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Actualmente se está llevando a cabo una línea de investigación para evaluar la influencia del sombreo producido por colectores solares instalados en distinta cantidad sobre la cubierta del invernadero

Fundación Tecnova, un proyecto que ensalza la I+D+i de la horticultura almeriense

David Pozo06/10/2014

'Los imposibles de hoy serán los posibles mañana' decía a principios del siglo XX el astrónomo ruso Konstantin Tsiolkovsky. Con esta misma premisa, pero aplicada a la horticultura intesiva bajo invernadero, lleva trabajando desde 2001 la Fundación Tecnova, una organización integrada por más de 120 empresas que trabajan conjuntamente con un único objetivo: poner en valor la investigación realizada en el campo almeriense. La última gran aportación ha sido un nuevo Centro Experimental constituido por 12 hectáreas de invernaderos de diferentes tipologías que conforman la tecnología actual más innovadora y vanguardista.

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Centro Experimental, innovación hortícola de Almería al mundo

El hecho de que en primer lugar nos centremos precisamente en el nuevo Centro Experimental en la zona de Viator, e inaugurado oficialmente el pasado 24 de abril, no es una casualidad. Las 12 hectáreas de invernaderos constituyen a día de hoy un centro de referencia de la I+D+i aplicada en campo en la Cuenca Mediterránea, en un modelo, el de la provincia almeriense, totalmente compatible con los espacios protegidos. La sostenibilidad es el eje vertebrador del principal proyecto propio del Centro, y que tiene como objetivo proporcionar mejoras desde la investigación a la horticultura intensiva bajo invernadero mediante la innovación en la gestión energética de la explotación, el diseño y planificación de la producción e instalaciones, la gestión en el uso de inputs y la valorización de los residuos de la agricultura intensiva.

El estandarte del proyecto es el invernadero Solnova. “La idea era crear un invernadero atípico, capilla a dos aguas, con todo tipo de elementos que permitiesen su propio abastecimiento, cerrando de esa forma todo el círculo. Enmarcado en ese proyecto se creó el Centro Experimental, como un centro sostenible que sirviese de escaparate a nivel mundial de la tecnología hortícola almeriense”, explica Verónica Navarro, responsable de Comunicación de la Fundación. La gestión del agua de riego es optimizada en este centro mediante el empleo de tres embalses que posibilitan el acopio de diferentes tipos de agua de riego: agua de origen urbano depurada, agua de pluviales y solución nutritiva drenada y recirculada. El uso de una planta mini-eólica permite cubrir las necesidades energéticas necesarias para realizar el bombeo del agua desde la zona de embalses hasta cada uno de los cabezales de riego existentes en el centro. “La característica diferenciadora de este Centro es que son las propias empresas implicadas las que deciden qué tipo de invernaderos y qué tecnología se expone, con el objetivo de que aquí en Almería se pueda mostrar a profesionales de todo el mundo la tecnología de la que disponemos”, argumenta. 

Actualmente se está llevando a cabo una línea de investigación para evaluar la influencia del sombreo producido por colectores solares instalados en distinta cantidad sobre la cubierta del invernadero sobre la producción hortícola obtenida y su calidad, es decir, sobre la rentabilidad del cultivo hortícola producido.

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El invernadero Solnova es el estandarte del principal proyecto del Centro Experimental. En él se evalúa la integración de colectores solares en el sistema de producción de hortalizas bajo invernadero y su influencia sobre la radiación solar incidente.

Un proyecto lleno de vida

Actualmente, el Centro Experimental cuenta con 20.351 m2 de invernaderos construidos, con una ocupación que para esta campaña ya es del 100%. Entre los servicios directos realizados durante la pasada campaña se encuentran ensayos de evaluación de nuevas enmiendas orgánicas del suelo; evaluación de eficacia de nuevos productos y de efectos secundarios sobre la fauna auxiliar; evaluación varietal; evaluación de nuevos productos nutricionales; evaluación de cultivos alternativos bajo invernadero; evaluación de nuevas tecnologías de producción de cultivos hortícolas; etc. En el recorrido realizado por las instalaciones pudimos conocer algunos de los proyectos más interesantes que se están desarrollando actualmente.

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Humidex es el nombre de un proyecto de investigación en el que colaboran conjuntamente un consorcio de cinco empresas (Novedades Agrícolas, Agrobío, Sistemas de Calor, Almeriplant Semilleros y Alarcontrol), junto a Tecnova y la Universidad de Almería. El objetivo de este proyecto, ubicado en un invernadero gótico dotado de cuatro espacios perfectamente divididos, es conseguir un ciclo de cultivo ininterrumpido durante todo el año, introduciendo elementos innovadores para la mejora del control climático en su interior, la eficiencia energética y la sostenibilidad en el manejo del cultivo, elementos como son la geotermia (para la mejora de la eficiencia energética del control del clima), la mejora del control de humedad (mediante el empleo de sistemas de deshumidificación y de humidificación), un sistema de entutorado móvil para la mejora de la eficiencia en la intercepción de la radiación por los cultivos entutorados y el empleo de habitáculos con plantas reservorio para la bioproducción de insectos auxiliares in situ y la reducción del uso de fitosanitarios. En esta nueva campaña se está trabajando en este proyecto con cultivos de tomate y pepino.

