el crecimiento y la entrada en producción, no hay que menospreciar su interés en plantaciones adultas.

En plantaciones adultas el empleo del acolchado con malla negra resulta especialmente interesante en sistemas de producción ecológica y zonas de baja disponibilidad de agua, donde el control sobre la maleza, en el primer caso, y el ahorro hídrico, en el segundo, reducen el periodo de amortización de la malla a corto-medio plazo.

foto

Introducción

El término acolchado hace referencia a cualquier manto de restos vegetales que se forman naturalmente o son aplicados a la superficie del suelo sin ser incorporados al mismo (Turney y Menge, 1994), así como a cualquier material sintético que se coloca sobre la superficie del suelo (Robinson, 1988).

El acolchado, también llamado ‘mulching’, se ha utilizado desde hace muchos años en la agricultura, principalmente en horticultura y fruticultura con la finalidad principal de proteger el cultivo y el suelo de los agentes atmosféricos. Entre otros objetivos del acolchado cabría mencionar la mejora de la productividad del cultivo, ya que incrementa el volumen de suelo explorado por las raíces al producirse una menor compactación del suelo, la evaporación directa del agua del suelo y/o el control sobre las plantas adventicias, al reducir el paso de la luz del suelo.

En la actualidad esta técnica adquiere una mayor importancia en vista al ahorro significativo que puede reportar en el uso de recursos que, como en el caso del agua y de la mano de obra, son cada vez más escasos.

foto

Imagen 1. Vista general de parcela adulta de cítricos con malla instalada.

El acolchado del suelo se presenta como una alternativa interesante a los métodos tradicionales de control de adventicias, desde el punto de vista medioambiental, ya que reduce la contaminación del medio con productos fitosanitarios y la erosión del suelo; y de costes, ya que reduce considerablemente la proliferación de adventicias. Este último aspecto adquiere mayor relevancia en los sistemas de producción ecológica donde el control de adventicias se tiene que realizar de forma física, desbrozado natural, suponiendo una importante partida en los costes de producción. Diversos trabajos hacen referencia al control de adventicias por el uso de acolchado, tales como Romero-Rodríguez et al., (2013) y Hervalejo et al. (2012).

Aunque son numerosas las ventajas asociadas a esta técnica, su implantación por parte del técnico o agricultor se encuentra con algunos obstáculos. En primer lugar, el acolchado supone una importante inversión (materiales, transporte, instalación y manejo) que sólo es generalmente asumible en cultivos con una elevada rentabilidad económica en los cuales normalmente se justifica. Por otro lado, los riesgos medioambientales del uso de acolchados plásticos no biodegradables, como son la contaminación de los campos causada por los residuos generados y la posibilidad de incendios, acción resultante de la combinación de restos plásticos con altas temperaturas (Zribi et al., 2011). También, la elección adecuada del material juega un papel muy importante para alcanzar los resultados deseados, para lo que se requiere tener unos mínimos conocimientos sobre el cultivo y las técnicas y tipos de acolchados.

En este sentido, el objetivo de este artículo es describir las ventajas que ofrece el uso del acolchado de malla geotextil en el cultivo de los cítricos, así como facilitar las pautas a seguir en campo para su instalación.

Acolchado con malla y sus características

Entre los diferentes tipos de acolchado ha sido el plástico el más utilizado a nivel mundial, fundamentalmente en cultivos hortícolas, y más ocasionalmente en frutales. El mayor empleo del plástico se ha debido principalmente a su bajo coste relativo, fácil instalación, impermeabilidad y resistencia al agua y a los microorganismos. No obstante, el uso de plásticos supone un grave problema de impacto paisajístico por su lenta degradación y que obliga a su sustitución cada 2 ó 3 campañas, pudiendo verse su degradación acelerada por el paso de la maquinaria, el personal o la acción del viento. También hay que tener en cuenta, el elevado coste que supone la retirada de los restos plásticos (Moreno et al., 2004), por lo que el uso de materiales biodegradables tiene un gran futuro.

En los últimos años se están desarrollando ensayos con malla geotextil, de rafia de polipropileno, para evitar los efecto negativos del plástico. Martín et al. (1991) indican que el uso del geotextil (sobre todo el polipropileno) como acolchado del suelo es una nueva tecnología en la que se buscan propiedades distintas a las del polietileno negro puesto que los geotextiles son permeables al agua y al CO2.