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Un impresionante invernadero Multitúnel Gótico acoge el proyecto Humidex en el que colaboran cinco empresas junto a la Fundación y la Universidad de Almería.

Justo a la entrada del Centro nos encontramos también con un imponente invernadero de tipo Multitúnel Gótico donado por la empresa Gogarsa que cuenta con una altura de 12,80 metros de luz y 1.344 m2 de superficie. Esta empresa quiere demostrar con este invernadero el falso mito de que el viento acabaría llevándose por delante una estructura de este tipo. Durante la pasada campaña se han realizado en su interior diversos ensayos asociados al manejo del sistema de cultivo hidropónico con recirculación de la solución nutritiva con el sistema NGS.

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Un invernadero Multitúnel Gótico de 12,80 metros de luz, donado por la empresa Gogarsa, demuestra que sí son factibles estructuras de tal altura en el campo almeriense.

Igualmente de imponente son las dos parejas de invernaderos gemelos tipo Multitúnel, de 420 y 320 m2, respectivamente. En ellos se llevaron a cabo en la pasada campaña diferentes ensayos varietales. Las instalaciones disponen también de otra pareja de invernaderos gemelos tipo Raspa y amagado, el típico de la región almeriense, de 480 m2 cada uno, que acaban de entrar en servicio. “Estos tres pares de invernaderos, junto al otro gran Multitúnel de 4.860 m2 son instalaciones muy versátiles, muy demandadas por empresas de agroquímicos y fitofortificantes para probar la eficacia de nuevos productos antes de su lanzamiento al mercado”, apunta Verónica Navarro.

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El intenso paseo por los 14 invernaderos lo cerramos con la visita a uno de los más pequeños del Centro, solo 380 m2, pero que esconde uno de los proyectos más curiosos. La empresa New Growing Systems lidera un proyecto, participado por la Fundación Tecnova, que tiene como objetivo combinar tres sistemas productivos: el cultivo hidropónico en sistema NGS, la mejora de la calidad de agua de retorno a partir de un sistema de tratamiento de aguas con microalgas, y la cría de especies acuícolas nacionales como la tenca.

Pero al Centro le faltaba hace unos meses la guinda del pastel, un elemento que lo hiciese mucho más funcional. En las instalaciones de Viator se reciben un gran número de visitas internacionales, ábidas por conocer todos los modelos de invernadero y la última tecnología de la horticultura intensiva almeriense, pero también es un importante centro de formación. Por ello se ha construido un edificio, inaugurado a finales de 2013, para realizar sesiones formativas a los profesionales del sector. Cuenta con un área diáfana, divisible en varios espacios equipados con la última tecnnología, que las empresas utilizan también para presentar los resultados de los productos empleados en los ensayos del Centro. El edificio también dispone de un pequeño laboratorio para la realización de ensayos preliminares básicos.

Un centro de vanguardia que engloba toda la cadena de producción

A pocos kilómetros del Centro Experimental se encuentra el Centro Tecnológico de la Fundación, el lugar donde comenzó todo en 2009. La sede, situada en el Parque Tecnológico de Almería, acoge las instalaciones donde se desarrollan los proyectos en el ámbito de la poscosecha. En la parte inferior del edificio nos encontramos con dos plantas piloto dedicadas a la IV Gama y la robótica agroalimentaria. “Las empresas productoras que quieran adentrarse en el campo de IV Gama y que por temas económicos no puedan sufragarse una línea completa en sus instalaciones, pueden realizar aquí pruebas de simulación reales. La línea comienza con el producto entrando por la zona de lavado y desinfectado, después pasa a la zona de corte y llega a una segunda zona de desinfección, antes de acabar en la de secado. Dependiendo de si el producto es de hoja o no, éste pasa por una segunda zona de centrifugado-secado, y finaliza su trayecto en las envasadoras horizontales o verticales”, explica la responsable de Comunicación. Desde la Fundación ya se ha utilizado la planta para realizar proyectos de IV Gama en mango, sandía y calabacín.

Justo en una sala anexa nos encontramos con la planta piloto de automatización, robótica y visión artificial, otro espacio en el que las empresas pueden desarrollar proyectos de robótica tanto en producción vegetal como en poscosecha y envasado. Al trabajar con materia viva las dimensiones no siempre son las mismas, como ocurre, por ejemplo, en la industria del automóvil. Por ello en la robótica aplicada a la horticultura se necesita el apoyo de la visión artificial. En este espacio se trabaja tanto en el desarrollo de la programación, como también en el diseño de la pinza necesaria para el manipulado de productos hortícolas, que difiere dependiendo del producto.

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El Centro Tecnológico cuenta con dos plantas piloto, una de IV Gama (izq). y otra de robótica y visión artificial (dcha.).

Además de los laboratorios de análisis fisico-químicos, biológicos o de plásticos; las cámaras climáticas para ensayos agronómicos; la sala de catas; y los espacios para formación y presentaciones, el Centro Tecnológico acoge también una interesante cocina experimental, con una de las cuñas Casademont, como las utilizadas por Ferran Adrià en la Fundación Alicia, en el centro de la misma. “Observando que el consumidor demanda cada vez más productos con un mayor valor añadido, y al tratarse de una forma tangible de que éste conozca aquello que la casa de semillas quieren transmitir, se decidió instalar una cocina en la que, con ayuda de cocineros profesionales, se pudiesen transferir los valores de esos productos al consumidor”, comenta Verónica Navarro.

Entrevista a Mª Carmen Galera, gerente de la Fundación Tecnova

- ¿Cómo tomó forma el proyecto de la Fundación Tecnova?

Toda la tecnología que llegaba de fuera de nuestras fronteras no se ajustaba a las necesidades locales, por ello hay una serie de empresas que comienzan a desarrollar y adaptar esas tecnologías en los años 70, naciendo lo que conocemos hoy como industria auxiliar de la horticultura. A finales de los 90 la masa crítica de empresas es ya tan importante que se percibió la necesidad de crear un ente que las relacionase, de cualquier ámbito, para darle valor a la producción hortofrutícola. La antigua IFA (actual Agencia IDEA) coordinó con las principales empresas la creación de esta nueva organización, presentada en la Expoagro del año 2000, y al año siguiente se constituyó la Fundación Tecnova con un representante de cada sector que fuese referente en innovación en su actividad, hasta un total de doce. Se pretendía que fuese una asociación sin ánimo de lucro, pero sin confundirse con una patronal, por ello el lema desde un principio fue 'Aunar conocimiento, para mejorar la competitividad del sector'. Inicialmente nos dedicamos a la formación de directivos y mandos intermedios y a  ayudarles también en la gestión y en la internacionalización de una innovación que muchas empresas ya venían realizando. Este 'club' ha querido siempre estar abierto a empresas innovadoras y unas les fueron comunicando la existencia a las otras, hasta conformar la gran familia que somos hoy, con más de 120 miembros.

- ¿Y cómo se trabaja con toda una serie de empresas que tienen los mismos intereses?

Al principio fue muy complicado, porque cada nuevo socio significaba hacerle ver al que ya estaba que alguien nuevo no significaba competencia, sino que lo más inteligente era sentarse alrededor de una mesa y hablar de estrategias y de futuro. Aunque las posturas estaban alejadas, poco a poco se van dando pasos, y fruto de ello tenemos, por ejemplo, un Centro Experimental de primer orden. Se implicó a las empresas para montar el Centro que ellos querían y para ello acudieron a la Fundación sus principales técnicos, con los que se definieron las líneas genéricas de lo que debía ser. Más de un año estuvieron trabajando de forma desinteresada para diseñar ese Centro, un lugar que fuese la representación de todo lo que se realiza en el campo almeriense. Cada vez que me encuentro con ellos les felicito, porque hemos dado un ejemplo de cooperación extraordinario, poniendo los intereses generales por delante de los particulares.

- ¿Consideran que ya está suficientemente representada toda la cadena de producción hortofrutícola?

Cuando se creó, Tecnova estaba compuesta solo por empresas de la industria auxiliar de la horticultura y no queríamos a empresas comercializadoras, que ya tenían sus propias asociaciones. Pero hacia el 2006 comenzamos a hablar de la presencia de IV Gama en los lineales y hace poco también del sector biotecnología, afortunadamente es un sector vivo, por lo que la aportación de empresas es constante, formando actualmente un conglomerado de 19 subsectores. Ahora nuestra idea es reducir ese número a una docena, porque las empresas han evolucionado y cuentan con una gama cada vez más diversificada de negocio. Almería sigue siendo líder a nivel internacional, precisamente por la capacidad que tiene de adaptarse al mercado. 

- ¿El campo almeriense está por la labor de integrar las innovaciones que va generando la industria auxiliar?

Personalmente he descubierto en los últimos años un cambio de mentalidad extraordinario en el sector, tanto en la producción, como en la comercialización y la industria auxiliar. Hablar de innovación en el sector de la comercialización hace una década parecía inviable y ahora tenemos más socios de ese sector que en el de la producción. Y eso ha ocurrido sin que haya habido una crisis de por medio que haya obligado al sector a reaccionar, sino siendo visionarios y conscientes de que tienen que ofrecer valor añadido en sus productos, adelantándose a las necesidades del propio mercado.

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Mª Carmen Galera, gerente de la Fundación Tecnova.

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