Entre las características de este tipo de acolchado geotextil se podrían destacar las siguientes: permeabilidad de 2,9 l/m2/s, durabilidad aproximada de 10 años, mucho más duradero que el plástico negro tradicional, peso aproximado de 105 g/m2 y porcentaje de sombra del 99%.

foto

Imagen 2. Vista general de parcela joven de cítricos con malla instalada.

Ventajas del acolchado de malla para el cultivo

El empleo de la malla como técnica de acolchado reporta numerosas e importantes ventajas, tanto agronómicas como económicas, a la plantación del cultivo de los cítricos:

1. Incrementa la temperatura del suelo: Disminuye las fluctuaciones de temperatura del suelo y reduce el riesgo de heladas por bajas temperaturas del aire. Además, el efecto del incremento de temperatura se refleja en cosechas precoces e incremento en rendimiento total.

2. Reduce la compactación del suelo permaneciendo éste bien aireado: Protege el suelo de la erosión de la lluvia y el viento, manteniendo la estructura y evitando la compactación. Además, las raíces tienen mayor cantidad de oxígeno disponible y la actividad microbiana aumenta, incrementando la disponibilidad de los nutrientes.

3. Reduce la evaporación de agua y promueven la conservación de agua en el suelo: Retiene la humedad del suelo, evitando la evaporación y favoreciendo la filtración del agua del riego. El agua ahorrada queda a disposición del cultivo el cual se beneficia de un suministro más constante y regular.

4. Reduce la asfixia de la planta por exceso de agua: Esto es debido a que el agua de la lluvia no se acumula y escurre por el acolchado hacia la parte inferior de los surcos.

foto

Imagen 3. Control de malas hierbas, línea de suelo desnudo y línea con acolchado de malla negra.

5. Induce sobre el cultivo un mayor crecimiento y una precoz entrada en producción: El acolchado de malla puede llegar a proporcionar un ambiente ideal para el desarrollo de las raíces que es esencial para el crecimiento y el desarrollo de la planta. Hervalejo et al. concluyen que en ensayos experimentales llevados a cabo en la variedad `Chislett´ los tratamientos con acolchado de malla inducen significativamente un mayor crecimiento en los árboles (volumen de copa).

Por otro lado, diversos trabajos de acolchado con malla negra en cítricos han manifestado un adelanto de la cosecha (Romero-Rodríguez et al., 2013), interesante en variedades de maduración temprana.

6. Se mejoran aspectos sanitarios del fruto: Con el acolchado se reduce la pudrición de frutos causados por diversos agentes del suelo (Phytophtora spp.) al evitar el contacto del fruto localizado en las faldas de los árboles con el suelo húmedo, o al reducir las salpicaduras desde el suelo de las gotas de agua procedentes de la lluvia.

7. Reduce la presencia de plantas adventicias: El uso de acolchado con malla consigue un control efectivo de las plantas adventicias sobre la línea de cultivo (Hervalejo et al., 2012), lo que se traduce en un importante ahorro en mano de obra en el desbrozado de las mismas (Imagen 3).

8. Aumenta la producción y mejora la calidad de los frutos: Hervalejo et al. (2012) investigaron el efecto del acolchado del suelo con malla negra en el cultivo de los cítricos, obteniendo un ligero incremento de la producción y una mejora de la calidad interna de la fruta.

Instalación de la malla en campo

El acolchado con malla negra se realiza sólo sobre la línea de plantación, previa preparación de los caballones. Para ello, se efectúan dos surcos en la base del caballón, uno a cada lado de la línea de plantación, mediante el empleo de un apero manual o reja (Imagen 4). A continuación se extiende una malla a lo largo de cada uno de los dos surcos realizados, desplegándose ambas mallas hacia el centro del caballón y solapando una con otra por lo menos 15 cm (Imagen 5). La sujeción de los bordes exteriores de una malla se realiza con la tierra extraída anteriormente de los surcos, enterrándolos, mientras que las los extremos de las mallas superpuestas en el centro del caballón se fijan entre sí bien con presillas de plástico o con horquillas metálicas clavadas a su vez en el suelo (Imagen 6).

foto

Imagen 4. Realización de los surcos en la base del caballón.

foto

Imagen 5. Extensión de la malla sobre ambos laterales del caballón.

foto

Imagen 6. Fijación de la malla en la zona central con horquilla de alambre.

foto

Imagen 7. Resultado de la fijación de la malla.

En el caso de que la situación inicial sea suelo desnudo, es decir, plantación aun no establecida, la malla puede extenderse en una única pieza y de una sola vez, cubriendo todo el caballón. Una vez fijada la malla con la tierra extraída de los surcos se realizará un corte en la zona central para introducir el plantón.

Los goteros pueden colocarse de dos maneras con respecto a la malla:

Bajo la malla de acolchado (imagen 8): acción más fácil y económica pero que requiere de una mayor atención para detectar problemas en la instalación de riego, principalmente obstrucciones de gotero ya que las roturas de gomas son menos probables por la propia protección que la malla le confiere. Ante la posibilidad de realizar cualquier reparación en las tuberías portagoteros, la instalación de la malla en dos piezas y superpuestas en el centro del caballón son más ventajosas, permitiendo separar las mallas y acceder a las tuberías con mayor facilidad.

foto

Imagen 8. Línea portagoteros bajo malla.

Encima de la malla de acolchado: sistema con el que las averías son más fáciles de solucionar, pero que presenta más problemas de obturaciones y una mayor inversión económica. En el caso de que se opte por su colocación por encima de la malla el ramal de riego debe constar de microtúbulos que se insertan en la malla a través de un pequeño orificio que se realiza en la misma.

Como único aspecto a tener en cuenta en el riego de plantaciones con acolchado de malla negra, destacar la importancia de un buen mantenimiento de las instalaciones de riego, especialmente en lo que se refiere a la limpieza de goteros a fin de evitar obturaciones.

Referencias bibliográficas

  • Arenas, F.J., Hervalejo, A. y Romero-Rodríguez, E. (2013). Efectos del acolchado del suelo con malla negra en la variedad de cítricos `Chislett Summer Navel´ durante las campañas 2011/2012 y 2012/2013. SERVIFAPA. Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural. http://www.servifapa.es/agriculturaypesca/ifapa/servifapa/servifapa/frutales
  • Arenas, F.J., Hervalejo, A. y Romero-Rodríguez, E. (2013). Guía del acolchado con malla en cítricos. SERVIFAPA. Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural. http://www.servifapa.es/agriculturaypesca/ifapa/servifapa/servifapa/frutales
  • Ferrer Talón, P.J., Villalba Buendía, D. y García Tarín, A. (2003). Efectos en el cultivo de los cítricos del acolchado del suelo con plástico negro. Comunitat Valenciana Agraria. Revista D'informació técnica, 23, 4-8.
  • Hervalejo, A., Merino, C. y Arenas, F.J. (2012). Efectos del acolchado del suelo con malla negra en el cultivo de los cítricos. Levante Agrícola. 2º trimestre de 2012, 92-97.
  • Martin, C.A., Ponder, H.G. and Gilliam, C.A. (1991). Evaluation of Landscape Fabrics in Suppressing Growth of Weed Species. J. Environ. Hort., 9 (1), 38-40
  • Martínez de la Cerda, J. Acolchado en hortalizas. Facultad de Agronomía, UANL. Capítulo 8.
  • Moreno, M.M., Moreno, A., Mancebo, I., Meco, R. y López, J.A. (2004). Comparación de diferentes materiales de acolchado en cultivo de tomate (Lycopersicon esculentum Mill.). Producción de plantas y prácticas culturales.
  • Robinson, D. (1988). Mulches and herbicides in ornamental plantings. Hortscience, 23, 547-552.
  • Romero-Rodríguez, E., Hervalejo, A. y Arenas, F.J. (2013). Efectos del acolchado del suelo con malla negra en cítricos. Vida Rural, 4º trimestre de 2013, 369, 48-54.
  • Turney, J. y Menge, J. (1994). Root health: Mulching to control root disease in avocado and citrus. Riverside, California Avocado Society, Inc. California Avocado Comission and Citrus Research Board. 8.
  • Zribi, W., Faci, J.M. y Aragüés, R. (2011). Efectos del acolchado sobre la humedad, temperatura, estructura y salinidad de suelos agrícolas. Separata ITEA. Información técnica económica agraria, 107, Nº2, 148-162.